Las grabaciones secretas de Linda «McCartney» Eastman

Fue hace un par de años cuando alguien me propuso escribir sobre Linda. En ese momento dudé, puesto que no sabía qué de interesante podría tener su historia . Qué equivocada estaba. A medida que iba adentrándome en la investigación, iba descubriendo hasta qué punto ha jugado un papel fundamental en este asunto. Más de lo que habríamos imaginado.



La primera esposa de Faul ha sido siempre descrita como una mujer sencilla que lo único que hizo fue formar una familia y acompañar a su marido a todas partes como si fuera su sombra. De hecho, ellos mismos comentaron en varias ocasiones que, en veintinueve años de matrimonio, sólo habían dormido separados durante el tiempo en que él estuvo detenido en Japón.

Esto no pretende ser una simple biografía. Ya existen varios libros y documentales que cuentan la vida de Linda y muchos detalles sobre su carrera como fotógrafa. Aunque bien es cierto que los datos, como siempre, bailan de una fuente a otra, haciendo difícil distinguir qué es cierto, qué es erróneo y qué es desinformación.

He analizado todo cuanto se ha escrito o publicado sobre ella, tratando de unir unas piezas que nadie antes había puesto en orden para formar una historia jamás contada, que acaba ofreciendo más preguntas que respuestas. Sin embargo, para el que sepa sacar conclusiones, no le resultará difícil darse cuenta de hacia dónde apunta todo esto.

PRIMERA PARTE

Algunos datos sobre su pasado

Linda Louise nació en 1941 en Nueva York en el seno de una familia acaudalada. Su padre Lee Eastman era hijo de inmigrantes judíos de Rusia. De hecho, su apellido había sido Epstein, pero lo cambió. Era un hombre ambicioso que a los 16 años había obtenido una beca para estudiar en Harvard. Llegó a ser abogado de importantes artistas vinculados al mundo del arte.

Linda creció en Scarsdale, en Luisiana, para pasar, a la edad de 18 años, al colegio Vermont de Bellas Artes, donde se graduó en 1961. Es en este año cuando su madre, Louise Lindner Eastman, muere en un accidente de avión. Linda queda conmocionada (se dice que desde entonces odiaba volar) y se traslada a Arizona para matricularse en la Universidad de Tucson, donde conoce al que poco después sería su primer esposo, Melvin See. Tucson es un lugar muy recurrente en esta historia, y en muchas otras. Un lugar oscuro y lleno de misterio que comentaremos en futuros artículos. Valga como introducción que fue cuna de muchos experimentos de la CIA, algunos de ellos en el marco del MKUltra.

Según numerosas fuentes, en algún momento entre Vermont y la Universidad de Tucson, Linda asistió a la Escuela de Arte Sarah Lawrence, situada en Nueva York. Buscando en el registro de dicha escuela hallamos la siguiente declaración:

Es un rumor que ha estado circulando por mucho tiempo, pero no tenemos registro de que Linda Eastman asistiera al Sarah Lawrence College.

Interesante que se tomen tanta molestia en desmentir un «simple rumor», siendo que otros centros, como la Universidad de Princeton, donde también se dijo que había estado Linda en el 61, no se hayan preocupado de ello. Esto es muy importante, luego veremos por qué.

Linda queda embarazada de su primera hija, Heather. Poco después empieza a tomar clases de fotografía en el Centro de Artes de Hazel Archer, lo que ella describió como el punto que cambió su vida. Comienza a tener contacto con diferentes artistas, pintores y escritores.

En The Beatles A to Z se dice que Linda estuvo en el rodaje de Help! en Austria, en marzo del 65, haciendo algunas fotos del grupo. No he encontrado evidencias de aquel encuentro.

En Junio se divorcia de See y vuelve a Nueva York donde, y esto sí es oficial, asiste al concierto del Shea Stadium, permaneciendo en la cabina de prensa, donde conocerá a un personaje crucial del que hablaremos en seguida.

A partir de ese momento, sorprendentemente, su carrera se dispara. Entra a trabajar como recepcionista en la revista Town and Country. Comienza a tener acceso a importantes músicos que emergían con fuerza en aquel momento.

Su versión de cómo empezó todo no deja de resultar curiosa:

Mi cometido era abrir las cartas y los sobres, así que abrí una invitación para una conferencia de los Rolling Stones publicitando su álbum Aftermath en el yate SS Sea Panther el 24 de junio y me apunté por mi cuenta, era de las pocas cosas que me podían interesar.

Qué maravillosa coincidencia que fuera a parar a manos de Linda esa invitación, aunque no aclara si el hecho de hacer uso de ella, siendo una simple recepcionista, le acarreó consecuencias.

Sea como fuere, Linda fue la única que pudo fotografiar a los Stones en el río Hudson aquel día, de forma que varios reporteros le compraron sus instantáneas. Inmediatamente, dejó su trabajo en Town and Country y comenzó a dedicarse a su carrera de fotógrafa independiente.

Puntos oscuros

Es ahora, antes de llegar al momento en que conoce a Faul, cuando tenemos que hacer un inciso. Porque como decía antes, en la historia remota de Linda hay algunos hechos ciertamente sospechosos que conviene citar ahora.

En multitud de foros de PID se plantean muchos interrogantes sobre esta mujer. ¿Fue Linda una simple fotógrafa que coincidió de casualidad con un Beatle y se enamoró de él?

Yoko Ono

Oficialmente, Yoko estudió en el Sarah Lawrence College, el mismo en el que se dice que estuvo Linda en el 61. El que tanto se afana en desmentirlo como un simple «rumor». Qué vueltas da la vida, ya que es una tremenda casualidad que luego ambas llegaran a ser esposas de dos Beatles. Me remito al artículo sobre Yoko para conocer detalles muy importantes sobre este centro, que distaba mucho de ser una escuela «al uso».

Danny Fields

Cuando Linda estuvo en el Shea Stadium (como decía antes, una carrera meteórica), conoció al que después se convertiría en uno de sus más grandes amigos, que incluso escribió una biografía sobre ella tras su muerte. Estamos hablando de Danny Fields.

Fields es un periodista y ejecutivo, que ha estado siempre muy vinculado a la industria musical. Es una de las figuras que más influencia tuvo en la música de los 60, 70 y 80, con el descubrimiento o promoción de varios grupos y cantantes. Algunos ejemplos importantes son Los Ramones, Jim Morrison o los Sex Pistols.

