«Tengo algo que contar», las últimas entrevistas de John Lennon.

El sueño se acabó. Ayer yo era el creador de sueños, pero ahora he renacido. Yo fui la morsa, pero ahora soy solamente John. De forma que, queridos amigos, tenéis que seguir. El sueño se acabó.
John Lennon, God, 1970.



Mucho tiempo ha pasado ya desde que comencé a escribir mi primer artículo, aquel titulado «Sobre John Lennon», sin ánimo de ser publicado, con el único propósito de ayudarme a comprenderle mejor para llegar a la verdad. Mucho he hablado desde entonces con mis amigos y seguidores sobre John, mucho he leído, visto y oído sobre él, hasta llegar a poder afirmar, con toda sinceridad, que no creo que haya en el mundo muchas más personas, aparte de los que le conocieron personalmente, que sepan tanto de él.

John era único. Tan inteligente, tan oscuro y cínico, tan enfadado con la vida y con lo que le había tocado sobrellevar.

John siempre fue John. Incluso cuando le tocó esconderse y fingir que no pasaba nada. Incluso cuando sufrió el control y la anulación de Yoko, oportunamente puesta en su vida para este fin. También cuando se dejó llevar por la desesperación y recurrió a las drogas y al alcohol; nunca dejó de ser él, tratando de arrastrar la verdad desde el pozo en el que estaba escondida. Pero siempre con su profundo sarcasmo y su mal disimulada arrogancia, con esa rabia que le producía estar descontento con lo que le rodeaba. Riéndose de todo y de todos. El hecho de saberse en posesión de una verdad de ese calibre hizo que esas facetas de su personalidad se acrecentaran: se creía más listo que nadie. Y, probablemente, lo era.

Y en este momento, ahora que tanto camino llevo ya recorrido, es mi deseo hablaros de nuevo de él y rendirle homenaje con lo que mejor sé hacer.

Se cumplen 37 años de la muerte de John. Una muerte anunciada por él mucho tiempo antes, algo que él esperaba y sentía. Para aquellos que tanto tenían que ocultar, John se había vuelto demasiado peligroso. Jamás había sido la clase de persona que se calla lo que piensa, que baja la cabeza. No lo fue cuando murió Paul, entregado como estuvo a la tarea de ir dejando pistas. No lo fue cuando se separaron los Beatles, componiendo canciones dedicadas tanto a Faul como a Paul.

John, lejos de tomarse la muerte de Paul como una broma, como algunos han llegado a insinuar, se sintió devastado hasta un punto inimaginable, y su personalidad inconformista, su tremenda inteligencia, sus fuertes sentimientos hicieron que tuviera que recurrir a esto para sacar de alguna forma todo lo que tenía dentro, para no volverse loco.

Y siguió, siguió hasta el final, pues unas veces de forma solapada (incluso con extremada prudencia), otras no tanto, continuó tratando de hacerse entender hasta que le hicieron callar.


Última entrevista de John en televisión

El 25 de abril de 1975 John concedió una entrevista para el programa de televisión The Tomorrow Show, de la cadena NBC. Tom Snyder fue el encargado de charlar con él.

En aquella época John acababa de terminar su famoso «Lost Weekend», un periodo en el que se separó de Yoko por diferencias entre ellos, nunca aclaradas del todo, e inició una relación con la por aquel entonces asistente May Pang. Fue la misma Yoko la que sugirió a John y a Pang que estuvieran juntos. Durante aquellos 18 meses, que John llegó a calificar como «una de las mejores etapas de su vida», se dedicó a componer, vivir juergas locas y volver a entablar relación con las personas de su pasado que había dejado de lado a causa de su relación con Ono. Algunas de ellas fueron Mal Evans, quien se acababa de mudar a California tras su divorcio, y su hijo Julian, con quien trató de recuperar los años perdidos.

Pero hubo alguien más que, contra todo pronóstico, también quiso unirse a John durante aquel tiempo.

Al parecer, Faul se mostró muy interesado en reanudar su «relación» con su ex compañero, y fue a visitarlo en más de una ocasión junto con Linda, para hablar y grabar algunos temas con él.

