La conspiración de los Beatles. Capítulo 1: el grupo más importante de la historia.

Los Beatles eran, ciertamente, una fuerza cósmica, yo creo que había algo, que había algo allá arriba, no importa el nombre que le den, que estaba siendo canalizado a través de ellos.
Richard Dilello, escritor.



Como ya hemos comentado, la industria musical se afana actualmente en intentar crear grupos «de serie» que logren una gran influencia en el público. A pesar de que muchos de ellos han tenido cierto éxito, ninguno ha podido siquiera acercarse a lo que fueron los Beatles.

En muchos casos se ha tratado de bandas formadas por varios muchachos, generalmente atractivos, con aptitudes para el baile y un aspecto «sexy» para, por un lado, enamorar a las chicas y, por otro, que los chicos los consideren ejemplos. Desde los «New Kids on the Block» en los años 90 a los actuales grupos de «K-Pop», esto no es casual. Tratan de emular a la Beatlemanía.

Pero si no lo han conseguido es por algo muy sencillo: no han entendido lo que los Beatles significaban, ni cuáles fueron las claves de su éxito.

Con este artículo se lo vamos a explicar, con la seguridad de que, aunque llegaran a comprenderlo, jamás conseguirán copiarlos.

Porque los Beatles eran, ante todo, auténticos.

Cuatro chicos de Liverpool

Brian Epstein fue muy listo. Porque al margen del talento musical que vio en aquellos chavales que tocaban, como dijo él, «en un escenario mal iluminado», se dio cuenta de que su carisma era tal que encandilaban a todo el que se cruzaba con ellos.

Aquí tenemos una famosa entrevista de Brian en la que habla de la primera vez que los vio.

Supo pulirlos para que tuvieran una imagen cuidada y elegante. Sacó partido de lo que tenían. Pero hubo algo que mantuvo: su carácter.

Los Beatles eran sólo cuatro chicos de Liverpool, que se habían criado en familias de clase media baja. Eran muchachos normales, pero a la vez habían tenido vivencias que les marcarían de por vida.

John, que hacía gala de una inteligencia más allá de lo normal, era rebelde e inconformista. En un primer momento, vio en la moda «Rocker» una forma de expresarse, aunque poco después se daría cuenta de que era a través de su música como habría de dejar salir todo lo que tenía dentro.

Tenía una visión diferente de la vida. En una ocasión, una profesora le preguntó: «¿Qué quieres ser de mayor?» Y él respondió: «Feliz». La profesora le dijo que no había entendido la pregunta, a lo que él contestó que era ella la que no entendía nada.

Sufría por no poder decir claramente lo que pensaba y discutió muchas veces con Brian cuando éste le reñía por no contenerse en momentos inadecuados. Aun así, no tenía ningún pudor en hacer bromas tanto en el escenario como en las entrevistas. Igual que ya en el 63 tuvo la osadía de reírse de la mismísima Reina de Inglaterra en su cara, haciendo una denuncia solapada de la diferencia de clases:

John era el «listo», el filosófico, el rebelde. Pero lo era porque así era su carácter y porque la vida lo había llevado a ser así.

Paul… poco más se puede decir de él que no comentáramos ya en el artículo que le dediqué. Era, sin duda, el que más enamoraba a las fans, con ese carisma y ese aspecto entre infantil y travieso, siempre tan «políticamente correcto» en los conciertos, que luego se transformaba cuando cantaba esas versiones tan rockeras de Little Richard.

Su forma de cantarle al amor, que fue el alma de la Beatlemanía en aquellos primeros años, y ese optimismo que contrastaba profundamente con el carácter taciturno de John hacían que formasen la pareja compositora más importante y mejor avenida de la historia.

Paul era el romántico y el educado. Y, al igual que John, lo era por naturaleza.

George, el «Beatle tranquilo», que ni brillaba como Paul ni provocaba como John, pero sin cuya presencia el grupo no habría tenido razón de ser. Espiritual, humilde e introvertido, pero con un fino sentido del humor y un profundo sentido musical.

Era el que peor llevaba la fama. Y, sin embargo, aunque las fans lo considerasen tímido, en realidad era muy atrevido en las distancias cortas.

Y Ringo, el gran Ringo, siempre sonriente, tan práctico, tan realista, con esa simpatía y pragmatismo tan característicos. Aquella infancia plagada de enfermedades que le enseñaron que lo más importante era vivir el momento y disfrutar.

