La conspiración de los Beatles. Capítulo 3: maniobra de desgaste (febrero a septiembre de 1966)

Los Beatles jamás habían vivido una época más convulsa: protestas, amenazas, persecución mediática, conflictos que incluso alcanzaban la esfera política. Luchando por sobreponerse y seguir haciendo aquello que tanto amaban: tocar en vivo. John mismo lo decía: «haré lo que sea, lo que haga falta, con tal de que la gira no se cancele». Y así fue. De cara a la galería parecía que bajaban la cabeza, pero en realidad la estaban alzando con orgullo: «no podréis con nosotros». Mientras Paul, por su parte, ideaba la forma de colaborar para esclarecer una gran conspiración. «Algún día mis hijos me preguntarán qué he hecho en mi vida, y no puedo responder únicamente que he sido un Beatle».



(Continuamos en 1966)

-FEBRERO

Día 12, Barrow publica que Paul ha tenido un accidente recientemente.

Vamos a adelantar un detalle de la historia de Bob Dylan: en 1966 ocurre algo que le aparta de los escenarios durante ocho años. La historia oficial habla de un grave accidente de motocicleta. Sin embargo, no existe parte de ingreso en un hospital, ni datos sobre las heridas, ni constancia de que se llamase a una ambulancia. Ni siquiera el propio Dylan fue capaz nunca de dar detalles precisos sobre el suceso.

Mi teoría es la siguiente: Paul estaba siendo una molestia, al negarse a tomar LSD y formar parte de algo relacionado con la droga. Se le había intentado apartar de los Beatles para que se sintiera desplazado y forzarle a cambiar de actitud, sin éxito. Se le da un «toque de atención». La explicación es que ha sufrido un accidente con el ciclomotor para justificar las heridas en su cara.

Y el siguiente movimiento que tenemos en esta historia es:

-MARZO

Principios de mes, se crea la revista Longhairtimes.

Al amparo de la Indica Gallery, se empieza a escribir el que sería primer y único número de esta curiosa revista.

En primer lugar, hay que recordar que tanto la galería como la publicación corrieron a cargo de tres socios. El primero de ellos ya lo hemos visto antes: John Dunbar.

El señor Dunbar había nacido en 1943 en México. Era hijo de un director de cine británico, Robert Dunbar. Pasó sus primeros años en Moscú, para después volver a Inglaterra, donde conoció a la que sería su esposa, Marianne Faithfull. Siempre tuvo vocación de artista, algo que se acrecentó durante su luna de miel en París.

Ha hecho siempre apología del ácido lisérgico, incluso recientemente, pues en 2006 participó en el gran Simposio Internacional sobre el LSD, haciendo grandes honores a su descubridor, Alfred Hofmann.

El segundo miembro fundador es nada más y nada menos que mi amigo Barry Miles. De hecho, fue Miles el que tuvo la idea de la revista.

Y el tercer socio es el responsable de que Paul se viera fuertemente implicado en el proyecto: el señor Peter Asher, gran amigo de Dunbar y que además había sido testigo de su boda.

Vamos a recapitular, pues todo este asunto es clave: tres socios fundadores. Uno de ellos, firme defensor del LSD durante toda su vida. El segundo, el que se convertiría en biógrafo oficial de Faul y que ha escrito varios libros sobre los Beatles cargados de mentiras. El tercero, hijo de un doctor implicado en la experimentación del LSD para el control mental, relacionado con el Instituto Tavistock, hermano de la novia de Paul, que lo convenció para que participara activamente en una revista que, cuando la analicemos, como poco nos va a sorprender:

Portada de la revista, tal cual se publicó. ¿Qué tenemos a la derecha? ¿LSD? Qué sutil.

 

Siguiente página, «Pipe dreams». Si nos fijamos, en el centro aparece la dirección de la fundación para la defensa de Timothy Leary. Se denuncia el hecho de que se le hubiera detenido por posesión de marihuana.

 

Carta para el editor -Barry Miles -de un admirador que cuenta cómo se estaba viviendo la locura del LSD en California.

 

Carta que termina comentando su proyecto en este campo, que próximamente llevará a Toronto y Montreal. El nombre del artista es Bill.

 

Se suceden más cartas, que hablan de un movimiento juvenil formado por todo tipo de artistas que den voz a las inquietudes del momento.

 


Y hemos llegado a una de las más interesantes. La participación de un supuesto «director de cine polaco» llamado Ian Iachimoe. Paul escribió esta convocatoria para un concurso de relato. El alias utilizado no es otra cosa que «Paul McCartney» en backwards (esta es la primera vez que se utilizará este recurso en la historia de los Beatles).

La prueba de que Ian Iachimoe es Paul la tenemos en el manuscrito de la letra de Paperback Writer, que se escribía por aquel entonces:

Como vemos, está firmada con ese nombre.

 

La revista continúa con un cómic cuyo protagonista es el super héroe «Sugarman». Ya sabemos la forma en que se tomaba el LSD en aquel momento.

 

Cargado de psicodelia y mensajes subliminales, como esas dos imágenes del centro. La cara de la izquierda resulta familiar, incluso.

 

Más simbología, más apología de la droga.

 

Y hasta aquí, el que fue el primer número de tan curiosa revista. La gran pregunta es: si Paul se negaba a consumir LSD, ¿qué hacía tomando parte en esto? Una posible respuesta es, por supuesto, la implicación de Peter Asher. También hay que indicar que, aunque no se vea oficialmente, también John tuvo que ver en ella. ¿O acaso hubo coacción de algún tipo? ¿Qué le pasó a Paul entre enero y febrero?

Desde el año anterior los Beatles estaban siendo arrastrados dentro de una falsa cultura «underground», algo que en principio podía parecer inocente, o simplemente transgresor y distinto, pero que no era otra cosa que un intento de asociar la contracultura al uso de la droga. Y si se podía dejar entrever que los Beatles estaban metidos en ello, mejor aún.

La publicación de Paul era inocente, no había drogas ni mala intención, se podría decir que es la única página en que no aparece nada así. Pero su colaboración se aprovechó para aumentar las ventas.

Es importante señalar que este fue el único número que se publicó de la revista. Después de este primero, ya no salieron más. Al menos, estando Paul vivo. Porque reaparecerá más tarde con otro nombre, pero con la misma temática y los mismos socios detrás, en octubre de ese mismo año. Y, ¿quién se publicitó como uno de sus mayores inversores? Un Paul McCartney que ya no era Paul McCartney.

Pero nos estamos adelantando…


Día 4, se publica la entrevista de John para el London Evening Standard.

En una conversación informal con la periodista Maureen Cleaven, John expresa con libertad sus pensamientos, deseos y opiniones. Es en este momento cuando hace las famosas declaraciones:

El cristianismo se irá. Se encogerá y desaparecerá. No necesito discutir sobre ello; tengo razón y se probará que es cierto. Somos más populares que Jesús ahora. No sé qué se irá antes, si el Rock & Roll o el cristianismo. Jesús estuvo muy bien, pero sus discípulos fueron espesos y mediocres. Para mí, fueron ellos los que le dieron la vuelta a todo y lo arruinaron.

En aquel momento, no hubo controversia ninguna con respecto a estas palabras. Miles de personas las leyeron y nadie lo interpretó como un insulto ni una blasfemia. La entrevista se quedó allí, como una más.


Día 6, Paul y Jane se van de vacaciones a Suiza.


Algunas de las imágenes que tenemos de este momento. Los planos y la mala calidad de las mismas impiden comprobar si Paul tenía alguna señal en la cara, aunque no lo parece.


Día 24, Paul aparece en la premier de Alfie.

Película protagonizada por Jane. Existen varias fotografías de este momento:


Por primera vez, se aprecia claramente y sin ninguna duda el diente partido, por más intentos que haga Paul para ocultarlo evitando mostrarse sonriente.

