La conspiración del LSD en Gran Bretaña

Llevo mucho tiempo investigando esta inmensa conspiración para crear un gráfico de conexiones que he acabado llamando (haciendo honor al fallecido periodista e investigador Danny Casolaro) «el pulpo», por la cantidad de brazos y vertientes que tiene.



Para poder trabajar he ido separando a los implicados en diferentes áreas: militar, política, de espionaje… En esta ocasión voy a exponer una parte importante del área médico-científica y de distribución del LSD, con especial hincapié en su vertiente en Gran Bretaña. Pero todas ellas se entrecruzan y mezclan, por lo que tendremos que volver a esta nota en el futuro.

El Instituto Tavistock

Son muchas y muy variadas las fuentes que hablan de la historia de esta institución y muy numerosa la información que podemos encontrar, tanto en la red como en libros y publicaciones.

Considero destacables el artículo de Ron Patton Project Monarch: Nazi Mind Control y el dossier El Instituto Tavistock, el secreto mejor guardado de América, por el Doctor Byron T. Weeks, así como varias entrevistas y libros de David Icke. Imprescindibles para profundizar en este tema.

Como siempre, haré un pequeño resumen que nos proporcione los datos necesarios para seguir avanzando en el tema que nos ocupa. Mis fuentes principales son las citadas anteriormente y, en menor medida, el libro de Daniel Estulín, El Instituto Tavistock.

Mención especial para el blog «Beatles Conspiracy» (en inglés) cuyo autor, si bien maneja algunas hipótesis contrarias a las nuestras (por ejemplo no cree en la sustitución de Paul pero sí tiene en cuenta algunas de las pistas) es un grandísimo investigador y gracias a él se pueden obtener muy buenos datos sobre algunos de los personajes de los que vamos a hablar.

En 1921 el Marqués de Tavistock y 11º duque de Bedford regaló un edificio entero para un centro de reciente creación que tenía como objetivo investigar el efecto traumático que habían producido los bombardeos en los soldados británicos durante la Primera Guerra Mundial. Querían saber dónde estaba el límite psicológico de las personas sometidas a estrés. Este centro se llamó, en honor a su benefactor, Clínica Tavistock.

Dirigía la investigación el Departamento de Guerra Psicológica del Ejército Británico, que nombró director, en 1934, a Sir John Rawling-Reese. Valga este dato para ir mostrando la fuerte implicación del ejército en esta trama.

Según el relato de Eric Trist, psiquiatra inglés y pieza clave en el Tavistock, en 1941, tras haber ido al Parlamento para exponer sus investigaciones, un grupo de científicos que trabajaban en la clínica entraron a formar parte de la Junta Directiva del Departamento de Psiquiatría del Ejército, un cargo de mucha relevancia.

Después de la Segunda Guerra Mundial este grupo formó el Instituto Tavistock, haciendo uso de una importantísima suma de dinero proveniente, en forma de donativo, de la Fundación Rockefeller.

Más tarde todos estos científicos ocuparían puestos en importantes organizaciones internacionales relacionadas con la salud; empezando por Rawling-Reese, fundador y primer presidente de la Federación Mundial de Salud Mental, órgano consultivo de las Naciones Unidas.

El trabajo del Tavistock se centraba, básicamente, en la ciencia comportamental (esto es, en analizar las pautas de comportamiento de los individuos con fines de control). Seguían las líneas freudianas de psicoanálisis, trauma y uso de la hipnosis.

Desarrollaron las técnicas de lavado de cerebro masivo que se utilizaron en la Guerra de Corea a principios de los años cincuenta.

Un denominador común identifica la estrategia del Tavistock: el uso de sustancias psicotrópicas, que había comenzado en 1943 cuando una empresa farmacéutica suiza, Sandoz (ver artículo «La gran conspiración, introducción») desarrolló el Ácido Lisérgico o LSD.

Mientras, en Estados Unidos, un consejero del Presidente Roosevelt llamado James Paul Warburg (hijo de Paul Warburg, que escribió el Acta de la Reserva Federal, y aquí ya vemos cómo se interconecta este asunto con la vertiente económica de esta gran conspiración) creó el Instituto de Estudios de Normas.

Su co-fundador fue Marcus Raskin, protegido de McGeorge Bundy, presidente de la Fundación Ford (otro nombre de los que están en lo más alto de la tabla). Este centro  tenía como objetivo promocionar el LSD entre la juventud y servir de base para el «Human Ecology Fund», una operación de la CIA consistente en investigar técnicas de lavado de cerebro y el uso del LSD para controlar la mente.

El resultado fue la contra cultura del LSD de los años 60, financiada con 25 millones de dólares provenientes directamente de la CIA.

Por cierto, y aún a riesgo de embrollar aún más el asunto, pero para demostrar hasta dónde llega, decir que Bundy nombró a Raskin representante personal del Presidente Kennedy en el Consejo de Seguridad Nacional, y en 1963 fundó la Sociedad de Estudiantes para la Democracia, a través de la cual la CIA dirigía la cultura de la droga y a la que pertenecería, años más tarde, Bill Clinton.

Hoy en día el Instituto Tavistock controla una red de fundaciones que mueven al año más de 12 billones de dólares. Tiene más de 400 filiales y 2.000 grupos de estudio, como el Instituto de Investigación de Stanford, que maneja anualmente 150 millones de dólares y tiene 3.300 empleados. Lleva a cabo un programa de vigilancia para 400 empresas, así como operaciones de inteligencia para la CIA.

El MK Ultra

Ya hablamos en su momento de este proyecto llevado a cabo por la CIA. Conocemos sus métodos y sus logros, y tenemos multitud de declaraciones de testigos, aparte de un reconocimiento oficial de su existencia ante el Parlamento estadounidense, en 1975, a cargo de Nelson Rockefeller, que mira por dónde era vicepresidente de la Comisión de actividades de la CIA.

El MK Ultra, básicamente, buscaba encontrar y perfeccionar los métodos necesarios para eliminar la autonomía de los individuos y forzarles a actuar en contra de su voluntad, sin miedo y sin conciencia. Robots humanos.