Era director de Datebook, la revista que publicó en agosto de 1966 las declaraciones de John sobre Jesucristo y por cuya causa se originó un gran escándalo, amenazas de muerte incluidas. Director significa que él decidía lo que se publicaba y lo que no, y no olvidemos que aquella historia salió en portada y fuertemente sacada de contexto.

Ha estado en el comité de nominaciones del Hall of Fame durante muchos años, cuando yo apuntaba en el artículo sobre la muerte de George que la inclusión de los Beatles en aquel momento no fue casual, sino que formaba parte de una maniobra de promoción.

Este hombre, como ya indicaba, fue siempre un gran amigo de Linda, y se mantuvo cercano a ella durante toda su vida.

Su relación con las estrellas del Rock

La carrera de Linda se disparó de forma asombrosa desde que, «casualmente», encontró aquella invitación al yate donde iban a estar los Rolling Stones y pudo ser la única persona que los fotografió aquel día.

A raíz de aquello, y a lo largo de los años, Linda tuvo la oportunidad de codearse con artistas de la talla de Jimi Hendrix, Jim Morrion, Janis Joplin, Aretha Frankling o BB King.

Linda con Mick Jagger

En la historia de Linda no se dice (ni ella misma) que antes de esto fuera una gran aficionada al Rock, ni que siguiera a ningún grupo en particular, o que tocara música asiduamente o hubiera tenido relación con ese mundo. Sin embargo, de repente, según dijo ella, «abrió los ojos» y decidió que lo único que le interesaba en su vida era estar cerca de cantantes de Rock que llegarían a estar entre los más grandes.

Yo no sabía que estaba fotografiando a artistas que luego serían famosos -dijo en una ocasión.

En sus fotos y relatos de aquella época se deduce una relación tremendamente íntima con ellos, una cercanía sorprendente.

En aquellas primeras fotos de músicos, estos no miran a la fotógrafa, sino que están enamorados de la mujer con la cámara. Están coqueteando. Enganchados.
Life in Pictures
, Annie Leibovitz, fotógrafa estadounidense.


Jimi (Hendrix) era muy sensible y extremamente inseguro. No creía en sí mismo, o sea, en el escenario quemaba la bandera y tocaba la guitarra con los dientes, pero terminado el show me decía que sentía odio por sí mismo y yo le decía: «Mira, eres el guitarrista más creativo que jamás haya visto». Fuera del escenario no soltaba su brillante guitarra y le dije: «¡Deja eso ya!» y él: «No puedo, si dejo de tocarla nadie vendrá a verme».

Uno nunca pensaría que Aretha Franklin, la grandiosa cantante de soul, aceptaría ponerse vestidos de moda, pero se portó muy bien. Me reuní con ella en el Hotel Hilton de Los Angeles, pero estaba llorando, bebía vodka y parecía muy deprimida. Traía una bolsota de papel manila con billetes, les pagaba a sus músicos y pasaba por muy malas épocas.


B.B. King actuaba como telonero en el Fillomore y lo vi varias veces con su preciosa guitarra eléctrica llamada Lucille que alguien le robó. La foto que aparece en movimiento, como si le estuviesen arrancando la guitarra, no fue planeada, jamás hago esas cosas para fingir situaciones en mis fotos.

 

Mentira, luego veremos algunos ejemplos de fotos suyas absolutamente preparadas y con un objetivo muy claro

Adoraba la música de Jim, lo adoraba como persona. De hecho, adoraba a todos los miembros de The Doors: Ray, Robbie y John; aunque el grupo no llegó a ser verdaderamente popular sino hasta después de la muerte de Jim.

Recuerdo la vez que me visitó y se hallaba en un estado de ánimo muy alterado, le pregunté: «¿Tienes algún problema?» Paseaba por el Village y acababa de encontrarse a una chica con la que fue al colegio, me contó que nunca había sido un alumno popular, que era regordete y carecía de atractivos; pero de pronto había visto a esta chica y ella quería poseerlo a cualquier precio.

Pero Linda no sólo tomaba fotos. Numerosas fuentes, incluidas algunas personas que estuvieron cercanas a ella, afirman que Linda mantuvo breves romances con algunos de los artistas con los que se codeaba.

Se dice que durante aquel tiempo tuvo más de 20 amantes, entre los que se encontrarían Jim Morrison, Mick Jagger o Tim Buckley.

Y no es de extrañar, dada la confianza que tenía con las personas con las que viajaba, según Marty Balin, fundador del grupo Jefferson Airplane, pionero en el movimiento psicodélico basado en el LSD (lo cual, con lo que sabemos hasta el momento, ya dice mucho de ellos).

Ella era una chica cauta; todos nosotros estábamos intentando hacerlo con ella. De alguna manera terminó conmigo, pasando la noche en mi pad, pero esta vez se dejó la ropa interior puesta.

Ahora, biografía oficial de Linda, por su grandísimo amigo Danny Fields, recordando una vez en que fueron a entrevistar al actor Warren Beaty:

Ella tomaba fotos como una gatita, en la alfombra o en el sofá. Todo lo que se oía era el «click» del obturador. Y al día siguiente me dijo: «¿Adivinas con quién he pasado la noche?»

Ella misma ha tratado siempre de negar esto inútilmente, diciendo que sólo era fotógrafa. Pero no era fotógrafa. Era una groupie, con todas las letras. Una persona que había llegado «por casualidad» al mundo del Rock y había conseguido intimar hasta un punto inimaginable con grandes estrellas, algunas de las cuales fueron objeto después de experimentación (como se ha demostrado en el caso de Jim Morrison) o muertes en extrañas circunstancias (Jimi Hendrix) al igual que su amigo del alma Danny Fields (promotor de Sid Vicious, cuya muerte aún no ha sido esclarecida y al cual aludía John Lennon con insistencia en sus últimas entrevistas).

Linda no se caracterizó nunca por ser una mujer de gran belleza, ni por su seguridad en sí misma, ni por su capacidad de expresión. Pero lograba encandilar a todo el que se le acercaba con su actitud maternal y sencilla. Supo vivir y mantenerse en un mundo problemático y oscuro, inmerso en las drogas, el alcohol y la muerte. Cruzó un río de barro y salió al otro lado totalmente limpia, sacudiéndose como si nada y pensando: «Bien, sigamos adelante. ¿Cuál es el siguiente paso?»