Y atención porque es a partir de ahora y por unos meses cuando apreciemos un importante cambio en Paul: su expresión es triste, taciturna y forzada.


Día 25, la revista Life dedica su portada al LSD.

-ABRIL

Día 1, se publica la revista Longhairtimes.


Día 6, el ingeniero Norman Smith es sustituido por Geoff Emerick.

Norman llevaba siendo el ingeniero de sonido de The Beatles desde 1963. Había participado en todos los álbumes de la banda. En abril del 66, sin embargo, y a pesar de la complejidad de las nuevas composiciones que habrían requerido de un ingeniero con mayor experiencia, fue apartado para dejar paso a un novato Emerick de tan sólo 19 años.

De hecho, el debut de Emerick se produjo a las 8:00 de la mañana de aquel día en que comenzaban las sesiones de grabación de Revolver.

Sin embargo, el aparente destierro de Norman Smith no supuso un problema para su carrera. Continuó trabajando en Abbey Road, para colaborar con una incipiente banda que pisaría los estudios unos meses después con desastrosas consecuencias para su líder: Pink Floyd.

La desaparición de Smith y la inclusión de Emerick supusieron un tremendo aliciente para George Martin, que pasó a liderar las sesiones de grabación.


Días 6 y 7, primeras sesiones de grabación de Revolver: Tomorrow never knows.

Ya hemos hablado de cómo surgió esta canción. Ahora toca comentar, brevemente (pues hay muchas páginas en las que se detalla el proceso), en qué consistió la grabación.

Estaba basada en «The psychedelic experience». Y tan psicodélica era la música como el libro. Recordemos que fue John Dunbar, en la Indica Gallery, quien le había recomendado a John su lectura.

Por primera vez, se utilizó la técnica del backwards, incluyendo sonidos de guitarra (el solo de Taxman) y loops que sonaban al revés. Se utilizaron bucles de cinta que habían sido sobregrabadas una y otra vez. Se modificó el pitch de muchos de ellos, dando lugar a un cúmulo de sonidos aparentemente inconexos pero que acababan formando un todo mágico. Y en el centro, el mensaje sacado del libro de Timothy Leary.

El tema es una obra maestra y su creación genuina. Pero sus motivaciones no lo eran tanto. John y el resto no tenían ni idea (aún) de que estaban siguiendo el juego. Los Beatles eran unos genios, tenían la capacidad para crear una canción así de impresionante. Y muchos lo sabían.

Por supuesto, George Martin apoyó entusiasmado todo el proceso de grabación.

Como dijo Paul el 16 de junio:

Encuentro que la vida es como una educación. Voy a obras de teatro y estoy interesado en el arte, pero es sólo porque mantengo los ojos abiertos y veo lo que está pasando a mi alrededor. Cualquiera puede aprender si mira bien. Me refiero a que hoy en día estoy interesado en la música electrónica de gente como Berlo o Stockhaussen, que es genial. Eso abre tus ojos y oídos.

En el LP hemos hecho este track con efectos electrónicos que yo había realizado por mi cuenta, con palabras de «El libro Tibetano de los Muertos». Lo hicimos porque, yo al menos, estoy cansado de hacer sonidos que la gente puede asegurar haber escuchado antes.

Se cuida mucho de nombrar el libro de Leary y prefiere hacer alusión al Libro Tibetano de los Muertos. Pero lo más interesante son esas «fuentes de inspiración» que decía tener Paul en ese momento. Las obras de teatro a las que asistía no eran otras que las celebradas en el Royal Albert Hall a expensas de la Indica Gallery. Y el arte con el que tenía contacto era, asimismo, el que promovía esta fundación.

Días 14 y 16, grabación de Rain.

Esta canción también contenía un backwards, como todos sabemos, al final de la canción. John cantó el estribillo al revés.

Pero lo que llama la atención no es el hecho en sí de que utilizaran ese recurso que ya habían experimentado hacía poco, sino lo interesante de las contradicciones que hay sobre cómo se les ocurrió hacerlo:

Según John en 1980 («Todo lo que decimos», de David Sheffield):

Llegué a casa desde el estudio y mi mente estaba afectada por la marihuana. Como suelo hacer siempre, escuché lo que había grabado ese día. De alguna manera lo puse al revés y me senté allí, paralizado, con los auriculares puestos, con un gran colocón de hachís. Me desperté al día siguiente y dije: «Ya sé que hacer con esto, ya lo sé». Así que decidí ponerlo al revés.

Según George Martin en 1988 («The Complete Beatles Recording Sessions», de Mark Lewisohn):

Siempre estaba jugando con las cintas y pensé que sería divertido hacer algo extra con la voz de John. Así que subí un poco su voz principal por las cuatro pistas, la puse en otro carrete, le di la vuelta y luego la deslicé hacia atrás y hacia adelante hasta que quedó montada. John estaba fuera en ese momento, pero cuando regresó se sorprendió. Así que, después de eso, la frase se quedó hacia atrás.

Alguien miente. A la hora de elegir, siempre tendemos a tomar por válidas las declaraciones de John, George o Paul. Pero comparando ambas versiones, y dadas las detalladas explicaciones de Martin, mucho me temo que el que dice la verdad es él.
Tengamos en cuenta el contexto en el que nos encontramos, todos los datos que tenemos, lo que hemos dicho de Martin, y pongámonos en el lugar de John reconociendo que había sido este el que había tenido la «curiosa idea» de poner una frase al revés.
Este dato apoyaría la teoría, ampliamente argumentada ya, de que Martin estaba allí para algo. En Tomorrow never knows se había experimentado con sonidos al revés. Ahora ya estamos hablando de voces.


Mediados de mes (fecha sin determinar), Paul conoce al abogado Mark Lane

Mark Lane con su amigo, el presidente Kennedy

Mark Lane era un activista luchador por los derechos humanos y gran amigo de Kennedy. Tras el asesinato de este, inició una cruzada para demostrar que Oswald no había sido el culpable, sino que el presidente había sido víctima de una conspiración en la que estaba implicada la CIA. Recogió sus investigaciones en un libro, «Rush to Judgment».

A mediados de 1966 viajó a Londres para recabar apoyos para su publicación. La casualidad quiso que, durante una pequeña fiesta, se encontrara con Paul McCartney.

Dada su trascendencia, citaré de forma literal lo que ya publiqué en el artículo sobre Paul:

Tras una respetuosa presentación, Paul le preguntó por el libro.

Tengo entendido que usted ha escrito un libro sobre el asesinato de Kennedy. Me gustaría leerlo.

Lane le explicó que todavía no se había publicado y que sólo disponía de su copia personal.

Si tan sólo pudiera prestármelo… Le aseguro que lo mantendré a salvo y se lo devolveré en unos pocos días.

Según indica Lane en su relato, ante el interés de Paul decidió entregárselo. Le fue devuelto por este sin que le hiciera ningún comentario, algo que le sorprendió y desilusionó a la vez. Pero esa misma noche, Lane recibió una llamada.

Paul, sin siquiera presentarse, dijo:

Bueno, él no pudo matarle, ¿verdad?

Lane no reconoció a Paul al principio y se mostró molesto por la interrupción y por la forma de abordarle con la pregunta. Paul se disculpó en seguida:

Lo siento. Paul, Paul McCartney, nos conocimos la otra noche. Y me refiero a que es posible que Oswald no haya matado al presidente Kennedy.

Lane se dio cuenta en seguida de que el libro había conmocionado a Paul. Quedaron para cenar unos días después y discutir el tema. Fueron a un discreto restaurante polaco y en medio de la cena una anciana, fan de la banda, le pidió un autógrafo. Paul lo firmó como: «Feliz cena. Paul McCartney, amigo de Mark Lane».