Estos científicos sabían que la mente humana posee un importante mecanismo de defensa: la capacidad de disociarse tras sufrir un trauma. De esta forma los recuerdos traumáticos quedan ocultos o semiocultos en una parte de la memoria, y sólo salen mediante un estímulo determinado.

Pongamos un ejemplo: alguien sufre un terrible accidente siendo muy niño, yendo por un bosque de eucaliptos. Su mente consigue «olvidar» o «camuflar» ese recuerdo. Sin embargo, un buen día, esta persona huele unas hojas de eucalipto y sufre un tremendo ataque de ansiedad. No sabe por qué es, y tendrá que acudir a un psicoanalista (aquí tenemos otra vez las doctrinas de Freud) para que le ayude a liberar ese recuerdo y poder superarlo.

Los experimentos del MK Ultra lo que hacían era provocar ese trauma, o una serie de traumas repetidos en el tiempo, y los asociaban a un estímulo (una frase, un libro, una escena de una película). Conseguían que el individuo disociara su mente, guardara las experiencias en una parte oculta de su memoria, y a su vez, en esa parte de la memoria, introducían las instrucciones de lo que esa persona tendría que hacer al recibir ese mismo estímulo (como el olor de las hojas de eucalipto en el ejemplo anterior). Las drogas psicotrópicas cumplían una función importante, en tanto que aceleraban el proceso y ayudaban a crear esa sensación «onírica» de irrealidad.

El individuo, al escuchar la frase o ver la imagen usados como estímulo, liberaría la parte oculta de su mente y ejecutaría las instrucciones, de manera inconsciente y sin recordar lo ocurrido después.

Lo que pasó antes del tiroteo, antes de apretar el gatillo, y después, fueron dos escenas diferentes en mi mente. Antes, todo estaba en calma, y yo estaba listo para que esto pasara, incluso escuchaba una voz dentro de mí, mi voz, dentro de mí, que decía «hazlo, hazlo, hazlo, aquí vamos».

Y después del suceso, era como si la cinta de la película se hubiera roto, yo sentí, en una parte de mí mismo, estaba como en estado de shock, estaba de pie, con el arma colgando hacia abajo, en mi lado derecho.

Este tipo de experimentos recibieron también el nombre de «Proyecto Monarca», por el proceso de metamorfosis que llevan a cabo estos insectos, y también porque a menudo se usaba una imagen de una mariposa como estímulo ante las víctimas.

Existen diferentes niveles de «programación» del individuo, pero ahora mostraré sólo las tres más básicas, que son las que necesitamos conocer para comprender esta trama:

ALPHA: Llamado también «general», tiene como base el control de la personalidad. Se caracteriza por la retención inconsciente de diversos recuerdos, mediante imágenes y estímulos visuales y auditivos, que lleven a una modificación ligera del comportamiento.

BETA: Llamado «programación sexual». Elimina todas las convicciones morales y estimula el instinto sexual primitivo, privado de todo tipo de inhibiciones. Hay investigaciones que hablan de una trama de «esclavas sexuales» («groupies» en el ámbito de la música) que podrían haber sufrido este tipo de programación. No son pocas las famosas que refieren haber sufrido, en su niñez y juventud, abusos sexuales, provocando con ello un gran trauma posterior que, sin embargo, tardarían años en descubrir. Algunas de ellas las conoceremos muy pronto, de otras ya hemos hablado.

Quisiera hacer un pequeño inciso para recordar lo que escribí sobre el Sarah Lawrence College y esa «costumbre» de que los profesores tuvieran relaciones con las alumnas, así como el estado mental de muchas de ellas.

DELTA: Este nivel es conocido como la programación «asesino». Originalmente se desarrolló con la idea de entrenar agentes especiales o soldados de élite. Se elimina la capacidad para tener miedo, se evita que el sujeto pueda sufrir un ataque de mala conciencia que le impida llevar a cabo su misión. Se les vuelve agresivos e inhumanos, máquinas de matar perfectas. Obviamente, con el tiempo, descubrieron el potencial que estas prácticas tendrían en la creación de «cabezas de turco» que llevaran a cabo asesinatos encubiertos. Sirhan Sirhan, John Hinckley Jr o Mark David Chapman son ejemplos de ello. Los tres, además, estaban obsesionados con el libro «El guardián entre el centeno» (ya hablamos de ello en el artículo «Sobre John Lennon, tercera parte, la muerte de John), posible «estímulo» o método de control utilizado en su programación.

Hoy en día, cuando se les pregunta a los responsables de aquel proyecto (los que aún siguen vivos), la tónica general es decir que se acabó con todo aquello a mediados de los años setenta, y que hoy en día está olvidado.

Pero además de los reportes de testigos que afirman que, muchos años después, fueron víctimas de este tipo de prácticas, tenemos el testimonio del doctor Corydon Hammond, Psiquiatra de la Universidad de Utah, que ofreció una conferencia en 1992 llamada «Hipnosis y abuso continuado».

Narró su experiencia tras haber tratado a numerosos pacientes que habían sufrido recientemente intensas programaciones para el control mental. Hammond aludió a la conexión con la CIA y el ejército, y nombró específicamente el Proyecto Monarca.

Por lo tanto, ¿qué dice usted que dejaron de hacer en los setenta, señor Rockefeller?

El Tavistock y los Beatles

Bien, vamos a explicar un poco este galimatías, a fin de aclarar quién es quién y qué pinta en todo este asunto. Recomiendo abrir otra página con el gráfico y tenerlo delante en todo momento.

Ya sabemos lo que era el Instituto Tavistock, situado en lo más alto de la tabla, pero por debajo de la Fundación Rockefeller, que participó en la financiación de sus actividades. (Nota: en la teoría de la conspiración, da igual qué tema trates, los Rockefeller siempre aparecen arriba).

El Tavistock controla el MI5 en gran parte, así como la Fundación Rockefeller y la Fundación Ford controlan la CIA. A menudo he comentado que los servicios secretos no son más que herramientas del poder, unos subordinados, a pesar de que mucha gente oiga «CIA» y ya se eche a temblar pensando que son la causa de todos los males.

El MI5 y la CIA, como veis, están al mismo nivel, unidos y con el mismo color. Lo único que les diferencia es el país donde tienen sus sedes centrales. Pero actúan igual, siguen las mismas directrices y trabajan juntos.

