Jane Asher, ex novia de Paul McCartney: «he estado al borde del abismo»

La figura de Jane despierta mucha incógnita entre los seguidores de la teoría PID. Lo primero que sabemos de ella es que vivió la muerte de Paul y su sustitución y que, posteriormente, se mostró con Faul en público fingiendo que no pasaba nada. Por lo tanto, es obvio que estuvo implicada en la ocultación.



Pero John, George y Ringo también lo estuvieron y su categoría, más que de cómplices, es la de víctimas de esta conspiración. ¿Es este el caso de Jane?

Me parece importante aclarar ahora que, así como con los personajes que hemos tratado hasta ahora puedo afirmar, clara y abiertamente, cuál fue su implicación, he de ser algo más prudente al hablar de Jane. Lo que expondré tiene el objetivo de que lleguéis a una conclusión por vosotros mismos, que deduzco que será la misma a la que llegamos mis colaboradores y yo.

De entrada, sabemos que el padre de Jane estaba implicado hasta las cejas en la trama de la manipulación mental a través del LSD. Sabemos que su hermano Peter fue uno de los creadores de la Indica Gallery. Sabemos que todo este asunto tenía como uno de sus principales objetivos llegar hasta los Beatles.

Teniendo en cuenta todo esto, ¿no resulta difícil creer que la relación entre Jane y Paul, que le llevó a vivir bajo el mismo techo que el doctor Asher y provocó que colaborara con la revista de la Indica Longhairtimes, sea una casualidad?

Jane proviene, por parte de madre, de los Eliot, una familia de alto linaje cuyos miembros ostentaron el título de Condes de Saint Germans. Algunos investigadores genealógicos han indagado más para llegar a la conclusión de que incluso podrían ser descendientes del Rey James VI, de la dinastía de los Estuardo.

Margaret Asher era profesora de oboe en el prestigioso Guildhall School of Music and Drama, donde acudió George Martin para instruirse.

 

De la historia de los primeros años de Jane hay varios detalles que resulta interesante destacar. En primer lugar, lo pronto que empezó a trabajar como actriz, a la tierna edad de cinco años. Siendo tan pequeñita, está claro que no pudo ser por vocación. La responsable fue Margaret, que pensaba que podría ser bueno «para su autoestima», así que la embarcó en el rodaje de la película «Mandy».

A los doce años hizo su debut como protagonista en «Alicia en el país de las maravillas». Curiosamente su amigo Jonathan Miller (hijo de Emanuel Miller), cuando abandonó su carrera como psiquiatra para trabajar en el cine, eligió esta misma obra para empezar.

Jane en «Alicia en el País de las Maravillas»

Cuando uno lee sobre la vida en casa de los Asher no puede evitar tener una sensación extraña. Se dice que las puertas de las habitaciones tenían que tener pegado un cartel con el nombre del miembro de la familia a la que pertenecían: Jane, Peter, Richard, Margaret, Claire… No sabemos si cuando Paul fue a vivir allí también le colocaron su cartelito. Es probable, porque esta costumbre -más bien una obligación -se mantuvo hasta que los chicos, ya mayores, se fueron de casa.

Quizá querían evitar que alguno de sus hijos, resfriado y bajo los efectos de la benzedrina, se equivocara de cuarto.

Otro detalle (algo que ya he comentado anteriormente), es el hecho insólito de que, de tan tradicionales y serios que eran, permitieran que el novio de su hija durmiera bajo el mismo techo. De nuevo fue Margaret la que insistió en ello. Una noche, tras una visita, a Paul se le hizo tarde y perdió el tren, de manera que la madre de Jane lo convenció para quedarse, señalando después lo bien recibido que sería si se instalaba definitivamente allí.

A menudo bromeo con mis amigas sobre este hecho, comentando lo extremadamente difícil que habría sido convencer a nuestros padres de algo así, y eso que nosotras vivimos ya en otra época.

Otro tema interesante es la implicación que tuvo Jane en el trabajo de su padre, fomentada por él mismo:

Solía traer a casa maravillosas historias del hospital para contarlas a la hora de cenar. Una vez me llevó a ver la calavera del «Hombre Elefante» y me contaba cuentos del Hospital, llenos de maravillosas y macabras historias sobre la sangre en las sábanas de silicona.

Sí, preciosas historias, que a una niña pequeña seguro que le entusiasmarían y le harían dormir mejor.

Creo que, de no haberme convertido en actriz, habría estudiado medicina.

De hecho, años más tarde escribió una novela basada en el Sindrome de Münchausen, enfermedad descubierta e investigada por su padre, haciendo gala de unos impresionantes conocimientos en la materia.

La maniobra de Margaret de introducirla en el mundo del espectáculo para que tuviera «más seguridad en sí misma» tuvo un resultado un tanto dispar. Por un lado, Jane era una muchacha tímida e introvertida, demasiado modosita. Todos hemos leído aquella anécdota que describe la sorpresa que se llevaron Paul y el resto cuando ella misma les dijo, nada más conocerla, que aún no había mantenido relaciones sexuales. Por aquel entonces vestía de manera pulcra y discreta, a menudo de negro y muy tapada.

Pero este pudor parecía desaparecer cuando actuaba. Seguramente por exigencias del guion, se mostró desnuda en varias ocasiones en escenas con un alto contenido sexual.

Es un contraste llamativo, pero no es el único que podemos encontrar en su personalidad.

Jane rechazaba de plano cualquier tipo de droga. Como veremos más adelante, llegó a declarar, en 1967, que «Paul» había cambiado mucho a causa del LSD y que no aceptaba que lo tomara.