Cuando llegué a Inglaterra quería fotografiar a Los Beatles y a Stevie Winwood, quien ya había abandonado el Spencer Davis Group y formó el grupo denominado Traffic. Así que fue algo grandioso.

Enamorando a un «Beatle»

A ella le gustaban los hombres con aspecto de niño. De hecho, antes siquiera de que conociera a cualquier Beatle, me dijo que iba a casarse con Paul McCartney.
Nat Weiss, miembro de la ejecutiva de Apple en Estados Unidos y asociada de Brian Epstein.

Algunos testimonios describen a Linda como una mujer enamorada de la fama y obsesionada con llegar a ser una estrella del Rock.

Existen varias versiones de cómo conoció Linda a Faul. La más verosímil es la siguiente:

El 15 de mayo de 1967, Chas Chandler (manager de Jimi Hendrix) llevó a Linda al Bag O’Neil para ver el show de Georgie Fame & The Blue Fames. Faul había asistido acompañado por Peter Brown después de una sesión de mezclas en Abbey Road. Este último fue quién los presentó. Se dice que luego fueron juntos al club Speakeasy, donde se encontraron con Eric Clapton, Keith Moon, Peter Townsend y Roger Daltrey.

Días después Linda asistía a la fiesta organizada por Brian Epstein en su casa (una de las escasas apariciones que hizo en público aquel año) con motivo del lanzamiento del álbum Sargent Pepper’s Lonely Hearts Club Band.

Linda supo siempre que Faul era un sustituto. Conoció a los Beatles con Paul verdadero, y no olvidemos que ella era fotógrafa. Si nosotros podemos apreciar las diferencias a partir de unas cuantas imágenes, muchas de ellas manipuladas, ella con más motivo. Y si, además, la ubicamos en medio del entramado de la industria musical, siendo además amiga de aquel que propició que se publicaran las declaraciones de John al comienzo de su gira por USA en 1966, no cuesta mucho deducir que estaba al tanto de muchas cosas. Pero le dio igual. Ella no iba detrás de Paul McCartney, sino del hombre que llevaba su apellido en ese momento.

Volvamos a la historia: estamos hablando de sólo seis meses después de que Faul tomara el lugar de Paul. Por ese entonces William se encontraba en un estado caótico y bastante poco recomendable, según Barry Miles:

Su hermoso sofá de terciopelo verde estaba cubierto de pelo de perro y el estado de las alfombras era indescriptible. Copas de vino sin lavar, platos y ceniceros sucios llenaban la sala de estar.

Mientras tanto, las mujeres luchaban como gatos por un lugar en la cama mugrienta de Paul. De hecho, cuando fui a verle un día, encontré varias chicas semi-desnudas corriendo por la casa. Aquello era demasiado, pero no le bastaba.

Al parecer, a Faul se le había subido un poco a la cabeza su nuevo estatus. De repente se había visto con una gran mansión, coches caros y todas las mujeres que podía desear. Alguien debió de darse cuenta de que Billy se les podía ir de las manos. Necesitaba un poco de orden en su vida.

Pero no fue en ese momento cuando Faul sintió un amor irrefrenable por ella. Le cayó bien, sí, le pareció «atractiva», según sus propias palabras, pero la realidad es que tuvo que pasar un año más para que la relación comenzara. Faul y John habían ido a Nueva York para un acto de promoción de Apple.

Y, oh, casualidad, Linda acudió a la conferencia de prensa que dieron.

Fue en la conferencia de prensa de Apple donde se reavivó mi relación con Paul. Logré pasarle mi número de teléfono. Él me llamó y me dijo que se irían esa noche, pero que le gustaría que los acompañara al aeropuerto, si era posible. Así que viajé en su limusina, apretujada entre Paul y John.

Nat Weiss, a la que ya hemos nombrado, también iba en la limusina. En su opinión, todo era parte de la implacable campaña de Linda para convertir a Paul en su esposo.

Tanto Faul, como Linda, como sus «biógrafos» oficiales, convienen en decir que él cayó prendado de ella y que todo fue como un cuento de hadas. La actitud maternal y tranquila de Linda era justo lo que él necesitaba en aquel momento. Pero hay otro detalle interesante en todo este asunto. Y es la historia de Maggie McGivern.

Maggie fue una modelo inglesa que tuvo un largo romance con Faul. A pesar de lo que dicen algunas fuentes (incluida ella misma), su primer contacto con él fue cuando éste empezó a aparecer en público durante la grabación de Sargent Pepper’s. Maggie sabe que Faul no es Paul, porque ella se enamoró del doble. Y sabe que tiene que tener cuidado con lo que dice. Sin embargo, dolida porque considera que su separación no fue justa, se atreve a mezclar, entre la desinformación, algún dato verídico y muy interesante.

Atención en la de la izquierda a la altura de Faul. Si Maggie era modelo, no creo que midiera mucho menos de un metro setenta.

Existen muchas más fotos de Faul con Maggie. Fueron de vacaciones juntos y se dejaron ver en románticos paseos por la playa. Su relación duró tres años, con largos periodos en los que no se veían, pero en los que seguían manteniendo contacto por teléfono. Maggie se empeña en decir que Jane jamás se enteró. Eso es absolutamente imposible. Pero claro, no puede decir que, a Jane, con quién se acostara Faul, le daba exactamente lo mismo.

Lo que sí parece es que, según la versión de Maggie (a la que Faul, curiosamente, jamás se ha referido en ninguna biografía o entrevista, aunque Barry Miles sí lo hizo), él estaba profundamente enamorado de ella, como se deduce de esta conversación que habrían tenido en 1968:

Estábamos tumbados en la playa, jóvenes y enamorados. Paul se volvió hacia mí, sonriendo, y me dijo de improviso: «¿Has pensado alguna vez en casarte?». Yo dije: «Sí, supongo, algún día» y no pensé más en ello. Mirando hacia atrás, aquella fue obviamente la respuesta equivocada. Cuando dije un día quería decir en seis meses, quizás, pero no nunca.

Pero pronto su relación daría un giro inesperado:

Un día, un poco después de que volviéramos de Sardinia, llamé a Paul, y Linda contestó al teléfono. Había visto un artículo en un periódico de él en una fiesta con ella, pero yo no era de hacer preguntas o tener celos. Recuerdo a Paul diciéndole a Linda que soltara el aparato y a mí preguntándole quién era ella y qué estaba pasando. Él dijo: «No comprendo la escena, no sé qué es lo que está pasando».

