La trágica historia de Mal Evans

Las extrañas circunstancias que rodearon la muerte de Mal Evans, el que fuera asistente de los Beatles, unidas a la inexplicable pérdida de su archivo personal, son a día de hoy argumentos más que suficientes para afirmar que en la historia de la banda hubo -y hay todavía- hechos oscuros que ciertos poderes se niegan a que salgan a la luz. No hay ocultación sin servicios secretos. Y los servicios secretos no se molestan en esconder simples estrategias de marketing.



Malcom Evans nació el 25 de mayo de 1935. Fue amigo incondicional de los Beatles, oficialmente su “roadie” y ayudante durante prácticamente toda la historia de la banda. Un personaje algo olvidado, no sólo en la investigación de la teoría de la muerte de Paul, sino también en la historia oficial de los Beatles, a pesar de la importante participación que tuvo en ambas.


Mal con los Beatles

Muy poco se sabe de la vida de Mal antes de su llegada a los Beatles. Tan sólo que estaba casado desde 1961 con Lily y que tenía un hijo llamado Gary.

Estamos en 1962. Mal tenía 27 años y trabajaba en ese momento como ingeniero de telecomunicaciones para el Servicio Postal Británico en Liverpool. Frecuentaba el Cavern Club, donde vio por primera vez a los Beatles, de los que se hizo un gran seguidor. Dada su asiduidad asistiendo a los conciertos y gracias a su altura (medía aproximadamente dos metros), los chicos no pudieron evitar fijarse en él. Se dice que a George Harrison se le ocurrió que Mal podría ser un buen portero del club dadas sus características físicas, puesto que pasó a ocupar posteriormente al ser contratado por Ray McFall, el gerente del local.

Conforme la fama de los chicos crecía, más fans enloquecidos se agolpaban a las puertas del Cavern, haciendo necesario que Mal interviniera en más de una ocasión para contenerlos. Llegó a asumir el papel de “guardaespaldas”, haciendo uso de su fortaleza y tamaño. No en vano le llamaban en broma “Gentle Giant” o “Big Mal”.

Cuando comenzaron las giras Mal fue contratado como roadie; en un principio acompañaba al grupo en su furgoneta y ayudaba en el montaje de los equipos. Pero después su carácter bonachón, su deseo de complacer a sus amigos y su ansia de tener un lugar en toda aquella magia que rodeaba a los Beatles le hicieron llegar a convertirse en una especie de “chico para todo”. John decía: “Mal, calcetines” y Mal iba corriendo a comprárselos, estuvieran donde estuvieran.

El propio Mal llegó a contar que en 1964, en París, tuvo que mantener una fuerte pelea a puñetazos con los fotógrafos que acosaban a los Beatles. El bueno de Mal, a pesar de su carácter afable, estuvo siempre dispuesto a cualquier cosa por sus amigos.

En los pocos momentos que debía tener libres en medio de la vorágine del trabajo, Mal solía escribir; durante aquellos años fue creando un diario de todo lo que acontecía en su aventura con la banda, aunque en un tono muy sencillo e incluso a veces sentimental. También gustaba de tomar fotografías y hacer grabaciones, llegando a conformar un tremendo e importante archivo gráfico de la historia de los Beatles, que fue llamado “el archivo de Mal Evans”.


La sustitución de Paul

Con lo que ya sabemos de la personalidad de Mal y el importante sacrificio que hizo siempre por el grupo, no nos costará mucho deducir qué tipo de sentimientos habría tenido y qué papel le tocaría jugar en la historia de la muerte y sustitución de Paul.

Paul era el favorito de Mal. De alguna forma, se sintió también atraído por el fuerte talento y carisma del músico. Llegaron a ser grandísimos amigos, pasaban largos ratos charlando y se hicieron todo tipo de confidencias. Paul no era como John y le demostraba más afecto y cariño que este.

El propio Mal nos cuenta esta anécdota que parece ilustrar esta relación con los miembros de la banda:

George me gastó una broma y me puso en el bolsillo un vaso de leche. Mi americana ha quedado perdida. John ha pillado una infección de sarna y se refiere a mí como a un animal bastante más agradable que esos parásitos.

Mal idolatraba a los Beatles. Trató por todos los medios de encajar y tener cada vez un papel más representativo. Prueba de ello son sus participaciones en la grabación de algunos temas, como Yellow Submarine, en la que prestó su voz en mayo de 1966, o You Won’t see me del Rubber Soul en la que tocó el órgano. Curiosamente, a partir de 1967, este papel se vio incrementado, colaborando más activamente, no sólo en la composición de dos importantísimas canciones (como veremos más adelante), sino tocando diversos instrumentos, ya sea la pandereta de Dear Prudence o la trompeta de Helter Skelter.

Y es que Mal, aunque quisiera con locura a Paul, amaba a los Beatles y todo lo que representaban. Amaba su música y su obra. Siempre le había hecho feliz pertenecer a todo aquello.

Deduzco por lo tanto que estaría de acuerdo en la sustitución de Paul, tal y como se lo plantearían sus amigos: algo necesario para poder terminar con la obra inacabada que había dejado McCartney. De esta forma podría seguir viviendo el sueño un poco más.