Cuatro personalidades diferentes, pero que se unieron, se complementaron, no sólo musicalmente sino también en el ámbito personal. Porque ante todo se querían, se comprendían, se admiraban y se toleraban.

Esa era la clave de todo. La magia que emanaban venía de dentro, individualmente y como grupo. Y eso se plasmaba en su música y les llenaba de encanto.

Vamos a ver este graciosísimo vídeo, en el que podemos apreciar su naturalidad y su sentido del humor. No se ve a cuatro «artistas» rígidos, tratando de «aparentar» lo que no son, sino, simplemente, a unos muchachos que charlan y bromean sin ningún pudor. Tan agudos y rápidos que parecería que estuvieran siguiendo un guion. Pero no, eran así:

Todos los músicos dejan una parte de sí mismos en sus canciones, siempre que compongan libremente y desde el corazón. Por eso todas estas características se unían a su gran talento musical para lograr crear las mejores canciones que ha habido nunca.

Porque no nos engañemos, si los Beatles hubieran sido sólo cuatro chicos guapos, por muchas pasiones que levantasen en su momento, ahora no estaríamos hablando de ellos.

La firma con Parlophone

Como decíamos, Brian Epstein, que aparte de tener un sexto sentido para los negocios también era muy intuitivo con las personas, percibió en seguida el gran potencial de aquel cuarteto.

Brian en su tienda de discos

Y se dispuso a buscarles una discográfica que los apadrinase.

Hemos llegado a un punto interesante a la par que conflictivo. Ya hablé de Parlophone y de lo sospechoso de la historia de su director, George Martin.

Parlophone se encontraba en aquel momento bajo el abrigo de EMI, contratista del ejército británico y relacionada con el Instituto Tavistock, en un momento en el que la experimentación para el control de la población se encontraba en uno de sus momentos más importantes. Percibían que la música podía llegar a ejercer una fuerte influencia en la gente, especialmente en los jóvenes.

Pronto hablaremos de lo que estaba pasando por aquel entonces con Elvis. Pero eso era en Estados Unidos, con la filial RCA Records, también propiedad de EMI. Parlophone, en Inglaterra, necesitaba otro «filón» que explotar.

Muchos acusan a Brian de ser consciente de lo que se cernía, de haber llevado a los Beatles a una trampa. Yo no comparto esta visión.

La historia cuenta que Brian estaba trabajando una tarde en la tienda de discos que regentaba su familia, cuando unas chicas entraron preguntando si tenía algún álbum de los Beatles. Sólo encontró uno en el que habían participado con Tony Sheridan (recordemos los early days), pero el tremendo interés de aquellas muchachas lo llevó al Cavern una noche. El resto nos lo ha contado él. En seguida decidió que les iba a conseguir un buen contrato. Decca Tapes los rechazó, así que probó suerte con otra discográfica.

En un primer momento, George Martin simplemente vio otra «propuesta» más de un grupo juvenil. Pero cuando les escuchó tocar percibió lo mismo que Brian.

La diferencia es que Martin sí estaba allí para algo. Estamos hablando de una compañía que llevaba años perdiendo dinero y sin embargo se mantenía a flote, no sabemos con qué medios, esperando su oportunidad.

Pero hubo algo que George Martin tuvo claro desde el principio:

Le dije que el batería no me gustaba, que sólo quería a los otros tres, y que a la próxima sesión llevaría yo uno.

Pete Best, poco antes de ser expulsado del grupo

Pete Best no fue del agrado de Martin. En tan sólo dos minutos llegó a la conclusión de que «era descartable». Ya demostramos en el artículo sobre Ringo que Best era un buen batería, como afirman unánimemente todos los fans y músicos de la época. No pudo ser esa la causa del rechazo.

¿Cuál entonces? En primer lugar, su actitud: de los cuatro, Pete había sido el único que se había negado a adoptar el estilo Beatle, con su peinado y vestimenta características. Tenía una personalidad muy marcada y era demasiado testarudo.

En segundo lugar, como comentaron muchos de los asiduos al Cavern, Pete era muy famoso entre el público femenino. De hecho, era el preferido, algo que causaba cierta envidia entre sus compañeros.

Pete era el eslabón débil, podía generar conflictos y suponía un problema. Pero sólo alguien muy observador y con unos objetivos claros podía haberse dado cuenta de ello.