Un poco después Maggie recibió la visita inesperada de Faul:

Él estaba realmente deprimido y casi no podía ni hablar. Estaba llorando y yo sabía que él había estado pasando por una situación de estrés. Me levanté y le abracé, pidiéndole que me dijera qué era lo que estaba mal. Él de repente saltó y dijo que tenía que irse. De alguna forma supe, cuando cerré la puerta aquella noche, que nunca más volvería a verle.

Sólo dos días después de aquello, Maggie descubrió que Faul y Linda se habían casado, cuando vio la noticia en el periódico.

Sea o no cierto todo lo que cuenta Maggie (más información sobre su historia en el artículo sobre Jane Asher), lo que sí sabemos, a pesar de los vanos intentos por desmentirlo, es que Linda estaba embarazada cuando se casó con Faul.

En el documental sobre su vida, promovido por Faul, insisten en ocultarlo. Se dice incluso que el bebé fue concebido esa misma noche, cuando en realidad Faul, sorprendentemente, decidió dejar a Linda sola en su noche de bodas para trabajar en su más reciente producción para Apple, un disco de Jackie Lomax.

Todo el mundo lo sabe, incluso se cita en cronologías y libros oficiales. Faul y Linda se casaron el 12 de marzo de 1969. Mary nació el 28 de agosto. Tendría que haber sido un bebé de menos de cinco meses y no habría sobrevivido. No hace falta decir más.

Es importante señalar que ese mismo día detuvieron a George por posesión de drogas tras una redada en su casa y que John se casó con Yoko el 20 de marzo, tan sólo 8 días después. Cuántas casualidades.

Mucho se ha dicho de lo «perfecta» que parecía Yoko para John, exactamente la mujer por la que él se sentiría interesado, con la actitud precisa en el momento justo. Según hemos visto, Linda no lo era menos en el caso de Faul.

Terminaré esta primera parte con una curiosa anécdota. Hasta entonces se había vinculado a Linda erróneamente con la firma Eastman-Kodak. El propio periódico The Times lo había reportado en sus páginas. En la primera entrevista que concedió Linda como «señora McCartney» desmintió tal rumor.

No sé cómo surgió esa equivocación, excepto por mi nombre y el hecho de que yo sea fotógrafa.

Sin embargo, según (de nuevo) su gran amigo Danny Fields:

La verdad es que ella misma empezó el rumor para impresionar a la gente. Pero ahora que ella estaba casada con un Beatle, tenía un modo mejor de impresionar al mundo.


SEGUNDA PARTE

Primeros años con Faul

Cuando Linda y Faul se casaron, el ambiente dentro de la banda no podía estar peor. Sirvan las sesiones de Let it be para confirmarlo.

No obstante, Linda se preocupó mucho de sacar a la luz unas fotografías, dos en concreto, que mostraban a Faul y John en uno de los pocos momentos en que no parecían estar hablando como queriendo escupirse a la cara. Con ellas siempre ha querido «demostrar» que no había odio entre ambos en aquel momento.



Menos difundidas fueron estas otras, que pertenecen a esta última sesión:



Será que resultan menos «simpáticas» y no gustan tanto a los fans.

Como vemos, eso que decía Linda más arriba de que sus fotos no pretendían nunca un objetivo concreto es falso. Pero lo veremos más claro aún con esta:


Siempre me he preguntado a cuál de los dos se les ocurriría esta «gracia». En cualquier caso, se lo agradezco profundamente, igual que las otras autoexposiciones de Faul.

Meses después el rumor de la muerte de Paul McCartney se extiende internacionalmente.

Faul sabe que se la han jugado; asustado y aquejado de alcoholismo y ataques de nervios, se refugia en la granja de Escocia. Pero Linda está ahí para consolarle y apoyarle. Fue ella quien le dijo que había una forma de seguir adelante, que él podía hacer música sin los Beatles; y que ella lo ayudaría, si lo deseaba.

Para los medios informativos era una mujer áspera, carente de encanto. Ya entonces algunas personas la consideraban una farsante que manipulaba a su marido para volverse ella misma una estrella.

Las malas relaciones se acrecentaron con el intento de Faul de que el padre de Linda se convirtiera en apoderado y mánager de la banda, en contra de los deseos de John, George y Ringo, que habían elegido algún tiempo antes a Allen Klein para este papel. Son varias las fuentes que afirman que en realidad había sido una idea de Linda. Pero, por más que lo intentó, no lo consiguió. Los tres exBeatles se mostraron inflexibles. La jugada de John de enviar las cintas maestras del álbum Let it be a Phil Spector para que realizara los arreglos que deseaba le dio a Faul la excusa pública que necesitaba para dejarlo todo.

Muchas voces se alzaron acusando a Linda de ser, junto con Yoko, la causa de la separación. En una entrevista ella misma dijo:

El grupo ya estaba roto antes de que yo llegara.

Los Wings

En 1971, después de dos álbumes en solitario en los que Linda había participado muy activamente, Faul forma un nuevo grupo. A pesar de las quejas unánimes de la prensa y los críticos musicales, Linda entra a formar parte del mismo. Su carencia de habilidad musical era evidente. A todo el mundo le extrañaba que un artista que había demostrado tanto talento y seriedad en sus composiciones a lo largo de su carrera no le importara permitir que alguien que era incapaz de entonar mínimamente tuviera semejante papel en su banda.

Pero a Faul no le importaba. Siempre que le han preguntado el porqué de ello, tanto de su inclusión en Wings como el hecho de que en casi 30 años no se separasen el uno del otro, respondía, con una media sonrisa:

Porque me gusta.

A partir de entonces, y durante todo su matrimonio, Linda le siguió a todas partes, a todas las giras, a todos los viajes, aunque para ello tuviera que arrastrar con ella a su hija pequeña, fruto de su primer matrimonio, a la que Faul había adoptado.

Heather See


No tenemos demasiada información sobre ella, pero lo poco que hay resulta muy interesante.

Heather nunca fue al colegio y un tutor privado se encargó de su educación mientras acompañaba a sus padres en sus giras alrededor del mundo. Ella misma declaró una vez que tenía problemas para relacionarse con otros niños.

A los 20 años sufrió una fuerte depresión que la obligó a ingresar en una clínica para trastornos mentales durante mucho tiempo.

