La conspiración de los Beatles. Capítulo 2: el LSD (abril de 1965 a febrero de 1966)

En este capítulo comentaremos uno de los episodios más importantes de nuestra trama: la introducción de los Beatles al LSD. Este hecho supuso un antes y un después en su historia, precipitó los acontecimientos que estaban por venir y selló su destino. Os invitamos a acompañarnos en este inquietante timeline que comienza poco después de la grabación de la película Help!



AÑO 1965

-ABRIL

Primera incursión en el LSD

Como siempre, tenemos diferentes versiones, así que me basaré principalmente en los testimonios de las personas que estuvieron allí, en este caso George Harrison, John Lennon y sus respectivas parejas, ya que son coincidentes en todos los puntos.

Al parecer, los cuatro fueron a cenar a casa de su dentista habitual, el doctor John Riley. Tras la cena, Riley les sirvió un café con unos terrones de azúcar impregnados en el ácido, sin que ninguno de ellos fuera consciente.

No es gracias a George y John que conocemos su nombre, pues siempre se cuidaron de nombrarlo abiertamente, sino por Pattie y Cynthia, que contaron su experiencia años más tarde al escritor Steve Turner, que se estaba documentando para su libro «The Gospel According to The Beatles».

Sin embargo, George ya nos lo decía solapadamente en el Anthology:

Fuimos víctimas inocentes de aquel malvado dentista con quien nos reunimos para cenar en unas pocas ocasiones.

Sobre la actitud que tenían los chicos ante esta droga antes de probarla, encontré fuertes incongruencias.

Cyndy, la ex esposa de Riley, a quien Turner tuvo la suerte de encontrar en 2005, dijo:

La banda había hablado sobre ello algunas veces, como si fuera algo que querían que pasara.

No es verosímil que los Beatles confesaran a su dentista, «con quien se habían reunido en unas pocas ocasiones» que estaban deseando probar el LSD.

Más creíble resulta la versión de Pattie:

Los chicos no estaban preparados para ello y George no había oído hablar de ella antes de probarla.

Y la de Cynthia, que cuando habló con Turner se mostró todavía muy enfadada por aquello:

Cuando vas a cenar con tu dentista, no te imaginas que un profesional pueda hacer algo así.

Toda esta historia no puede ser más extraña y sospechosa, por más que con el tiempo hayan intentado quitarle hierro al asunto. Un dentista que decide por su cuenta suministrar una droga a unos clientes «para ver qué pasa», sin que ellos lo sepan. Como mínimo, se podría considerar un delito.

John Riley era hijo de un agente de policía. Se había formado para ser dentista cosmético en Chicago, para más tarde volver a Londres, su ciudad natal, y convertirse en dentista de personalidades famosas.

Volvamos al capítulo introductorio: recordemos que la experimentación del LSD comenzó en clínicas psiquiátricas para extenderse después en forma de muestras gratuitas que Sandoz entregaba a farmacias y todo tipo de profesionales médicos.

Recordemos también que en 1957 la CIA había hecho un contrato de compra de todo el producto fabricado por Sandoz. Y recordemos la historia del senador Henry Wall, cuyo hijo escribió un libro en el que narraba cómo el LSD había destrozado la vida de su padre después de que su dentista se lo suministrara sin decírselo.

Según Cyndy, ex esposa de Riley:

Había sido destinado de por vida como dentista en el norte de Londres, hasta que se marchó a la Universidad Northwestern, escuela de dentistas de Estados Unidos, y regresó como uno de los pocos dentistas cosméticos que había en Harley Street, con decenas de clientes famosos que incluían, por ejemplo, a Dudley Moore. Su suministro de LSD provenía de una granja en Gales y él se lo administró a los Beatles más como «curiosidad» que como un intento de «colocarles» con drogas.

Un dentista humilde, destinado al Servicio Nacional de Salud (que no se caracterizaba por los altos salarios de sus trabajadores) capaz de ahorrar los suficiente como para marcharse a Estados Unidos y que regresa después para crear su propia clínica dedicada principalmente a personalidades famosas. Y esa granja en Gales no podía ser otra que Llandewi Brefi, la cual ya nombramos en el artículo sobre la trama del LSD en Gran Bretaña.

Otro dato interesante sobre Riley es que, apenas dos años después, colaboraría en la película de Roman Polanski «La Danza de los Vampiros», proporcionando las dentaduras y colmillos falsos.

Aquella primera experiencia con el LSD no fue muy agradable, según contaron después John y George. El dentista les pidió encarecidamente que no condujeran, algo que extrañó mucho a George, que le preguntó qué pasaba. Riley les confesó lo que había hecho.

Testimonio de Pattie:

Tuvimos una agradable cena y nos preparamos para marcharnos. Teníamos una cita para ver a unos amigos que tocaban en un club.

La novia de Riley saltó sobre sus pies y dijo: «Pero no habéis tomado café todavía. Lo he preparado y está delicioso».

Bebimos el café, aunque en realidad estábamos deseando marcharnos.

John dijo: «Debemos irnos ahora, nuestros amigos van a salir al escenario en seguida. Es su primera noche».

Riley dijo: «No podéis iros».

«¿De qué estás hablando?» -preguntó John.

«Acabáis de tomar LSD. Estaba en el café».

John estaba absolutamente furioso: «¿Cómo cojones te has atrevido a hacernos eso?» -Dijo.

«¿Que has hecho qué…?» -dijimos George y yo. No sabíamos lo que era el LSD.

John dijo: «Es una droga».

En cuanto empezó a hacer efecto sentimos incluso más ganas de marcharnos de allí. Estábamos deseando escapar. Riley dijo que nos llevaría en su coche, pero le ignoramos y montamos en el Mini, que parecía que se estuviera encogiendo.

Tras la cena se marcharon a una discoteca. Una vez allí, comenzaron a sufrir alucinaciones terroríficas.