Sin embargo, ayudaba asiduamente a su hermano Peter en la Indica Gallery, concretamente en la librería:

Una galería que entre sus libros «fetiche» contaba con The Psychedelic Experience de Timothy Leary y que publicaba una revista que, de cada dos páginas, una nombraba el LSD. Tal vez le hacían gracia las aventuras de Sugarman, el «super héroe del ácido» (próximamente en «La gran conspiración, timeline de abril del 65 a septiembre del 66»).

A menudo se ha dicho que fue por Peter que Paul se implicó en la Indica y aceptó participar en la Longhairtimes. A juzgar por estas fotos, considero que la influencia vino más bien por otra persona.

La relación con Paul

En abril de 1963 Jane y los Beatles coincidieron en el programa «Jukebox Jury» de la BBC, aunque ellos ya la habían visto antes en televisión. El detalle más interesante es que fue enviada a propósito allí, por una revista para adolescentes, con el objeto de cubrir la presencia de la banda en el show. Hay una clara intencionalidad pues, y no la «feliz coincidencia» a la que algunas veces se alude.

Hay distintas versiones de aquel primer encuentro. En algunas se cambia el nombre del programa que se estaba emitiendo y en otras se añaden «divertidas» anécdotas, como ésa que cuenta que John le hizo a Jane una pregunta grosera de tipo sexual, incomodándola en extremo (de nuevo ese pudor y timidez que desaparecerían al poco tiempo de manera radical).

Una de las fuentes es Super Miles, en base al relato de Faul, por lo que casi mejor que no nos basemos en él para saber lo que pasó (quiero decir que aquello de «¡uh, oh! ¡Sorpresa! ¡Eres pelirroja!» no lo vamos a tener en cuenta).

Otra de ellas es Hunter Davies, no muy fiable tampoco, aunque en este caso habló con la propia Jane para documentarse sobre este episodio, y por lo tanto es su testimonio directo.

La tercera fuente es la biografía de Cynthia Lennon que para mí es, ahora y siempre, la más verosímil. Me baso en estas dos últimas.

Los chicos se quedaron prendados de ella nada más verla, pues ya sabemos que era muy guapa. De hecho, otro de los motivos por los que Margaret había decidido enviar a sus hijos a trabajar en el mundo del espectáculo fue que sus características físicas -con ese pelo rojo como el fuego -los hacían ver atractivos, especialmente a las chicas. Sabía bien lo que hacía.

La invitaron a acompañarla a su hotel, donde todos la rodearon en seguida tratando de llamar su atención. Fue en este momento cuando Jane les contó que era virgen. Un comentario de lo más habitual para hacerles a unas personas que hace unas horas que conoces. Según ella, todos los presentes se quedaron anonadados, pues lo consideraban algo extraño en una chica del espectáculo que tan segura de sí misma se mostraba en sus actuaciones, aunque en aquel momento sólo tuviera 17 años.

Y volvemos al argumento de antes: 17 años en los sesenta, ¿y la dejan marchar a un hotel con un montón de chicos de veintitantos? Cuántas adolescentes hoy en día pagarían por tener unos padres así.

En realidad, el que más se interesó en un principio fue George, pero no tardó mucho en cederle el puesto a Paul, ya que ella en seguida demostró su preferencia por este.

El relato de ella continúa diciendo que todos los chicos los dejaron solos en la habitación de Paul, no sin antes darse codazos y guiñar el ojo intencionadamente. Pero él, por primera vez en su vida, se comportó de forma intachable. Siempre según Jane, hablaron durante horas de sus comidas favoritas. Hay que ver lo que dio de sí el tema…

Cynthia nos cuenta que la primera vez que los vio juntos fue un poquito después, en casa de ella. La muchacha se sentaba sobre las rodillas de Paul, «hinchado como un pavo real» -según sus propias palabras -por poder presumir de una novia tan guapa e inusual.

«Para Paul Jane suponía una gran pieza» -dijo Cynthia dándole, de forma irónica, un matiz de «cacería» a la palabra.

Pero, ¿quién cazó a quién? Paul jamás se pudo resistir a una mujer bonita. La diferencia con Jane es que pocas veces había tenido la oportunidad de relacionarse con alguien que tuviera esos modales tan exquisitos y perteneciera a una familia de tan alta alcurnia.

Unos meses después fueron fotografiados a la salida de un restaurante, haciendo que su relación se convirtiera en portada de las principales revistas de actualidad. Esto le ocasionó a Paul un gran disgusto, pues no consideraba que aquello fuera todavía algo serio. De hecho, veremos en seguida cómo era Jane la que hablaba con la prensa de su noviazgo mientras que él trataba de esconderlo todo lo que podía. Sin embargo, la bola de nieve se fue haciendo cada vez más y más grande.

Ya sabemos cómo poco después Paul fue a vivir a casa de los Asher, contento de poder compartir hogar con una familia tan ilustre, ya que pensaba que le ayudaría a pulir su estilo.

De la relación de la pareja sabemos poco, pues obviamente son cosas personales que ninguno de los dos airearía jamás en público. Tenemos las sentidas canciones que Paul le dedicó durante años, lamentándose de la separación que tenían que soportar por el trabajo de ambos.

Pero hay quizá algo más que se puede percibir en sus letras. Uno de los mejores ejemplos es I’m looking through you.

I’m looking through you, where did you go
I thought I knew you, what did I know
You don’t look different, but you have changed
I’m looking through you, you’re not the same

Estamos hablando de 1965 y ya entonces Paul decía «no tener las cosas muy claras».