Después se marchó a México y estuvo viviendo varios meses con unas tribus nativas llamadas Huichol y Tarahumara. Ella comentó que aquello la relajó y la llenó de paz.

Ha estado muy vinculada al arte; de hecho, es famosa por su trabajo de alfarería, del cual organizó en su momento diferentes exposiciones.

Nunca se ha casado, siempre ha vivido sola, y desde hace algunos años reside en una casa de campo, alejada de todo, propiedad de Faul.

Es posible que el desarraigo sufrido durante los primeros años de vida la empujara a la depresión y sea la causa de su vida errática y solitaria. Pero también es cierto que esta misma situación la vivieron el resto de los hijos que tuvo Faul con Linda, y ninguno de ellos ha sufrido ninguna consecuencia grave.

El vegetarianismo

Como sabemos, Linda fue siempre gran defensora de los animales. Su vegetarianismo no era en realidad una forma de tener buena salud (de hecho, se dice que comía de una forma bastante caótica y poco sana), sino porque consideraba aberrante alimentarse de otros seres vivos. Inició una serie de campañas que dieron la vuelta al mundo (anuncios, vídeos, una línea de comida vegetariana con su nombre, restaurantes…), apoyada por la fuerte maquinaria de marketing que rodeaba a Faul.


Arrastró con ello a su marido, que desde entonces no sólo ha mantenido con fervor sus hábitos alimenticios, sino que ha continuado apoyando incansablemente las campañas que inició Linda. Cuánta caridad ha rodeado siempre a Faul.

Durante años la pareja fue ejemplo de matrimonio feliz y bien avenido, de los pocos en el mundo del Rock que habían tenido éxito. Todos se sorprendían y se rendían ante ello. Pero varias voces se han alzado para dar otra versión.

Durante el turbulento divorcio de Faul y Heather Mills, esta hizo públicas unas grabaciones en las que ambos discutían y Faul reconocía haber pegado a Linda. Aquella información, de la cual se hizo eco el periódico Daily Mirror, dio la vuelta al mundo. Los rumores de que el envidiado matrimonio de cuento de hadas podría no haber sido tal comenzaron a surgir con fuerza.

Las cintas de Peter Cox

Fue en este momento cuando se hizo público que el periodista y escritor Peter Cox tenía en su poder unas cintas que Linda habría grabado durante sus últimos años de vida. Estas cintas, 19 en total, grabadas por ella en solitario y entregadas en mano a Cox poco antes de que dejaran de tener contacto, contenían sus más íntimos pensamientos. Inmediatamente todas las miradas se volvieron hacia él.

Peter Cox fue presentado por una gran amiga de Linda, Chrissie Hynde, cantante del grupo The Pretenders (interesante nombre, por cierto) en 1987. Cox había sido miembro de una importante asociación vegetariana y acababa de publicar un libro.

Chrissie me llevó a Peasmarsh para conocer a ambos. Ellos se acercaron montados en sus caballos y Paul dijo: «Tú eres Peter Cox, quiero tu autógrafo».
Era una cosa bizarra para decir en aquel momento, pero, como joven escritor que era, estuve encantado. Paul y yo fuimos a dar un paseo por el jardín. Fue todo muy extraño. Él me dijo de repente: «Si te doy un millón de libras, ¿te comerías una hamburguesa?»

Yo dije que no y él me acusó de mentir. Esto lo dice todo sobre él, ya que él piensa que todo el mundo tiene un precio. Siempre estaba esta pregunta en torno a él, como si estuviera constantemente pensando: «¿Qué quieres de mí? Yo soy Paul McCartney y tú quieres algo de mí y voy a descubrir lo que es».

Esa actitud estuvo siempre allí y yo la encontraba muy deprimente.

También en aquel paseo él empezó a hablar de John Lennon en el tiempo presente. Era como «John dice esto» o «John piensa aquello». Escalofriante. Y él habló sobre esa referencia de los Beatles siendo más famosos que Jesús. Me dijo: «¿Te imaginas cuánto poder habríamos tenido si hubiésemos ido por el lado oscuro?»

Y hasta aquí, el relato de Cox de su horrible primera conversación con Faul. Un Faul amenazante y a la defensiva, cínico hasta la extenuación. Pero sobre todo claro con su condición y su realidad. Peter tuvo que ser valiente para no echar a correr.

Poco después, Linda y Cox decidieron hacer juntos un libro de recetas de cocina vegetariana. Aquello, según él, suponía para ella un entretenimiento y un aliciente, y Faul, aunque reticente ante la presencia de un extraño (el propio Cox en sus declaraciones afirma que se mostraba vigilante y rudo con él) no vio inconveniente en ello.

Cox estuvo acudiendo a casa de Linda y Faul en East Sussex durante casi dos años. La mayoría de las veces simplemente cocinaban mientras Peter tomaba notas, pero a medida que iban conociéndose ella comenzó a mostrarle más confianza.

Hubo momentos en los que Linda se sentía profundamente infeliz y deprimida con su matrimonio.

Cada matrimonio tiene sus altibajos, por supuesto. En sus peores momentos, la idea de abandonarle cruzaba por su mente, pero inmediatamente la rechazaba. Su familia era lo primero para ella y no había forma de que los dejara. Pero ella se sentía atrapada.

Ocasionalmente, encontraba a Linda llorando, muy angustiada. Y hubo unas cinco o seis ocasiones en las que bajé del tren para ir a trabajar con ella sólo para encontrarme con el chófer que me decía que ella no podía verme. Entonces fue cuando empecé a preocuparme.

A menudo ella salía de la casa para recibirme porque podía oír el coche viniendo. Yo podía saber en segundos si estaba agobiada. A veces, ella ponía cara valiente, pero otras veces estaba llorando. En esas ocasiones sólo podía ofrecerle un hombro compasivo y escucharla.

Muchas cosas le contaría Linda a Cox en esos momentos de profunda angustia.

En posteriores entrevistas, Cox habló sobre Faul de nuevo:

No me caía bien. Había una terrible frialdad en él. Sus ojos eran los más muertos que había visto en mi vida.

Según contó Peter, Faul a menudo se quedaba junto a ellos para «supervisar» su trabajo, algo que les impedía avanzar. Faul estaba intranquilo con respecto al acercamiento de Cox.