Como hemos visto, este incidente no cayó bien entre los miembros de la banda. Tras ello, se cortó todo contacto con el dentista, lo cual no hace más que desmentir de nuevo la historia de la ex mujer de Riley de que ellos «estaban deseando probar la droga».

Lamentablemente, Turner no pudo escuchar la versión del dentista: Riley falleció en un accidente de coche en Irlanda en 1986.

Con respecto a la fecha en que sucedió esta primera toma de contacto con el LSD, si bien no es importante, quisiera comentar que hallé versiones diferentes. Nadie parecía tener claro el momento exacto. En «The Beatles Bible» reconocían con honestidad no haber
podido ir más allá de un margen entre marzo y julio del 65.

Turner, después de haber hablado con Cynthia y Pattie, estableció el mes de abril, pero sin detallar el día.

Lo más interesante llegó cuando, durante esta búsqueda, me encontré con la versión del que yo llamo irónicamente «mi amigo» Barry Miles.

En su «The Beatles: A Diary» encontré lo siguiente:

27 de marzo de 1965

Alrededor de esta fecha, John y Cynthia fueron introducidos al estímulo químico del LSD por su dentista, quien añadió a sus tazas de café de por la noche unos terrones de azúcar impregnados en el ácido.

La ahora alucinógena fiesta siguió su camino desde la casa del dentista hasta el Pickwick Club en el centro de Londres, donde John interpretó un foco de luz roja como si estuviera en un intenso infierno de fuego, y entonces fueron a casa de George.

Allí John dibujó su primer cómic psicodélico, retratando a los Beatles como una criatura parecida a una hidra, con cada cabeza diciendo: «Todos nosotros estamos de acuerdo contigo». A partir de entonces Lennon se convirtió en un voraz embajador de las virtudes de expansión de la mente de la droga, mientras su mujer juraba que nunca experimentaría con la droga otra vez.

Mi «amigo» Barry Miles, que ha hecho de la mentira y la manipulación todo un arte. Este señor lleva toda su vida reescribiendo la historia de los Beatles. No en vano es el autor de la biografía oficial de Faul, en la cual hemos podido encontrar verdaderas joyas.

En primer lugar, dice «alrededor de esta fecha» pero sin embargo señala con total exactitud el 27 de marzo. Aclárese, señor Miles.

En segundo lugar, todas las fuentes y testimonios, incluidos los de los protagonistas, han coincidido siempre en que George y John estaban juntos en casa del dentista. Miles nos dice que estaban sólo John y Cynthia y luego fueron a casa de George. Es imposible que, después de publicado el proyecto Anthology, y después de tantas entrevistas de George y John contando la anécdota, un supuesto gran experto en los Beatles no sepa esto.

En tercer lugar, dice que Cynthia juró no probar la droga más veces. Vano juramento entonces, pues sabemos por su biografía que sí lo hizo.

Pero lo peor de todo, lo que me hace deducir sin ninguna duda el objetivo de tanta mentira, es esa forma de describir a John como un «embajador del LSD». John jamás, mientras estuvo con los Beatles, hizo apología pública del LSD. No existe admisión alguna por su parte de que estuviera tomando la droga, ni de sus beneficios, ni de sus peligros. Él defendía la «Meditación Trascendental», al igual que George. Y cuando le preguntaron si estaba usando a los Beatles para promover la meditación respondió con un clarísimo «sí». Pero ni él ni George hicieron declaraciones sobre el LSD.

Miles tiene una interesante preocupación por pintar a John como un «gurú del LSD», una suerte de Timothy Leary. Eso sí: en 1980, y esto él no lo tiene en cuenta, John dijo muy claramente quién había creado el LSD y por qué.

Otra cosa es que John compusiera canciones al respecto, pero de ese tema vamos a hablar pronto.

Continúe escribiendo, Mr Miles, siga proporcionándonos pruebas tan claras de la distorsión y el engaño que existe a la hora de contar la historia de los Beatles. ¿Con quién se ha documentado usted para sus libros? ¿Con Hunter Davies? ¿Con Tony Barrow?

Sigamos con la historia verdadera.

Por mucho que a George y a John les pareciera mal la maniobra usada con ellos, el mal ya estaba hecho. Ambos se quedaron asombrados con los poderes de la droga.

No es casual que fuera precisamente a ellos dos a quienes se les dio a probar por primera vez el LSD. Estamos hablando de una sustancia que «abre los sentidos y la mente» y por lo tanto hace ver la realidad de una forma distorsionada, pero a la vez ampliada y desde otro prisma.

John era rebelde e inquieto, gustaba de lo alternativo; además era gran admirador de obras como «Alicia en el país de las maravillas» y le encantaba crear mundos fantásticos.

Según Tony Bramwell:

John se lanzó a ello con total entrega, convencido de que aquél era el camino hacia una creatividad y felicidad mayores.

George, por su parte, con su gran espiritualidad y ese acercamiento a la religión hindú que estaba experimentando en ese tiempo, también lo veía como un medio para fomentar la meditación y el acercamiento a otras dimensiones.

Sin embargo, se guardaron el secreto durante un tiempo.

 

-JUNIO

Principios de mes, se inaugura la Indica Gallery

Galería de arte «underground» situada en Mason’s Yard, cerca de la Calle Duke. Recibía su nombre de un tipo de cannabis. El pop, el arte, la cultura y la música se mezclaban en un ambiente que daba acogida a todo tipo de artistas. También contaba con una tienda de libros.

La primera exposición fue del escultor griego Takis. Paul y John acudieron y compraron una de sus piezas de arte.

Me remito de nuevo a la trama del LSD en Gran Bretaña para recordar en qué consistía esta galería.

Inauguración de la Indica Gallery. Paul junto a John Dunbar (principal fundador) Marianne Faithfull, esposa de este, y algunos amigos de los cuales ya hemos hablado en otros artículos pero recordaremos muy pronto.