A Martin poco le importaba que los chicos tuvieran que tocar con un batería que no conocían, sabía perfectamente lo que quería, por ello a la siguiente sesión de grabación llevó a Andy White y no dejó tocar a Ringo, a quien George había propuesto como sustituto de Pete.

Pero a Brian sí le importaba, él sabía que debía primar la autenticidad por encima de todo, que era mejor que fuera un amigo el que formara parte del grupo, así que luchó para que Martin aceptase a Ringo. Y lo hizo; pero, en un primer momento, sólo como «imagen».

Es ahora cuando entra en escena Bernard Purdie, cuya historia no vamos a repetir aquí (remito al artículo sobre Ringo). Pero debe quedar claro que estamos hablando de la primera manipulación dentro de la historia de los Beatles.

Acabamos este apartado con la visión de John, años después, del poder de las discográficas:

Son dueños de todos los periódicos y controlan toda la distribución y promoción. Cuando surgimos como Beatles sólo estaban los sellos Decca, Philips y EMI para producirte alguna grabación. Tenías que nadar por entre toda la burocracia para llegar al estudio de grabación. Estabas en una posición tan endeble que no tenías más de doce horas para hacer un álbum completo. Así lo hacíamos en los primeros días. Aun ahora es un poco así. Si eres un artista desconocido tendrás mucha suerte si te dan una hora de estudio. Hay una jerarquía y, si no cuentas con éxitos, ya ni te vuelven a grabar. Y controlan la distribución. Con Apple intentamos cambiar esto, pero no pudimos. Siguen controlando todo. EMI mató nuestro álbum Two Virgins porque no le gustó. Con la última grabación censuraron las letras de las canciones en la funda del disco. Qué ridículos e hipócritas son. Me permiten cantarlas, pero no se atreven a dejarte leerlas. Es de locos.

La Beatlemanía

Como comentaba Brian, sus primeros álbumes fueron todo un éxito. Existe un rumor, del que el propio John se hacía eco en esa misma entrevista, que asegura que Brian se dedicó a comprar él mismo todos los álbumes a través de su tienda para hacerlos subir en las listas. También se dice que al principio contrataba chicas que fueran a gritar a las puertas de los conciertos y los hoteles. Nada de esto me parece descartable, pero no tenemos evidencias que lo confirmen.

Los Beatles se abrieron camino, poco a poco, por mérito propio, por su talento y su estilo únicos, hasta dar lugar a un fenómeno que cincuenta años después aún está en boga. Pero no podemos negar que, tal vez, y en el contexto que manejamos de manipulación de la industria musical, no contaran con cierto apoyo.

Sin embargo, discrepo de todas esas teorías que afirman que todo el fenómeno Beatle fue creado y orquestado desde la sombra. No hacía falta, ellos mismos tenían todo lo necesario para ser un éxito. Por eso, a pesar de sus esfuerzos, jamás han podido repetir aquello.

Creo que nadie, ni Martin, ni Epstein, ni ellos mismos, habían imaginado hasta dónde iban a llegar. Ellos sólo hacían música, ofrecían conciertos, pero eran unos genios que levantaban pasiones y arrastraban a los demás con ellos.

Siempre insisten en que los Beatles lideraron algo. Pero cuando pienso en ello, no creo que estuviéramos liderando nada. Mi visión de ello ahora es que había un barco, que se dirigía a descubrir el nuevo mundo, y los Beatles estaban en el punto más alto, la cesta del vigía, en el mismo barco. Podrían haber sido los Stones o algún otro, ya sabes, pero eran los Beatles los que estaban allí arriba, y entonces dijimos: «¡Tierra a la vista!». Eso es todo, formábamos parte de ello, estábamos en el puesto del vigía y contribuimos a lo que contribuimos, no puedo detallar exactamente lo que hicimos o lo que no, eso depende de cómo cada uno, individualmente, sintiera a los Beatles, o de la forma en que impresionábamos a gente diferente. Toda aquella generación de los sesenta estábamos en el mismo barco, yendo juntos hacia algún lugar.
John Lennon, entrevista con Jean-Francois Valleeen, Nueva York, 1975.

John asegura que no lideraron nada, que simplemente tenían una visión mayor que el resto. Pero lo cierto es que lo hicieron, aunque no tuvieran la intención.