Linda se las intentaba arreglar para que pudiéramos trabajar en el libro cuando él no estuviera allí. Si él estaba, quería controlar todo siempre, tanto que no podíamos hacer nada.

El trabajo se hacía principalmente en la mesa de la cocina. Si Paul estaba allí, tenía que ser «el macho alfa». Tenía una opinión sobre todo. Cuando estaba en la habitación, había sólo una cosa que contaba: su agenda, sólo hablábamos de lo que él quería. Así que el trabajo se suspendía hasta que el señor McCartney dejaba el edificio.

Recuerdo una ocasión en la que estábamos en uno de nuestros encuentros «móviles» sobre el libro, en el coche mientras conducíamos para encontrarnos con Paul. Cuando entró una llamada en el teléfono del auto. Él quería verla sólo a ella, no a mí, y fui tirado sin más ceremonias cerca de la M25. Linda estaba muy avergonzada y se disculpaba.

Más adelante, una de las compañías de Faul, la MPL, tuvo la idea de ofrecer a Cox la colaboración en un proyecto para una nueva línea de comida. Un día Faul citó a Cox en el estudio para hablar sobre ello.

Me tuvo esperando durante horas. Cuando finalmente salió, me dijo bruscamente: «No tengo tiempo para atenderte».

Yo dije: «He estado esperándote durante horas». Y él me contestó: «Yo soy Paul McCartney, no lo olvides».

Y yo le dije: «Sé bien quién eres. Aquí sólo ha habido un Paul McCartney, ¿o no?»

A pesar de que Faul tenía razón, y Cox también tuvo un precio (ahora lo veremos), vamos a tener que ponerle en la lista de los que más claramente han hablado sobre este asunto. Bien por Peter Cox, que no sólo le dijo esto en la cara a Faul, sino que nos hizo el favor de contarlo después con todo detalle.

Él se mostró sorprendido y conmocionado. Yo le había plantado cara y me ofreció una sonrisa altanera. Al día siguiente, sin embargo, llamó para disculparse, lo que, aparentemente, era muy extraño.

En ese momento debió de ser cuando Faul se dio cuenta de que Linda le había contado la verdad a Cox.

Unas semanas más tarde el señor Cox le dijo a Faul que ya no quería trabajar con él, diciendo que prefería dedicarse a la publicidad.

Él estuvo de acuerdo, no iba a suplicarme. Yo sabía que con eso estaba perdiendo muchísimo dinero, pero había tenido ya suficiente de su mundo.

Después de ello, la relación entre Cox y Linda empezó a estropearse y, poco a poco, a instancias de Faul, dejaron de poder verse en persona, a pesar de que siguieron manteniendo algún contacto por teléfono. Un poco después Peter quedó devastado al saber que Linda tenía cáncer, y mucho más aún, cuando, tras su muerte, no fue invitado a su funeral. Pero de la muerte de Linda hablaremos más adelante.

Cuando, años más tarde, Faul se enteró de que Cox poseía las 19 cintas de Linda, trató por todos los medios de impedir que se hicieran públicas. A través de sus abogados, consiguió una declaración jurada de Cox en la que él se comprometía a no desvelar jamás el contenido de las grabaciones. Peter se vio obligado a firmar por orden judicial, aunque, como hemos visto, siguió contando todo tipo de detalles, algunos tremendamente íntimos, sobre la vida privada del matrimonio. Sin embargo, nadie lo ha denunciado nunca ni ha apelado al juramento. Lo que Cox está contando no es lo peor que hay en las cintas de Linda. Ni lo que le preocupa a Faul que se sepa.

Igual que Heather lo acusó entonces de alcohólico, drogadicto, maltratador y de desear que ella se suicidase; cosas terribles, sí, pero ninguna de ellas era aquella «verdad devastadora que la gente jamás podría manejar», y de la cual posee una caja de pruebas.

Quizá por ello, en cuanto se conoció la existencia de las cintas, Heather amenazó con querer hacerse con ellas. Una amiga suya declaró:

Ella teme que, si Paul compra las únicas copias y estas son destruidas o mantenidas en secreto, su caso quedará seriamente debilitado. Está desesperada por una garantía de que las cintas no son sacadas de la ecuación. Cree que su historia sobre su matrimonio con él conmocionará al mundo. Si las cintas de Linda apoyan su causa, entonces tanto mejor. La voz de Linda hablando mal de Paul desde ultratumba es auténtica dinamita.

Qué poco debía de saber la amiga de Heather hasta qué punto eran «dinamita». Mills lo que quería era otro salvoconducto que sumar a lo que ya tenía. Pero Faul se adelantó. En un encuentro informal con Cox en una cafetería, le pagó 200.000 libras por ellas.

El Mail on Sunday se hizo eco de aquel encuentro:

Sir Paul llegó solo al café un par de minutos después que Mr Cox, sobre las diez, y ambos pidieron un saludable desayuno de plátanos, smoothies de fresas, café y pan con pasas antes de sentarse en una mesa en la parte posterior del primer piso.

Sir Paul iba vestido con un elegante traje oscuro con una camisa blanca debajo, según una de las clientas.

Ella añadió: Él vino y fue muy amable con todo el mundo. Recuerdo que le preguntó a la camarera polaca que de dónde era. El tipo con barba llevaba ese enorme sobre blanco, y cuando se sentaron juntos lo depositó cerca de Paul y le dijo: «Esto es para ti». Paul inmediatamente lo cogió, rompió el sello y empezó a hurgar dentro. Entonces él se volvió al tipo con barba y le dijo algo así como: «Debemos mantener esto alejado de la prensa». Paul le dijo que le había estado siguiendo un periodista aquella mañana, pero lo había dejado atrás indicando al chófer que diera algunas vueltas para despistarlo. Dijo que el conductor estaba todavía en la carretera manteniéndolo detrás de él».

Cox había dicho que no se comería una hamburguesa por un millón de libras. Pero fue capaz de traicionar a su honor, a la verdad y a la confianza que Linda había depositado en él, por 200.000 asquerosas libras. Faul tiene razón, todo el mundo tiene un precio, y él lo sabe bien. Lleva cuarenta años manteniendo su mentira a golpe de talonario. Lo que no sabemos es si Cox aceptó sólo el dinero… o el dinero y su vida.

La muerte de Linda

Año 1995, a Linda le diagnostican un cáncer de mama. Muchos han comentado lo desafortunado e irónico que resultó, dado que uno de los más poderosos argumentos que esgrimen los vegetarianos es que ese tipo de dieta garantiza una importante protección contra esta enfermedad.