 

Día 14, se graba Yesterday

Paul llevaba mucho tiempo trabajando en esta canción. Él mismo contó en su momento que la había empezado a componer en 1964, un año antes. Soñó con ella una noche, en casa de los Asher, y se levantó rápidamente para tocarla al piano y que no se le olvidara.
Sin embargo, a pesar de publicar dos discos en ese espacio de tiempo, la canción no fue incluida en ninguno. ¿Por qué?

Encontré dos teorías al respecto. Una de ellas, la más extendida, es que la pieza provocaba cierto rechazo entre sus compañeros porque Paul la tomaba como algo exclusivamente suyo y además no era el estilo de la banda, por lo que el resto se negaban a que fuera publicada, ni siquiera en forma de single.

Pero todos los datos y testimonios apuntan a que esto no es cierto.

Hay fuentes que afirman que los cuatro Beatles estuvieron trabajando en ella juntos, con ilusión, probando diferentes arreglos e instrumentos.

Y lo más importante, John mismo nos lo confirma:

La canción estuvo en todos lados varios meses antes de que estuviera lista. Cada vez que nos reuníamos para escribir canciones destinadas a una sesión de grabación, reaparecía una vez más. Ya casi la teníamos lista. Paul escribió casi toda la letra, pero no encontrábamos el título adecuado. La llamábamos ‘Huevos Revueltos’, a modo de broma entre nosotros. Decidimos que el título solo debía tener una palabra, pero no encontrábamos ninguna adecuada. Una mañana, Paul se levantó, completó la letra y encontró el título. Me entristeció un poco haberla terminado, porque tuvimos muchos momentos divertidos gracias a ella.

Yo aquí no veo rechazo, ni veo que hubiera ningún problema, ni que Paul prohibiera que nadie más trabajase en su canción.

 

-AGOSTO

Sin embargo, el 1 de agosto, en la presentación de la canción durante el concierto para el especial Blackpool Night Out, en la que Paul salía solo al escenario, nos encontramos con esto:


George: «Ahora, para Paul McCartney de Liverpool llega… ¡La gran oportunidad!» (Haciendo alusión a un programa de nuevos talentos muy de moda en aquel momento).

Burla de George (algo que además no era su estilo) mientras presentaba a Paul que, a juzgar por su expresión, no entendía lo que pasaba.


Mismo concierto. John entregándole un ramo de flores con los tallos cortados para que Paul se quedara con ellos en la mano. Luego le llama «Ringo» en tono de burla.

Como vemos, algo pasaba. Pero si la canción les gustaba, si todos habían trabajado en ella, y hasta a John le dio pena que estuviera terminada, ¿cuál era el problema?

Vamos con la segunda hipótesis que encontré sobre por qué Yesterday tardó tanto en ser publicada: George Martin.

Se dice que hubo un desacuerdo entre Martin y Paul sobre cómo debía grabarse la canción. Paul quería que todos participaran, pero Martin se negaba, y tuvieron discusiones al respecto. Pese a que la canción siempre se había ensayado con todos, (John al piano), Martin insistió hasta que convenció a Paul de que la tocara él sólo acompañado por un cuarteto de cuerda. Y es más: le dijo que la tocara él sólo también en los conciertos. Algo que jamás habían hecho hasta el momento.

Pero George Martin aún quería ir más allá. Vamos a volver ahora a aquella historia tan curiosa que nos contaba él mismo y con la que cerraba el capítulo anterior.

Martin dice que el primer impulso fue concederle el crédito únicamente a Paul, pero que Brian se opuso con el siguiente argumento: «Pase lo que pase, los Beatles no se dividen».

Sin embargo, en ese momento, en los créditos finales de la película Help! se decidió incluir la frase «I need you by George Harrison». Incluso salía la voz en off de George diciéndolo varias veces. Una forma de dejar bien claro que esa canción era sólo suya.

Cuando las canciones eran de George o de Ringo, se decía abiertamente. Y Brian no se oponía ni hablaba de «división».

Sabemos que John y Paul habían hecho una promesa años antes, que además coincidía con las mismas palabras de Brian. Según John: «Hicimos un pacto. Que, pasara lo que pasase, siempre firmaríamos los dos las canciones».

¿De quién estaba hablando Brian? ¿Los Beatles «se dividían» si Paul publicaba una canción a su nombre sin John? ¿Quién se dividía? John y Paul, en todo caso.

Era Martin el que se empeñaba en separarlos, colocando a Paul en una posición por encima del resto. Algo que a John y George les dolió, y cargaron tintas contra Paul por haberlo aceptado. Aunque Paul no tuviera mala intención, ni se diera cuenta de lo que pretendía Martin.

Si seguimos uniendo las piezas, tendremos que recordar en qué momento estamos: John y George han tomado LSD. Pero lo han ocultado al resto, no quieren contárselo.

Según George en el Anthology:

John y yo habíamos decidido que Paul y Ringo tenían que probar el ácido, porque no podíamos contárselo de ninguna forma. No sólo el primer nivel, no podíamos contárselo a ningún nivel, porque el ácido nos había cambiado mucho. Fue una experiencia tan descomunal que era inexplicable. Era algo que tenía que ser experimentado, porque puedes pasar el resto de tu vida tratando de explicar cómo te hace sentir y pensar.

John y George habían decidido que no les contarían a Ringo y Paul que habían tomado el ácido: que era mejor que lo probaran directamente. La explicación de George es muy poética, pero no la considero completa del todo. Simple y llanamente, les parecía tan fuerte que preferían idear algún tipo de plan para que lo tomaran sin tener que contárselo antes por si se echaban las manos a la cabeza, especialmente Paul. Lo conocían muy bien.

Quizá por ello tenemos en esta época a George y a John especialmente unidos, acudiendo juntos a fiestas y a eventos, como el ejemplo del concierto de Jazz de Richmond del 8 de agosto. Estaban pensando qué hacer.