Continuaron hablando durante horas, hasta que una multitud de al menos 200 personas, conocedoras de que Paul se encontraba allí, se congregaron en la puerta, obligándolos a salir por la parte trasera del local y continuar la charla en el apartamento de Lane.

Fue entonces cuando Lane le habló del proyecto de crear un documental que acompañase al libro, cuya grabación estaría prevista para noviembre de ese mismo año.

Paul, emocionado, compartió con él su deseo de crear una banda sonora para el film. Lane le advirtió del gran riesgo que eso supondría, ya que el tema era muy delicado y podía poner en peligro su vida. Pero Paul le respondió:

Algún día mis hijos me preguntarán qué he hecho en mi vida, y no puedo responder únicamente que he sido un Beatle.

Semejante ofrecimiento fue muy difícil de rechazar por parte de Lane. Paul era el artista más famoso del mundo en aquel momento, estaba en lo más alto de su carrera, y le estaba ofreciendo su talento y su fama (aun a riesgo de su propia posición de cara a los fans) para ayudarle a difundir la verdad sobre el asesinato de Kennedy.

De manera que, a petición de Paul, Lane le describió algunas de las escenas que tenía en mente para la película y que podrían servirle de inspiración para componer las canciones.

Se despidieron con la promesa de encontrarse unos días después.


Días 17 y 19, grabación de Doctor Robert.

Esta canción de John ha tenido siempre mucha controversia. Está clarísimo que habla del LSD, pero la pregunta que muchos se hacen es, ¿quién es el doctor Robert?

Nunca ha quedado demasiado claro. Existen varias teorías:

Robert Zimmerman (Bob Dylan), que había sido el responsable de introducirles al uso de la marihuana.

John Riley, el dentista que les puso el LSD en el té. Pero sabemos que aquello a John y George no le sentó bien y no quisieron saber nada más de él. Raro que un año más tarde decidieran dedicarle una canción.

Robert Freymann, un médico de Manhattan que era famoso por suministrar anfetaminas a sus pacientes.

Robert Fraser, para mí el más verosímil. Era un marchante de arte que tenía varias galerías en Londres. Estaba en el centro de la «contracultura» del momento y era muy cercano a los Beatles, debido a las fiestas que organizaba en su piso, a las que gustaba de invitar a todo tipo de cantantes y artistas para ofrecerles LSD. Pero para mí, el dato fundamental es que tenía una importante relación con la Indica Gallery, hasta el punto de que patrocinó la exposición de Yoko Ono en noviembre. Para saber más de él, recomiendo repasar el artículo de siempre.

Como vemos, la canción de John no es importante porque hable del LSD (de una forma ligeramente humorística e irónica, incluso) sino porque nos está dando una importante pista para identificar a otro de los implicados en esta trama.

Por cierto: Faul, en 1994, dijo que el doctor Robert era un personaje inventado. Una de dos: o no tenía ni idea y así evitaba tener que pensar o no quería delatar a Fraser, gran amigo suyo.


Alrededor del día 20 de abril: Paul se reúne de nuevo con Mark Lane.

Citizen Lane, biografía de Mark Lane, extractos de la página 175:

Durante aquel encuentro Paul me dijo que acababa de terminar de componer una canción que quería que escuchara.

«Serás el primero» -añadió.

Le dije que, aunque me gustaba su música, yo era medio sordo para entender el ritmo y que no era el adecuado para darle una primera opinión. Él se rio y sacó la guitarra de la funda.

Tocó la melodía y cantó trozos de la letra que había compuesto. Era una canción triste e inquietante. Le dije, «creo que es un poco complicada para mí, al ser la primera vez que la escucho».

«¿No te gusta?» – preguntó.

Le dije que sí, pero que tendría que reflexionar sobre ella un poco más.

Él añadió a modo de broma: «Yo fui el primero en darte una primera opinión sobre tu libro, y fue mucho más favorable».

A la mañana siguiente Mike Lester, que había permanecido en el piso la noche anterior, me preguntó qué era lo que Paul había estado tocando. No recordaba el nombre, pero me acordaba de que hacía referencia a la gente solitaria y algún padre que estaba remendando sus calcetines por la noche.

Aparentemente, yo fui la primera persona en escuchar «Eleanor Rigby».

Y, aparentemente, Paul McCartney había compuesto esa canción para el documental de Mark Lane. Escuchadla ahora mismo, la veréis con otros ojos. La verdad nos muestra la belleza y la historia que hay detrás de aquello que hemos amado durante años sin comprender su verdadero alcance.

Mucho mejor que el «saqué el nombre de una tienda de abastos» de Faul.


28 y 29 de abril, primeras sesiones de grabación de Eleanor Rigby.

 

-MAYO

Volvemos a Paul. Este mes se graban los vídeos promocionales de Rain y Paperback Writer. Y es en esta etapa donde nos encontramos a un Paul triste y con muy mal aspecto:

Tanto es así que empezó a correr el rumor de que estaba enfermo. Fue preguntado por ello en su entrevista para la NME del 16 de junio.

No he estado enfermo. Aparte del accidente, estaba agotado. Sé por qué fue, sin embargo. Cuando grabamos aquellos clips para Paperback Writer justo acababa de romperme el diente, y había estado trabajando bastante duro en el nuevo LP, no había dormido mucho. No hemos tenido mucho tiempo para nada excepto para el LP. Quiero decir, 14 canciones, todas tienen que ser escritas y grabadas hasta que estés satisfecho con ellas. Es un trabajo duro.

Tony Barrow había dicho en febrero que Paul se sentía estupendamente, hasta el punto de querer montar en ciclomotor de nuevo. Aquí parece haberle afectado mucho la rotura del diente. Un diente que, según la historia de Brian, se habría partido en diciembre, cinco meses antes de la grabación de los vídeos. Si atendemos a esta versión, en la boda de George no habría estado tan risueño, habría estado todavía peor que aquí.

Por otra parte, ese trabajo agotador del que hablaba Paul… ¿No es más o menos lo mismo que llevaba haciendo con tanta felicidad desde el principio de su carrera? Con la diferencia de que en este momento no habían estado de gira, ofreciendo conciertos todos los días, lidiando con conferencias de prensa y fans enloquecidas. Nunca jamás se le había visto con esta expresión, ni siquiera cuando concedió una entrevista en el 64 estando enfermo del estómago.

Lo siento, pero a mí todo esto me suena a excusa.

 

-JUNIO

Día 15, lanzamiento en Estados Unidos de Yesterday and Today.

Nos detenemos en este álbum para comentar dos aspectos muy importantes:

1. Capitol Records decidió lanzarlo sin el consentimiento expreso de los Beatles.

Según George:

Cuando la compañía Norteamericana (Capitol) lanzaba álbumes como Yesterday and Today, nosotros no teníamos nada que ver con ello. Solían sacar más álbumes en los Estados Unidos de los que en realidad hacíamos. En Inglaterra poníamos 14 canciones en un álbum y en Norteamérica ponían unas diez. Además, nosotros publicábamos singles en Inglaterra y luego nunca los volvíamos a incluir en el siguiente álbum. Pero las cosas empezaron a cambiar a partir de entonces. Empezamos a imponer nuestra autoridad cuando llegaron álbumes como Sargent Pepper’s, Revolver… y todo porque era importante que en ellos estuvieran las mismas canciones que en USA.

Efectivamente, como bien dice George, la Capitol Records hacía lo que le daba la gana. Si revisamos el track list del álbum veremos que se habían incluido tres canciones, las tres de John, que más adelante se eliminarían de la versión norteamericana de Revolver: I’m only sleeping, And your bird can sing y Doctor Robert, las tres sobre el LSD.

En el caso de I’m only sleeping se incluyó un solo de guitarra en backwards para el que George trabajó muchísimo, con la intención de lograr que, aunque se escuchara al revés, encajara con el resto de la melodía. George Martin también se implicó mucho, estuvo trabajando más de seis horas en invertir ese solo.