Si recordamos el artículo sobre George Harrison, un poco antes Faul acababa de publicar su álbum Paul is Live, parodiando el rumor de la muerte de Paul, y el proyecto Anthology tomaba forma.

En 1996 la Reina de Inglaterra concede a Faul el título de Sir. Linda, enferma y sometida a tratamiento de quimioterapia, no puede asistir al nombramiento.

En 1997 a George se le diagnostica cáncer de garganta. Recomiendo encarecidamente, a todos los que no lo hayan hecho, que lean el artículo sobre su muerte, pues en él se cuentan detalles fundamentales.

En septiembre de ese año, Derek Taylor muere de cáncer. Cuatro meses después, en enero del 98, lo hace Carl Perkins. En marzo Linda recibe la noticia de que el cáncer ha hecho metástasis en el hígado. No tiene cura. Le queda un mes de vida.

Se dice que por aquel tiempo, y a pesar de los cuidados que necesitaba, en casa de Faul no había una enfermera para atenderla.

En abril de 1998 Linda fallece. Y es ahora cuando vamos a volver a encontrarnos con más incongruencias. Algo que recuerda poderosamente a lo que pasó con George.

En primer lugar, se cuenta que tan sólo tres días antes de morir Linda había estado montando a caballo por la granja. No parece concordar demasiado con un cáncer extendido al hígado que causaría la muerte en unas horas. Es lo mismo que George cruzándose Estados Unidos para ir a casa de Faul dos días antes de morir de un tumor cerebral.

Pero eso no es lo más extraño:

MARINA AIZEN. Nueva York. Corresponsal.
El Departamento del Sheriff de Santa Bárbara negó ayer que Linda McCartney, de 56 años, haya muerto el viernes 17 mediante un suicidio asistido, como se especuló luego que la propia policía de California investigó la ausencia de su certificado de defunción. Jim Peterson, un vocero policial, indicó que la esposa del ex Beatle Paul McCartney murió por causas naturales, debido a un cáncer de mamas, con metástasis en el hígado.

La investigación policial se originó luego que la familia anunciara que la muerte de Linda había sido en Santa Bárbara, porque allí no quedó registrada oficialmente su defunción. Pero Geoff Baker, el portavoz de los McCartney, indicó que mintió deliberadamente para resguardar la privacidad de sus familiares. «Linda no murió en Santa Bárbara, murió en otro lugar», dijo Baker.

Ese lugar era Tucson, Arizona, en la granja que Faul y Linda habían comprado en 1979. Pero Linda sí estuvo en Santa Bárbara hasta poco antes de su muerte, según indicaba un reporte de prensa del Chronicle Staff Writers:

Aparentemente, justo antes de su muerte Linda McCartney pasó algún tiempo en Santa Bárbara. Nuevas fuentes han reportado que ella permaneció allí con su familia y amigos en el enclave de Hope Ranch, con vistas al Océano Pacífico.

Es decir, que en su estado de profunda gravedad, la habían trasladado 1000 kilómetros hasta Tucson. ¿Por qué?

En esa misma noticia se indicaba lo siguiente:

Mucha de la confusión se ha centrado en el papeleo. Ninguno de los formularios comunes asociados con una defunción fueron archivados en el Condado de Santa Bárbara, y en Arizona las leyes de privacidad no permiten que un certificado de defunción sea hecho público. En Arizona, las autoridades no permiten decir si han registrado un certificado de defunción por McCartney.

Sea como fuere, los rumores de que Linda había fallecido mediante eutanasia -sucidio asistido- se extendieron tanto que el representante de Faul, Geof Becker, no tuvo más remedio que salir a la palestra varias veces para desmentirlo con fuerza.

Cualquier sugerencia de que la muerte fue asistida es una total y absoluta basura. El médico de Linda era Larry Norton, del Memorial Sloan-Kettering Hospital, de Nueva York. Si es necesario, el doctor Norton confirmará que Linda murió naturalmente.

¿El médico de Nueva York? ¿Es que había estado allí? No, pero igualmente contactó por teléfono con el sheriff de Santa Bárbara para asegurar que la muerte había sido por causas naturales.

El siguiente misterio fue saber dónde y cuándo se incineró a Linda. Los investigadores que se centraban en este caso también tuvieron problemas por el fuerte hermetismo que encontraron en Tucson. Aquí continúa su reporte:

El despacho de información del aeropuerto de Tucson negó que los McCartney hubieran volado recientemente y varias funerarias de allí dijeron que ellos no habían cremado el cuerpo de McCartney.

Si una funeraria lo hizo aquí, sería realmente en secreto -dijo una portavoz de Adair Funeral Homes.

Sin embargo, los oficiales de salud del Condado de Pima declinaron confirmar o negar que ellos hubieran aprobado la incineración de McCartney y David Dingeldine, jefe de la División Civil de la Oficina del Fiscal del Condado de Pima, dijo al Arizona Daily Star que las autoridades del condado le habían dicho que, si él desvelaba alguna información, estaría «desvelando parte de un registro confidencial».

¿Se puede impedir a un jefe de la oficina del fiscal del condado que diga, simplemente, si alguien ha sido incinerado en su distrito? ¿Registro confidencial?

Mucho misterio, muchas negativas a dar información y muchos puntos oscuros que no terminan de aclarar oficialmente dónde, cuándo y cómo murió Linda. Ni dónde fue incinerada.

Al hacerse público el fallecimiento, las reacciones y manifestaciones no se hicieron esperar. La primera de ellas de Faul; este es un fragmento de una larga nota que fue publicada.
Al final, se fue rápidamente, con muy poco sufrimiento y rodeada de sus seres queridos. Los chicos y yo estábamos allí cuando falleció. Todos pudieron decirles cuánto la querían. Por último, yo le dije: Vas a lomos de tu caballo Appaloosa, hace un bonito día de primavera y estamos cabalgando por el bosque; los jacintos silvestres han florecido y el cielo está limpio y azul».

Apenas había terminado la frase cuando cerró los ojos y se fue dulcemente. Era la única y el mundo es un lugar mejor después de haberla conocido. Su mensaje de amor vivirá por siempre en nuestro corazón.

Te quiero, Linda.