Es posible también que en algún momento Mal tuviera la esperanza de mejorar su posición dentro de los Beatles. El mal estado psicológico de Brian parecía dejar un hueco difícil de llenar como mánager y figura importante en cuanto a decisiones y participación. Quizá el que le prometieran una mayor presencia en las grabaciones y en la gestión de proyectos (como es el caso de Magical Mystery Tour, en el que organizó gran parte de la película) fuera una gran tentación para él. Algo de lo que sin duda se arrepentiría después.

Pero además Mal era, como ya hemos dicho antes, lo que se suele llamar “un mandado”. Hacía lo que le decían, sin poner trabas y pensando siempre en el bien de la banda.

Por ello Mal no tuvo más remedio que coger a Faul, en octubre de 1966, y llevárselo con él de viaje. Tuvo que llevárselo para alejarlo de los medios de comunicación, tuvo que llevárselo para prepararlo y entrenarlo y que fuera capaz, poco después, de presentarse ante la opinión pública como un Paul McCartney convincente.

¿Quién mejor que Mal, que tan amigo había sido del músico, que tanto tiempo había pasado con él, que tan bien le conocía, para preparar al que luego habría de sustituirle? ¿Quién mejor que Mal, que portaba una importante colección de fotos, entrevistas, grabaciones y declaraciones de Paul? ¿Y quién mejor que Mal, el leal y fiel Mal, para llevar acabo tamaña empresa sin dejarse llevar por sentimientos tan fuertes y opresores como los que tendrían en ese momento George o, sobre todo, John?

Un Mal Evans que se había visto en las suficientes situaciones barrocas y complicadas como para poder asumir sin problemas este rol.


El viaje a Kenya

La historia oficial, así como algunas declaraciones y escritos de Mal, nos cuentan que él y Faul marcharon un buen día de viaje sin motivo aparente. Su primera parada fue Francia y luego se fueron a España con la intención de reunirse con John en Almería. Un John que antes de su partida ya estaba en Londres, pero hablaremos de este punto en un futuro artículo. Al ver frustradas sus pretensiones (siempre según versión oficial) aprovecharon para visitar Córdoba, tal y como podemos comprobar en algunas de las fotos que el propio Evans nos dejó:

La siguiente parada fue Kenya. Visitaron el lugar y fueron de safari, tomando todo tipo de grabaciones del paisaje y los animales. Qué bien que Mal se tomara tantas molestias en grabar a Faul, un Faul todavía no demasiado “Paulizado”, dejándonos así una inestimable prueba gráfica de cómo era William antes de su transformación.

Un Paul McCartney que un mes y medio antes estaba así:

William se lo pasa pipa durante su visita en Kenya. Parece estar muy feliz… ¿Emocionado por el futuro que tenía por delante?

Pero hay otro interesante dato en este viaje que ha pasado desapercibido, pero que da mucho que pensar. El propio Mal nos cuenta que estando allí, Faul fue hospitalizado al menos durante un día. No da más detalles: ni la supuesta “dolencia” que sufría Faul, ni el centro médico donde estuvo. Sólo que al salir de allí volvieron a sus “actividades turísticas” como si nada.

En Kenya existía por aquel entonces una importante clínica, el Hospital Nacional de Nairobi. Este centro había sido construido en 1914, durante el periodo colonial británico. A pesar de que en 1963 Kenya había obtenido su independencia, dicho hospital continuó siendo regentado por británicos.

Una de las máximas de este hospital fue siempre la siguiente:

La privacidad, dignidad y confidencialidad de los pacientes será altamente respetada.

Si investigamos un poco más en la historia y carácterísticas de este centro, sabremos también que posee, desde mediados del siglo XX, uno de los más importantes departamentos de cirujía plástica y ortopedia del mundo.

Faul y Mal viajaron a un lugar alejado, precisamente a un lugar que había sido colonia británica hasta hacía poco, precisamente al lugar donde había un importante hospital con grandes médicos expertos en cirujía y ortopedia, regentado por británicos y que hacían gala de una escrupulosa confidencialidad. Precisamente, también, Faul fue hospitalizado durante su estancia allí. Y, curiosamente, en su primera aparición pública tras este viaje, Faul mostraba ya ciertos cambios en su nariz y orejas:

Mal no sólo preparó a Faul para interpretar bien su papel e introducirle en la historia Beatle, sino que le acompañó a realizarse un estudio sobre los cambios que habría de realizar en su rostro para asemejarse más a Paul e incluso para comenzar a llevar a cabo alguno de ellos.


A la vuelta del viaje

Cuando Mal y Faul regresaron del viaje, el 19 de noviembre, Mal fue directamente a casa de Paul y despidió sin explicaciones al que había sido su mayordomo desde hacía años. Faul declaró tiempo después que en realidad, “habían sido él y su esposa los que se habían marchado”, y situó este hecho un mes y medio después. Pero miente. No sólo porque entra en conflicto con lo que el mismo mayordomo contó, dolido, años después, sino que resulta asombrosamente más verosímil que Mal, consciente de que esta persona sería un problema, decidiera quitárselo de en medio.

A finales de noviembre de 1966, Faul hace su primera aparición pública, dirigiéndose a los estudios de grabación de EMI. Todos debieron contener la respiración durante aquellos momentos y en las semanas posteriores.