Sigue contando George:

Todo esto era muy importante para John y para mí. Así que el plan era que cuando llegáramos a Hollywood, en nuestro día libre íbamos a llevarlos a tomar ácido. Conseguimos un poco en Nueva York, estaba en unos terrones de azúcar envueltos en aluminio y los estuvimos llevando de un sitio a otro a través de toda la gira hasta que llegamos a Los Ángeles.

Día 24

Y esto sucedió durante el segundo día libre que tuvieron durante su descanso de una semana en medio de su gira norteamericana. Alquilaron una casa en Beverly Hills y organizaron una fiesta.

Pero al parecer no fue cualquier casa. Entrevista de John en 1970 para la revista Rolling Stone:

La segunda vez que lo tomamos (el LSD) fue en LA. Estábamos de tour y nos alojamos en una de aquellas casas donde solíamos quedarnos, la casa de Doris Day creo (…)

Nada más y nada menos que la casa de Doris Day. La casa situada en Cielo Drive donde cuatro años después se perpetrarían los asesinatos de Sharon Tate y sus invitados a manos de los acólitos de Charles Manson. La misma donde residía Terry Melcher (ya nos tiene que sonar ese nombre) y que, un par de meses antes de las muertes decidió alquilar, para su desgracia, a Roman Polanski (no sé cómo se las apaña este señor para aparecer cada dos por tres en nuestra trama. Tal vez haya que ofrecer alguna explicación a esto más adelante).

Entre los asistentes a la fiesta estaban Eleanor Bron (la actriz de Help!), Peter Fonda, el periodista Don Short y -atención- Roger McGuinn y David Crosby, miembros de los Byrds. Más adelante hablaré de este grupo y comprenderemos mejor lo que significa la presencia de estas dos personas precisamente en este momento. Me limitaré a recordar que su productor era Terry Melcher (sí, el mismo).

Tenía el concepto de lo que había ocurrido la primera vez que tomé LSD, pero ese concepto estaba muy lejos de lo que ocurrió en ese momento. Tan pronto como hizo efecto de nuevo, pensé, «Jesús, ya recuerdo». Estaba intentando tocar la guitarra, y entonces me tiré a la piscina y fue un sentimiento genial, el agua estaba muy buena.
George Harrison, Anthology.

Había chicas en las puertas, policías vigilando fuera. Entramos y David, John Lennon, George Harrison y yo tomamos LSD para ayudarnos a conocernos mejor unos a otros. Había un enorme cuarto de baño en la casa y fuimos a sentarnos en la esquina de la ducha pasándonos la guitarra, haciendo turnos para tocar nuestras canciones favoritas. John y yo estuvimos de acuerdo en que Be-Bop-A-Lula era nuestro disco favorito de los cincuenta.

Le mostré a George con la guitarra algunos sonidos de Ravi Shankar, que había escuchado porque compartíamos la misma compañía discográfica. Le hablé sobre Ravi Shankar y él dijo que nunca había escuchado ese tipo de música india antes.
Roger McGuinn.

De repente vimos al reportero y pensamos, «¿Cómo actuamos normal?», porque nos creíamos que estábamos actuando de forma muy extraña, lo cual no era así. Pensábamos: «Seguramente alguien puede notarlo». Estábamos aterrorizados esperando a que él se fuera, y le dijimos a Neil: «Ve y líbrate de Don Short». Y vino Peter Fonda, que decía todo el tiempo: «Sé cómo es estar muerto». Nosotros dijimos: «¿Qué?» Pero él seguía diciéndolo. Y nosotros decíamos: «Por amor de Dios, cállate, no nos importa, no queremos saberlo». Pero él insistía. Así es como escribí «She said she said».
John Lennon, Lennon Remembers.

Aquella noche Ringo tomó LSD por primera vez, tal y como contó también en el Anthology, describiéndolo como «fantástico», ya que le hacía reír. Todos insisten en decir que lo pasaron muy bien.

Pero, a pesar del ambiente de fiesta y camaradería que, al parecer, inundaba el evento, a Paul aquello no le gustó nada. Por más que le insistieron, no consiguieron convencerle para que lo probara. Lo rechazó de plano. Y no sólo en aquella ocasión: Paul McCartney nunca tomó LSD. No lo consideraba una forma de abrir la mente, como John. No le parecía importante la meditación trascendental a la que podía llevarle, como a George. No lo valoraba como forma de diversión, como Ringo. Paul era demasiado idealista, demasiado correcto y con una visión demasiado romántica de la vida. Con Paul no pudieron.

Contra todo pronóstico, y a pesar del ambiente tenso que se había generado por el tema de Yesterday, que podría haber hecho que Paul, por dejar de sentirse desplazado, aceptara probar la droga que le ofrecían, él se negó.

Repito un hecho que para mí resulta fundamental en esta historia: Paul McCartney, el verdadero Paul McCartney, no tomó nunca LSD. George, John y Ringo dejaron claro siempre este punto. A pesar de lo que tuvieron que ocultar y las mentiras que tuvieron que sostener, honraron así su memoria.

Paul no tomaba LSD; él no quería. Así que Ringo y Neil lo tomaron, mientras Mal permanecía sobrio para poder cuidar de todos.
George Harrison.

Paul se sintió desplazado, porque éramos todos un poco crueles. Era como «Nosotros lo estamos tomando y tú no».
John Lennon

Esto desde luego no ayudó a que el ambiente mejorase. Porque además Paul continuó tocando Yesterday él sólo:

-SEPTIEMBRE

Día 12, show de Ed Sullivan


John (irónicamente): «Gracias Paul. Yo antes era como él».

En cualquier caso, a pesar de esa tensión causada por el LSD y por la canción, John y Paul, como ya sabemos, se querían muchísimo. No ha habido dos amigos como ellos.

Por eso ambos hicieron un tremendo esfuerzo a lo largo de aquellos meses.