En la zona izquierda del gráfico tenemos la vertiente Tavistock-Gran Bretaña. A la derecha una pequeña parte de la vertiente Harvard-USA. De ésta, y en especial de Timothy Leary, parte otra gran línea que lleva hasta Terry Melcher y la trama de Charles Manson. Pero de esto nos ocuparemos en otro artículo.

Abajo del todo están los Beatles y, como se puede apreciar con un simple vistazo, multitud de líneas que convergen hacia ellos. Esto es porque nos estamos centrando en su historia, pero, añadiendo otros nombres (que partirían de los mismos personajes de la parte alta de la tabla) se podría sustituir este cuadro por otro con Janis Joplin, Jimmi Hendrix, Mama Cass, The Rolling Stones y muchos más.

Los cuadros violetas están dentro del área «médico-científica», de investigación del LSD y el control mental. Los azul claro forman parte del área de distribución y promoción de la droga.

Es importante aclarar que algunos personajes están dentro de distintos grupos, como es el caso de Robert Fraser. En mi investigación hay también un área militar, donde está Robert Fraser. Hay un área de los medios de comunicación, donde está Robert Fraser. Hay un área «élite» donde está Robert Fraser. Hay incluso un área «mágica-esotérica», que lleva a Aleister Crowley (lo vemos abajo) donde está Robert Fraser. Habrá que escribir un artículo sólo para él. Ojalá pudiéramos preguntarle a Faul para documentarnos, ya que fue íntimo amigo suyo.

1. La vertiente médico-científica

SIR JOHN RAWLING-REES

Empezó su carrera como psiquiatra civil durante la guerra, apoyando al ejército en las investigaciones que ya hemos comentado antes. En 1934 se convirtió en el primer director médico de la Clínica Tavistock. Prestó un gran servicio, pues años después, ya en la Segunda Guerra Mundial, fue reclutado y nombrado Brigadier.

Es muy conocido por haber formado parte del grupo de psiquiatras que certificó que Rudolf Hess, mano derecha de Hitler, estaba en las condiciones mentales adecuadas para enfrentarse al juicio contra él por crímenes de guerra. Rees se había encargado de la tutela del prisionero durante los cuatro años que estuvo internado en una cárcel secreta antes de aparecer en Nüremberg.

Sin embargo es menos conocida la versión de Hess que, en los diarios que escribió durante aquel tiempo, acusaba a Rees y a sus captores de experimentar con él, obligándole a tomar drogas psicotrópicas e hipnotizándole.

Poco después lideró la formación del Instituto Tavistock. Para ello organizó un comité que se encargaría de crear el organigrama y reformular las prácticas y objetivos que tendría dicha institución. Curiosamente, este proyecto se llamó «Operación Phoenix».

Oficialmente se ha dicho que tal nombre se eligió porque las antiguas directrices de la clínica ya no tenían razón de ser (ya que estaban basadas en tiempos de guerra) y debían «resurgir de sus cenizas» para adecuarse a los nuevos tiempos.

Sin embargo, no deja de llamar la atención que exista otra operación con el mismo nombre, cuyo origen se remonta a los años cincuenta y que tuvo muchas aplicaciones y versiones distintas en décadas posteriores. Básicamente se trataba de un programa creado y utilizado por la CIA para realizar «operaciones negras» (ilegales y encubiertas). Sería demasiado complicado detallarlo ahora, pero lo dejo aquí por si alguien quiere profundizar más en el asunto. Estoy segura de que muchos de mis amigos y seguidores latinoamericanos conocen la «Operación Cóndor». Pues bien, la Operación Phoenix fue precursora suya.

KURT LEWIN

Por debajo de Rees tenemos a su mano derecha, el director de investigaciones psicológicas del Tavistock. Psiquiatra alemán que fundó también la Clínica Psicológica de la Universidad de Harvard, dentro de la cual Timothy Leary trabajaría con el LSD y, posteriormente, comenzaría a promocionarlo. Esta clínica actuaba bajo las premisas del Human Ecology Fund, del cual ya hemos hablado.

RONALD HADLEY STARK

Un personaje tremendamente interesante, en cuanto prácticamente toda su historia está envuelta en el misterio y la desinformación. De hecho, él mismo fue en su día el principal encargado de borrar su rastro y crear confusión allí donde iba.

Era un agente de la CIA encargado de proporcionar LSD al movimiento hippie norteamericano. Para ello, se infiltró en la llamada «mafia hippie» californiana, «La Hermandad del amor eterno». Sabía que estaban buscando alguien que les proporcionara droga, de manera que concertó una reunión con sus líderes y se presentó con un litro de LSD. Obviamente, los convenció en seguida de que él era su hombre. Acabó siendo una pieza clave en la organización, llegando a manejar sus finanzas y sus contactos.

Pero si actuaba en California, ¿por qué lo he colocado en la vertiente británica? Porque a mediados de los sesenta viajó a Londres y estableció contacto con el Instituto Tavistock, especialmente con un psiquiatra radical muy famoso por aquel entonces: Ronald David Laing.

RD LAING

Se trata de un psiquiatra escocés especializado en la psicosis, cuyas teorías chocaban frontalmente con las disciplinas tradicionales del momento.

Ya sólo con ser un psiquiatra que tuvo que ver con el mayor distribuidor de LSD en Estados Unidos (además de un agente de la CIA) lo convierte inmediatamente en sospechoso. Pero, ¿qué más sabemos de él?

La London Free School fue una comunidad educativa creada en marzo de 1966 (mismo mes de inauguración de la IT Longhairtimes), basándose en las «universidades libres» de Estados Unidos, para reunir, formar y aconsejar a jóvenes artistas. Algo parecido al Sarah Lawrence pero en este caso el público potencial era el que provenía del arte underground y, muy especialmente, del movimiento hippie.

Entre sus participantes, prestando sus conocimientos psicológicos a la causa, tenemos al doctor RD Laing.