Aquello era absolutamente abrumador. Conciertos multitudinarios, miles de fans enloquecidas, miles de millones de páginas escritas sobre ellos. Jamás ha habido nada igual.

El seguimiento del FBI

Cuando estuve investigando los documentos desclasificados del FBI sobre John Lennon me llevé una pequeña sorpresa. Al realizar una búsqueda di con un archivo a nombre de los Beatles.

En la descripción decía «Part 1 of 9». Pero, por supuesto, ni se pueden ver todas las partes ni todos los documentos que hay en ellas. La «Freedom of Information Act» es un fraude, pero no cuentan con que haya gente que sea capaz de ver cosas en lo que ellos ocultan. El FBI habla más por lo que esconde que por lo que muestra.

Ya sólo el hecho de que exista este archivo dice mucho, pero es que, además, en la página siguiente se indica a quién estaba ligada esta información:

Central Intelligence Agency: la CIA.

Una cosa es que el FBI «vigilara» los movimientos de un grupo de música en Estados Unidos y otra muy distinta que la CIA estuviera detrás de esto. La CIA, como sabemos, está implicada en misiones más relevantes que una simple labor de seguimiento por si ocurren disturbios de niñas chillonas en un concierto, que es lo que parece que nos quieren hacer creer:

Como vemos, ante un concierto de los Beatles se movilizaba al personal destinado a estas ciudades para que estuvieran atentos a todo cuanto sucedía, amparándose en la absurda excusa de «posibles disturbios raciales».

Haciendo especial hincapié en las reacciones de la gente. Si las chicas gritaban, si el público enloquecía, si había desmayos… tal y como podemos leer en este informe.

Aquí tenemos la respuesta del agente del FBI destinado en San Francisco, «no se observaron incidentes con ramificaciones raciales». Por lo tanto, el motivo «oficial» del seguimiento no existía.

Resulta curioso el último párrafo, debajo de «Acción»:

Continuaremos alerta ante elementos que se pudieran intentar usar en provecho del frenesí emocional de las multitudes de adolescentes en conexión a esta aparición en un tour, en vista del potencial de una situación así.

«Potential» no es una palabra que pueda dar lugar a distintas interpretaciones. Su significado es el mismo que en español, y se refiere a algo que encierra una fuerza y poder que todavía no existen, pero que pueden llegar a surgir y ser utilizados en el propio provecho. No dice que la situación tenga «riesgo» o que sea «peligrosa». Dice que tiene potencial.

Jóvenes que se agolpan para ver a un grupo de músicos. Jóvenes que les siguen, que les idolatran. Eso es lo que, para la CIA, encerraba un «gran potencial».

Estaban vigilando a los Beatles para evaluar su efecto en la juventud y para analizar hasta dónde podía llegar su influencia.

El resto del archivo, lo poco que se puede ver, consta de documentos similares y algunos recortes de prensa que analizaban la influencia Beatle y sus consecuencias.

Aquí algunos ejemplos:

Pero que no os engañen: un archivo de nueve partes no puede contener sólo esto. Es ridículo. Aquí faltan muchos conciertos, muchas apariciones en prensa y, sobre todo, mucha información referente a la droga. Porque en los archivos de otros artistas (véase por ejemplo el de Elvis, con casi 700 páginas) se detallaba todo tipo de actividades. Y si los Beatles, en el 67, por medio de Faul, habían reconocido el uso del LSD, me cuesta mucho creer que la CIA no se hiciera eco de ello.

Si hasta Cass Elliot tenía más hojas desclasificadas en su informe…

Porque lo más curioso de esto es que, a partir de 1966, no hay ni una sola página en el archivo Beatle.

¿Significa esto que ni el FBI ni la CIA tienen más material Beatle? No, significa que a partir de ese momento todo lo relacionado con ellos pasó a tener otro nombre. Cuál es este nombre, es un misterio, como misteriosas son esas páginas que no han sido desclasificadas todavía del archivo de Lennon por más peticiones que se han hecho. ¿La excusa? Que se trata de información cedida por «un gobierno extranjero» (presumiblemente Gran Bretaña) y que están consideradas como «alto secreto». ¿Qué secretos puede albergar el archivo de un exBeatle que ni a día de hoy (la última petición se realizó en 2017) puedan ser desvelados? Un archivo que, según varios escritores, está asociado a un proyecto secreto llamado «Walrus».