Lo poquito que he podido leer me ha dejado la sensación de que la actitud de Jane hacia Paul era extraña, contradictoria por lo fría que resultaba a veces. Él le era infiel regularmente, algo que dudo muchísimo que ella no supiera o al menos sospechara (vamos a tener que volver a este punto después). Pero a ella no le importaba. Ni le importaban las infidelidades ni que las fans mostraran un excesivo cariño hacia su novio estando ella delante.

Hay una anécdota de una admiradora de Paul, Marianne Goldsmith. Paul y Jane habían acudido a una fiesta en Londres. Un grupo de fans se agolpaban en la puerta esperando que salieran sus ídolos.

Paul salió con Jane y Marianne se acercó ufana a pedirle un autógrafo.

-¿Tienes un bolígrafo? -Le preguntó Paul a Jane. Esta sacó uno y se lo dio. Paul firmó el autógrafo a la muchacha y le devolvió el papel, rozando intencionadamente su mano.

-No sé cómo puedo agradecértelo -dijo ella.

-¿Qué tal un beso? -Respondió él guiñándole un ojo.

Marianne dudó, mirando de reojo a Jane. Pero al ver que esta se mantenía impasible, se acercó a Paul y le besó en los labios.

Y después, tranquilamente, ambos entraron en el coche y se fueron.

Por otra parte, tenemos los constantes rumores de compromiso. Cada cierto tiempo Paul tenía que salir al paso para desmentirlos. Recordemos la entrevista del 63 en la que él, con humor, decía que en los últimos tiempos la prensa los había comprometido, los había casado y hasta los había divorciado después.

En 1964 concedió otra entrevista en la que se quejaba de estos rumores, aclarando que él todavía no «iba en serio con nadie». Incluso hablaba de Jane como «una buena amiga».

Pero lo más curioso de todo es que, como ya adelantaba, era la propia Jane la que iba alimentando tales rumores, como es el caso de estas declaraciones el 15 de agosto de 1965 para el Sunday Mirror:

Sí, voy a casarme con Paul McCartney. No soy la mujer de Paul todavía, pero sí, vamos a casarnos pronto.

También tenemos este recorte de la revista KRLA Beat, del 12 de marzo del 66:

Y, por supuesto, es Jane misma la que continúa insistiendo en que ella y Paul van a casarse mientras que él se mantiene firme en insistir que no tiene planes de boda.

Otras veces aparecía diciendo no sólo que estaban a punto de casarse, sino que ya habían planeado tener montones y montones de niños.

Pareciera como si Jane estuviera mucho más segura que él de la firmeza de su relación, cosa que choca con su actitud y con la tristeza que mostraba Paul en sus canciones, como la sombría «Things we said today».

A mediados de 1966 Jane convenció a Paul para que comprara una casa en Cavendish Avenue, en el barrio de Saint John’s Wood, así como otra propiedad: una granja en Escocia, junto a un pueblo llamado «Campbeltown«. Una curiosísima y macabra coincidencia, que nos impactó mucho en su momento, llegando incluso a hacer pensar a algunos de mis colaboradores que podría haberse tratado de una especie de «premonición del futuro».

Y es que, por aquel entonces, si bien contábamos con la entrevista de junio del 66 en la que Paul decía que se acababa de comprar una casa en el campo, no sabíamos aún que en realidad la idea había partido de Jane. Lo cual convierte la «premonición» en algo un poco más real y ciertamente sospechoso, dada además la fecha.

Cabe indicar también que Paul, aparte del día en que la compró, no volvió a poner un pie en esa casa. Sin embargo, se convirtió en idílico lugar de refugio de Faul, ya que se sentía muy cómodo en ese ambiente campestre, rodeado de animales de granja. Algo que siempre ha ido muy bien con su carácter, muy distinto del de Paul, que era más cosmopolita.

Sobre Cavendish, ella la decoró totalmente a su gusto, no dejando apenas margen a Paul para elegir. Jane se encargaba de tener la vivienda siempre ordenada. Tanto que un día que estaba limpiando tiró a la basura, sin darse cuenta, un cuaderno lleno de letras escritas a mano de canciones de Paul y John. Un material que hoy en día tendría un valor incalculable, si no se hubieran perdido por un pequeño despiste, por no hablar del valor simbólico que tendría para aquellos que saben que Paul ya no volvió a escribir nada más.

Y así llegamos al otoño de 1966.

Tras la muerte de Paul

Jane estaba en Londres cuando todo sucedió. No se movió de allí en todo el otoño, dato que conocemos por las fotografías de la grabación de la película «A Winter’s Tale». Sin embargo, Faul se ha empeñado siempre en situarla en Kenya con él y Mal Evans en noviembre, sin que ella haya desmentido nunca tal afirmación falsa.

No sabemos cuándo se enteró de la muerte de Paul, ni cómo reaccionó, pero es obvio que no afectó a su capacidad artística, dado que no se interrumpió el rodaje del film. Claro que, en realidad, la señorita Asher pasó los siguientes 20 meses actuando.

Y no lo decimos nosotros, lo contó el periodista J Marks en su artículo del New York Times publicado el 2 de noviembre de 1969 en el cual, a pesar de titularse «No, no, no, Paul McCartney no está muerto», tuvo el detalle de compartir una curiosa anécdota.

Durante una fiesta a finales del 67 una persona muy allegada a los Beatles (de la cual no quiso facilitar el nombre) le aseguró que Paul estaba muerto desde hacía un año y que Jane estaba fingiendo que no había sucedido nada, dejándose ver con el sustituto como si siguiera tratándose de su novio.