Aquí el inseparable Mal, el 20 diciembre de 1966, durante una breve entrevista, atento a la actuación de Faul.

A pesar del importante cambio físico que muchos pudieron apreciar, y del que se hicieron eco algunas publicaciones, nadie alzó la voz para decir que aquel no era Paul McCartney. La gente había mordido el anzuelo. El engaño había tenido éxito.

Pero no sólo hacía falta que Faul tuviera un gran parecido físico y supiera moverse y hablar como Paul. También hacía falta que tocara y cantara de una forma similar.

A partir de ese momento, Mal se instala a vivir con Faul durante cuatro meses. Paul tenía en su ático un pequeño cuarto de música donde ensayaba y componía. Fue durante este período en que Mal ayudó y aconsejó a Faul, no en el ámbito musical en general, sino en la forma en que debía abandonar su estilo y sus “vicios” anteriores para emular a Paul.


Sargent Pepper’s y Fixing a Hole

Fue durante este periodo en que tomaron forma dos canciones que habían tenido su origen en la mente de Mal: Sargent Pepper’s Lonely Hearts Club Band y Fixing a Hole, dos composiciones de tremenda importancia; la primera, ilustrando el cambio que se produciría en los Beatles y presentando a Faul.

La segunda tiene dos vertientes:

  1. De una forma muy sutil, mostrar el papel que llevaban a cabo tanto Faul en primer plano, como la tercera voz en la sombra: llenar un agujero.
  2. Poéticamente,  describir el papel que le estaba tocando desempeñar a Mal en esta historia y su forma de afrontarlo.

Estoy arreglando un agujero
Por donde entra la lluvia
E impide que mi mente viaje
A donde quiera que vaya
Estoy rellenando las grietas
Que surcan la puerta
E impiden que mi mente viaje
A donde quiera que vaya.
Y en realidad no importa
Si estoy equivocado, estoy bien.
Allí de donde vengo, estoy bien.
Allí de donde vengo.
Miro la gente parada
Que discrepa y nunca gana.
Preguntándose por qué no pueden
Cruzar mi puerta.
Estoy pintando la habitación de muchos colores.
Y cuando mi mente viaje
Allí iré.

Gente estúpida corriendo alrededor.
Ellos me preocupan.
Y nunca me preguntan
Por qué no pueden cruzar mi puerta.
Me tomo mi tiempo para una serie de cosas
Que no eran importantes ayer
Y todavía seguiré
Estoy arreglando un agujero
Por donde entra la lluvia
E impide que mi mente viaje
Adonde quiera que vaya.

Faul, sin embargo, y como no podía ser de otra forma, alegó siempre que Fixing a Hole estaba inspirada en la droga. Si tuviera que hacer una lista de las canciones que Faul ha atribuido a la droga me ocuparía varias páginas.

Existen dos versiones distintas para explicar de dónde surgió la idea de Sargent Pepper’s. Durante una entrevista en 1975 (que luego comentaré) Mal dice que se inspiró en un refresco llamado Doctor Pepper. La otra versión, más ridícula aún, afirma que estando con Faul en su viaje vio dos frascos que ponían S y P y que, al preguntarle a Faul por su significado este le explicó que se trataban de sal y pimienta.

Podría habernos explicado Mal cómo, con la simple visión de un frasco de pimienta, tuvo la genial idea de incluir en la canción la presentación de una “nueva banda” con un miembro destacado al que se le hace aparecer de repente como Billy Shears.

Realmente, no quisiera pasar el show.
Pero pensé que les gustaría saber
Que el cantante va a cantar una canción
Y quiere que todos ustedes le acompañen
Así que déjenme presentarles
Al único e incomparable Billy Shears…
Y la banda del club de corazones solitarios del Sargento Pimienta.

En cualquier caso, y a pesar de sus explicaciones cogidas por los pelos, Mal defendió su participación en ambas canciones hasta el día de su muerte.

Transcripción de una parte de los diarios de Mal Evans (la que aún conserva Lily):

27 de enero de 1967
Sargent Pepper: he empezado a escribir la canción con Paul, allá arriba en su habitación, él al piano. Qué puedo decir de este día… He hecho mucho más de “where the rain comes in” (el nombre que Mal le dio a Fixing a hole). Espero que a la gente le guste. ¡Ha empezado Sargent Pepper!

1 de febrero de 1967
Sargent Pepper suena muy bien. Paul me dice que obtendré royalties de la canción. Grandes noticias, ahora quizá me compre una casa nueva.

Publicación en el Times Online, 2007:

Keith Badman, autor de “The Beatles off the record”, dijo que él había conseguido una cinta de Mal Evans hablando meses antes de su muerte, en la que repetía esta afirmación. “Mal dijo que le habían preguntado si no le importaba que no pusieran su nombre en la canción porque “Lennon-McCartney” era un gran icono”-dijo Badman.

Evans nunca recibió ningún royaltie por la canción y tuvo que apañárselas con su sueldo de 38 libras a la semana. McCartney y Apple Records no han comentado nada sobre los diarios o sobre los créditos de composición.


