Cuando «Paul McCartney» fue arrestado en Japón

El título de este artículo podría haber sido también «el archiconocido arresto de Paul McCartney en Japón», pues el acontecimiento hizo correr ríos de tinta en todo tipo de publicaciones y las imágenes del artista esposado y escoltado por la policía japonesa dieron la vuelta al mundo. De hecho, aún hoy todavía hay páginas que conmemoran el aniversario de este hecho.



Y es que la situación que vivió «Paul» (le llamaremos Faul a partir de ahora para ahorrarnos las comillas) fue terrible y tuvo unas consecuencias funestas para él. Como no podía ser de otra forma, al margen de la historia que se mostró en la prensa y en las fuentes «oficiales», comenzaron también a surgir datos interesantes en torno a todo ello, estuvieran o no relacionados con PID.

He investigado sobre ellos y he hallado numerosas fuentes, con la intención de llegar lo más lejos posible en toda esta historia que, como mínimo, resulta llamativa.

Mi intención con este artículo es abrir un debate, trabajar entre todos para tratar de sacar una conclusión. Por supuesto, mostraré argumentos y evidencias que apoyan la idea de que Faul es un impostor, para aquellos que lleguen de nuevas aquí y estén buscando más información para confirmar sus sospechas (como todos hemos hecho en su momento). Este es el principal objetivo que tenemos.

Pero para los que ya estamos «de vuelta» de este asunto, expondré una hipótesis que podría ayudarnos a ir un poco más allá en nuestra búsqueda de la verdad. ¿Nos ayudáis?

Para empezar es necesario que nos remontemos unos cuantos años, al momento en que los Beatles visitaron Japón.

Los Beatles en Japón

Los Beatles a su llegada al Areopuerto de Haneda.

1966 estaba siendo para los Beatles un año convulso. Las mal interpretadas declaraciones de John sobre la religión habían ocasionado no pocos altercados y manifestaciones en su contra.

Quizá pensaron en un principio que en Japón, estando al margen de lo hirientes que resultaban las palabras de John para los católicos, encontrarían otro tipo de ambiente. Se equivocaron.

Japón, país muy tradicional, no veía con buenos ojos la intromisión de los grupos de Rock occidentales, más si se trataba de una banda tan influyente entre la juventud como los Beatles. Hubo una fuerte controversia cuando se supo que actuarían allí. Se convocaron manifestaciones por parte de ciertos grupos conservadores, que trataban de desvirtuar a los Beatles llamándoles a gritos furyo, «delincuentes». Se alentaba a la juventud a revelarse y, cuando no se conseguía, se realizaban redadas y arrestos en los autobuses que se desplazaban a Tokio repletos de fans. De hecho, el propio Primer Ministro, Eisaku Sato, trató de impedir que se utilizara el estadio Budokan, destinado a combates de Sumo, por considerar que profanarían un símbolo de la cultura japonesa.

Se temía que pudiera perpetrarse algún tipo de atentado contra ellos por lo que, desde el comienzo, fueron sometidos a unas estrictas normas de seguridad.

Después de llegar al aeropuerto de Haneda fueron escoltados hasta el Hotel Hilton por nada más y nada menos que 15.000 policías. Un número importante de francotiradores se apostaban en lo alto de los edificios a lo largo de la ruta hasta el hotel. Una vez allí, fueron sometidos a un encierro forzado, no estándoles permitido salir del hotel bajo ninguna circunstancia, salvo para desplazarse al lugar de los conciertos.

Hay que comprender también el carácter japonés, en una cultura en la que el honor es tan importante, puesto que ni las fuerzas de seguridad ni los trabajadores del hotel podían permitir que les sucediera nada. En ningún otro lugar del mundo la seguridad que les rodeaba había sido tan enorme.

Los chicos no comprendían el porqué de tantas medidas. Brian, en un intento de no preocuparles, no les había contado nada sobre las amenazas de muerte, e incluso impidió que leyeran periódicos o revistas nacionales.