¿Qué más tiene de particular este centro? Entre otras cosas, que uno de sus alumnos fue Syd Barrett, que poco después participaría con su banda en diferentes eventos promovidos por la escuela. Uno de los más importantes fue el All Saints Church Hall Concert, en septiembre de ese mismo año. Apenas un mes después, si recordamos, también fueron protagonistas en la fiesta de reinauguración de la IT Financial Times. De hecho, está reconocida oficialmente la estrecha relación entre la revista y la escuela.

Otro de sus alumnos ocasionales fue, qué cosas, Brian Epstein.

La siguiente vez que aparece el nombre de Laing en este asunto es ni más ni menos que en el famoso manifiesto, publicado en Londres el 24 de julio de 1967, que solicitaba la legalización del cannabis y la liberación de todas aquellas personas encarceladas por delito de posesión de esta droga. Fue firmado por sesenta y cinco personas, entre ellas Brian Epstein y los Beatles.

R D Laing fue uno de los promotores del proyecto.

Y aquí es donde tenemos la primera conexión directa con uno de los personajes más importantes de nuestra historia:

FAUL

Porque para conseguir que los Beatles apoyaran al grupo SOMA y firmaran el manifiesto, Laing no contactó con Brian Epstein ni con John Lennon, sino que lo hizo directamente con Faul, apenas un mes después de que éste concediera su famosísima entrevista haciendo apología del LSD. Y no sólo eso, sino que convenció a Faul para que aportara una importante suma de dinero que ayudara en la causa. Aportación que, además, como veremos en un próximo artículo, se intentó ocultar de todas las formas posibles.

Fue Faul el que luego convenció a George, John y Ringo para sumarse al manifiesto, algo de lo que los tres se arrepentirían dos meses después, durante su estancia con el Maharisi. Esto provocó su declaración pública anunciando que rechazaban totalmente las drogas, sólo un día antes de que se anunciara la muerte de Brian Epstein.

Cabe indicar ahora, aunque lo volveremos a ver más adelante, que la famosa entrevista de Faul se produjo, exactamente, los mismos días en que se estaba celebrando el Festival de Monterey, del cual fue uno de sus organizadores, y que tenía como objetivo, con la inestimable ayuda de Terry Melcher, de distribuir el LSD entre los asistentes.

Por este motivo el cuadro de Faul está pintado de azul. Puesto que, si organizó un festival para entregar LSD a la juventud, mientras clamaba las bondades del ácido en una entrevista (en nombre de los Beatles), y luego financió y firmó un manifiesto a favor de la droga bajo el consejo de un psiquiatra relacionado con el Tavistock y con un agente de la CIA, tiene el dudoso honor de estar dentro del grupo «distribución y promoción del LSD».

Y sin embargo, a pesar de que hay tantísimas y tan buenas fuentes que hablan de esta trama del LSD, que tan bien han indagado y tantos datos han relacionado, no he encontrado ni una sola (al margen de los investigadores PID) que, al menos, considere «extraño» este sinfín de casualidades y conexiones que rodean a «Paul McCartney». Como si tuvieran reparo en nombrarlo siquiera.

Sigamos con el gráfico, pero antes tenemos que volver de nuevo a RD Laing, porque nos hemos dejado un dato importante: el famoso psiquiatra trabajaba ocasionalmente en el Departamento de Salud Mental del Middlesex Hospital. Donde desarrollaba sus actividades otro doctor muy conocido por todos nosotros: Richard Asher.

Vamos a hablar de los que yo llamo «Los tres mosqueteros».
La policía, dirigida desde arriba por el agente Joe Simpson y Shirley Becke, solían suministrar al Profesor Emanuel Miller y al Doctor Richard Asher las drogas que querían estudiar y me usaron como conejillo de Indias.

EMANUEL MILLER

No es un secreto. El doctor Miller, psiquiatra militar, se cita como miembro del Instituto Tavistock en el libro Fifty Years of the Tavistock Clinic, escrito por H.V. Dicks, y que no es precisamente un libro conspiranóico, sino que trata de explicar, desde un punto de vista «humano» y aséptico, las supuestas bondades de la clínica a lo largo de su historia.

El doctor Miller estaba especializado en tratar los desórdenes mentales en niños y adolescentes y, muy especialmente, en muchachas que habían sufrido abuso sexual (recordemos lo dicho anteriormente en las fases de la programación MK Ultra sobre las esclavas sexuales y retengamos este dato para dentro de poco).

Resulta curioso que se interesara por estos temas, siendo que toda su carrera hasta entonces se había basado, siguiendo las directrices del Tavistock, en estudiar los traumas de guerra y el estado de «shock» que éstos causaban en los soldados.

RICHARD ASHER

No existe evidencia de la relación directa del doctor Asher con el Tavistock pero sí con Miller, a través del departamento que dirigía en el Middlesex Hospital, que yo considero dirigido por los mismos científicos del Tavistock.

Asher había sido hematólogo, se había especializado en esta área y había sido en ella donde había desarrollado gran parte de su carrera en la medicina. Sin embargo, asombrosamente, en 1951 decidió abandonar este ámbito y todo su trabajo anterior para dedicarse a tratar desórdenes mentales, especialmente en niños.

Es conocido por haber definido el Síndrome de Münchausen, un trastorno mental en el que el paciente, obsesionado por estar enfermo y así recibir cuidados, se inventa dolencias e incluso se auto inflinge lesiones. Otra interesante forma que adopta esta enfermedad es la de aquellas personas que, en lugar de crear las enfermedades para sí mismos, lo hacen para terceras personas (por ejemplo, un padre hacia su hijo), sugestionándoles para que acaben creyendo que están realmente enfermos.

El potencial de estos pacientes, que eran capaces de somatizar sus angustias, creando con su mente diversos dolores, urticarias e incluso afecciones pulmonares reales, era algo que, sin duda, habría interesado mucho al equipo del Tavistock.

Como ya hemos visto, el Middlesex hospital conecta a Emanuel Miller, RD Laing y Asher. Miller tenía su residencia muy cerca de allí, y no sólo compartía profesión y centro de trabajo con Asher, sino que además eran muy amigos.

De hecho, Richard era profesor de su hijo Jonathan, tal y como Jane Asher nos relataba en una entrevista reciente:

Oliver Sacks era estudiante de mi padre, ya sabes, en el Middlesex Hospital, igual que Jonathan Miller.