En seguida volveremos a Marks, pero ahora es interesante analizar los datos que tenemos de aquella época, para intentar averiguar de qué forma se desarrolló la mayor obra de teatro en la que participó Jane Asher.

En el libro Anthology Faul tuvo otro de sus momentos estelares al afirmar claramente que durante «los años que habían estado juntos, Jane y él no habían tenido nada de sexo«.

Por respeto a Paul verdadero, no vamos a comentar por qué tal afirmación, en su caso, carece de toda lógica, además de que tres años y medio de relación son muchos…

Pero en el caso de Faul adquiere todo el sentido del mundo, y habrá que agradecerle su ataque de sinceridad al más puro estilo de «decidí ir al hotel y volver como ÉL».

Y es que eso es totalmente cierto, puesto que, por mucho que aparecieran en público muy sonrientes y de la mano, no tuvieron nada que ver el uno con el otro.

David Weston

De hecho, a los pocos meses de la muerte de Paul, Jane Asher tenía una relación con otro hombre.

De nuevo recurrimos al maravillo Many Years from Now de Barry Miles, donde Faul nos regala estas declaraciones:

Recuerdo cuando ella estaba trabajando en la Bristol Old Vic y tenía un novio en Bristol, me iba a dejar por él. Eso fue totalmente traumático, fue como «¡uhhh! ¡Rechazo total!» Volvimos a estar juntos otra vez, pero yo ya había pasado por esto cuando finalmente rompimos. Parecía que tenía que suceder. Me sentí muy bien.

Metedura de pata monumental al confirmar por fin lo que muchos fans llevaban sospechando durante décadas. Algo que se había intentado mantener en el más estricto de los secretos y que no esperéis que Asher reconozca jamás: su relación con el actor David Weston.

Jane y David durante la grabación de «A Winter’s Tale», noviembre del 66, fecha en la que, según Faul, ella se encontraba de viaje con él en Kenya.

Jane y David se conocían desde 1965, momento en que ella se unió a la compañía de teatro Bristol Old Vic. Los rumores, que salieron del mismo grupo de actores, afirman que fue a raíz de compartir protagonismo en la obra «The Winter’s Tale», que Jane y David se enamoraron e iniciaron una relación.

Su estreno se produjo en agosto de 1966 en el Festival de Edimburgo, para posteriormente ser interpretada en el Teatro Cambridge de Londres en una serie de pases que comenzaron el 30 de septiembre. A principios de noviembre comenzó la grabación de la película, con los mismos actores.

Por lo tanto, se puede deducir que esta relación comenzó en algún momento entre septiembre y octubre del 66. Como dice el refrán: «a rey muerto, rey puesto».

A comienzos de 1967, ya finalizado el rodaje, Jane y la Bristol Old Vic marcharon a Estados Unidos para hacer una gran gira de representación de «Romeo y Julieta». La prensa, en aquel momento, se hizo eco de la extrañeza de los fans ante el hecho de que su novio no hubiera ido a despedirla:

Durante los meses siguientes Jane y David continuaron con su romance, tratando de ser lo más discretos que podían. La representación tuvo muy buenas críticas, destacando los expertos «la gran química» que había entre ambos actores.

Tratándose de personalidades tan conocidas era inevitable que surgieran los rumores. En Estados Unidos no son tan «políticamente correctos» como en Inglaterra, y algunas revistas comenzaron a hacer insinuaciones.

Pero que la «novia oficial» de Paul McCartney tuviera una relación amorosa con un actor, junto con las muestras de extrañeza de los fans de los Beatles ante el «cambio radical» de Paul, era algo realmente peligroso.

Mientras tanto, en Londres, Faul se divertía de lo lindo organizando fiestas en Cavendish llenas de mujeres e incluso paseándose con ellas tranquilamente.

La situación era insostenible, había que mover ficha.

El viaje a Denver

A principios de abril de 1967 Faul y Mal Evans deciden viajar a Denver para darle una sorpresa a Jane por su 21 cumpleaños.

Pero no fueron solos, sino que en el viaje le acompañó la madre de Jane.

La noche del 8 de abril se celebró una gran fiesta de cumpleaños, a la que asistieron todos los miembros de la Bristol Old Vic.

Al día siguiente Jane y Faul fueron de excursión por las montañas rocosas, con el inseparable Mal como encargado de tomar numerosas fotografías del momento, que luego serían convenientemente publicadas en diferentes revistas.

«¡Aquí no pasa nada, «Paul» y Jane siguen juntos y muy felices!»

Pero no sirvió de gran cosa. Los rumores sobre la pareja seguían surgiendo aquí y allá, señalando la frialdad que se apreciaba entre ambos. Por más que se mostraran en público sonrientes (quizá incluso demasiado forzados), los fans sentían que aquello ya no era lo mismo.

Faul y Jane en el aeropuerto de Heathrow. No sé cuál de las dos sonrisas es más ridícula.

Años después Jane trataría de darle una explicación:

Cuando regresé después de cinco meses, Paul había cambiado mucho. Estaba inmerso en el LSD, lo cual yo no compartía. Estaba celosa de todas esas experiencias espirituales que él había tenido con John. Había como quince personas dejándose caer en casa durante todo el día. La casa había cambiado y estaba llena de material del cual yo no sabía nada.
The Beatles, Hunter Davies.

Pero aparte de la actitud que se percibía entre ellos, hubo algo más que hizo que los fans sospecharan que esa relación no tenía buena pinta. Y es que Faul no era tan cuidadoso como Jane.