2. La controversia de la portada del carnicero.

Muchos han tratado de interpretar dicha portada y en foros y páginas sobre los Beatles se dice que con ella la banda pretendía causar polémica.

Por no hablar de otra reciente y muy extendida teoría de que los Beatles trataban de denunciar con ella alguna trama de pederastia y rituales de la que habrían tenido conocimiento un poco antes. Teoría que no comparto en absoluto y que ya detallaremos en otro artículo.

Pero, al igual que con el lanzamiento del álbum, ellos no tuvieron nada que ver con la elección de esta portada.

Esta fotografía forma parte de una sesión que hicieron con su gran amigo y fotógrafo oficial Bob Whitaker. Bob era un artista inquieto y alternativo, no sólo hacía fotos, sino que las convertía en arte. Fueron a su casa sin tener una idea concreta de lo que iban a hacer y a Bob se le ocurrió la idea. De hecho, se marchó en ese momento a comprar los trozos de carne y las muñecas.

Al parecer, y según contaba John años más tarde, simplemente les apetecía hacer algo diferente, para ellos, sin pretensión de publicarlo en ningún sitio:

Esto vino por nuestro aburrimiento y resentimiento de tener que hacer otra sesión de fotos y otra «cosa típica de los Beatles». Estábamos hartísimos de ello. Bob estaba inspirado por Dalí y estaba haciendo fotografías surrealistas.

Esta foto no se hizo con la intención de usarla para una portada. Según dijo Whitaker años más tarde en una entrevista:

Entrevistador: Ha habido un montón de conjeturas a través de los años sobre lo que significa esta foto. La teoría más popular es que era una protesta de los Beatles contra Capitol Records porque supuestamente estaba «cortando» sus discos en USA.

Whitaker: ¡Basura, un sinsentido absoluto! (…)

Entrevistador: ¿Estabais al tanto de que Capitol Records iba a usarla como portada de un álbum?

Whitaker: ¡No!

Como vemos, sus respuestas son bastante tajantes.

Sin embargo, en 2002, Alan Livingston, ex presidente de Capitol, tuvo la delicadeza de otorgar a Paul no sólo la idea, sino también la insistencia de usar la foto:

La reacción fue tal que los comerciantes se negaban a venderlos. Llamé a Londres y estuvimos debatiendo. Mi contacto fue principalmente con Paul McCartney. Se mostró inflexible y sentía de manera rotunda que teníamos que seguir adelante. Él dijo: «Es nuestro comentario sobre la guerra». No sé por qué era un comentario ni por qué debería ser interpretado en ese sentido.

Señor Livingston, bienvenido a la lista de los mentirosos y manipuladores. No hace falta ni que comente sus palabras.

En contra de toda esta serie de falacias que afirman que los Beatles (poniendo a Paul en cabeza) estaban encantados con la foto y se empeñaron en incluirla en el álbum, tenemos otro dato más:

Whitaker pasó años intentando usar esa portada en sus exposiciones y libros. Pero la Apple Records no se lo permitía. En palabras de Derek Taylor: «A George no le gusta nada».

Otro miembro del club de los mentirosos es el biógrafo Philip Norman. Sí, el mismo al que se acusa de no aportar nunca fuentes fidedignas y que llegó a escribir porquerías como que John deseaba tener relaciones sexuales con su madre. Su principal característica es mezclar datos reales y bien documentados con auténticas falacias, de manera que tiene uno que hilar muy fino para separar una cosa de la otra.

Este tipo dijo que Brian Epstein estaba muy disgustado con el hecho de que usaran la fotografía para la portada, debido a la «gran controversia generada» por las declaraciones de John sobre el cristianismo. ¿Qué controversia? No había habido controversia. La controversia empezó más tarde, antes de la gira estadounidense. En junio del 66 nadie hablaba ya de las palabras de John.

Y es que Norman se hace eco de la versión de Capitol Records:

Estábamos todavía inmersos en el desastre del famoso comentario «más grandes que Jesús» en marzo de ese año, que había desencadenado una ola de protestas y quemas de álbumes en áreas conservadoras de Estados Unidos. La compañía reaccionó rápidamente, enviando cartas de disculpa, y el martes 14 de junio el mánager de RP Ron Tepper envió una carta oficial en la cual se hacía eco de las palabras de Alan Livingston: «Capitol ha elegido retirar el LP y sustituirlo por otro con un diseño más aceptable».

No había leído tantas mentiras, y tan fáciles de rebatir, desde que escribí el artículo de la historia de los Beatles según Faul.

En primer lugar, John no dijo «más grandes que Jesús», dijo «más famosos».

En segundo lugar, la quema de discos y la ola de protestas no comenzaron hasta agosto del 66, debido a una publicación que ya conocemos y de la que vamos a hablar en seguida. Hasta entonces, no había habido nada.

Y tampoco hubo nada con respecto a la portada del carnicero. Al menos entre el público. Fue la propia Capitol la que creó la controversia, declarando a los cuatro vientos, ya desde el día siguiente al lanzamiento, que se iba a modificar la portada por las grandes «protestas» surgidas. Y montando todo un circo para ello.

¿Por qué un circo? Porque se dedicaron a ir por las tiendas «requisando» las copias distribuidas. Y luego, en lugar de destruirlas y hacer nuevas, decidieron pegar directamente encima la nueva fotografía:

De manera que los fans compraban en masa los discos para luego intentar despegar la foto y descubrir así si tenían en su poder una de las copias «prohibidas». Muchos de ellos compraron varios álbumes con este propósito.

En las escuelas de Marketing y Ventas deberían incluir esta maniobra de Capitol como asignatura destacada.

Una artimaña sucia para el lanzamiento de un álbum que incluía cuatro canciones dedicadas al LSD, tres de ellas adelantadas a la publicación de Revolver.

Y todo eso, sin que los Beatles, a los que se les ha acusado falsamente durante años, tuvieran ni la más remota idea de lo que estaba pasando.

Por otra parte, esta controversia era el pistoletazo de salida para las siguientes acciones que, como veremos, se llevarán a cabo contra ellos: la maniobra de desgaste.


Día 30, renuncia William Raborn, director de la CIA.

Héroe de guerra y gran experto en aeronáutica. Había sido director de Proyectos Especiales del Departamento de Armas, y más tarde fue jefe del Departamento de Operaciones Navales. El 28 de abril de 1965, y a pesar de no tener experiencia en Inteligencia, fue nombrado director de la CIA por Lyndon B. Johnson.

Una de sus principales tareas fue ordenar y organizar todas las operaciones que estaba llevando a cabo la CIA, así como la gran cantidad de documentación y datos que manejaba la agencia. El 30 de junio del 66 dimitió sin dar explicación ninguna.

Según el escritor David Barrett:

No era adecuado para la CIA, ya que no entendió los asuntos de la Agencia ni de la Inteligencia.

Incluso los propios historiadores de la Agencia dijeron:

Raborn no se «hizo» al trabajo de la CIA.

No es común que renuncie un director de la CIA. Este hecho, en este momento concreto, da que pensar sobre los proyectos que tenía entre manos la agencia y por qué a Raborn le espantaron tanto.


Día 30, primera actuación de los Beatles en Japón.

 

-JULIO

Días 1 y 2, actuaciones en Japón.

En mi artículo sobre el arresto de Faul en Japón ya detallé las medidas de seguridad extremas que se tomaron alrededor de la banda. Escoltados desde el aeropuerto por 15.000 policías, encerrados luego en el hotel bajo la prohibición de salir, más de 3.000 agentes en el Budokan (lugar donde se celebraron los conciertos), francotiradores entre el público y 35.000 efectivos apostados en el exterior. Todo un despliegue que los Beatles no alcanzaban a comprender.