Jane comenta también que tiene mucho en común con Jonathan pues él estuvo dudando qué vocación seguir, entre la psiquiatría y el espectáculo, para al final decantarse por este último. Ella misma asegura que, de no haberse hecho actriz, también habría deseado ser psiquiatra. Al parecer el mundo de la psiquiatría y la farándula estaban muy conectados por aquel entonces.

El doctor Asher, como ya sabemos, fue acusado directamente de haber participado, junto con Miller, en la experimentación con humanos para el control mental.

Considerando esto y el hecho de que Asher fuera miembro del Comité Dunlop para la seguridad de las drogas, resulta especialmente interesante la siguiente anécdota, aparecida en Many Years from now, de Barry Miles. Habría que cogerla con pinzas, dada la trayectoria de mi gran amigo, pero precisamente por su capacidad para meter la pata merece ser tenida en cuenta, amén de que Peter Asher la confirmó también:

El doctor Asher adoraba asustar a su familia. Una vez, cuando Paul tuvo un mal resfriado, el doctor Asher le hizo una prescripción para un inhalador nasal y le mostró cómo usarlo: «Sacas la parte superior y colocas encima tu dedo meñique, así» -demostró- «Entonces haces una inhalación con cada orificio de la nariz de manera normal. Después de haber acabado, puedes desenroscar el botón y comerte la Benzedrina». Peter (Asher) arrastró sus pies con nerviosismo y Paul sonrió forzadamente, sin saber cómo podría confiar en el buen doctor.

Los Beatles, como tantos otros jóvenes entonces, conocían perfectamente la benzedrina, un derivado de la anfetamina. Pero que un doctor con la supuesta seriedad de Richard Asher les enseñara a su hijo y al novio de su hija a obtenerla fácilmente para después consumirla raya en lo bizarro.

Asher pasó 13 años dirigiendo el departamento de psiquiatría del Middlesex, dando clases y ofreciendo conferencias. Pero en 1964, repentinamente, decidió abandonar su puesto y se afincó en su casa para atender allí a algunos pacientes como médico particular. Exactamente en el mismo momento en que Paul se instalaba a vivir allí.

Unos años después, hacia 1967, se vio aquejado por una fuerte depresión, y abandonó totalmente su carrera como psiquiatra.

El 26 de abril de 1969, sábado, el doctor Asher salió de su residencia en Wimpole Street con la intención de ir a la Biblioteca de Marylebond. Unas horas después se denunció su desaparición, al no haber regresado todavía a casa y ser muy tarde.

Seis días después, el 2 de mayo, fue encontrado en su sótano, muerto. La causa: sobredosis de barbitúricos mezclados con alcohol. Si recordamos, la muerte «de moda» entre los suicidas de entonces.

No me digáis que no es sospechoso que Richard Asher permaneciera durante casi una semana en su casa sin que nadie lo encontrara, siendo que había una denuncia y varios policías buscándole. No me digáis que no es extraño que, preocupada como tenía que estar la familia, nadie advirtiera el momento en que él regresó de nuevo y se metió en el sótano. No me digáis que no es raro que la señora Asher, ante esa situación, no revisara su casa de arriba a abajo. Pero el caso es que, oficialmente, así fue.

¿O tal vez Asher no fue a la Biblioteca de Marylebond? Todo habría resultado más claro si se hubiera hecho el intento de rastrear los pasos que dio aquella tarde el doctor, a quién fue a ver, dónde estuvo. Pero las autoridades pensaron que no había necesidad de iniciar una investigación: para ellos estaba claro que había sido un suicido.

STEPHEN WARD

Vamos con el tercer mosquetero. Habrá que resumir muchísimo, pues este señor, cuyo nombre encontramos de casualidad investigando a los Asher, ha resultado ser un pájaro de cuidado.

Sería un mentiroso si no confesara que adoraba las orgías de sexo. He estado en toda clase de fiestas de este tipo -aquellas especializadas en ciertas perversiones y aquellas organizadas en un escenario elaborado donde se tenían en cuenta todos los detalles. Mucha de la gente que acudía era rica y famosa, muchas caras conocidas de la vida pública y la televisión. Si tan solo su público los hubiera visto así…
Stephen Ward, entrevista en 1963.

Ward era osteópata de profesión. Esta disciplina, considerada dentro de la llamada «medicina no ortodoxa», considera que el cuerpo humano es un todo, que los diferentes sistemas que lo integran están interconectados y hay que buscar el equilibro y facilitar su capacidad de autocuración.

Tuvo mucho éxito con sus terapias, pues trataba a importantes personalidades que a su vez le abrieron las puertas de contactos muy influyentes. Un ejemplo sería Lord Astor, empresario y político, miembro de una familia muy relacionada con algunos viejos conocidos nuestros, como los Rockefeller o los Rotschild. Otro de sus pacientes fue Winston Churchill.

Ward es conocido por haber sido una de las piezas clave en el «Profumo affair», un escándalo mayúsculo, acontecido en Inglaterra en 1963, que acabó con la dimisión de John Profumo, Secretario de Estado para la Guerra, y con el batacazo electoral del Partido Conservador el año siguiente.

Pero vamos a ver cómo se llegó a todo esto.

Stephen Ward tenía el gusto y la habilidad de seducir a jovencitas, mucho mejor si pertenecían a familias desestructuradas y llevaban un estilo de vida cuestionable.

La actriz británica Diana Dors contó en su biografía que durante el rodaje de la película «Lady Godiva rides again» Ward tuvo romances con varias bailarinas simultáneamente.

Diana Dors en el álbum Sargent Pepper’s

Una de ellas fue Ruth Ellis, la última mujer ahorcada en Gran Bretaña, implicada en un caso que despertó mucha polémica en su momento, por estar rodeado de misterio. Se habla incluso de un asesinato al más puro estilo «Candidato de Manchuria».

La mejor amiga de Ruth, Vickie Martin, otra de las conquistas de Ward, tuvo también un final trágico. Después de una larga relación con el doctor, en la que él la fue (literalmente, según las crónicas) «moldeando» al más puro estilo My Fair Lady, murió en extrañas circunstancias en un accidente de coche. Un testigo que encontró el vehículo colisionado declaró a la prensa:

La chica estaba muerta sobre la calzada, y todavía me estoy preguntando cómo pudo llegar hasta la calzada, cuando las puertas del coche estaban cerradas.