A muchos nos sorprende este cambio tan repentino en la actitud de ambos, siendo que desde la separación de los Beatles no habían hecho otra cosa que «dedicarse» sarcásticas letras y verter duras acusaciones uno contra el otro.

Sin embargo, allí estuvo Faul. ¿Por qué? Algunos pensarán: «claro, porque John ya no estaba con Yoko y él la odiaba».

No. Recientemente he hallado otra explicación a esto, en palabras de la propia Ono que, en un alarde de locuacidad, nos contó en una entrevista para el Daily Mail lo siguiente:

Paul McCartney salvó mi matrimonio. Él habló conmigo y con John, pero, sobre todo, lo convenció a él de regresar a mi lado y le hizo entender que la puerta estaba abierta para una reconciliación. Fue algo muy grande que Paul hizo por nosotros.

Al parecer fue Faul, el Faul que supuestamente había odiado a Yoko hasta el punto de culparla de la separación de los Beatles, y que hasta  hacía muy poco había hablado muy mal de ella, el artífice de la reconciliación de la pareja. Un Faul que, además, hace apenas unas semanas sorprendió al mundo haciendo unas interesantes declaraciones, eximiendo a Yoko, a estas alturas, de toda responsabilidad respecto a la separación de la banda. Palabras que ha agradecido ella en un comunicado posterior, calificándolo de «hombre valiente».

Y es que Yoko y Faul, después de la muerte de John, de cara a la galería, «limaron asperezas». Qué cosas…

Siempre se ha dicho que fue Pang quien sugirió a John que recuperase su «amistad» con Faul. Y se ha dicho porque, efectivamente, Pang ejercía una influencia tan buena sobre John que había conseguido que este volviera a abrirse al mundo. Sí, Pang le dijo que volviese a ver a su hijo y que aceptara ver a Mal Evans, que tan mal se encontraba en aquel momento. Sin embargo, Pang no le sugirió que volviera a ver a Faul. Fue este quien acudió pero, ¿por qué en ese preciso momento?

Son curiosas estas palabras de Ono: «le convenció de regresar a mi lado». Yoko siempre aseguró que había sido ella la que «no veía clara la relación» y por eso había roto con John. Ahora dice que habían tenido que «convencerle» para que volviera con ella. No es coherente.

Y no lo es porque, en realidad, fue John el que la dejó, fue John el que no quiso seguir con ella y se fue lejos. Y fue Yoko la que sugirió entonces que alguien de su confianza lo acompañara para seguir cumpliendo su función de «vigilante». Pero Pang no era como ella. Pang se enamoró de John, lo comprendió y le ayudó. John, por su parte, dijo en una ocasión que «había amado mucho a aquella mujer». John se había soltado de sus ataduras y estaba a punto de salir del pozo.

La propia Pang dijo hace poco en una entrevista:

Cuando John y yo estuvimos juntos, él realmente estaba mucho más tranquilo y más abierto a sus viejos amigos y a su familia.

Faul acudió allí porque se dio cuenta de que lo que estaba ocurriendo (o quizá Yoko lo llamó). Se acercó a él, no sabemos con qué argumentos, y finalmente acabó por convencerle de que regresara con Ono.

No olvidemos las declaraciones posteriores de Pang, que había visto a John poco después de volver con Yoko, según ella, «completamente ido».

Pero en la última entrevista que concedió para la televisión, poco después de volver con Yoko, no vemos a un John «ido», precisamente, sino muy lúcido, desafiante y asombrosamente sincero en algunos momentos.

Esta entrevista es estupenda porque, al ser en televisión, contamos con muestras de los gestos y la expresión corporal de John, que todos sabemos que la mayoría de las veces hablan mucho mejor que las palabras.

La entrevista comienza con Tom Synder comentado el estado en el que se encuentra Lennon en su juicio por extraditarle y ser expulsado de USA.