Maggie McGivern

La historia de Maggie tiene su lugar de honor en el artículo dedicado a Linda Eastman, pero ahora hay que contextualizarla dentro del tema de Jane y de paso aclarar algunos puntos que hasta ahora resultaban un tanto contradictorios.

En 1997 el Daily Mail publicó un artículo sobre la relación de ella con «McCartney», con una breve confirmación de la madre de Maggie.

Un poco después, descontenta con algunos aspectos que, a su juicio, no habían sido bien enfocados por la revista, concedió la única entrevista que ha hecho en su vida.

Pero ofreció una historia a medio camino entre la fábula y la realidad. De todo lo que contó, sólo considero real lo que dijo sobre sus sentimientos hacia Faul, la intromisión inesperada de Linda -incluso en contra de él mismo – y el final de la relación. Maggie era una groupie, preparada para cumplir su función, pero cometió un inmenso error con el que nadie contaba: se enamoró de Faul.

Para empezar, no está nada claro en qué momento comenzó la relación, ni cuándo se encontraron, al menos Faul y Maggie. Pero lo que sí es cierto es que Paul coincidió con ella en una ocasión:

Maggie y Paul, en una fiesta de la Indica Gallery, charlando con algunos conocidos, uno de ellos Barry Miles (enfrente de Paul y con la cara tapada)

La fecha de estas fotografías es dudosa, pero suelen situarlas en enero del 66. Esto sería interesante por la cercanía con el supuesto «accidente de moto», ya que no se aprecian marcas visibles en la cara de Paul.

En el blog donde las encontré se comentaba con jocosidad el «interesante» atuendo de Maggie, más propio de un día de playa que de una fiesta en una galería de arte en pleno invierno. Bien podría ser una curiosa forma de entender la moda de los sesenta por parte de la modelo, pero mi opinión personal es que he visto groupies (por no nombrar otras profesiones igual de honrosas) más tapaditas.

El hecho de que estuviera precisamente en la Indica, y sabiendo (como veremos ahora) que el enlace entre Maggie y Paul fue John Dunbar, no hace más que añadir más sospechas a la presencia de la muchacha en el entorno de Paul.

Pero vamos a analizar su versión de los hechos.

Según Maggie, y este es el primer punto que resultaba imprescindible aclarar, ella habría tenido una relación tanto con Paul como con Faul.

Pero, ¿es así?

Su historia cuenta que conoció a Paul en casa de John Dunbar y Marianne Faithfull, mientras hacía de canguro del hijo de la pareja, el pequeño Nicholas. Paul fue a visitar a ambos y se encontró con Maggie sola, que preparaba la comida para cuando regresaran. Según cuenta, John y Marianne no volvieron a tiempo y ellos se comieron la comida entre los dos, charlando animadamente.

Después, y siempre en el mismo contexto -ella trabajando de canguro en casa de Dunbar y Faithfull – hubo más encuentros, propiciados por Paul que se había sentido atraído por ella. Esto sucedió durante algún tiempo, hasta que seis meses después, durante la grabación del álbum Revolver, iniciaron su relación.

Primera incongruencia: Maggie no nombra la Indica Gallery en su relato, sino que recalca que siempre se encontraron en casa de los Dunbar.

Siguiente punto: el pequeño Nicholas nació el 10 de noviembre de 1965. Sin embargo, poco después del nacimiento Marianne dejó a Dunbar y se marchó a vivir al apartamento de Brian Jones y Anita Pallenberg en Chelsea.

Marianne no volvió a poner un pie en el apartamento en que había vivido con Dunbar, la relación acabó totalmente, puesto que ella se sentía atraída por Mick Jagger.

Por lo tanto, es absolutamente imposible que Maggie trabajara de canguro en casa de John Dunbar y Marianne Faithfull, puesto que ella se marchó poco después de tener al niño. Por otra parte, en una entrevista concedida por ella recientemente, contó que al principio el pequeño fue enviado a vivir en casa de su madre, debido al mal ambiente que había en casa de Dunbar (llena constantemente de drogadictos).

Por lo tanto, esta situación que cuenta Maggie no se pudo dar jamás, y eso que ella asegura que, si se encontraba con Paul, era porque él iba a ver a Dunbar a su casa.

Es más, en sus propias palabras: fue mientras cuidaba de Nicholas en casa de Marianne, en el tercer piso de su apartamento en Chelsea, cuando me encontré con Paul.

Los Dunbar no vivían en Chelsea, sino en el número 29 de la calle Lennox Gardens en Belgravia. Los que sí vivían en Chelsea eran Brian Jones y Pallenberg. Pero si Maggie fue allí a cuidar de Nicholas, desde luego no estaba John Dunbar y, por lo tanto, ¿dónde está la excusa para que Paul fuera allí?

Maggie no tiene las cosas muy claras. Llegué a pensar que quizá, al menos, sí hubiera sido cierto que fue canguro de Nicholas -aunque sacando a Paul de la ecuación -si no fuera porque en la completísima biografía de Marianne Faithfull no se la nombra para nada.

Para mí, lo único cierto aquí es que ella estuvo en casa de Dunbar, pero no desde luego trabajando como canguro -al menos de un niño. Y fue Dunbar quien la llevó a la Indica y la presentó a Paul.

Eso sí, las fotos de Maggie con Paul -sólo existen esas dos, del mismo día -no muestran en absoluto a una pareja de amantes. No quiere decir que no lo fueran, pero si hemos de fiarnos de la palabra de ella, mal asunto, al menos por lo que respecta a las circunstancias en las que sucedió.

Yo, personalmente, lo dudo.