Existe un registro de 1949 en el que se dice que Roger Hollis, agente de la Inteligencia que sería director del MI5 desde 1956 hasta 1965, reclutó ese mismo año a un hombre llamado Stephen Ward. Se indica que este hombre tenía 37 años. Nuestro Ward nació en 1912.

Como él mismo reconocería más tarde, Ward solía suministrar jovencitas a personajes de las altas esferas para sus fiestas privadas. Él habla de que en ocasiones estas fiestas estaban «escenificadas» al detalle. ¿Qué quiere decir esto? Tal vez nos ayude el testimonio de Christine Keeler en su biografía Secretos y Mentiras:

Stephen conocía ciertos ritos y, en algunas fiestas, las chicas tenían que llevar túnicas al estilo masónico. Las maltrataban y golpeaban como a una estera. En una ocasión encontré pintado en el suelo un círculo de brujas.

Ritual, maltrato, trauma y sexo, todo ello rodeado de un aura de magia y esoterismo.

De esoterismo nada, este es exactamente el patrón de la programación Monarca, en el  nivel Beta.

Sin medias tintas: Ward proporcionaba jovencitas para la experimentación en el control mental, además de hacer buenos contactos con las altas esferas, brindándoles «esclavas sexuales» para su divertimento, previamente entrenadas.

Testimonio de una chica»anónima» que trabajaba en la empresa de modelos Harley, en Londres:

Ronna Ricardo, a quien estuve muy unida por varios años, me contó unas cuantas cosas sobre abusos rituales a niñas, que implicaban a mucha gente importante.

Ella estaba implicada en conseguir chicas jóvenes para «el hombre de la máscara» (un asiduo a las fiestas de Ward del que jamás se ha llegado a saber su identidad) pero sobrepasaba la línea al proporcionarle chicas de más de 15-16 años, cuando él las prefería de 12 o menos. Otros encontraban chicas para él.

Ella estuvo implicada con Stephen Ward en intentar llevar cámaras para tomar fotos de los abusos, pero la seguridad de las «máscaras» era demasiado buena y las cámaras demasiado voluminosas.

Ella supo de una niña de diez años que desapareció después de haber sido llevada al hospital por la policía. Simplemente se desvaneció.

Muchas cosas horribles sucedían durante las «fiestas» que organizaba Ward en su residencia de Wimpole Mews.

Pero un momento, ¿de qué me suena esta calle?

Pues sí, es una aledaña a la residencia de la familia Asher.

El doctor Emanuel Miller, tan interesado en tratar a muchachas víctimas de abuso sexual, llegó a tener en su consulta a algunas de las invitadas de Stephen Ward.

El «Profumo affair» sucedió precisamente a causa de una de estas fiestas, en la que Ward presentó a John Profumo y Christine Keeler, de 19 años por aquel entonces. Ambos iniciaron una relación que acabó convirtiéndose en un triángulo amoroso cuando apareció en escena Yevgeny Ivanov, agente del GRU (la Inteligencia rusa) y amigo de Ward.

En 1963 el asunto salió a la luz, con las consecuencias que ya conocemos y llevando a Ward, poco después, al «suicidio». Eso sí, antes de su muerte se había dedicado a amenazar con contar, con pelos y señales, cómo eran sus fiestas y qué personalidades acudían a ellas. Qué pena que decidiera «quitarse la vida» antes de regalar al mundo tales revelaciones.

Video Free as a bird, recordemos estas escenas:

Estas imágenes son un guiño al «Profumo affair», pues las dos chicas representan a Christine Keeler y Mandy Rice-Davies, otras de las asiduas a las orgías de Ward.

¿Y por qué sale Ringo después? Porque tuvo una pequeña relación con Christine, poco antes de casarse con Maureen. No fue el único famoso con el que ella estuvo, puesto que el doctor la «prestaba» a muchos de sus conocidos.

Cabe comentar ahora que esta señora que aparece segundos antes de Christine y Mandy es nada más y nada menos que Mary Pinchot Meyer, amante de John F Kennedy y asociada de Timothy Leary. Protagonizó una trama para usar el LSD contra el Presidente. Arrepentida, trató de sacar todo a la luz, siendo asesinada poco después.

Como vemos, George y Ringo pusieron muchas más pistas en Free as a bird de las que nos pensamos.

Existe otra conexión más de Ward con los Beatles. Cuando Brian Epstein llegó a Londres para tratar de promocionar a los chicos y conseguirles un buen contrato, fue presentado al doctor Stephen Ward. Tal vez Brian pensó que, dados sus contactos con personalidades influyentes, podría hacer algo por ayudarles.

Qué casualidad tan enorme que, años antes de que Paul conociera a Jane, su manager ya había tenido contacto con un compañero de trabajo de su padre, el cual casi con total seguridad intercedió para encontrarles una discográfica que les contratara. Es casi tan casual como que Margaret Asher hubiera sido profesora de oboe de aquel piloto de la Royal Air Force que un buen día decidió dedicarse a la música.

Tenemos por tanto la conexión Asher-Ward-Epstein por un lado y la conexión Ward-Asher-George Martin por el otro.

JOSEPH SIMPSON

Como vemos en el gráfico, de cada uno de estos tres últimos personajes parte una línea que lleva hasta Joseph Simpson. Se trata del entonces jefe de la policía metropolitana de Londres, que participaba, como medida de seguridad y control, en las sesiones de experimentación.

Simpson murió en 1968 en un accidente y Richard Asher en 1969.
Los siguió Emanuel Miller, muerto en 1970. En la biografía de su hijo Jonathan se cuenta que sus últimos momentos fueron terribles, se revolvía en la cama en una especie de «locura», lamentándose de su vida y su carrera. Sus últimas palabras fueron: «Soy un fracaso, soy un fracaso». Ya conocemos la historia de Stephen Ward.

Trágico final para los tres mosqueteros y su fiel ayudante.