Como introducción, Tom Synder comenta:

Hablábamos del año 1964, después de la cataclísmica llegada de The Beatles a USA y la gran popularidad que tuvieron en el Ed Sullivan show y en otros. Había mucha gente que realmente no entendía lo que estaban haciendo y se comentó incluso respecto de sus extraños cortes de cabello, se decía que se veían sucios, fueron revolucionarios. ¿No les sorprendió que nos tomara tanto tiempo entender lo que estaban haciendo con sus actuaciones?

John: No, era una cuestión de padres y estaban en contra del Rock & Roll, ¿sabes?, incluso así era antes de que The Beatles llegaran. Así fue desde que el Rock & Roll comenzó.

Tom Synder: ¿Por qué crees que sucedía esto, a que le tenían miedo?

John: Es posible que haya sido porque provenía de la música negra (música de gente de color, comúnmente esclavos) y el mundo estaba en una doble moral (era ambigüo), en los «Early Days». Y todo era, ya sabes, los chicos blancos y sus blancas y lindas «wasps»… Se van a volver locos retorciéndose así… Y la música se va a tu cuerpo, y The Beatles lo adoptaron, un poco mas «blanco» que incluso lo que Elvis había hecho, porque éramos ingleses, tu sabes, y la gente no lo pudo escuchar, por eso es que no pudieron entenderlo…

Tom Synder: Y es verdad porque uno no podía entender hasta no sentarse con la tapa del disco. Yo fui a algunas de sus presentaciones en vivo…

John: Oh si…

Tom Synder: Creo incluso una en Filadelfia, en 1965, que era al aire libre, y había tantos gritos, sucedían tantísimas cosas y se atendía poco a lo que estaba pasando, pero la gente no podía escucharlos, solo podían escucharse a si mismos gritando.

John se toca el pelo, levanta la mirada y se toma su tiempo para responder. Un sentimiento de añoranza puede verse en su rostro. Pudiera haber explicado cualquier otra cosa, su emoción es contenida y se apega al «guion» del motivo de la «desaparición de The Beatles en los escenarios»

John: Se volvió un poco aburrido, fue fabuloso la primera ocasión, cuando toda esa gente Wah… ¿Sabes?, pero después nos volvimos algo así como «cantadores superficiales», algunas veces estuvimos a punto de romper y nadie lo notaba, no estábamos haciendo música nada bien.

Tom Synder: Cuando ustedes terminaban sus presentaciones, como en el Ed Sullivan Show, o antes de salir, Dios mío, los jóvenes estaban desbordados, desquiciados, fuera de sí. Nunca se preguntaron ¿esta gente está loca? ¿Realmente somos tan buenos?

(John se incomoda con la pregunta).

… ¿Realmente podemos producir este tipo de reacciones en la gente?

John (se repone y comienza a responder): No se trata de lo buenos que éramos, sino lo buenos que tuvimos que ser para hacer lo que hicimos. Estábamos en medio del huracán (notad como esta es una respuesta sincera en la que Lennon habla de disfrutar y no tener tiempo de pensar) y nunca hubo tiempo de decir «¿qué está pasando? ¿De qué se trata todo esto?

¿Qué tan profundo es lo que está sucediendo? Era muy común de pronto estar en medio de un concierto y despertar diciendo «¿cómo he llegado aquí? Lo último que recuerdo es haber estado haciendo música en un club y ahora estamos aquí». Pero nunca hablamos mucho al respecto porque era algo que estábamos transitando y que era difícil de ver. Estábamos justo en medio y nos movíamos de un lugar a otro…

(John se vuelve hacia la cámara al terminar de hablar, con cierta mirada de reto, al tiempo que descubre su oreja. De alguna forma ha hablado honesta y claramente).

Tom Synder: Recuerdo que había clubs, clubs de fans para cada uno de los individuos de su organización, y del grupo.

John: Era meramente un club Beatle que se fanatizó un poco.

Tom Synder: Y me preguntaba ¿qué tan unificado un grupo puede ser? Y con esto me refiero a que tan unido puede ser cuando hay grupos que preferían a uno u a otro, a algunos les gustaba más Paul de lo que les gustaba John…

John: Eso es verdad.

(John escuchando hablar de Paul y los Early Days).