Este es un detalle significativo. La historia oficial dice que Brian impedía que leyeran los periódicos o vieran la tele para que no se enterasen de las amenazas de muerte y el peligro de atentados que se cernían sobre ellos. No sé hasta qué punto se puede aislar del mundo y de la información a unas personas.

Las protestas en Japón empezaron a raíz de ciertos sectores conservadores que no veían bien que se usara un estadio de Sumo para un concierto de Rock.

Analicemos bien el contexto: si supuestamente la controversia provenía sólo de unos determinados sectores, ¿por qué días antes de la llegada de los Beatles la policía se dedicó a interceptar selectivamente algunos autobuses que llevaban fans a Tokio para ver las actuaciones? La policía es un estamento gubernamental. Y no mueve un dedo sin que el gobierno lo ordene, mucho más en Japón.

Por otra parte, fue el Primer Ministro el que empezó a protestar por el tema del Budokan.

¿Quién promovía la controversia? El gobierno. ¿Quién ordenaba a los policías que crearan caos, miedo y confusión? El gobierno. ¿Quién ordenó después que se acosara a los Beatles con medidas asfixiantes de seguridad? El gobierno.

Si el gobierno, con el Primer Ministro a la cabeza, estaba tan en desacuerdo con la actuación de los Beatles, ¿por qué permitió que fueran?

Recordemos que Paul, Mal Evans y John se escaparon del hotel para hacer travesuras por la ciudad y fueron detenidos en las cercanías del Palacio Imperial. Motivo de sobras para cancelar los conciertos. Pero no se hizo.

Esto suena a maniobra…


Día 5, escándalo en Filipinas.

El asunto de Filipinas es también muy curioso. Los Beatles fueron recibidos como héroes. Se pusieron a su disposición veinte coches oficiales y hasta se acuñaron monedas conmemorativas.

Aquella tarde, antes del concierto, la Primera Dama, Imelda Marcos, organizó un almuerzo oficial para darles la bienvenida en persona.

Imelda Marcos

Y aquí viene un dato fundamental, que se ha distorsionado y falseado con el paso de los años: los Beatles no fueron informados de ello. Se ha dicho que estaban cansados, por lo que declinaron la oferta; pero es falso, nadie les avisó.

Tras el concierto, Brian encendió la tele para ver la cobertura mediática que se hacía del evento. Cuál fue sorpresa cuando vio a Imelda Marcos diciendo que los Beatles la habían dejado plantada.

Marcos había preparado unas mesas para acomodar a casi 300 niños «pobres» que, según ella, habían estado esperando a los Beatles para acabar desolados por su ausencia.

Los niños pobres empezaron a llegar desde muy temprano y esperaron hasta las dos de la tarde, en que fueron retiradas las tarjetas de los Beatles de la mesa.

¿Imelda Marcos invitando a comer a 300 niños pobres? Leed su historia y comprenderéis mis dudas. Deteneos en la parte en la que se cuenta que, tras celebrarse un juicio contra ella en Estados Unidos acusada de corrupción, prevaricación y todo tipo de delitos económicos, fue «absuelta de todos los cargos». De hecho, en procesos judiciales posteriores, ha sido absuelta siempre de todas las acusaciones, muchas de ellas probadas de manera irrefutable. Marcos tiene muy buenos amigos en Estados Unidos. Aparte de la mayor colección de zapatos que ha tenido nadie jamás.

Haciendo uso del control total que tenía sobre los medios de comunicación, la Primera Dama se encargó de que, durante horas, se emitieran las imágenes de los niños llorando y los platos vacíos. Poco a poco, las noticias fueron subiendo de tono, hasta que se llegó a decir que los Beatles habían ofendido y menospreciado al presidente y deshonrado al país.

Brian convocó una rueda de prensa para explicar lo que había pasado, pero fue boicoteada y no se emitió.

Imagen del segundo concierto de los Beatles en Filipinas

Por la noche, tras el segundo concierto (de nuevo tenemos el interesante hecho de que no se cancelara), se dieron cuenta de que su escolta policial había desaparecido. Fueron al hotel pero se encontraron las puertas cerradas.

En ese momento, un grupo de alborotadores perfectamente organizados acudieron corriendo y empezaron a zarandear el vehículo. El conductor consiguió acercarlo a la puerta y acceder al hotel.

Una vez allí, un oficial fue a la habitación de Brian para exigirle el pago de unos impuestos que no se habían mencionado antes. Epstein tuvo que pagar 18.000 libras de su bolsillo para poder salir de allí.

Dándose cuenta de que tenían que abandonar el país, pidieron al hotel que los botones bajaran su equipaje. Sin embargo, el director dijo que los trabajadores habían abandonado el edificio debido a una serie de llamadas con amenazas de bomba. La embajada británica también recibió varias llamadas en la misma línea.

Una vez en el aeropuerto, fueron llevados al avión a empujones.

Recapitulemos: se publicita por todos los medios posibles la visita de los Beatles a Filipinas. Se les invita a una comida con 300 niños pobres (qué emotivo). Aunque fuera cierto que los Beatles fueron avisados, la historia oficial dice que enviaron un mensaje para indicar formalmente que no podrían asistir. Por lo tanto, la escena de Imelda Marcos junto a los niños llorando sin saber por qué no acudían sus ídolos sería, igualmente, algo preparado.

Tan sólo unas pocas horas después, Marcos ya tiene preparada la emisión para que la televisión culpe a los Beatles de ofender al país. Con unas escenas «perfectas» para la ocasión: unos niños pobres sin poder comer porque los invitados especiales no aparecen.

Un grupo organizado que asalta el coche a su llegada al hotel. Unas llamadas amenazantes, tanto al hotel como a la embajada. Un oficial pidiendo dinero a Epstein para poder abandonar el país. Pero eso sí: ninguno de los dos conciertos que habían tenido lugar después del «desplante» fueron cancelados.

Sin embargo, contra todo pronóstico, la maniobra de desgaste (¿o de chantaje?) no parecía tener éxito. Así hablaban los Beatles, unos días después, del problema en Filipinas:

Más que el contenido, es importante atender al tono de despreocupación con el que cuentan lo sucedido.

Cuántas veces se ha dicho que este suceso provocó que se plantearan dejar las giras. Sin embargo, preparaban con entusiasmo la siguiente: la gira estadounidense.


Día 29, publicación de las declaraciones de John en la revista Datebook.

Danny Fields

A la izquierda, Danny Fields, foto hecha por Linda Eastman, tal y como se puede leer abajo en la dedicatoria.

En el artículo sobre Linda Eastman ya hicimos una presentación de este nocivo personaje. Y tendremos que nombrarlo otra vez, cuando contemos la historia de Keith Moon y los Who.

No creo que se trate de ningún agente, qué más hubiera querido él. Alguien debió de pensar que se trataba de alguien fácil de utilizar, que vendería a su madre por unos dólares. No en vano en la biografía de su «amiga» Linda se encargó de que quedara claro el gran número de romances que esta había tenido con personajes famosos.

Aparte de los datos que ya he publicado sobre él, hay algunas otras conexiones que merece la pena nombrar. A finales de los años sesenta Fields fue «contratado» por Elektra Records para publicitar a los Doors.

Si releemos mi artículo sobre Hotel California, recordaremos que Elektra Records se acababa de fusionar con Asylum, pasando a ser propiedad del productor David Geffen. El cual, según vamos viendo, ha acabado por estar en el epicentro de la trama de la industria musical de Estados Unidos.

Pues bien, Fields jugó un papel fundamental en el proceso que convirtió a la banda en ídolos. Todo ello a pesar que Jim Morrison lo odiaba con toda el alma.