Sin embargo, sí que disponemos de varias fotografías de Faul con Maggie paseando su romance por media ciudad o jugando en la playa:


Sin pudor y sin ánimo de esconderse.

Ahora es cuando tenemos que volver a Jane: algunas de estas fotos fueron publicadas en su momento por diferentes revistas. ¿No las vio?

Maggie cuenta cómo un día llamó a casa de Faul y Linda le cogió el teléfono. Por lo tanto, se deduce que ella llamaba a casa de su amado sin importarle quién estuviera allí. Oficialmente, Jane Asher y «Paul McCartney» vivían juntos en Cavendish. ¿No es un poco raro que si alguien tiene una relación formal -incluso un compromiso de matrimonio- permita que su amante llame a su casa como si tal cosa?

Estos datos serán muy importantes dentro de poco, cuando hablemos de la ruptura.

En cualquier caso, no es de extrañar que algunos fans dudaran del noviazgo de Jane y «Paul», máxime si comparamos las imágenes de Faul y la modelo con estas otras:


Es muy interesante ver el video de esta entrevista de 1968, analizando la expresión de ella y el hecho de que prácticamente no abra la boca en todo el rato.

Eso sí, se encarga de que veamos claramente el bonito anillo que lleva en su mano.

El compromiso

El 25 de diciembre de 1967 Jane Asher y «Paul McCartney» anunciaron su compromiso. Esta vez no era un bulo; la pareja, por fin, iba a casarse.

Existen foros (no PID) que debaten sobre la relación de Jane con Paul destacando lo extraño que resultaba este compromiso en un momento en el que sus relaciones eran más frías que nunca.

Apuntan, acertadamente, a que Paul nunca había querido dar ese paso, ni siquiera cuando la relación pasaba por su mejor momento (si es que alguna vez lo hubo). Y sin embargo es ahora cuando se deciden, con él teniendo numerosos romances y el nombre de David Weston colgando sobre ella.

En contra de lo que habría cabido esperar, las fans incondicionales de «McCartney» no salieron a la calle en un ataque de histeria, llorando ante la pérdida de soltería de su ídolo (como sí harían después con Linda). No debieron de tomarse muy en serio el compromiso.

Compromiso que alguien tenía la certeza de que no iba a durar más que unos pocos meses. Volvemos al artículo de J Marks:

-¿No sabes que Paul murió el año pasado? -Saltó un invitado de repente. -Ese es sólo un doble que se está haciendo pasar por McCartney para que las ventas no resulten perjudicadas por la tragedia.

-Y, ya ves -siguió mientras mi boca se abría a causa de la sorpresa -Jane sólo sigue con él para ayudar en ello. Un día, muy pronto, ella anunciará una ruptura. Es sólo un asunto de guardar las apariencias hasta que llegue el momento apropiado.

A pesar del hecho de que el que me contó esta historia era amigo de los Beatles, no le di mucho crédito al rumor hasta el siguiente verano, cuando Jane, efectivamente, anunció que ella y Paul habían roto. Curiosamente, fue durante el mes de noviembre de 1968 cuando Linda se mudó a Londres para vivir con Paul en su casa de Sant John’s Wood. En marzo de 1969 ya estaban casados. Le envié el siguiente mensaje:

«Enhorabuena, quienquiera que seas».

La ruptura

La historia oficial siempre ha mantenido que el motivo de esa ruptura fue que Jane encontró a su prometido en la cama con otra mujer. Se dice que, aunque Paul le había sido infiel a ella muchas veces en el pasado, un compromiso de matrimonio era cosa seria y ya no admitía ese tipo de desplantes. Se ve que los que argumentan esto o no conocen la historia de Maggie o directamente no les interesa tenerla en cuenta.

Jane tuvo que saber, obligatoriamente, lo que estaba pasando con Maggie. Había fotos, había testimonios, ella llamaba a Cavendish cada dos por tres. Una relación de al menos un año, con viajes, cenas y románticos paseos. Pero mira por dónde, a Jane le pareció «menos infidelidad» lo de Maggie que lo de la pobre y denostada Francie Schwartz.

La historia de Francie

Y digo «pobre» porque estamos ante otra groupie utilizada en su momento por Faul, y utilizada después por los de siempre para justificar lo injustificable.

Francie era una guapa redactora de publicidad de 24 años que vivía en Nueva York. En 1968 se enteró de que la empresa de los Beatles, la Apple Corp, estaba buscando nuevos talentos, así que, sin pensárselo dos veces, cogió un avión hacia Londres.

 

Una vez allí, consiguió acceder a Faul en las mismas oficinas, comentándole sus aspiraciones profesionales y ofreciéndole un guion que acababa de escribir para que le echara un vistazo.

Faul le echó un vistazo a algo más que el guion. Llevaba un año y medio disfrutando del estatus de ser «Paul McCartney» y no perdía la oportunidad de conquistar a cualquier mujer bonita que se le pusiera delante. Es lógico, siendo un hombre soltero y sin compromiso.

Intercedió por Francie para que la contrataran en Apple y comenzó su labor de «acoso y derribo», propiciando diversos encuentros y enviándole mensajes comprometedores.

Pero Faul no tenía el romanticismo y la elegancia de Paul. La relación entre él y Francie comenzó una mañana en la que se presentó en casa de esta al grito de «It’s fuck day!» mientras la cogía del brazo y la arrastraba hasta el dormitorio.