Yoko Ono:

La última conversación que tuve con ella fue en enero de este año. Se le escuchaba tan poderosa y llena de energía como siempre. Creí que había vencido la enfermedad. Linda y yo no nos encontrábamos en el café de la esquina a charlar y comer pastelillos o algo por el estilo. Nos comunicábamos más con hechos que con palabras. Cuando ella era fuerte, me sentía fuerte. Ella tomó una triste canción y la mejoró. Su dedicación al vegetarianismo y los derechos de los animales trajo su mensaje a una audiencia más amplia que la del Rock and Roll. Pero sus más importantes contribuciones se hacían en privado. Al igual que muchas mujeres antes que ella, creaba su diferencia en silencio. Fue bonito conocerte Linda.

¿Qué triste canción tomó Linda y la mejoró, Yoko?

Ringo Starr:

Tanto Bárbara como a mí nos gustaría decir cuanto lo sentimos. Tuvimos el privilegio de haberla conocido y su valor a través de la enfermedad fue verdaderamente inspirador. Le mandamos todo nuestro amor a Paul, Heather, Mary, Stella y James.

Y la mejor, la de George Harrison que, demostrando un gran corazón, pero hablando también entre líneas, dijo:

Linda será extrañada no solo por Paul, sus hijos y su hermano John, sino por todos nosotros que la conocimos y amamos. Ella era una persona muy querida, con un amor apasionado por la naturaleza y sus criaturas, y al morir ha ganado la paz que buscó en la vida, que dios la bendiga.

¿Linda no vivió en paz, George?

Apenas cuatro años después, Faul contraía matrimonio con Heather Mills, con la que llevaba viviendo ya un año, ante el asombro de sus seguidores, que no daban crédito.
Sin embargo Faul, de alguna manera, le había pedido permiso a Linda con esta sentida canción, que merece la pena escuchar ahora prestando mucha atención a su letra:

Qué genuino y sincero se muestra aquí Faul, como pocas veces en su vida, incluidos sus verdaderos ojos verdes.

A pesar de que el mensaje es claro, cuando Faul fue preguntado por ella en su entrevista con Howard Stern, respondió:

No sé de qué trata.

El 19 de Marzo del año 2000 Joseph Melville See, el primer marido de Linda y padre biológico de Heather, se suicidó de un tiro en la cabeza en su casa de Tucson, Arizona.

Sinceramente, no envidio la vida de Faul, por mucho dinero y fama que atesore. Lo que ha tenido que ver, lo que ha tenido que hacer y lo que ha permitido. Sin embargo, si alguien está tentado de sentir pena por él, recordemos que su camino está sembrado de cadáveres y él sigue vivo. The fool on the hill sees the sun going down and the eyes in his head see the world spinning around.


Ningún hombre muere por lo que cree que es verdad. Los hombres mueren por lo que ellos quieren que sea verdad, pero algún temor en sus corazones les dice que no lo es. Todos nosotros somos un poco misteriosos y la vida es un poco misteriosa. Y cuando encontramos a alguien cuyo misterio es compatible con el nuestro, nos unimos a él y caemos en un misterio mutuo, y lo llamamos amor.
Linda Eastman.


EPÍLOGO

My love: la canción dedicada a Linda que McCartney no cantó anoche

Tanto en Lima como en Santiago, el ahora comprometido músico excluyó de su repertorio el tema que compuso para su fallecida esposa.
por Andrés del Real – 12/05/2011 – 10:43

Minutos antes de que comenzara el recital de anoche de Paul McCartney en la capital, un grupo de fans del británico se paseaba por la cancha del Estadio Nacional repartiendo globos de color rojo a los asistentes. «Es para lanzarlos al aire cuando cante My love», explicaban, con la intención de hacer un gesto colectivo al artista, en el instante en que cantara el tema que compuso en 1973 para su primera esposa Linda Eastman, fallecida de cáncer en 1998.

Pese a que no poca gente infló los globos y esperó el momento adecuado para soltarlos, la canción en cuestión nunca sonó. Lo mismo había ocurrido dos días antes en Perú. Y es que todo indica que la nueva situación sentimental del ex Beatle lo llevó a sacar el tema del repertorio de su gira Up and coming, el cual interpretó sagradamente en las últimas estaciones de su tour, como Estados Unidos, Argentina y Brasil, en 2010.

Pero este 2011 parece ser distinto para McCartney. Recientemente, los medios británicos anunciaron que el ex Beatle contraerá matrimonio con Nancy Shevell, su novia desde hace cuatro años, quien estuvo junto al músico en Perú y Chile. Pese a que My love fue parte de sus recitales incluso tras la muerte de Linda y durante los seis años que estuvo casado con la ex modelo Heather Mills, ahora la balada parece haber sido eliminada definitivamente de su setlist.

Lady Ruth, con la colaboración de Paulina Mcknick, Eduardo García y Jorge Paredes.



2 comentarios en “Las grabaciones secretas de Linda «McCartney» Eastman”

  1. Excelente artículo Lay y colaboradores! Hay una historia realmente para saber y con tantos matices. Siempre son recurrentes las muertes por cáncer, las cremaciones ¨increíbles¨, el precio que tiene cada persona. Un mundo que parece de éxitos y afectos y lo que menos tiene son los mismos. Linda comenzó con una historia de groupie ¨afortunada¨, según sus valores y los de los que se acostaban con ella, pero terminó sus días de forma muy triste: sola, maltratada y abandonada. Quizás pagó el precio de sostener una gran mentira? Tal vez en algún momento y ya en su madurez, cayó en cuenta de que no todo tiene precio. Su felicidad y esa paz que nombró George, por ejemplo. Eso no lo pagó ninguna chequera. Tengo la esperanza de que esas cintas aun existan y salgan a la luz cuando tenga que ser. Luego se sabrá en el mundo si era un mito que Paul is dead. Gracias por todo a este maravilloso equipo de investigación. Se les agradece realmente. Un afectuoso abrazo!

    1. Hola Adriana. ¿Te imaginas que Peter Cox hubiera hecho una copia de las grabaciones antes de entregárselas a Faul? Habría sido una buena maniobra y se habría proporcionado el mejor salvoconducto. Quizá esté esperando el momento preciso para sacarlas a la luz, tal vez tengan que pasar unos cuantos años y Faul ya no esté. Pero la verdad se abre camino, porque es tozuda y persistente. Muchas gracias a ti por tu apoyo. Otro abrazo grande.

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