Existe una anécdota que quiero compartir. Poco después de la muerte de Jim, Fields fue a consolar a Pamela, la novia de este. Estaban sentados en la puerta de la casa cuando se acercó un perro y se subió sobre Fields. Pamela dijo en broma: «Tal vez sea el espíritu de Jim que quiere decirnos algo». En ese momento, el perro vomitó sobre Fields, y él dijo: «Sí, sin duda debe de ser Jim».

En una reciente entrevista, Fields dijo sobre Morrison: «Era un mamón».

Y ahora que ya tenemos muy claro de qué clase de personaje estamos hablando, volvamos a la historia.

Datebook era la típica revista para adolescentes que pretendía tratar sobre música pero que generalmente ocupaba sus páginas con cotilleos y rumores. No vendía demasiados ejemplares, al menos hasta agosto del 66…


De hecho, nadie la conocería hoy en día si no hubiera sido por esta portada y sus funestas consecuencias.

Los Beatles estaban a punto de iniciar su gira por Estados Unidos. Y en ese momento, para su sorpresa, esta «humilde» revista publicó en portada, sacadas de contexto, las declaraciones de John sobre el cristianismo, así como una menos conocida -pero mucho más importante- frase de Paul.

De hecho, siempre se les ha dado mucha más publicidad a las palabras de John, pero si nos damos cuenta, las de Paul estaban todavía más sacadas de contexto y habían sido escritas de manera que pareciera que estaba llamando «repugnante» a Estados Unidos.

Que no nos diga Fields que esto no pretendía generar controversia. Que no se haga el tonto o el inocente y diga que no tenía mala intención. Que no insulte a los pocos periodistas serios y honestos que quedan en el mundo.

Así se justificaba hace unos años:

Era el momento de los Beatles. Y el propietario de Datebook compró los derechos americanos de las entrevistas de John y Paul que habían concedido en Inglaterra unos pocos meses antes. En esta entrevista John decía: «no sé qué se irá primero, si el Rock and Roll o el cristianismo… Somos más populares que Jesús ahora». Y pensé «Wow, esto es un titular». Así que lo puse en la portada.

¿Y la frase de Paul, Fields? De esa no explicas nada. ¿También te pareció un buen titular una frase en la que Paul parece decir que Estados Unidos es un lugar repugnante donde cualquier persona de color es un «sucio negro»?

Cuánto me gustaría saber quién era el propietario de Datebook entonces. Aquel que compró los derechos de, precisamente, esas dos entrevistas y se las puso en bandeja a Fields. Sin embargo, sabiendo cómo funcionan los medios de comunicación -empezando por Life -nos podemos imaginar qué grupos estaban detrás.

Lo que sí sabemos es quién vendió los derechos de las entrevistas: el jefe de prensa de los Beatles, un personaje que ya conocemos y que despertó nuestras sospechas a raíz del «mito del último concierto» y sus infumables mentiras sobre la cinta que grabó: Tony Barrow.

Barrow sabía que ese iba a ser el último concierto de los Beatles y lo grabó con la intención de venderla después, justificando su aparición en bootlegs con un «supuesto robo» (ver artículo del último concierto de los Beatles).

Otro dato importante es que Barrow eligió expresamente esta revista para mostrar que los Beatles estaban progresando hacia una línea más «intelectualmente desafiante» y que el hecho de que Datebook hubiera hablado de temas controvertidos, como los efectos del LSD, le pareció un vehículo adecuado para llevar esta información.

Aquel número de Datebook vendió más de un millón de copias. Podía haber provocado polémica en diferentes sectores pero, como era de esperar, los más ofendidos fueron los fundamentalistas cristianos. Y entre ellos estaba, a la cabeza…

El Ku Klux Klan

El KKK es un grupo racista, antisemita y homófobo surgido en el siglo XIX. Utilizaban la violencia para atacar no sólo a la población de color sino también a cualquiera que considerasen diferente y por lo tanto un peligro para el «ideal» norteamericano.

Muchos creen que se trataba simplemente de «unos cuantos locos encapuchados» que salían de noche para darle alguna paliza que otra a alguna persona negra, pero no es así en absoluto.

Aunque en 1944 habían sido disueltos por un problema con Hacienda (qué interesante), esto sólo se hizo como cortina de humo, pues continuaron con sus actividades en forma de «clanes independientes», que acabaron uniéndose de nuevo en los años sesenta.

Gozaban de total impunidad. En las pocas ocasiones en que se imputaba a alguno de sus miembros las condenas eran ridículas. En una ocasión pusieron una bomba en una iglesia asesinando a cuatro niñas. Sólo sufrieron una multa por «tenencia ilegal» de explosivos. Y es que bajo su poder se encontraban gobernadores, jueces y senadores. La policía no sólo les protegía, sino que les ayudaba. Estaban ligados a importantes multinacionales, como por ejemplo la industria del tabaco. Poder político, poder judicial y poder económico.

Lógicamente, la CIA y el FBI eran totalmente conscientes de lo que hacía el Klan. A mediados de los sesenta iniciaron una investigación infiltrando a varios agentes en el grupo y el presidente Johnson declaró estar en contra de sus actividades. Sin embargo, pese la firma de la Ley de los Derechos Civiles, continuaron con su impunidad. Los tribunales insistían en declarar a los acusados «inocentes».

Cabe destacar el caso del asesinato de la activista Viola Liuzzo, que fue asesinada en 1965. En seguida se supo que uno de sus asesinos había sido un agente del FBI que se encontraba, supuestamente, «investigando» al klan. En cuanto esta información se filtró, el FBI comenzó a desacreditar a Liuzzo con todo tipo de falsedades.

Queda demostrada pues la turbia relación entre el Klan y el FBI. De la cual se deduce que el primero no era más que un instrumento de los Servicios Secretos. Como unos «perros entrenados para atacar» que además les proporcionaban la excusa perfecta para cometer asesinatos.

A la hora de hacer el «trabajo sucio», la CIA no se suele manchar demasiado. Para eso están la mafia, los matones a sueldo, los «candidatos de Manchuria» (cuando el control mental ya lo permitió) y, por supuesto, los grupos extremistas fuertemente armados y con capacidad logística suficiente.

Lo fundamental es que ninguno de estos «peones» sepa en realidad cuál es el motivo de su misión. Así se evitan posibles filtraciones y, si les pillan, no podrán decir nada. Por lo tanto, había que darle «carnaza» al Klan.

En el caso de los Beatles no era muy difícil: Brian Epstein. Judío y, por si esto no fuera poco para estos racistas, homosexual.

Pero no era suficiente. Hacía falta algo que encendiera los ánimos hasta límites insospechados. Una mecha. Algo que, si luego se descubría el pastel, sirviera de «excusa» o contraconspiración: las declaraciones de John.

Inmediatamente después de la publicación de Datebook, el KKK alentó las protestas y promovió actos de quemas de discos de los Beatles. Consiguieron que la banda fuera vetada de varias estaciones de radio. Enviaron amenazas de muerte contra ellos y sus familias. Los ánimos, a unos días de comenzar la gira, no podían estar peor.

-AGOSTO

Día 1, un «loco solitario» asesina a 15 personas en Austin.

Charles Whitman

Charles Whitman, ex marine de los Estados Unidos. Después de haber asesinado a su madre y su esposa, se subió a la torre de la Universidad de Texas con dos fusiles y un revólver y se dedicó a disparar a todo el que pasaba. Mató a 15 estudiantes e hirió a otros 32. Finalmente fue abatido a tiros por dos policías.

Hasta entonces, Whitman era un muchacho querido por todos sus compañeros, amigos y vecinos. Sin embargo, de repente, después de ciertas incursiones con las drogas, empezó a sentirse mal. Insistía en que estaba enfermo, decía sufrir «tremendos dolores de cabeza» y sentía que cada vez le costaba más reprimir su creciente agresividad. De hecho, en una carta que dejó antes de cometer los asesinatos solicitaba que, una vez muerto, se le hiciera la autopsia en busca de algo extraño, ya que «algo no funcionaba bien dentro de él».