Todo esto lo cuenta Francie en su libro autobiográfico, Body Count (Straight Arrow Books, 1972) sin omitir detalle. Y aprovecho para aconsejarle desde aquí un poco de prudencia. Aunque sospecho, por cómo habla, que no está muy al tanto de la película, no es muy recomendable para ella que haga entrevistas diciendo cosas como ésta:

Volvamos a 1980. Tras el asesinato de John lennon, los historiadores «buitres» de la cultura oficial empezaron a reescribir la historia. Y Paul McCartney empezó a reescribir la biografía oficial de John en cada oportunidad que tuvo.

O como esta otra:

Lo que sí vi es que era muy inseguro con respecto a no ser capaz de escribir sus propias partituras (siendo totalmente dependiente de George Martin). Sobre Randy Newman su primera reacción fue: «Este tío puede realmente escribir música». Yo me quedé en shock. No le dije nada porque para mí era demasiado obvio: «¿Qué crees que haces entonces tú, hígado troceado?» -Era lo que yo pensaba.

Sin embargo, lo hecho hecho está y habrá que agradecérselo, especialmente su negativa tajante, durante toda su vida, a convertirse en la culpable de la ruptura entre Jane y «Paul McCartney».

Lo dijo en su libro y lo ha mantenido siempre en sus entrevistas. Simplemente, eso es falso. Ella jamás vivió la situación que tantas páginas y biografías cuentan: que Jane regresó antes de tiempo de Bristol y, al entrar en el dormitorio, sorprendió a la pareja en la cama.

Francie puede ser muchas cosas, pero no miente. No tiene motivos para ello. Tuvo un affair durante unos meses con un hombre y luego se acabó. Para ella, no hay PID de por medio, no hay nada que ocultar.

De hecho, este cuento jamás ha sido confirmado por ninguno de los principales protagonistas del asunto, ni siquiera por Faul, y ya sabemos lo aficionado que es a mentir para adecuar la historia a sus intereses.

Posiblemente por el empeño de Francie en negarlo y la necesidad de haberla hecho partícipe de la verdad para convencerla de que tenía que convertirse en «la mala de la película».

Tenemos también estas impresionantes declaraciones de Ringo en el libro Anthology:

Creo que esperábamos que Paul y Jane Asher se casaran. Eran amantes, estaban juntos, y era lo más natural que sucediera. No sé qué fue lo que acabó realmente por separarlos al final. Tendremos que preguntarles a ellos, o mejor preguntémosle a ella, eso probablemente sea más interesante.

Era del dominio público, pues fue la excusa que se dio, que la causa final de la ruptura había sido encontrar a Francie en su casa. ¿Por qué dice Ringo que no sabe qué pasó? Pero lo más importante, ¿por qué insinúa que sería mejor preguntarle a Jane en lugar de a «Paul»?

En cualquier caso, Jane Asher jamás sorprendió a Faul con Francie en la cama. Y, por supuesto, aquella no fue la causa de la ruptura. Principalmente porque ahí no había nada que romper.

El 20 de Julio de 1968 Jane Asher anunció, en un programa de la BBC, que el compromiso entre ella y McCartney ya no existía.

No lo he roto yo, pero está roto, acabado. Sé que suena cursi, pero todavía nos vemos y seguimos sintiendo amor el uno por el otro, pero no ha funcionado. Quizás seamos viejos amantes de juventud y nos encontremos de nuevo y nos casemos cuando tengamos setenta años.

Años posteriores

Poco después Jane inició una relación con el director escocés Robert Kidd:

Kidd había dirigido la obra «Summer», en la que Jane hacía de protagonista, representada durante el mes de Julio del 68 (demasiado poco tiempo tras una ruptura que para ella había sido tan traumática). La relación duró hasta principios del año siguiente.

En 1971 Jane conoció al ilustrador Gerald Scarfe. Entre sus trabajos más importantes destacan los dibujos para el álbum «The Wall» de Pink Floyd y su posterior adaptación al cine.

A pesar de que su relación era muy sólida, Jane huía del compromiso como de la peste. Scarfe le pidió varias veces que se casaran, una decisión que a ella le costó más de diez años tomar, aunque ya tenían una hija, Katie, nacida en 1974. A día de hoy su matrimonio continúa.

En 1978 concedió una entrevista en el piso de su madre, situado en la calle Abbey Road. Fue en este momento cuando los periodistas se dieron cuenta de que jamás iban a sacar ni una sola palabra de Jane sobre su relación con Paul McCartney.


A pesar de los continuos ofrecimientos, que incluían cifras millonarias, Jane siempre se ha negado no sólo a hablar de ello, sino también a escribir o autorizar cualquier tipo de biografía. Su explicación: «es mi vida privada».

Se puede entender y sobre todo respetar que alguien no quiera airear los detalles de una relación personal. Pero en el caso de Jane ni siquiera permite que le nombren a Paul McCartney en una entrevista. Su cerrazón y rechazo a hablar del tema son exagerados.

Por otra parte, Jane ha resultado ser una escritora bastante aceptable. En 1999 publicó el libro The Question (editorial Harper Collins), en el cual sus fans quedaron soprendidos al descubrir que en la mente de la siempre dulce y discreta Asher había sitio para historias de traición, crueldad y venganza.

La historia se sitúa a finales de los años cincuenta, y la protagonista es una triste señora de 58 años llamada, curiosamente, Eleanor.

Eleanor está casada con un especulador inmobiliario que lleva a cabo su profesión mediante prácticas poco éticas (rayando en muchos casos la estafa) y que, según recalca su propia esposa con desagrado, «lleva unas corbatas horribles». Eleanor y su esposo no mantienen relaciones íntimas y nunca tuvieron hijos.

Un buen día descubre que su marido lleva una doble vida. Durante los últimos 20 años él ha estado con otra mujer con la que ha tenido una hija, y las ha estado visitando con frecuencia haciendo el papel de esposo y padre. Ellas tampoco saben de la existencia de Eleanor.