Más viajes

Mal siguió muy cercano a Paul durante 1967, parecía su sombra. A principios de abril, durante un viaje en San Francisco, se le ocurrió la genial idea de llevar a Faul a visitar a Jane, que se encontraba en Denver, para acompañarla durante la celebración de su cumpleaños y darle una “grata” sorpresa, como podemos ver en estas imágenes:

Resulta raro que Jane se sorprendiera tanto con la visita de su “novio” en un día tan señalado. Pero al parecer lo hizo. Mal y Faul asistieron a su fiesta. El día 9 Mal, Faul y Jane hicieron una excursión por las montañas rocosas. Sirvan estas imágenes para ilustrarlo:

Faul va descalzo andando por un terreno pedregoso, ni que tuviera los pies de plástico (en la imagen de Abbey Road tampoco parecía hacerle daño el calor del asfalto).

Mal se encargó de tomar constancia de aquel viaje y el tiempo que Faul pasó con Jane para poder mostrarlo convenientemente ante la opinión pública. Paul real y Jane se veían muy poco, incluso Paul escribió alguna canción dolido por este hecho. Y sin embargo, una vez que estuvo allí Faul, se vieron en la necesidad de sacarlo profusamente junto a ella para que resultara más verosímil.

En otoño, tras la grabación de la película Magical Mystery Tour, Mal acompañó a Faul en un viaje a Niza. Este viaje, una vez más, según Mal, “nació de un impulso”, y se fueron sin apenas dinero ni equipaje. Hay una curiosa anécdota de él, que el mismo Mal cuenta en sus escritos: al parecer, ni él ni Faul llevaban pasaportes, pero pasaron como si nada por los controles de inmigración. Sin embargo, al llegar al hotel no les fue permitida la entrada, al no llevar la documentación requerida y no reconocer al Beatle. De allí fueron a un club nocturno, donde empezaron a invitar a todo el mundo, no pudiendo pagar la cuenta y estando a punto de ser detenidos. Aunque trataron de explicarle al dueño del local quién (se suponía) que era Faul, éste no aceptaba sus argumentos. ¿Tampoco reconoció al Beatle?

No llevábamos un céntimo, pues lo habíamos gastado todo en ropa, confiando en que la oficina de los Beatles en Londres nos enviaría dinero.

Curiosa historia, curiosas circunstancias. Pareciera como si a Mal se le estuviera yendo el asunto de las manos.


La separación de los Beatles

1969, sesiones de grabación de Let it be. Mal asiste desolado a la desintegración de la banda. Después de trabajar incansablemente para mantener todo aquello, para poder publicar la obra inacabada de Paul, los Beatles ya no tenían sentido. A pesar de sus esfuerzos, el sueño se había acabado. Mal se sentía mal, desplazado, dolido e igual que George, maltratado por Faul:

Paul está despidiendo a muchos empleados de Apple. A mí me ha degradado a chico-para-todo. Estoy bastante dolido, aunque la procesión va por dentro. Supongo que será cuestión de mi ego (…). Siempre me sentí distinto a los demás en mi relación con los Beatles, como si fueran parte de la familia. Por eso me duele que me traten como a un botones. Me cuesta salir adelante con las 38 libras esterlinas que me pagan a la semana. A otros les suben el sueldo continuamente; todos se compran casas nuevas y gastan millonadas en decorarlas. Yo siempre intento ser razonable, me digo que las cosas mejorarán, que lo importante es que siga haciendo bien mi trabajo. Después de tantos años, apenas tengo 70 libras en el banco.

Sabemos por los escritos anteriores que Mal ya era desde hace años “el chico para todo”. Ya sabemos el trato condescendiente y en ocasiones poco respetuoso que le brindaban sus amigos, todos menos Paul. Paul jamás lo trató así, pero Faul sí, y Mal no soportaba darse cuenta, al fin, de que nadie podía sustituírle y que el sueño de mejorar su posición en la banda no iba a cumplirse nunca.

Paul parece haberme cogido verdadera tirria. Hoy me ha pegado una bronca de aúpa. Me acosté tardísimo y me levanté a la una del mediodía. Hablé por teléfono con Paul, que otra vez estuvo muy frío y me dijo que hoy no hacía falta que me pasara por el estudio.

Mal continuaba ayudando a los Beatles en sus proyectos en solitario y colaborando con Apple. Cuando se anunció el final de la banda, quedó devastado. Por aquel entonces tenía importantes problemas económicos, hecho que confesó a George.

Su muerte y las circunstancias que la rodearon

En noviembre de 1975, apenas dos meses antes de ser asesinado, un Mal totalmente arruinado y agobiado por las deudas concedió una entrevista  en el programa de Laura Gross, en la KCSN de Los Angeles. En ella afirmaba que la idea de la “banda ficticia” del Sargento Pimienta había sido suya, y que había co-escrito la canción homónima del disco, así como Fixing a Hole. Mal no podía más y decidió dar un paso adelante. No hubo respuesta por parte de los Beatles en ningún sentido.

Según la versión de un amigo suyo, en enero de 1976 Mal, deprimido y en un estado psicológico lamentable, se puso en contacto con Faul.