Durante su funeral su ataúd fue cubierto con la bandera de los Estados Unidos, con la excusa de que se trataba de un veterano de los marines.

Es un hecho aceptado en numerosos libros e investigaciones que el caso de Charles Withman es el primero de una larga lista de asesinatos cometidos por personas sujetas a control mental. En un momento en que todavía se estaba investigando y perfeccionando esta «técnica» mediante el uso del LSD.


Día 5, publicación del álbum Revolver.

Habiendo ya explicado el contexto de grabación de este álbum y el estado de Paul durante aquel momento, no hará falta explicar el significado de esta portada que tantas preguntas ha suscitado entre nuestros seguidores:

Tampoco creo que haya nadie ya que crea que fue una casualidad que la controversia se produjera unos días antes de su salida al mercado. Unos querían quemarlo, otros fueron alentados por la impresionante oleada de protestas y la publicidad que eso estaba generando.


Día 11, la disculpa de John.

Según el biógrafo Ray Coleman, al enterarse de la publicación de Datebook y el ambiente tenso y peligroso que había surgido, Brian viajó hasta Chicago para hablar con John y avisarle de que iban a cancelar la gira.

Ya estamos hartos de escuchar que, desde Filipinas, los Beatles habían tomado la decisión de dejar de hacer tours. Que no se sentían bien tocando, que no se oían, que estaban aburridos, que no les divertía lo que hacían.

Cuando John escuchó la propuesta de Brian, le respondió lo siguiente:

Haré lo que sea, lo que sea, todo aquello que tú me digas que debo hacer. Diré lo que tenga que decir. ¿Cómo narices voy a darles la cara a los demás si toda esta gira es cancelada? Ya sea por mí, o por algo que he dicho, no tengo ninguna intención de permitir que eso ocurra.

Dos días más tarde, John bajaba la cabeza en una conferencia de prensa y se disculpaba sin tener por qué hacerlo, por unas declaraciones que habían sido sacadas de contexto y mal utilizadas. Pero lo hizo. El rebelde John, el inconformista, el que se había reído en la cara de la mismísima Reina de Inglaterra años antes en la Royal Variety Performance, se disculpó. ¿Por qué? Porque no quería cancelar la gira. Porque quería tocar. Y sabía, además, lo importante que era también para sus compañeros, especialmente para Paul, a los que no quería obligar a hacer algo así.

En sus palabras no se ve miedo a un atentado ni preocupación por su integridad física: se ve miedo a tener que cancelar las actuaciones.

Si tan hartos estaban de hacer conciertos, ¿por qué disculparse y continuar a pesar de las amenazas de muerte y las fuertes protestas que les rodeaban? ¿Qué mejor momento, qué mejor excusa para irse a casa? Su propio mánager estaba de acuerdo.

Pero también hubo un lugar para que Paul se explicara. En otra de las conferencias de prensa que se dio ese día, le preguntaron por las declaraciones aparecidas en Datebook:

Entrevistador: ¿Y tu comentario más fuerte, también en esta misma serie de entrevistas, fue que Estados Unidos es un país miserable, donde a cualquier persona que es de color negro se le llama un negro de mierda?

Paul: Bueno, verás, eso será todo, ya que si dices otra cosa en contra, como por ejemplo de la manera de cómo los Derechos Civiles son tratados aquí, entonces es probable que haya gente de extremas que va a pensar que estamos equivocados al decir que las personas de color son iguales que los blancos, ya sabes. Pero, honestamente, creo eso. Y si alguien quiere que yo dé la respuesta en nombre de todo el mundo del espectáculo, diré que «sólo somos buenos amigos»… lo haré, pero yo, personalmente, creo que es mejor ser honesto al respecto.

Ay, Paul, cuánto se han preocupado de no hacer demasiada publicidad de esto. Una honestidad y una valentía que hizo que la mecha avanzara aún más deprisa en tu contra.

Las disculpas de John, contra todo pronóstico, calmaron los ánimos. Las masas encolerizadas creyeron ver una explicación a todo. Se detuvieron las quemas de discos y tan sólo unos grupos del Ku Klux Klan siguieron hablando de boicot a los Beatles a todos los niveles.

Organización del terror con medios suficientes como para conseguir sus propósitos…

Pero los Beatles eran muy cabezotas. Y, por encima de todo, querían actuar, como ya se ha demostrado. Se debían a su música y a sus fans. Nada parecía poder con ellos.


Día 19, concierto en Memphis.

En el momento de surgir las protestas, el Ayuntamiento de Memphis había dicho que cancelaría los dos conciertos que la banda tenía programados allí. Sin embargo, sorprendentemente, acabaron celebrándose. A lo largo de este capítulo estamos viendo bastantes ejemplos de problemas ocasionados por el caos que se iba generando allá donde iban los Beatles. Sin embargo, ¿cuántos conciertos se cancelaron? Ni uno. Cuando vemos que detrás de tanto «barro» la clave de todo se mantiene, las causas oficiales se difuminan hasta parecerse sospechosamente a una cortina de humo.

En Memphis no hubo ningún problema, salvo un pequeño susto cuando un fan tiró un petardo cerca del escenario, sobresaltándolos y haciéndoles pensar por unos segundos que alguien les estaba disparando. Sin embargo, esto fue lo que dijo John al respecto:

No tuve miedo, porque cuando estoy sobre el escenario, con mi guitarra, siento que no puede pasarme nada.

Por supuesto, el estupendo Tony Barrow se ha encargado de repetir varias veces lo «terrible» que fue aquel momento. Menos mal que está John para explicarlo mejor.


Día 29

Brian Epstein es arrestado.

Un ex amante le roba correspondencia íntima y le denuncia a la policía por ser homosexual. Unas horas antes de comenzar el concierto, la policía acude al hotel y lo detiene. Debido a esto, Brian no estará presente en el concierto de los Beatles, un golpe que le afectará profundamente.

En California, por aquel momento, la homosexualidad era ilegal, pero no era algo demasiado perseguido, ya que numerosos homosexuales habían ido asentándose en ese estado en los últimos años, debido precisamente a la libertad de la que gozaban.

La condición de homosexual de Epstein ya era algo conocido. Sin embargo, debido a este suceso, queda expuesto de forma totalmente pública, algo que enciende todavía más los ánimos de ciertos sectores conservadores, como el Ku Klux Klan.


Candlestick Park, el último concierto.

El «mito del último concierto», esa serie de mentiras y argumentos que nos han hecho tragar durante años, repitiéndolos hasta convertirlos en verdad reconocida, para hacernos creer que, en aquel momento, el grupo ya había tomado la decisión de abandonar las giras para siempre. Remito a la nota que escribí en su momento y no nos detendremos más en ello.


Día 31, último encuentro de Mark Lane con Paul

El libro de Lane había sido publicado unas semanas antes, en medio de una fuerte polémica, amenazas de muerte incluidas.

Nada más llegar a Londres, sin apenas tiempo para descansar tras el tour, Paul llamó a Mark Lane y le preguntó: «¿Qué tengo que hacer para encargarme de la banda sonora del film?»

Lane concertó un encuentro con Paul y uno de los responsables del documental (del cual él no proporciona el nombre en ningún momento, llamándole enigmáticamente «D») para hablar sobre el asunto.

D se mostró reacio e incluso desagradable con Paul. Describió su música como «aburrida» y poco apropiada para la temática que abordarían en la película.

Paul insistía e insistía. D, para quitárselo de encima, le prometió pensarlo y llamarle más adelante. Paul se fue desilusionado, pero con la esperanza de que recapacitara en su decisión.

Una vez solos, Lane y D tuvieron una fuerte discusión. D, en contra de lo que afirmaba Lane, no creía que la música de Paul pudiera incrementar la popularidad o el alcance del documental. Opinaba que incluso podría quitarle su carácter serio y didáctico.