-NOVIEMBRE

Día 27, Ken Kesey lleva a cabo el primer «Acid Test»

Se trataba de una fiesta para promover el uso del LSD en los jóvenes. Tuvo lugar en casa de su colaborador Kenneth Babb. A partir de ese momento este tipo de eventos se celebrarían regularmente, con un mayor número de participantes cada vez.

-DICIEMBRE

Día 3, se publican We can work it out y Day Tripper

Day Tripper se grabó en tres tomas el 16 de octubre. Fue una canción compuesta íntegramente por John, aunque se dijo que Paul le había ayudado en algunas frases.

Por supuesto, hay que tener en cuenta la colaboración de George con ese increíble riff de guitarra (está en las listas de los mejores de la historia).

La letra habla claramente del LSD. Es la primera que John escribió al respecto. Como hemos dicho antes, él jamás habló públicamente de la droga ni admitió su consumo mientras estuvo con los Beatles. Pero sí le dedicó varias canciones, que iremos viendo a lo largo de esta serie de artículos. Es como si dejara «migas» de manera oculta para que otros las siguieran.

No deja de ser curioso que, pese a sus claras connotaciones, pasara la censura de la época. O que George Martin y Brian Epstein, siempre tan preocupados por la imagen del grupo, estuvieran conformes con ella. Pero el caso es que ahí está.

Como vemos, por la actitud de Paul, pese a que rechazaba el LSD, había claudicado.

Y la explicación puede que la tengamos en la otra canción del single, We can Work it Out («Podemos arreglarlo»).

Muchos beatlemaníacos han interpretado esta canción de Paul como dedicada a Jane, por algún tipo de problema que habría habido entre ellos en aquel momento. Tanto se ha repetido, sin fuente alguna que lo confirme (ni Paul ni John dijeron nunca algo así) que ha acabado por convertirse en «verdad».

Mi opinión es que no es así. Según John en 1980:

En «We Can Work It Out», Paul hizo la primera mitad, yo hice la media octava. Ahí tienes a Paul escribiendo: «We can work it out, we can work it out», bien optimista y ya sabes, yo todo impaciente: «Life is very short and there’s no time for fussing and fighting, my friend».

Playboy: Paul cuenta la historia y John hace filosofía.

Lennon: ¡Claro! Bueno, siempre fue así.

Playboy: Cuando hablas de que trabajabais juntos en una letra de un sencillo como «We Can Work It Out», se da por entendido que tú y Paul trabajasteis de manera más compenetrada de lo que has admitido en el pasado.

Lennon: Si, estaba mintiendo. Pero de hecho, muchas de las canciones que hicimos fueron cara a cara.

Se grabó en dos sesiones, el 20 y 21 de octubre, tras varios ensayos, dos tomas y más de once horas de trabajo, siendo el mayor tiempo dedicado hasta entonces a un single.

Tal y como nos contaba John, esta es una canción escrita entre los dos, cada uno en base a su carácter y su estilo. Paul dice que tienen que hablar, tratar de solucionar sus problemas, y John reafirma la idea diciendo que la vida es demasiado corta para estar peleando (y puntualiza: «amigo mío»).

En este punto es imprescindible ver el vídeo y escuchar su letra, y comprobar la compenetración que hay entre los dos, que se hacen guiños constantemente buscándose con la mirada. Esta magia es la clave para comprender el significado de la canción.

Ringo y George, que aparecen mucho menos en el vídeo, permanecen un poco al margen, bastante serios, como sintiendo que eso no iba con ellos.

Hubo una pequeña discusión sobre cuál de las dos canciones iría en la cara «A». Martin y Epstein consideraban que We can work it out era más comercial, pero finalmente se decidió que ambas tendrían la misma importancia, convirtiéndose así en el primer single de los Beatles con dos caras «A».

John y Paul habían decidido que, pasara lo que pasase, podían arreglarlo.

Día 26, fecha del supuesto accidente de ciclomotor

Oficialmente, se dice que Paul había sufrido un accidente con el ciclomotor en esta fecha, mientras pasaba la Navidad en casa de su padre, en Cheshire, motivo por el cual aparecía, meses más tarde, con una cicatriz en el labio y un diente partido.

Pero esta historia del accidente hace aguas por todas partes. No sólo para los que creemos en PID, sino que en numerosos foros y páginas de los Beatles dudan de su veracidad. Veamos por qué.

En primer lugar, cuando uno se pone a buscar información, pasa lo de siempre: multitud de versiones distintas.

Versión de Paul

Obviamente, la primera que hay que atender es la de Paul verdadero, que en una entrevista para NME, el 16 de junio del 66, dijo lo siguiente:

Narra el entrevistador:

Empezó a tocar su labio con el dedo, casi sin darse cuenta, y le pregunté sobre el rumor de que se había roto un diente.

«Tienes razón» -admitió con franqueza. «Pasó no hace mucho cuando me caí del ciclomotor. Ahora me he puesto una funda… Mira».

Miré pero no pude ver nada. Un arreglo perfecto. Sólo queda una pequeña cicatriz en su labio como recuerdo.

«En aquel momento fue un accidente bastante serio. Probablemente suena ridículo, tener un accidente serio con una bicicleta motorizada, pero me caí de forma muy dura y me golpeé bastante. Me corté la cabeza y el labio, y se me rompió el diente».

«Iba sólo a 50 kilómetros por hora, pero estaba oscuro, tropecé con una piedra y salí volando por los aires. Fue por mi culpa, era una noche muy bonita y estaba mirando la luna».

Bien. Hay que decir que es la única vez en que Paul habló de este asunto en público. Su versión es que tropezó con una piedra y salió volando para luego golpear el suelo con la cara. El detalle de la luna, por cierto, es muy llamativo y da un toque romántico a la anécdota, muy del estilo de Paul.

Pero aquí ya hay cosas que resultan extrañas. Está hablando de 50 kilómetros por hora. No es poco, como dice él. Actualmente en muchos países es obligatorio llevar casco protector cuando se viaja en ciclomotores, debido a la altísima mortalidad en caso de accidente. Salir volando a esa velocidad, debido a la inercia, y luego golpear con la cara en el suelo, frecuentemente produce serias fracturas craneales e incluso la muerte.