De aquella llamada sólo ha trascendido que Mal le pedía a Faul el reconocimiento de su colaboración en las dos canciones que hemos citado antes. Mal necesitaba dinero. Estaba desesperado y se sentía traicionado. Pero hubo algo más en aquella llamada. Si atendemos a la precaria situación en la que se encontraba, y sabiendo que Mal poseía importantes documentos gráficos y escritos de la historia de los Beatles, es más que posible que amenazara a Faul con sacar la verdad a la luz, aprovechando que preparaba un libro, haciendo uso de su archivo personal, que se llamaría “Viviendo la leyenda de los Beatles”. Aquella conversación fue un inmenso error. Su suerte estaba echada.

En la noche del 5 de enero, la amante de Mal, Fran Hughes, llamó desde el dúplex alquilado de éste a John Hoernie, el editor que iba a publicar el libro de Mal.  Le dijo que estaba drogado, que había mezclado valium con alcohol, y le pidió que fuera a su casa.

Cuando Hoernie llegó, encontró a Mal en un estado terrible. Estaba desorientado y fuera de control.

Desesperado, Mal le dijo: Por favor, asegúrese de que usted y Joanne (Lenard, asistente de Hoernie) publican el libro.

Hoernie ayudó a Mal a subir al piso de arriba para tratar de que se echara a dormir. En medio de una conversación incoherente, y siempre según la versión de Hughes, Mal sacó un rifle de aire comprimido y le apuntó con él. Hoernie trató de quitárselo, pero como ya sabemos, Mal era un hombre muy fuerte. A petición de Hoernie, Fran llamó a la policía, indicándoles sólo que Mal “tenía un arma y había tomado valium”.

Es aquí cuando entra en escena un personaje siniestro, Charles Higbie, teniente de la división de homicidios del Departamento de Policía de Los Ángeles. A partir de ahora la versión oficial de lo sucedido será la que él nos da en el infome posterior:

Los agentes David D. Krempa y Robert E. Brannon fueron a la habitación de arriba. Cuando Mal Evans vio a los agentes de policía se volvió y apuntó el rifle hacia ellos. Los oficiales le ordenaron que dejara el rifle, pero se negó. Los agentes dispararon seis tiros a Mal Evans, cuatro de los cuales le hirieron, ocasionando su muerte instantáneamente.

No deja de resultar llamativo que, durante toda aquello, ni en la llamada previa a la policía, ni cuando abrieron la puerta, ni cuando los llevaron a la habitación, Fran y John Hoernie acertaran a decirles a los policías que lo que Mal llevaba en la mano era un rifle de aire comprimido.

La misma policía reconoció posteriormente que “se había tratado de un error”.

Contamos además con un documento interesantísimo, sacado de una publicación de prensa:

Para hacer los hechos significatívamente más trágicos, los disparos efectuados a Evans por el teniente Charles Higbie del departamento de robos y homicidios de la policía de Los Ángeles, fue totalmente innecesario. Un Mal Evans borracho se había puesto violento con su novia Fran Hughes (con la cual él estaba viviendo tras la separación de su mujer). Cuando la policía llegó a la escena de lo que ellos esperaban iba a ser una típica escena de pelea doméstica, encontraron a Evans empuñando un rifle en un aparente intento de suicidio. En defensa propia el teniente Higbie disparó a Evans cuatro veces.

Es decir, que contamos con una fuente publicada poco después del suceso que contradice el informe oficial de Higbie, señalando que fue él, y no sus hombres, el que disparó. Pero después la versión de los hechos fue modificada.

Además, ¿Mal intentaba suicidarse o apuntaba a los policías? Si intentaba suicidarse, habría estado apuntando a su propia cabeza.


Charles Higbie

Como adelantaba antes, este es un personaje que merece un capítulo aparte.

En el momento de la muerte de Mal, lideraba el departamento de robos y homicidios de la policía de Los Ángeles. Esta es la primera cuestión que hemos de destacar. ¿Qué hace un teniente, director de tan importante departamento, acudiendo a una supuesta pelea doméstica?

Charles Higbie había sido miembro del Cuerpo de Inteligencia de la Marina. Ya en 1968, como investigador de homicidios, participó en la comisión de investigación de, nada más y nada menos, el asesinato de Robert Kennedy en el Hotel Ambassador, supuestamente a manos de otro “loco solitario” llamado Sirhan Sirhan.

Se impone un inciso. Así como en cualquier cuestión (tanto de PID como de otros temas) acepto que se me planteen negativas, dudas, etc… y estoy encantada de debatirlas… no admito en absoluto que se rebata que, tanto el asesinato de John Fitzgerald Kennedy, como el de su hermano Bob, fueron conspiraciones llevadas a cabo al más alto nivel. Esta cuestión es intocable.  La comisión Warren fue una pantalla y una burla, creada para vender una versión oficial absolutamente falsa y, además, chapucera, sobre el asesinato de JFK, y de la cual además, según las encuestas, la inmensa mayoría de los norteamericanos dudan profundamente. La comisión encargada de “investigar” la muerte de Bob no lo fue menos. Y si Charles Higbie, miembro además de la Inteligencia, estuvo implicado en ella, es que estaba metido en las cloacas del Estado hasta las trancas.

Pero en su día quise investigar más sobre este personaje, hallando asombrada un artículo escrito por Roger M. Grace para la publicación Perspectives. El título es el siguiente:

La operación “Rollout” de Van de Kamp entorpecida por el dominante teniente del Departamento de Policía de Los Ángeles.