Lane acabó la argumentación diciéndole, básicamente, que haría lo que le diera la gana con su película.

 

Aquí finaliza el tercer capítulo del timeline de la historia de los Beatles. El artículo está basado en hechos y declaraciones oficiales. Una serie de hitos que, puestos en orden y argumentados en base a lo que ya sabemos, nos dan un contexto, un motivo y, sobre todo, una evidencia de que lo que estaba a punto de pasar llevaba gestándose desde hacía tiempo.

Los Beatles, en su inmensa grandeza, a pesar de la manipulación, de los ataques y del desgate sufridos, habían seguido adelante. Porque su vida era la música y su poder radicaba en la fuerza del grupo que formaban. Juntos podían con todo.

Pero el que más había mostrado su carácter luchador había sido Paul. Se había negado a tomar LSD; no quería influir la juventud ni decirles lo que tenían que hacer. Se había enfrentado a los creadores de la revista «Longhairtimes», impidiendo que volviera a publicarse. Había condenado públicamente el racismo en Estados Unidos a pesar de las amenazas del Ku Klux Klan.

Y, lo mas importante, estaba colaborando en esclarecer la conspiración del asesinato de John Fitzgerald Kennedy.

Un documental con una banda sonora compuesta por un Beatle. Y quién sabe si no le habrían ayudado todos puesto que, a petición de Paul, es seguro que John y George, seguidos de Ringo, se habrían unido al proyecto.

Los Beatles gritando a los cuatro vientos que Kennedy había sido asesinado por la CIA… ¿Os lo imagináis?

Hemos llegado a septiembre de 1966.

 

Lady Ruth



18 comentarios en “La conspiración de los Beatles. Capítulo 3: maniobra de desgaste (febrero a septiembre de 1966)”

  1. ¡Excelente trabajo! A mi ver, una nota imprescindible para entender el clima de época, un tiempo del que mucho se habla pero, como demostrás indirectamente aquí Lady Ruth —y quizás sin quererlo—, se habla superficialmente. Y unos meses que son una bisagra en la historia de la que es, en mi criterio, la mejor banda de rock que ha existido. ¡Felicitaciones!

      1. ¿Cómo no estarlo, amiga? Increíblemente bueno tu trabajo, y de tantas resonancias—en tantas esferas—, que no me alcanzan las palabras para mensurar su importancia y mi agradecimiento, porque, como sabés, para algunas personas —entre las que me cuento— el conocimiento y la búsqueda de la verdad poseen un alto valor, lleven donde nos lleven, aun contra nuestros deseos e intereses. «Somos amigos de Platón, pero más de la Verdad». Un fuerte abrazo.

  2. Siempre me he preguntado si la persona (admirador) que le escribe a Barry Miles comentándole la locura que esta ocasionando el LSD en California y sus proyectos para Toronto y Montreal, es Faul. No se si es tan obvio, o si me paso de conspiranoico (y lo pregunto Lay sin el más mínimo sarcasmo). Es que las cosas suelen ser tan descaradas la mayor parte del tiempo, que a veces hacen que parezcan increíbles.

    1. Lo mismo me pregunto yo también Diego, porque ya es «casualidad» que, de todos los nombres que hay, el admirador que habla de volver a Canadá, su tierra natal, se llame Bill. Yo, entre tomarlo como dato anecdótico o pensar que es Faul, me quedaría con lo segundo. Un saludo.

      1. Definitivamente Lay. Y esto me hace pensar que Barry Miles es un personaje mucho más relevante de lo que yo pensaba. No simplemente el que se dedicaría a re-inventar la historia de Los Beatles versión Faul, sino mucho más oscuro, ya que está oficialmente identificado en el relato prematuramente. Un abrazo.

        1. Y tanto, Diego, fíjate qué socios tenía en la Indica Gallery, encargados de promocionar el LSD y con contactos en la Inteligencia. Todo esto se llevaba orquestando desde hace tiempo y Miles estaba en el epicentro de la trama inglesa. Un abrazo.

  3. Hola Lay!
    Este capitulo 3 me pone triste por ver toda el contexto, todas las señales que se estaban gestando de que algo andaba mal alrededor de ellos, y lo que estaba por venir para Paul y el resto. Te agradezco tu gran labor para hilar todo objetivamente, unir y vincular cosas aparentemente banales para la mayoria, si juntamos las piezas nos muestran que habia y que aùn hay una gran conspiraciòn.
    Ojala cada vez salgan a la luz màs hilos que aclaren muchas cosas, muchas dudas que tenemos de lo que pasò realmente en el 66.
    Me gustaria incluyeras el articulo de Keith Moon y The Who, asi como uno de Brian Epstein
    Saludos desde Mèxico!

    1. Hola Jorge, Keith Moon pertenece a lo que llamamos «el club de los 32», en él entraría también Mama Cass y algún otro. Víctimas también de esta trama, con circunstancias algo diferentes. Quizá tarde un poco porque antes hay que terminar el de los 27. El de Brian iría después del timeline de 1967, coincidiendo con el momento de su muerte que, como supondrás, no fue tal y como contaron oficialmente. Pero todo irá llegando.

      Muchas gracias por tu comentario, un abrazo

  4. Excelente trabajo, cada vez sigo más intrigado, todo esto es un trabajo excelente, esperaré con ansias la siguiente parte (yo sé que es mucho pedir pero, ójala y sea muy pronto). Saludos y mucho cuidado porque, toca temas que a mucha gente con poder no le deben de gustar.

  5. ¡Hola, Lady Ruth!

    He leído la mayoría de tus artículos dedicados al PID; solo quería preguntarte algo, ¿qué artículo recomiendas leer primero para entender con más cautela este tema tan delicado en el mundo de esta poderosa banda The Beatles?
    Debo decir como lectora aficionada a The Beatles, que me has dejado atónita de la tristeza y el terror detrás de como los mitos siguen sangrando nuestros cerebros.

    1. Hola Ariana. Te recomiendo leer primero los de los análisis forenses, en la sección «Paul is Dead», son de los primeros que publiqué. Es el orden que fui siguiendo yo en mi investigación: lo primero es convencerse de que Paul fue sustituido, y luego viene la siguiente pregunta lógica: ¿por qué? Para responder a eso hay que echar un vistazo a los de la trama del LSD, son fundamentales, es la base de todo esto. El de Jane Asher también es importante. Después ya vendrían los capítulos de la conspiración de los Beatles. Después puedes ver los del club de los 27 y el resto de los artículos en el orden que quieras. De todas formas en cada nota voy poniendo enlaces cuando cito alguna información que ya he tratado, eso te puede servir de guía.

      Muchas gracias por seguirme, un abrazo.

  6. Lady Ruth tengo tiempo siguiendo tus publicaciones, con honestidad mis favoritos son los análisis que haces de cada uno de los tres integrantes de la banda que quedaron tras el suceso del 66, es evidente que cuando algo así marca tu vida intentas no quedarte callada, de ser obligado buscarás la formas de expresar tu verdad.
    Debo decirte que estos nuevos textos me han fascinado como investigador, te atrapan por la hermosa manera en la que vas narrando he hilando cada variable, cada momento, cada detalle, en verdad espero con ansias la próxima entrega.

    Un fuerte abrazo y bendiciones para Ti.

    Saludos

    Isaias Ruiz

  7. ¡Excelente todo! La información, la explicación del contexto de cada situación, la sencillez y claridad de la narración. Gracias Lay por tu gigante aporte, ¡abre caminos!

  8. La portada que remplaza a la porta del carnicero también da que hablar en los videos youtube PID ya que se vé a Paul sentado en lo que seria el cajon del «muerto». Saludos Lay excelente articulo como siempre.

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