Quizá por esto, y también por el carácter rebelde y aventurero que tenían, Paul y Mal por un lado, y John por el otro, decidieron hacer una travesura al estilo de A Hard Day’s Night y lograron escaparse del hotel camuflados para darse un paseíto por la ciudad.

Hasta que los descubrieron. La policía interceptó a Paul y a Mal en los alrededores del Palacio Imperial; fueron detenidos y llevados de nuevo al hotel a la fuerza. Este último dato será importante más adelante.

Para que nos hagamos una idea de las fuertes medidas de seguridad que rodearon la estancia de los Beatles en Japón, os contaré cómo se organizaron los conciertos:

Saliendo al escenario

No se permitió al público colocarse abajo, al pie del escenario, sino en las gradas, por encima. Si os fijáis en las grabaciones que tenemos del concierto del 30 de junio, los Beatles miran siempre hacia arriba cuando se dirigen a sus fans.

John durante uno de los conciertos
Plano aéreo del Budokan

Multitud de francotiradores fueron apostados a lo largo de la parte superior de las gradas, portando cámaras fotográficas con objetivos de gran aumento para captar cualquier movimiento extraño.

Los fans no podían levantarse ni abandonar sus asientos. En total, había en el estadio 3.000 policías, uno por cada cuatro espectadores. Y en el exterior se habían apostado 35.000 efectivos.

1976, Faul intenta entrar en Japón

En 1976 Faul solicitó un visado para entrar en Japón y realizar una serie de actuaciones. Sin embargo, no le fue concedido, teniendo que desistir de su intento. No ha trascendido absolutamente nada de los motivos que llevaron a las autoridades japonesas a impedir su entrada en el país. Pero, como no podía ser de otro modo, este dato no nos ha de pasar por alto.

1980, la gira de Wings en Japón

El 16 de enero de 1980, Los Wings, Faul, Linda y los cuatro hijos de ambos, llegan al aeropuerto internacional Narita de Tokio, para realizar un tour que comenzaría el día 21 y continuaría por otras ciudades hasta el 2 de febrero.

Al igual que ocurrió la vez anterior, a Faul le fue difícil conseguir el visado, siéndole concedido a cambio de comprometerse a permanecer en el país sólo durante los 18 días que durasen las actuaciones.

Al llegar fueron inmediatamente llevados a la aduana, donde al registrar sus maletas encontraron la nada desdeñable cantidad de 200 gramos de marihuana, repartidos entre las pertenencias de Faul y el neceser de James McCartney (permitidme que me salga momentáneamente del guion para comentar lo bonito que me parece el lugar que eligió Faul para ocultar la droga, junto al cepillo de dientes de su hijo).

Momento del registro

Faul es arrestado por los policías de narcóticos y llevado a al centro de detenciones. Él mismo nos cuenta la experiencia:

Me llevaron esposado y con una cuerda atada al cuello como si fuera un perro. Querían saber todo acerca de mí.

Esposas si se ven, pero la cuerda debía de ser invisible porque no hay ni rastro de ella.

El día 18 Faul solicita que le lleven su guitarra, papel y un boli. Estas peticiones le son denegadas.

El día 21 los miembros de los Wings dejan Japón, abandonando a Faul, molestos porque aquello había dado al traste con su gira. Esto fue el principio del final de los Wings, que después de esto se separaron.

El 22 Linda visita por segunda vez a Faul y le lleva unos libros para que lea.

El 25 de enero, nueve días después de su arresto, sorprendentemente, Faul es liberado. Las autoridades japonesas decidieron no presentar ningún cargo contra él. Estas son las declaraciones:

No se presentará ningún cargo contra el señor McCartney porque este llevaba la droga para su consumo personal; aparte de que se ha arrepentido lo suficiente de su acto.