El artículo, muy extenso como para copiarlo aquí entero, habla de una operación llevada a cabo a finales de los setenta por el fiscal del distrito John Van de Kamp, para esclarecer un escándalo público ocasionado por varios tiroteos injustificados llevados a cabo por la policía de Los Ángeles, y con el resultado de la muerte de varios civiles.

El fiscal John Van de Kamp

La operación “Rollout” se había creado en 1968, en una función de la División de Asuntos Especiales (SID), para investigar posibles vínculos de funcionarios públicos con el crimen organizado.

Al parecer, en el centro de todo esto estaba Charles Higbie, de quien en el artículo se dice que ejercía una gran influencia sobre el Jefe de la Policía de Los Ángeles, Daryl Gates. Higbie no sólo era sospechoso de estar implicado en esas extrañas muertes, sino que también hizo lo posible por obstaculizar la investigación del fiscal y los miembros de su equipo.

Uno de ellos, Garcetti, declara: Higbie era uno de los policías más poderosos de Los Ángeles. Informaba el jefe directamente y no dejaba que los capitanes, comandantes ni asistentes del jefe le dijeran qué hacer. Actuó como segundo al mando en LAPD siempre que se trataba de oficiales involucrados en fusilamientos o muertes en custodia de civiles.

Tras un tiroteo, Higbie permitía a los oficiales que habían presenciado o participado en el mismo que se reunieran y «pusieran sus versiones en común». Después de esto, y sólo entonces, permitía que fueran interrogados por separado. Además la policía de Los Ángeles nunca grababa ninguna de estas entrevistas.

Solían jugar a un juego en el LAPD, continúa Garcetti. Traían a los testigos, tanto policias como civiles, a la comisaría, y retrasaban el entrevistarlos. A veces se retrasaban por varias horas. Finalmente, les decían que había gente allí fuera de la Fiscalía del Distrito que quería hablar con ellos, pero que no tenían por qué hacerlo. Los testigos acababan huyendo por la puerta trasera.

Según el artículo, aquel escándalo no fue finalmente esclarecido y el SID, con los años, fue desmantelado.

Así pues, tenemos un miembro del cuerpo de Inteligencia de la Marina, que había participado en la comisión de investigación del magnicidio cometido contra Bob Kennedy, que había estado implicado en numerosos asesinatos no justificados de civiles, que campaba a sus anchas por la ciudad de Los Ángeles, que tenía un poder impresionante dentro del Departamento de Policía, hasta el punto de obstaculizar el trabajo de un fiscal del distrito, y que fue la persona que se encargó de asesinar a Mal Evans.

Ahora que sabemos ya lo suficiente de Higbie como para dudar de la versión oficial de los hechos, especulemos:

¿Qué pasó en realidad en casa de Mal? ¿De veras portaba un arma? ¿Si lo hacía, de veras la cogió él? ¿Pudo hacerlo en el estado en que se encontraba? Cuando la policía llegó, ¿cómo estaba él? ¿De veras les apuntó amenazadoramente?

Existe otra versión de las circunstancias de su muerte, menos difundida que la que he expuesto, pero no por ello descartable; según ella, Mal no estaba en ninguna habitación, sino en la puerta de su casa, cuando fue disparado. Lo cual dejaría a Fran Hughes y a John Hoernie como unos mentirosos (obligados seguramente) y nos daría una imagen más parecida a esos extraños “fusilamientos” de los que Higbie había sido acusado por el fiscal Van de Kamp.

En el libro “The cover war againts rock” de Alex Constantine (Feral House, 1 de mayo de 2000) se dedica un capítulo al extraño asesinato de un actor de Hollywood, Sal Mineo.

El 12 de febrero del 76, un poco más de un mes después de la muerte de Mal Evans, Sal Mineo, famoso actor estadounidense e ídolo de su época, es asesinado de una puñalada en Hollywood. Se culpa a un repartidor de pizzas que no pudo explicar el motivo del crimen.

Casualmente, Mineo acababa de firmar un contrato para protagonizar una película sobre el asesinato de Bob Kennedy. Se basaba en la sospecha de que Sirhan era inocente, que había sido manipulado con control mental, y que todo se había tratado de una conspiración.

Bien, recordemos, ¿quién era director del departamento de homicidios de la policía de Los Ángeles en ese momento? ¿Quién fue luego investigado por estar implicado en extrañas muertes? ¿Quién fue miembro del comité de «investigación» del asesinato de Bob Kennedy? Sí, Charles Higbie.

Pero aún hay más: según la investigadora Lisa Pease, en su libro “Sirhan and the RFK Assassination”, de 1998, Charles Higbie no sólo era un miembro del comité, sino que controlaba gran parte del trabajo, que consistió más bien en ocultar pruebas. Incluso hubo un asesinato de un testigo que identificó una segunda arma en el lugar de los hechos.
Constantine en su libro apunta a la LAPD como autora de ambos asesinatos y además documenta muy bien la relación de muchos de los agentes de policía con la CIA y la mafia.

El fiscal John Van de Kamp, que más tarde investigaría a Higbie, también estuvo investigando por su cuenta el asesinato de Bob Kennedy. Descubrió en unas fotos del lugar del asesinato que había «agujeros de bala de más» en las paredes, y que además su trayectoria no coincidía con la posición de Sirhan (¿nos suena esto de algo?); pidió al FBI que investigara el hecho, pero jamás recibió respuesta.