2. La vertiente mafia-distribución de LSD

Toca comentar el papel de los «cuadros azules». Faltan varios personajes y muchas conexiones, pero por no convertir esto en «la historia interminable» he intentado resumir al máximo.

ROBERT LASHBROOK

Representante de la Human Ecology Fund y agente de la CIA que reconoció, en 1975, haber participado en la experimentación del LSD con humanos. Era él el que se encontraba junto a Frank Olson en la habitación del hotel cuando fue lanzado por la ventana (ver «La gran conspiración. Introducción»).

Fue asignado en Londres a mediados de los sesenta. Agentes a sus órdenes suministraban LSD a incipientes grupos de Rock antes de sus actuaciones, sin su conocimiento, «para estudiar los efectos de las drogas en sus habilidades musicales».

¿Y quién era uno de estos agentes? Lo tenemos justo debajo, vamos con él:

DAVID SCHNEIDERMAN

También conocido como «el rey del ácido», es famoso por haber estado presente en la redada que acabó con la detención de Mick Jagger y Keith Richards por posesión de drogas. Él era uno de los principales suministradores de LSD de las estrellas británicas del momento.

Los Stones estaban celebrando una fiesta en casa de Richards, a la cual, tal y como reconoció Tony Bramwell, también habían acudido George y Pattie Harrison. Pero tuvieron la inmesa suerte de marcharse poco antes de que todo un contingente de la policía irrumpiera en la residencia y hallara grandes cantidades de LSD al registrar las pertenencias de todos.

De todos menos de David Schneiderman, que les dijo a los agentes que en su maletín guardaba negativos de fotografías que se estropearían si los exponía a la luz. Lo dejaron ir sin más, a pesar de que, si le hubieran abierto la maleta, habrían encontrado cantidades de LSD y dopamina como para tumbar a un elefante.

Durante un tiempo corrió el rumor de que era un infiltrado del periódico «News of the World», que buscaba una gran exclusiva. Los responsables de la publicación lo negaron en primera instancia, pero poco después tuvieron que reconocer que había sido él el que les había dado la información, aunque sin ser trabajador suyo. Simplemente, no sabían de dónde había salido.

Tras recibir la llamada de Schneiderman, el periódico telefoneó a la policía. Llama la atención que al primero que avisaron fue al Sargento Pilcher, aquel que luego detendría a John y a George en sus propios domicilios por posesión de marihuana, pero éste se negó a participar directamente en la operación. De Pilcher ya hablaremos más adelante, igual que tendemos que detallar más las circunstancias de este hecho tan escandaloso que todavía hoy se recuerda.

Después de la redada Schneiderman desapareció, para no volver a ser visto en Inglaterra. Michael Cooper, fotógrafo de los Stones y colaborador en la portada del Sargent Pepper’s, estaba presente en la fiesta. Era amigo de ambos grupos y solía quedar con ellos muchas veces, coincidiendo también con «el rey del ácido».

Años después afirmó que no creía en absoluto que Schneiderman fuera un simple soplón del News of the world. Según él, llevaba pasaportes falsos, con diferentes nombres y nacionalidades, y tenía un gran conocimiento en armas. Oficialmente era canadiense, pero también se dijo que provenía de California. La siguiente pista que se tiene de él es, unos años después, en Los Ángeles.

Se cambió el nombre a David Jove e inició una relación con Miss Abbot, una cazatalentos californiana. Abbot, en su biografía, y en base a lo que él le había contado, lo relacionó con el MI5 y la operación CointelPro.

Jove con Miss Abbot en California. Bonito traje, por cierto…

Abbot además era amiga de Marianne Faithful. Una vez esta fue a visitarla y Abbot concertó una cita para presentarle a su nuevo novio. Cuando Marianne lo vio, se quedó pálida y salió corriendo del local. Su amiga la siguió, extrañada, hasta alcanzarla a punto de coger un taxi.

-Dios mío, Maggie, ¿es que no sabes quién es? ¡Es el Rey del Ácido! -Dijo Marianne aterrorizada.

(De Schneiderman parte también una conexión hacia Aleister Crowley, de quien era ferviente seguidor, y el satanista Kenneth Anger, pero esa vertiente debe ser tratada en otro artículo).

MICHAEL HOLLINGSHEAD

Uno de los precursores de la experimentación con LSD, fue quien le presentó la droga a Timothy Leary. Tuvo un papel fundamental en la difusión del ácido en USA. En 1965 se trasladó a Londres donde fundó el «Centro psicodélico Mundial», un organismo que pretendía promocionar la droga como una forma de entender la psicodelia y las nuevas corrientes de pensamiento.

Vamos a hacer una pequeña pausa para destacar cuántos de los implicados en la trama estadounidense del LSD fueron destinados a Inglaterra, precisamente, a mediados de los sesenta, que es cuando empieza a fraguarse nuestra historia de Paul y los Beatles.

Como ya indicaba en el artículo de Yoko, fue el encargado de suministrar la droga a uno de los primeros hombres en Gran Bretaña en disponer de ella libremente: Robert Fraser.

En 1973 Hollingshead publicó sus memorias, en las que detallaba su relación con las más figuras más importantes de los años sesenta, entre ellos John Lennon y George Harrison. También nombra a Paul McCartney pero en este caso, ¿de qué «Paul» nos está hablando?

En aquellos tiempos la droga circulaba por doquier por toda Gran Bretaña, especialmente en el mundo artístico. No había fiesta que se preciara que no ofreciera a sus invitados, junto a una copita de whiskey, unas gotas de LSD. Discotecas, galerías de arte, librerías alternativas… El propio Schneiderman solía sorprender a sus amigos sacando de su maletín cantidades exorbitantes. Pero, ¿de dónde salía todo este ácido?

LA GRANJA DE LLANDDEWI BREFI

Llanddewi Brefi es una pequeña villa situada al este de Gales. Gracias al escritor Lyn Ebenezer (Operation Julie: The World’s Greatest LSD Bust, 2010) sabemos que en los años sesenta era la responsable de la distribución de más del 90% del LSD en Gran Bretaña y el 60% en todo el mundo.