Aparte de eso, el primer impulso que tiene todo ser humano cuando se ve en el aire y a punto de caer, es colocar las manos por delante. Es un reflejo involuntario y completamente innato, que incluso se ve ya en bebés recién nacidos en una forma primitiva (el llamado «Reflejo de Moro»).

La mayoría de las veces, sobre todo si la velocidad de caída es alta, esto no evita el golpe en la cabeza, pero lo interesante es que no se indica en ningún momento que Paul tuviera abrasiones o marcas en las manos o brazos. Tampoco hay pruebas gráficas, por lo tanto, no las tuvo.

Los golpes estaban totalmente localizados: corte en el lado izquierdo del labio, diente izquierdo roto, herida en la ceja izquierda.

Imagen, supuestamente tomada por Mike (aparece en uno de sus libros) del aspecto de Paul justo después del suceso.

Si tratamos de imaginar un accidente de este tipo, o incluso vemos imágenes, comprobaremos que las víctimas de los mismos avanzan unos metros por el suelo tras la caída, provocando roces y pérdida de piel. En el caso de Paul, no se ven abrasiones en las mejillas ni en la barbilla. Esto es indicativo de golpes secos y directos.

Siguiente punto: en su versión, Paul no indica la fecha del incidente. Sí lo hará Brian un poco después:

Versión de Brian

En la segunda mitad del mes de diciembre, Paul se hirió en el labio y se partió el diente en el accidente con el ciclomotor. Él honestamente pensaba que nadie se daría cuenta de la desportilladura, porque era demasiado pequeña. Le dije en tres ocasiones que debería hacer algo con eso. Ha sido en un punto en el que no hay terminaciones nerviosas, por lo que no siente ningún dolor. Paul me aseguró que se colocaría una funda, pero, desafortunadamente, no lo ha hecho. ¿Podría tener miedo al dentista? En  mi opinión, fue éste el motivo por el que lo dejó estar.

Esa alusión de Brian al miedo que sentiría Paul al dentista me dio mucho que pensar, después de lo que sabemos que les hizo Riley a George y John. El grupo ya no tenía relación con él, pero es posible que Paul desconfiara de cualquier otro profesional médico en este campo.

Por otra parte, Brian indica que fue «en la segunda mitad de diciembre». No concreta más la fecha, ni habla de las circunstancias del accidente, ni el lugar donde sucedió. Pero es que Paul tampoco lo hizo.

De eso se encargó mi otro «gran amigo» Tony Barrow, el mismo que nos contaba esa serie de patrañas sobre la grabación del concierto de Candlestick Park.

Versión de Tony Barrow

Paul McCartney fue herido menos gravemente en un muy reciente accidente de carretera. El Beatle estaba visitando a su padre y su madrastra en su casa de Cheshire, justo al sur de Liverpool.

Estaba conduciendo por el condado de Cheshire en uno de sus dos ciclomotores cuando la máquina resbaló en la carretera helada y lo lanzó al suelo. Paul se hizo un profundo corte en un lado de su boca y tuvieron que ponerle cinco puntos en la herida.

En este momento ya se está curando y Paul se siente bien de nuevo. La herida no va a dejar ninguna cicatriz y Paul dice que esto no le ha vuelto en contra de pasar su tiempo libre conduciendo su ciclomotor.
Revista KRLA Beat, 12 de febrero de 1966, página 1.

La herida no iba a dejar cicatriz (estaba bastante equivocado, por lo que sabemos) y todo había sucedido cuando… ¡Oh, sorpresa! El ciclomotor resbaló por el hielo de la carretera. Pero Paul decía que había sido una piedra.

Barrow, ya en febrero, contaba que el accidente había ocurrido recientemente, y que la herida en aquel momento se estaba curando ya. También Paul en junio había hablado de «hace poco». Fue Brian el que situó el hecho en la segunda mitad de diciembre. Pero sigue sin haber fecha concreta. Y, esto es lo más importante, son los únicos tres testimonios existentes que hablaron de este asunto antes de la muerte de Paul.

¿De dónde ha salido entonces el resto de la historia? La fecha y todos los demás detalles que tan extendidos están en todos los foros y webs.

Lo habéis adivinado. La siguiente fuente que encontré fue… ¡Faul! Vamos a ir comentándolo por partes para no perder detalle.

Versión de Faul (libro Anthology)

Tuve un accidente cuando me caí del ciclomotor en Wirral, cerca de Liverpool. Tenía un buen amigo que vivía en Londres llamado Tara Browne, un heredero de Guinness -un agradable irlandés, un tío muy sensitivo. Solía verle de cuando en cuando, y me divertía estando con él. Vino a visitarme a Liverpool una vez cuando estaba viendo a mi padre y mi hermano. Tenía un par de ciclomotores alquilados, así que se nos ocurrió la brillante idea de ir a casa de mi prima Bett.

Vamos a dejar de lado la forma de hablar sobre Tara, sabiendo la relación que tenía con The Beatles y las trágicas circunstancias de su muerte. Digamos que, como siempre, Faul tiene que imprimir su estilo en todo lo que cuenta.

Faul insiste en que iba acompañado de Tara. Sitúa el hecho en la península de Wirral (cerca de Cheshire) y nos cuenta que a ambos se les ocurrió ir a ver a su prima.

Estábamos conduciendo en los ciclomotores. Estaba enseñando a Tara el paisaje. Estaba detrás de mí, y había una increíble luna llena. Era realmente enorme.

Vaya, vaya… Luna llena, ¿eh? Si consultamos el calendario de fases lunares de esas fechas comprobaremos que no hubo ninguna luna llena a finales de diciembre de 1965, en la fecha en la que supuestamente sucedió el accidente. Paul habló de «mirar a la luna», pero no especificó en qué fase estaba, podría haber sido menguante, por ejemplo. Tampoco dijo si estaba bonita o si era enorme, sólo que se despistó mirándola. Faul, como siempre, añade datos de su propia cosecha sin pararse a pensar que a alguien le vaya a dar por comprobarlos.