Por cierto, el gran amigo de Sal Mineo, Elliot Mintz, que le ayudaba en su investigación, fue más tarde portavoz de John y Yoko. Fue el que descubrió y denunció el llamado “Proyecto Walrus” de los servicios secretos, que consistía en robar y manipular documentos de John, tales como diarios y fotografías, después de su muerte. Según Mintz, era para “desprestigiar” su figura y su recuerdo. Puede que hubiera algún otro objetivo.

En cualquier caso, y volviendo a Charles Higbie, para que una persona de este calibre fuera la encargada de llevar al cabo el crimen, ¿de qué tipo de conspiración estamos hablando? ¿De veras alguien puede todavía creer que detrás de todo esto hay sólo una simple sustitución de alguien famoso para continuar con un negocio? ¿Que todas las pistas y pruebas de la muerte de Paul fueron una estrategia de marketing? ¿Que a John Lennon lo mató otro loco solitario?

La muerte de Mal Evans es a día de hoy una de las evidencias más importantes de que detrás de la historia Beatle hay secretos tan graves como para asesinar con tal de impedir que salgan a la luz.


El archivo perdido de Mal

La mayoría sabréis ya que la famosa maleta en la que Mal guardaba su valiosísimo archivo personal, las incontables pruebas gráficas de sus años junto a los Beatles, desapareció misteriosamente junto con su libro inacabado.

La versión oficial dice que la policía la tomó de casa de Mal “como prueba”, y la perdió inexplicablemente después.

En primer lugar, debemos preguntarnos qué pruebas necesitarían recopilar de un hecho tan claro y que no necesitó de ningún tipo de investigación. En segundo lugar, por qué habrían de considerar que unas fotos y vídeos de los Beatles podrían ser una prueba importante en este suceso. Y por último, como es obvio, resulta revelador que un compendio de pruebas de tal magnitud desapareciera por arte de magia.

Aquella maleta era una bomba. No podía permanecer más tiempo en manos de un Mal desesperado y deprimido, que había demostrado ya su imprudencia al ir a la radio y que acababa de llamar amenazando a Faul con contar la verdad.

Durante muchos años se habló de aquella maleta, el “Santo Grial” de los Beatlemaníacos. En varias ocasiones se anunció que había sido encontrada, incluso algunos escritos que Lily, la esposa de Mal, había vendido, fueron sospechosos de pertenecer al archivo perdido.

En marzo de 2004 apareció una noticia en los periódicos en la que se aseguraba que la maleta había sido comprada por un inglés llamado Fraser Claughton. Al parecer, la había encontrado en un pequeño pueblo en las afueras de Melbourne y la había adquirido por 36 dólares.

Claughton encontró unas cintas con grabaciones al parecer inéditas de los Beatles, así como algunas fotografías y otros documentos. Soprendido, puso la maleta a disposición de Apple, quien se comprometió a analizarla detenidamente. Qué buen hombre, qué honrado y qué honesto, encontrar un material de semejante valor y ponerlo desinteresadamente en manos de sus dueños…

Asímismo, el diario británico The Times colgó en su página web extractos del tema inédito I’m in Love, asegurando que había sido hallado en la maleta.

Sin embargo, poco después se llegó a la conclusión de que aquel material ni era tan inédito, ni había pertenecido a Mal. El supuesto archivo perdido no era tal.

No deja de resultar curioso que un periódico de tanto prestigio como el Times se hiciera eco tan rápidamente de la noticia, llegando incluso a publicar este material tan novedoso y asegurando que se trataba del archivo secreto.

Toda esta historia no fue más que una tapadera para hacer creer que el tan famoso archivo perdido, que tanto daba que hablar a los fans de los Beatles, había sido encontrado y no había en él nada “del otro mundo”.

A día de hoy, el verdadero archivo de Mal no ha sido hallado. O no ha sido publicado, que no es lo mismo.

No puedo dejar de recordar la famosa “caja de pruebas” a la que tanta alusión hacia Heather Mills en sus amenazas a Faul.


La hipótesis de Mal como agente secreto

En algunos foros de PID se ha dado en señalar a Mal como una suerte de espía secreto que contribuyó al entrenamiento de Faul.

No puedo por menos que reírme de tal afirmación. Mal, el bueno de Mal, aquel al que le colocaban vasos de leche en la chaqueta, que estuvo complaciendo pacientemente a sus amigos durante años en todos sus caprichos… ¿Un agente secreto?

¿Habría acabado Mal arruinado y solo? ¿Habrían asesinado a Mal si se hubiera tratado de un personaje de tal calibre, de un agente de la CIA, de otro Charles Higbie?

Mal es otra víctima más en este asunto. Al contrario que Heather Mills, no tuvo la picardía suficiente como para saber manejar bien lo que tenía entre manos. Mal se dejó llevar por la desesperación y la tristeza. Mal no tuvo a nadie a su lado que le ayudara a superar lo que había vivido. No comprendía cómo podía haber llegado a tal situación,
con todo lo que había hecho, con todo lo que había arriesgado. Simplemente, no quiso conformarse. Y le costó la vida.