Ese mismo día Faul dio una improvisada rueda de prensa en la que fue contestando a todas las preguntas que se le hicieron. Incluso aportó algunos datos interesantes sobre su arresto, como por ejemplo que el día que le permitieron tomar un baño comunitario, cantó Yesterday a un reo condenado a muerte.

Todo este asunto le costó muy caro, no sólo desde el punto de vista económico (tuvo que pagar de su bolsillo a los promotores de la gira), sino también musicalmente pues, como ya he dicho antes, perdió a su grupo, los Wings.

El 26 de enero, con Faul y Linda ya en Gran Bretaña, el periódico The Sun publicó unas declaraciones de Faul:

Nunca más fumaré marihuana. Ese momento fue muy duro para mí. Recibí un montón de cartas y telegramas de apoyo de gente como Ted Kennedy, John y Yoko, George y Ringo. Eso supuso el final de la gira y, en cierta manera, de Wings. Me harté y este episodio me proporcionó la excusa perfecta para romper con todo. Wings ya no me divertía. El incidente definitivamente acabó con todo. Los de la banda estaban muy enfadados conmigo porque lo de mi arresto había dado al traste con uno de sus mejores momentos. La experiencia de ser un náufrago en un país extranjero es muy extraña. Cuando volví aquí, a mi tierra, lo escribí, aprovechando que estaba fresco en mi memoria, y le puse el título «Jaula de pájaros japonesa». Hice un libro y regalé copias a mis hijos y a algunos amigos.

Este libro jamás fue publicado. Además, Faul no dijo la verdad entonces, o años más tarde tuvo una pequeña laguna (como tantas otras), cuando declaró que el libro lo guardaba para dárselo a sus hijos cuando estos tuvieran 30 años, hecho que por cierto ya se ha producido.

Igualmente se olvidó de su promesa sobre la marihuana, pues hace apenas tres años declaró también en una revista que lo iba a dejar ya por su pequeña hija Beatrice.

Por otra parte, sabemos que fueron los Wings los que abandonaron a Faul. Sin embargo él, en un alarde de orgullo, declara que «ya no le divertían». Por eso iba a hacer una gira por Japón con ellos…

Faul y la droga

No era la primera vez, ni sería la última, que Faul tenía problemas por este motivo. En 1972 había sido arrestado en Estocolmo por tratar de introducir marihuana. En 1984, en Bahamas, al parecer sin haber escarmentado de su experiencia en Japón, fue también detenido por comprar droga en la playa. En ambos casos las detenciones se saldaron con una simple multa.

La llamada de Yoko

En varias fuentes no oficiales de los Beatles, pero tampoco relacionadas con PID, hallé este curioso rumor que, según he podido confirmar, se repitió en varios círculos desde el mismo día del arresto de Faul. De hecho, se dice que incluso se hablaba de ello en Japón.

El 14 de Enero de 1980, dos días antes de que Faul partiera para Tokio, llamó por teléfono a John para alardear de su última adquisición de marihuana e invitar a su «ex compañero» a probarla. Al negarse Yoko a ello, Faul presumió de que iban a alojarse en el Hotel Okura, favorito de John y Yoko hasta el punto de ser su residencia oficial cuando viajaban a Japón.

Según se asegura, Yoko habría telefoneado a alguien conocido que trabajaba en en aeropuerto o en la policía japonesa, alertando sobre el «alijo» de Faul. De hecho, se dice que Yoko tenía un sobrino trabajando en la Oficina de Aduanas.

Aquí tenemos un artículo que defendería esta hipótesis de la «venganza» de Yoko: https://www.plasticosydecibelios.com/john-lennon-paul-mc-cartney-aniversario-ultima-vez-estuvieron-juntos/

REFLEXIONES

1. Sobre el arresto

Entre los numerosos comentarios que ha habido al respecto del arresto de Faul y sus circunstancias, hay uno que sobresale por encima de todos: el trato desproporcionadamente hostil que recibió y esa inexplicable estancia de más de nueve días. Todo ello para acabar soltándole con una palmadita en la espalda, sin presentar cargos, en plan: «Venga, venga, hombre, ¿se arrepiente usted? Pues nada, a casita». Impensable en un país en el que el tráfico y tenencia de drogas se penaba entonces con hasta 7 años de cárcel.