Esto vendría a confirmar dos cosas; la primera ya la estábamos barajando: que Paul hubiera mentido en toda la historia del ciclomotor y, como excusa, se inventara lo de la luna. La segunda es lo de siempre: Faul miente más que habla.

Dije algo sobre la luna y él dijo «yeah», y de repente tuve una imagen congelada de mí mismo en ese ángulo hacia el suelo en el que ya es demasiado tarde para volver al punto anterior. Estaba todavía mirando la luna y entonces miré hacia el suelo, y pareció que pasaban unos pocos minutos hasta que pensé: «Oh, qué mal. ¡Voy a golpear este pavimento con mi cara! Bang.

Como vemos, la presencia de Tara en la historia de Faul es fundamental, pues es la causa de la distracción que luego provocará el accidente. Tengamos en cuenta que ni Paul ni Brian ni Barrow lo nombraron.

Aquí no hay piedra ni pavimento helado, Faul parece decir que miraba la luna (porque había leído la entrevista de Paul y se acordó de este detalle tan curioso) y se volvió a hablar con Tara. Eso a 50 kilómetros por hora y con el ruido del motor es algo complicado, pero lo aceptaremos.

Allí estaba, el diente roto. Atravesó el labio y lo cortó. Pero me levanté y fui hasta la casa de mi prima. Cuando le dije: «No te preocupes, Bett, pero he tenido un pequeño accidente», ella pensó que estaba bromeando. Ella rompió a reír al principio, pero entonces dijo «¡Santo cielo!». Realmente me había dado una buena torta. Parecía como si hubiera estado en el ring con Tyson durante unas rondas.

Esto es, con mucho, lo mejor de su testimonio. Como si nos hubiera leído la mente, Faul, en una de sus aparentes bromas, nos dice que el aspecto de Paul era el de alguien que acaba de pelearse.

Así que llamó a un amigo suyo que era doctor. Él vino, sacó una aguja y, tras serias dificultades para enhebrarla, la puso en la primera mitad de la herida. Estaba temblando un poco, pero conseguía llevarla por el camino indicado, hasta que dijo: «oh, el hilo se ha terminado, tendré que hacerlo otra vez». No había anestesia. Yo estaba allí de pie mientras él volvía a enhebrar la aguja y la introducía de nuevo.

Muy divertido, Faul. Pero atendamos a un hecho fundamental: tras el accidente, y éste es un hecho reconocido en todas las versiones posteriores, no se llamó a ningún doctor. Según se indica aquí, Bett llamó «a un amigo suyo que era doctor». En otras fuentes se dice que fue el padre de Paul, Jim, el que decidió no ir a un hospital para «evitar un escándalo».

Y es que es cierto: no existe parte de hospital ni llamadas a los servicios de urgencias. No estamos hablando de un tropiezo mientras se camina, sino de un accidente en carretera que, aunque sea con un ciclomotor, podría implicar heridas internas serias. Como si el recuerdo de Stuart Sutcliffe no les pesara ya, nos quieren hacer creer que Bett o Jim cometieron la irresponsabilidad de no llevar a Paul a un hospital y permitir que un matasanos tembloroso cosiera la herida del labio.

La versión de Faul continúa explicando que esta fue la causa directa de dejarse crecer el bigote meses después, algo que el resto de sus compañeros imitaron para «solidarizarse» con él. Ya hemos rebatido dicho argumento en otras ocasiones y además di con testimonios de George, John, Ringo y hasta Neil Aspinall que desmentían esta historia. Ya sabemos por qué «McCartney» llevaba bigote en octubre del 66, por lo que no nos detendremos más en ello.

Versión de Bill Harry

Vamos ahora a la última versión oficial sobre este asunto del accidente. «The Paul McCartney encyclopedia», escrito en 2003 por Bill Harry.

Paul y Jane tenían dos ciclomotores iguales en «Rembrandt» y solían conducir alrededor de la península de Wirral con ellos. Una tarde Paul decidió que iría conduciendo a Bebington él sólo para visitar a una prima. Aunque era un viaje de sólo unas pocas millas, Paul tuvo un accidente y estampó el ciclomotor contra un bordillo; el vehículo se colocó de pie sobre la rueda delantera y lo lanzó por encima del manillar. Él sufrió un tremendo corte en el labio y necesitó puntos. Un médico local curó el labio y también el daño sufrido sobre un ojo.

Paul iba él solo. No aparece Tara. Sólo Faul nombró a Tara.

Pero lo importante aquí no es demostrar (por enésima vez) que Faul miente. Lo interesante es saber quién es esta persona, Bill Harry.

Harry fue compañero de John en la Escuela de Artes de Liverpool. Creó la revista Mersey Beat que dio cobertura mediática a los Beatles en sus comienzos y luego se convirtió en una publicación muy importante. Estuvo cercano a John y a los Beatles durante toda su vida.

Ha escrito varios libros dedicados a los Beatles, muchos de ellos basados en sus recuerdos de los early days, así como en anécdotas que ellos mismos le fueron contando. He leído con atención varios fragmentos de su trabajo y he podido comprobar que su versión de la historia Beatle no está basada en los testimonios de Faul. Es muy objetivo y bastante cercano a la verdadera historia, salvo algunas pequeñas excepciones.

Bill Harry contó esta historia a partir de la versión que le dio Paul verdadero de ella. Pero aquí ya no hay piedra, hay bordillo. Y aparece el médico local (ya sabemos de dónde sacó Faul este elemento para su estúpida historia de la aguja sin hilo) al que se llamó para no tener que ir a un hospital.

A tenor de tanta contradicción y tanto secretismo, igual que por las circunstancias del accidente, no puedo por menos que afirmar que, por primera vez desde que empecé esta investigación, sospecho que Paul miente.