Mal fue incinerado el 7 de Enero de 1976. Ninguno de los Beatles acudió a su funeral.


Declaraciones tras su muerte

Faul:

Mal era un gran oso adorable como roadie; se pasaba de la raya de vez en cuando, pero todos nosotros le conocíamos y nunca había dado ningún problema. Si hubiera estado allí le habría podido decir: “Mal, no seas tonto”. De hecho, cualquiera de sus amigos podría haberle hablado sin ningún esfuerzo, porque él no era un loco.

George:

Amaba su trabajo, era brillante, y a menudo lamento tanto que lo mataran… Justo hoy estaba pensando “¿Dónde estás, Mal?” Si tan sólo estuviera aquí ahora… Era muy divertido, pero también muy útil. Podía hacer de todo. Era una de esas personas que amaba lo que hacía y no tenía ningún problema con dar ese servicio. Todo el mundo sirve a alguien de una manera u otra, pero a algunas personas no les gusta la idea. Mal no tenía ningún problema con ello. Él era muy humilde, pero no sin dignidad, no hay que menospreciarle por hacer lo que quería, así que era perfecto para nosotros, ya que fue lo que necesitábamos.

Estas declaraciones de George ilustran de forma increíble el por qué Mal fue perfecto en su momento para hacer lo que hizo con Faul. Igualmente hay que destacar el profundo cariño con el que habla de él. No es exactamente el mismo tono que utilizaba Faul más arriba.

John no hizo declaraciones tras la muerte de Mal. Únicamente después, y al enterarse de que sus restos habían sido extraviados en el aeropuerto de Los Angeles, dijo:

They should look in the dead letter file.

En el libro “The John Lennon Letters”, en la página 294 de mayo de 1975, existe esta mención sobre el proyecto de Mal de escribir un ensayo sobre la historia Beatle:

Querido Mal, buena suerte con el libro, ¡¡y que el cielo nos asista a todos!! He estado muriendo de ganas por leer tu diario durante mil años. Ten mucho éxito, pero no la jodas… Con amor para ti y para Fran, del que vive en Nueva York… JOHN.

Lady Ruth



6 comentarios en “La trágica historia de Mal Evans”

  1. Excelente artículo Ruth una lástima que se «perdiera» esa maleta; he estado leyendo todos tus artículos y la verdad es que hay algo más grande que sólo una sustitución de un bajista famoso, que bueno, el engaño y control mental parece que ha dado efecto, más de 50 años y la gente no sabe o no quiere creer lo de Paul pero, está muy claro que hay algo grande que se ocultó y que sabían los fabulosos 4 de liverpool. Un saludo y un fuerte abrazo espero con ansias el siguiente artículo y muchas gracias por éste. Nota: a lo mejor me veo cargado pero si pudieras hablar del grupo Klaatu y Terry Draper en algún artículo también lo leería con gusto 🙂 Saludos cordiales!!!

  2. Hola Lay:

    Excelente investigación.
    Hay algo que no entiendo,
    ¿Porqué si Mal era tan desvivido por la banda, nadie lo quiso ayudar en su situación económica, incluso cuando todavía estaban juntos?
    Un saludo y un abrazo desde México.

    1. Hola Teresa, qué difícil es responder a eso sin dejarlos en mal lugar. Tal vez no lo valoraban lo suficiente, creo que George, aunque no lo dice directamente, va en esa línea: «no hay que menospreciarle por hacer lo que hacía», como si se arrepintiera de la forma en que lo trataron. Mal era de esas personas que de puro buenas acaban dejando que las infravaloren. Parece mentira, con el físico tan imponente que tenía, pero si lees sus escritos y miras sus fotos te das cuenta de que en realidad era muy inseguro y no se atrevía a quejarse abiertamente. Lo querían, pero no creo que se detuvieran a pensar en lo mal que lo estaba pasando. Un abrazo.

  3. Hola, los felicíto por la tarea de investigar, sobre todo lo referente a Paul, Faul, una grán incógnita para nosotros amantes incondicionales de los Beatles, estuve leyendo con atención, se me ocurre preguntar, si Faul se incorpora a el grupo en los últimos años como es posible qué tenga tanta ascendencia sobre el grupo, teniendo en cuenta qué John poseía mucha personalidad, eso no lo entiendo, Mal cuenta qué Faul despidio´gente y sus mayordomos, etc , es raro qué haya podído adueñarse del grupo de esa forma!!!. los felicíto po la tarea….

  4. Ten amigos para esto. Mal consideraba sus amigos a los Beatles. Ellos a él no. Pobre hombre con todo lo que hacia por ellos y ellos le dieron la espalda cuando los necesitó. Que triste y que ingratos. Es curioso el cambio de paul,al principio le trataba como un amigo y luego como un trapo. Son cosas que dan que pensar yo creo que la gente no cambia con una persona de forma tan radical sino le ha pasado algo muy fuerte con esa persona y aqui no parece el caso) da que pensar (por cierto las declaraciones de Paul o quien quiera que sea hoy hablando de Mal despues de su asesinato son muy frias y despectivas hacia,el que en un principio fue su amigo y con quien tanto cambió después de forma inexplicable…. o no) Me estoy dando cuenta de que el lado oscuro de los beatles es más misterioso,sórdido y mezquino de lo que creía. Saludos

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