Una vez digerida la noticia, Eleanor planea una horrible venganza que acaba con la muerte de John en un accidente de tráfico y ella teniendo que negociar la herencia con la otra mujer y su hija.

Siempre encontré fascinante el hecho de que puedas vivir con alguien durante años y no conocer una parte importante de su vida -explicaba Jane – y darte cuenta de que la vida que tú pensabas que tenías es completamente falsa e irreal y no era lo que creías que era. Ese fue mi punto de partida.

La novela está escrita con un estilo mordaz y muy amargo que ha acompañado a otras de sus publicaciones y que ha sido objeto de curiosidad por parte de la prensa.

Tanto es así que en recientes entrevistas, ante la pregunta de si en sus obras había algo de autobiográfico, respondía así:

La vida es sangrienta, oscura y horrible. Eso no significa que vaya por ahí permanentemente deprimida, pero lo haría si realmente empezara a pensar en según qué cosas. No creo que haya ningún sentido para nada. Ahora estoy un poquito más cerca de aceptar que he estado al borde del abismo. No comprenderás nada hasta que no estés en él.

Entrevistador: Es demasiado fácil, me pregunto, ver este estudio de desintegración doméstica como una forma de externalizar una pesadilla para alguien cuya vida, como la suya, Señora Asher, parece tan afortunada, tan llena de comodidades, tan equilibrada, tan perfecta.

Jane: Eso no es verdad. Los problemas, las tragedias y las penas forman parte de la vida privada de cada uno y yo, como la mayoría de las personas, no hablo sobre ello. Puedes aparecer en público brillante y sonriente, con tu pelo perfecto y tu maquillaje OK y esa es la cara que muestras al mundo. Pero eso no significa que las cosas hayan sido siempre maravillosas. Comparada con la mayoría de la gente, he tenido una vida extremadamente privilegiada, una vida feliz, pero no significa que no haya tenido horrores y preocupaciones y traumas que me hacían despertarme a media noche, y esa es la parte de mí sobre la que escribo. Todos hemos echado un vistazo sobre el abismo, ¿verdad?

Ojalá Jane aceptara contarnos algo más de ese abismo por el que estuvo a punto de caer. Nos cuesta creer que esto haya sucedido en las últimas décadas, durante las cuales ha vivido un muy feliz matrimonio, ha actuado, ha escrito libros y ha horneado ricos pasteles. Es posible que esos traumas que la hacen despertarse por la noche se remonten a los años sesenta.

 

Epílogo

Hace unos años las cosas eran más fáciles en la red. Uno de los miembros del foro Proboards, del 60if, consiguió el mail de Jane Asher y le preguntó directamente sobre el rumor de la muerte de Paul McCartney.

En un escueto y cortante mensaje, ella le respondió:

«No voy a hablarte de eso».

 

Lady Ruth
Con la colaboración de Radha Badtler

BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES

Libros y artículos:

Asher, Jane. The Question. Harper Collins, 2009.

Asher, Richard (1951). «Munchausen’s syndrome». Lancet 1 (6650): 339-41.

Davies, Hunter. The Beatles. Ebury Press, 2009.

Marks, J. «No, no, no, Paul McCartney is not dead». New York Times (2 noviembre 1969) p. D13.

Miles, Barry. Many Years from now. Londres: Vintage-Random House, 1997.

Schwartz, Francie. Body Count. Straight Arrow Books, 1972.

Webs:

Entrevista a Jane sobre su libro: http://www.independent.co.uk/life-style/interview-jane-asher-the-icing-on-the-cake-1156869.html

Resumen de la ruptura por The Beatles Bible: http://www.beatlesbible.com/1968/07/20/jane-asher-announces-her-split-from-paul-mccartney/

The Winter’s Tale, con Jane Asher y David Weston: http://janeasher.webs.com/apps/photos/photo?photoid=167874159
http://truthaboutthebeatlesgirls.tumblr.com/post/22768842014/the-winters-tale-august-1966-jane-asher-and

La historia de Maggie McGivern: http://sentstarr.tripod.com/beatgirls/mcgiv.html



3 comentarios en “Jane Asher, ex novia de Paul McCartney: «he estado al borde del abismo»”

  1. Si fuese verdad todo lo que cuentas en este artículo al «falso» Paul McCartney habría que darle el increíble mérito de engañar al mundo entero más de medio siglo…produciendo una serie de canciones conciertos espectáculos que solo alguien con enorme talento puede ofrecer durante tanto tiempo…es de locos que haya gente como tu que crea estas cosas,lo resumiré en unas palabras que dijo John Lennon:»Paul McCartney no puede morirse sin que el mundo se entere al igual que no puede irse de vacaciones sin que el mundo se entere».

    1. Es increible que aun se piense que Paul murio. De acuerdo con Sergio que es imposible que un «doble» ademas de parecerse fisicamente, pueda mantener al mundo sumido en una mentira durante mas de 40 o 50 años. Y si asi fue..es maravilloso.

      Este «Faul» como lo llaman en el articulo, hipnotizo a los presentes en su concierto, donde dejo ver sus calidades artísticas y su feeling con la gente. Si Paul murió y lo reemplazo «otro» este «otro es y será perfectamente maravilloso.

  2. Que ingenuos, hay mentiras que han durado siglos, y el doble que suplanto a Paul tiene tanto talento como el original de eso se aseguraron; al sistema le conviene que la mayoría sean incrédulos incautos, porque de ahí su gran éxito!!!

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