Mintió Barrow, mintió Epstein, y el pobre Harry no hace más que hacerse eco de lo que estos le contaron, sin saber que probablemente la historia del accidente es una excusa para ocultar el verdadero motivo de las heridas en la cara de Paul.

En cuanto a la fecha, Paul dijo «hace poco». Epstein dijo «en la segunda mitad de diciembre». Barrow, en su publicación del 12 de febrero dijo «muy recientemente». Y ojo, porque en ninguna versión se habla del día 26. ¿Cómo me puedo yo fiar de esta fecha?

AÑO 1966

-ENERO

Día 3, se realiza el gran acid test de Fillmore, San Francisco

El más multitudinario hasta la fecha. El LSD se administra mezclado con polvos para zumo. Kesey se consagra como «embajador» del ácido. Timothy Leary, por su parte, de corte más científico y desde el ámbito universitario, promueve el uso del mismo como medio para abrir la mente.

Día 10, el dúo Peter and Gordon graba «Woman»

Canción escrita por Paul bajo el seudónimo de Bernard Webb. No era la primera vez que le cedía canciones a Peter Asher, hermano de su novia Jane (tenemos los ejemplos de «A World Without Love», «Nobody I Know» y «I Don’t Want to See You Again»). Pero siempre se le había otorgado el crédito.

En esta ocasión, y según dijo el propio Paul en agosto del 66, prefirió que no se supiera que la había compuesto él, para averiguar si podía conseguir un hit sin que la sombra de los Beatles influyera en ello.

Interesante, porque, a pesar de que siempre se ha dicho que fue una decisión exclusivamente suya, se sabe que la propia Capitol Records estuvo sugiriendo otros pseudónimos.

Alguien estaba ayudando a Peter Asher a tener éxito en su (cuestionable) carrera musical. Recordad lo que comentamos de la implicación del doctor Richard Asher en el entramado de la experimentación con el LSD.

Mediados de mes, John compone «Tomorrow never knows»

Primer tema experimental y profundamente psicodélico en la historia de los Beatles.

Según el testimonio de George, la canción se basó en el libro «The psychedelic Experience», un tratado sobre el LSD y su uso, que a su vez es una adaptación del Libro Tibetano de los Muertos.

Paul, poco después, dijo que John y él habían visitado la Indica Gallery y alguien les había recomendado dicha adaptación. John la compró, se fue a su casa y siguió las instrucciones del libro mientras tomaba LSD.

Y… ¿Quién escribió este libro? Timothy Leary.

Día 21, boda de George Harrison y Pattie Boyd

Ni John ni Ringo acudieron al evento, con la excusa de unas vacaciones para impedir que el enlace se convirtiera en un circo por asistir la banda al completo. Algo que no se consiguió, pues George era un Beatle, y no se pudo evitar que acudiera la prensa en masa para fotografiar el momento.

Sí asistieron Brian y Paul (de hecho, este último era el testigo), quedando constancia gráfica de ello:

Volvamos a la historia del accidente de ciclomotor. Aquí habrían pasado sólo tres semanas después de la sospechosa y no documentada fecha del 26 de diciembre. ¿Dónde están las marcas? ¿Dónde está la cicatriz que según dijo Barrow veinte días después, «ya se estaba empezando a curar»? Cualquiera diría que Paul se estaba recuperando de algo. O al menos, de un serio accidente de ciclomotor en el que había dado con su cara en el suelo al salir volando.

Además, sabemos por las declaraciones de los presentes que Paul estaba muy feliz. Bebió bastante y se dedicó a bromear con George y Pattie y gritar todo el tiempo «¡vivan los novios!». Esta anécdota, que parece casual, va a ser muy importante, porque las siguientes imágenes que tenemos de Paul y que veremos en seguida, denotan un cambio muy importante de actitud. Algo que él mismo justificaba con un «es que me acababa de romper el diente».

Continuará…

Lady Ruth
Con la colaboración de Ángel Godínez



7 comentarios en “La conspiración de los Beatles. Capítulo 2: el LSD (abril de 1965 a febrero de 1966)”

  1. Cual es tu opinion Lay sobre Charles Manson? : Escuché que al igual que Chapman con Lennon, Manson no fué tan «culpable» de los asesinatos de 1969 como se cree.

    1. Hola Miguel. Culpable fue, pero como una simple marioneta. En realidad, tu pregunta no se responde con un comentario, sino con un artículo entero. Para que te hagas una idea, Manson ES la trama del LSD en Estados Unidos. Muy pronto hablaré de él. Gracias, un saludo.

  2. Entonces esa es la vertiente estadounidense del LSD. Me pregunto si en algún momento nos encontraremos con una conexión de Manson con Faul. Por supuesto, no me extrañaré nada.

  3. Mi intuición no falló… hace más de 10 años escribí un relato completamente ficticio sobre una conspiración mundial en la que estaban conectados Manson, Chapman y un asesino en serie de mi país. En ese entonces no conocía toda esta información que has investigado y pensé que yo estaba paranoide viendo conspiraciones donde no había nada. Veo que no me equivocaba…

  4. Hola Lady. Solo para preguntar. ¿En el timeline de este tema tendría alguna relevancia el 26 de octubre de 1965 cuando recibieron la Condecoración de La Orden del Imperio Británico? . Saludos.

    1. Hola Salvador, te copio la misma respuesta que te he puesto en la página de Facebook:

      Sí, es posible. No lo incluí por no alargar más el artículo, ya que si añadimos todos los acontecimientos sucedidos a la banda en tan importante año sería eterno. Pero podría haber sido un intento de «acercamiento al sistema», ya me entiendes, en un momento en que Paul estaba demostrando no estar de acuerdo con algunas cosas. La respuesta que tuvo John años después (devolviéndole la condecoración a la reina envuelta en papel higiénico) podría ser un indicio de ello.

      Un abrazo

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