En algunos círculos (no relacionados con PID) se ha dado por decir que intervino la diplomacia inglesa, dada la «importancia» del detenido, para convencer a las autoridades japonesas de que lo liberasen.

En los foros de PID van más allá: algo encontraron en Faul al detenerle que les hizo tenerlo retenido durante todo aquel tiempo, hasta que alguien intercedió por él.

Desde luego, resulta inverosímil que, si tan importante era la tenencia y tráfico de drogas en Japón como para apresar a un hombre de su «calibre» durante tanto tiempo, finalmente la cosa quedara en un «susto». Y es que el motivo quizá no fue la droga.
Sigamos avanzando: ¿qué podían haber hallado las autoridades japonesas en Faul que no «les convenció»?

Yo apunto a dos posibilidades:

El pasaporte. De todos es sabido que al llegar a un aeropuerto has de presentar tu pasaporte como primera medida, y Faul no sería menos. Después, al ser detenido, seguro que su documentación sería revisada con lupa. ¿Quizá detectaron algo raro en el mismo? ¿Algo no era correcto?

Las huellas dactilares. Esta es la hipótesis que más se ha comentado en los círculos de PID, no sólo como una simple hipótesis, sino que se asegura que fue un rumor que corrió con fuerza en aquel entonces (de hecho, si buscáis sobre este tema, hallaréis esta alusión recurrentemente): las huellas de Faul no se correspondían con las de Paul y esta incongruencia, peligrosa en cualquier parte del mundo, en las mentes matemáticas y disciplinadas de los japoneses tuvo que caer como una bomba.

Pero a mí no me convencía. Está claro que a Faul, al ser llevado al centro de detenciones, le tomarían las huellas. Pero ¿por qué iban a tener las de Paul registradas?

Hasta que di con la historia de la estancia en Japón de los Beatles, las fuertes medidas de seguridad y la «escapadita» de Paul con Mal.

Este dato me hizo pensar: ¿es posible que detuvieran a Paul y a Mal durante aquel incidente? ¿Es posible que los llevaran a alguna comisaría para identificarlos? No perdamos de vista las estrictas y cuidadosas medidas de seguridad japonesas en aquel entonces.

Y aún voy más lejos: ¿es posible que Paul cometiera alguna imprudencia? ¿Que hiciera alguna gamberrada que conllevara su detención? Estaba junto al Palacio Imperial, importante símbolo en Japón. En este punto, no puedo por menos que recordar aquella divertida anécdota de la detención y posterior deportación de Paul y Pete Best en Hamburgo: al parecer, los acusaron de incendiarios por quemar un condón dentro de un club.

No hemos de sorprendernos porque este hecho de la detención en Japón no se hiciera público: una cosa así, máxime si había hecho alguna tontería que pudiera resultar ofensiva, podría haber enaltecido los ánimos, ya bastante caldeados. No me resulta nada difícil imaginar a un enfadado Brian diciendo que por nada del mundo debía trascender aquello. Si sabemos que salieron del hotel es, simplemente, porque algunos fans los vieron en el momento de ser apresados y porque años después, cuando la presión ya había pasado, pudieron contar la historia sin problemas.

Esto explicaría el por qué, si tenía antecedentes en Japón, Faul viera denegada su solicitud de visado en 1976, y posteriormente, en 1980, le fuera concedido a condición de permanecer allí lo justo para ofrecer sus conciertos.

Igualmente, explicaría el por qué la policía japonesa tenía constancia de las huellas dactilares de Paul.