Algunos argumentarán que se trata de datos relacionados con su muerte. Personalmente lo dudo, por el simple hecho de que el asesinato se produjo en Estados Unidos y se ha dejado bien claro que lo que sea que contengan esos archivos secretos ha sido entregado por Gran Bretaña, luego se trata de hechos acontecidos u orquestados en este país.

En conclusión: desde que vieron la gran influencia que podían llegar a tener, se les apoyó, se les promovió y se les abrieron las puertas de Norteamérica mientras se vigilaban las reacciones del público. Y se esperó al momento adecuado para utilizarlos.

Pensaron que podrían hacerlo fácilmente, sin tener que recurrir a ningún otro método, pero se encontraron con un inconveniente importante: uno de ellos se mostraba reacio a probar el LSD. Uno de ellos se negaba a influir en la juventud, consciente o inconscientemente.

Ahora es cuando vamos a contar la verdadera historia de los Beatles. Y, para ello, vamos a ir en orden cronológico, con un timeline (aunque tendremos que detenernos en muchas ocasiones), que empieza a finales de 1965.

Fue un hito… Lo grabaron únicamente Paul y un grupo de otros músicos. No participó ningún otro Beatle y ninguno de ellos oyó la canción hasta que la tocamos. Pero no era realmente un disco de The Beatles y lo comenté con Brian Epstein: «Es la canción de Paul… ¿Decimos que es de Paul McCartney?» Y él dijo: «No. Pase lo que pase, The Beatles no se dividen.»
George Martin, hablando sobre Yesterday.

Continuará…

 

Lady Ruth



6 comentarios en “La conspiración de los Beatles. Capítulo 1: el grupo más importante de la historia.”

    1. Muchas gracias Jimi. Si este te ha gustado, espera a ver los siguientes de la serie, te encantarán puesto que se ofrece mucha información. Un abrazo.

  1. Leyendo tu interesante artículo Lay me vienen preguntas como : Cual es la prueba de que The Beatles no fueron Mk ultras como Elvis y tantos otros?
    Across the universe y Blue Jay Away no fueron escritos por the Beatles: hay canciones antes del 67 no escrito por ellos? Así como la portada de HELP con tendencia satanica. Hacían cosas respetando a sus “amos” en contra de su voluntad?
    El butcher cover ya anunciaba “el accidente” fatal de Paul?

    1. Hola Miguel, este artículo era sólo una introducción. Le sigue una serie entera en la que, cronológicamente, voy exponiendo los hechos acontecidos en la historia Beatle que tienen que ver con esta trama de la que fueron víctimas. En ellos encontrarás la respuesta a muchas de tus dudas, apoyada en testimonios, imágenes, etc… Mucho mejor que la escueta contestación que pudiera yo darte en este mensaje. Lo que sí puedo adelantarte es que los Beatles no estaban controlados mentalmente y fueron libres en la medida que pudieron, aunque lo pagaran caro. En mi opinión, no hay canciones no compuestas por ellos antes del 67, salvo las versiones reconocidas. Sobre la portada del carnicero hay un apartado entero en el próximo artículo.

      Muchas gracias por seguirme, un abrazo.

      1. Hola Lay, siempre aportando cosas nuevas a tus artículos, lo de los archivos del FBI me parece súper interesante, lei por ahí que después del 66 las letras que tocaba Faul las escribía un personaje llamado Theodor Adorno que era del instituto Tavistock, no sé si has seguido esa línea de investigación. Un saludo

        1. Hola Ana, según leí en su día, la teoría de Adorno viene a decir que los Beatles fueron directamente creados para servir a fines oscuros, que eran un grupo falso y que ni componían ni hacían nada. Obviamente descarté estas ideas, que son lo opuesto a lo que yo defiendo. No sé si habrán cambiado la teoría para afirmar que Adorno sólo compuso la parte de Faul pero, de ser así, les respondería que qué mal compositor era Theodor Adorno cuando Faul en los Beatles hizo lo mínimo y de lo poco que hizo era todo basura. Yo creo en la genialidad de los Beatles como llave de su éxito y como causa de todo lo que les sucedió. Pues un grupo prefabricado no tendría por qué sufrir la muerte y sustitución de uno de sus miembros ni el asesinato de otros dos (John y George). Un saludo.

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