Financiada directamente por el Tavistock y controlada por el MI5, Llanddewi Brefi pronto se convirtió en centro de reunión de estrellas como los Stones, Jimmi Hendrix y Bob Dylan. Pero, obviamente, no acudían a vivir a una simple granja, sino a una gran mansión situada al lado, propiedad de uno de los principales líderes de la mafia del LSD de entonces:

DAVID LITVINOFF

Litvinoff parece salido de una película de gangsters. Ni Al Capone estuvo tan relacionado con actividades delictivas. Sin embargo, por aquel tiempo, se las daba de entendido en música y gustaba de relacionarse con los más importantes artistas del momento.

Según Ebenezer:

Bob Dylan permaneció en casa de Litvinoff durante seis semanas durante el verano del 69, justo después del festival de la Isla de Wight. Keith Richards admitió que había estado en Llanddewi Brefi también, a mediados de los sesenta, y que mientras permaneció allí probó todas las drogas ilegales que pudieran existir, incluso algunas que todavía no existían.

Pronto Litvinoff apuntó más arriba y, a través de los Stones, accedió a uno de sus mayores ídolos, al que deseaba conocer desde hacía mucho tiempo: John Lennon.

Nuestro mafioso, además, tenía un asociado, con quien compartía proyectos y negocios, y que también le hacía numerosas visitas desde hacía años. Sí, de nuevo, Robert Fraser.

Pero un momento, porque antes de hablar de él tenemos que abordar a un personajillo poco conocido en toda esta trama, pero con un papel fundamental:

JOHN RILEY

Se trata del dentista que suministró el LSD a John y a George sin ellos saberlo. Comentaremos este episodio con más detalle en un futuro artículo.

La esposa de Riley contó que el doctor obtenía el LSD «de una granja en Gales».

En Gales no había más granja de LSD que Llanddewi Brefi. Ya sabemos pues con quién se relacionó el dentista y, por lo tanto, cuál era su principal objetivo al poner ácido en los terrones de azúcar de John y George.

ROBERT FRASER

El «rey de los pajarracos», el mafioso por excelencia, el mayor promotor del LSD en Inglaterra, el responsable de haber introducido la cocaína en Los Ángeles. Estuvo en el ejército, sirvió en Uganda y se hizo amante de Idi Amin (quien luego sería dictador de este país, cuyo gobierno se caracterizó por el asesinato, la represión y la corrupción).

Gran amigo de «Magic» Alexis Mardas (de este mejor ni hablo, lo dejo para una gran nota que va a parecer El Quijote de larga).

Asociado de David Litvinoff, cliente principal de Michael Hollingshead, gastaba miles de libras en cada visita que le hacía; debía de salir de allí con una carretilla, aunque luego no vendía las drogas, sino que las regalaba por doquier como si de un «Santa Claus del ácido» se tratase.

Hijo de una importantísima familia de banqueros, que a su vez tenían una estrecha relación con EMI y con la RAF, gestionando una de las mayores fábricas de maquinaria aeroespacial en UK.

Seguidor de Aleister Crowley, principal «consejero» en la creación de la portada del Sargent Pepper’s.

Amiguísimo de Faul, que compraba sus obras de arte y financiaba sus actividades, puesto que Fraser también tenía en propiedad una galería de arte «alternativo», que había montado, en 1965, con el dinero que le había dado su padre. Y asiduo también de otra infausta galería.

LA INDICA GALLERY

Afortunadamente, ya hemos hablado lo suficiente de este centro como para no tener que alargarnos mucho más. Simplemente daremos un breve repaso por sus «creadores».

Por un lado, tenemos a John Dunbar, hijo de un agente de la Inteligencia destinado en Moscú. Se da la casualidad de que vivía al lado de la familia Asher. Gran promotor del LSD durante toda su vida, ya que se ha dedicado a organizar simposios y conferencias alabando los poderes del ácido.

Un día de febrero de 1966 Dunbar se encontraba con John Lennon en la galería, charlando. De repente, corrió a una de las estanterías y cogió un libro que le recomendó leer inmediatamente. Se trataba de «The Passover Plot», de Hugh J. Schonfield, que cuestionaba, desde un punto de vista histórico, el nacimiento y la vida de Jesucristo, así como el surgimiento de la Religión Cristiana.

Aquel libro causó un gran impacto en John y provocó, unas semanas más tarde, las conocidas declaraciones sobre el cristianismo.

Por otro lado, tenemos a Peter Asher (¿cómo no iba a haber un Asher metido en esta otra vertiente?), gran amigo de Dunbar y que, por cierto, hasta hace poco ostentaba el cargo de vicepresidente de SONY USA.

Y por último tenemos al maravilloso Barry Miles, gran defensor del PID en su papel de biógrafo de Faul.


Peter Asher, Barry Miles y John Dunbar en la parte exterior de la Indica situada en la calle Mason’s Yard, tal y como se puede leer en el cubo de basura junto al que posan orgullosos.

Los tres, junto con Fraser, unidos en la tarea de influir en la forma de pensar y actuar de los Beatles, en convencerles de que el LSD era el camino. Disfrazados de «intelectuales» y «artistas underground», queriendo encarnar el movimiento de cambio que tanto anhelaba seguir, en especial, el inquieto Lennon.

Pero había otra forma más de infiltrarse en los Beatles…

(Continuará)

Lady Ruth

BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES

Libros y artículos:

Asher, Richard (1951). «Munchausen’s syndrome». Lancet 1 (6650): 339-41.

Dicks Routledge, H.V. Kegan, Paul. Fifty Years of the Tavistock Clinic. 1970

Estulin, Daniel. El Instituto Tavistock. Zeta Bolsillo, 2013.

Webs:

Ron Patton Project Monarch: Nazi Mind Control http://www.whale.to/b/patton.html

El Instituto Tavistock, el secreto mejor guardado de América, por el Doctor Byron T. Weeks, http://www.bibliotecapleyades.net/sociopolitica/sociopol_tavistock06.htm

Blog «Beatles Conspiracy»:  http://beaconfilms2011.blogspot.com.es/

Conferencia de David Icke en Oxford Union: https://www.youtube.com/watch?v=nXiB_cchwfk



2 comentarios en “La conspiración del LSD en Gran Bretaña”

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