2. El libro

Al parecer, Faul escribió un libro sobre su detención. El escrito, de más de veinte mil palabras, jamás fue editado y Faul cayó en contradicciones sobre él cuando dijo en un principio que se lo había entregado a sus hijos y a algunos amigos, y años después aseguró que tan sólo se lo daría a sus hijos cuando estos cumplieran 30 años.

¿Qué contó Faul en aquel libro para que no pudiera ver la luz? Acababa de dar una larga rueda de prensa, había declarado en varios periódicos, había dado todo tipo de detalles, incluso alguno escabroso, obligándonos a tener en la mente la horrible visión de él bañándose desnudo junto con otros reclusos mientras le cantaba a uno de ellos Yesterday. No me imagino que podría haber peor, siempre dentro de la versión «oficial», claro.

3. La intervención de Yoko

Este es uno de los episodios que más debería darnos qué pensar. No se trata sólo de que «alguien» lo diga, sino que fue un rumor que corrió como la pólvora y que aún hoy en día podéis encontrar sin buscar demasiado. No es necesario, además, buscar en foros de PID, pues el hecho es comentado por fans de los Beatles de todo tipo.

Un seguidor me comentaba que no parecería coherente, si atendemos a la sospecha de que Yoko conocía a Faul de antes y que su papel en toda esta historia, lejos de ser casual, es la de un método de control hacia Lennon. Pero la figura de Yoko es ambigua. Es muy posible que, en algún momento, se enemistara con Faul. Si él la había provocado con su llamada, presumiendo de ocupar el mismo hotel que a ella tanto le gustaba y tratando de tentar a John con fumar marihuana con él, quizá pensó: «vas a ver ahora».

Por mucho que Yoko conociera a Faul, no creo que mantuvieran una amistad demasiado estrecha. La lealtad no es una de las características más representativas de Yoko.

Sabemos que muy poco antes, en diciembre, Faul había presentado con Wings su canción Coming Up. Aunque el vídeo no fue estrenado hasta abril de 1980 sabemos que su letra es una clara alusión hacia John, burla incluida y se confirma con el hecho de que este le respondiera directamente con otra canción (para más información ver artículo John contra Faul: batalla a muerte).

¿Convenció John a Yoko para que hiciera esa llamada pensando que sólo sería una «broma pesada», tan en su línea?

Si, como sospechamos, la razón de la larga y complicada detención de Faul se debió a incongruencias sobre su identidad, este dato sólo lo podrían conocer unas cuantas personas. Y si alguien hizo una llamada para ocasionarle tantos problemas a este respecto, se me ocurre alguien que estaría deseando verle en esa situación.

Porque Faul salió muy mal parado de aquello. Como ya hemos explicado, ocasionó el abandono por parte de su grupo y le reportó importantísimas pérdidas económicas.

¿Estamos ante otro capítulo más de la batalla a muerte entre John y Faul?

Quizá, después de todo, el símbolo de muerte del clarinetista de gafas redondas y oscuras de su vídeo Coming Up (estrenado unos meses después de la detención) tenga otra explicación más.

Lady Ruth
Con la colaboración de Víctor Manuel Rojo, Jorge Paredes y George Rock.



Una respuesta a “Cuando «Paul McCartney» fue arrestado en Japón”

  1. Muy interesante el pasaje de la detención de Faul, para mi es claro que al detectar que sus huellas no correspondían con las que tenían archivadas, cualquier gobierno y más el de esos países asiáticos como (Japón, China, Korea, etc) con leyes tan estrictas no lo hubieran liberado tan fácil y habrían investigado hasta sáber el porqué no coincidía su identidad. Para mí está claro que órdenes de gobierno a gobierno, llámense servicios de inteligencia fueron los que intersedieron para que lo liberaran y lo de la idéntidad quedará como un «Top secret», después de todo así se las gastan los gobiernos. Un hecho más de tantos que ocultan los gobiernos.

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