Tom Synder: Y yo me preguntaba…

(John ríe de felicidad al recordar)

Tom Synder: Ok ya lo entendí… Creo que me preguntaba si todo esto es difícil, ser amigos y realmente no importar si son amigos, estando en un grupo tal como The Beatles, o los Rolling Stones o cualquiera que sea…

John (evita la respuesta y corta la pregunta con una contestación menos sentimental y más «ensayada»): Nosotros no rompimos porque no fuéramos amigos, sino porque nos aburrimos de ello, ¿sabes? Y el aburrimiento crea tensión (su rostro se torna serio y frío).

Tom Synder: ¿Cómo puede alguien aburrirse de lo que hace?

John: Porque se estaba volviendo… No estaba llegando a ningún lado… (Guarda silencio y analiza mejor cómo responder). Dejamos de hacer giras, y de pronto (señal de teléfono con la mano) «tiempo para hacer un álbum» (con voz burda y bofa). Íbamos al estudio, con el mismo foro, viéndonos entre nosotros, y tocando las mismas notas…

Tom Synder: Esos tontos cortes de cabello…

John: «Esos tontos cortes de cabello».

John: Tú tienes uno ahora (ríe).

Tom Synder: Yeah (ríe también)

John: Él lo tiene, lo lleva ahora…. Y éramos muy buenos amigos. Éramos amigos desde que teníamos 15 años, y llegamos al final a pelear… Algo de «Midy greedy dirty grrr»

Y no tuvo nada que ver con la popularidad. La misma popularidad siempre rodeaba a Paul como el más popular de todos nosotros, desde nuestros inicios, en Liverpool, no fue una gran sorpresa, y los jóvenes lo ven y dicen «uh uh por cierto señor» … Y sabíamos que los temas estaban ahí, fue la música la que fue interesante, la que siempre estaba ahí, sabes, siempre íbamos hacia adelante, no importaba.

Tom Synder: Pero en cierta forma ya no hubo un progreso, fue lo mismo y lo mismo una y otra vez y otra vez…

John: Sí, fue como un matrimonio que ya no funcionaba.

Tom Synder: Hoy hay algunos grupos que son muy abiertos a ser ambiguos en la música que ellos presentan, algunos buscan «justicia social», otros hacen un llamamiento para terminar con la guerra, proponiendo un cambio en la posesión de las leyes globales…

Escuchando con atención el asunto del propósito de las composiciones de otros grupos.

…Su música no hacía esto, no se requería un gran acuerdo editorial de como saldrían las canciones de The Beatles, yo nunca sentí ni tampoco creo que muchos padres lo hayan sentido.

John: Bueno, todos nuestros mensajes eran subliminales, ¿sabes?

(Suelta una ligera y nerviosa risa)

…Me refiero a que estábamos enviando mensajes. ¿De acuerdo?

Tom Synder: Si pero, ¿qué tipo de mensajes?

(John responde entrecerrando los ojos, poniéndose serio y levantando el tono de su voz por encima del de Tom)

…Solamente reportábamos el estado en el que nos encontrábamos.

(Una dulce y triste mirada se le escapa mientras termina su frase y mira a los ojos a Tom).

John: ¿Sabes? Mirando hacia atrás en ello… Hicimos cosas como «All you need is Love», ¿sabes? Que es nuestra versión de…

Tom Synder (interrumpe): Sí, es muy linda.

John: Sí, sí, es «handsome» Y comenzamos a hacer cosas más psicodélicas…

Ha habido algunos que han analizado el backwards de esta canción, encontrando el siguiente mensaje:

Love Paul Love
Love Paul Love
Love Paul Love

We’ll be Reversable, We’ll be Reversable.
We’ll be Reversable, We’ll be Reversable.

Love Paul Love
Love Paul Love
Love Paul Love

Quizá por esto George, en su All those years ago, decía: «tú apuntabas al camino de la verdad cuando decías all you need is love».

La charla sigue, intercambiando experiencias respecto a The Beatles, la diferencia del estado en que se encuentra actualmente que no le hacía sentirse aburrido, al tener músicos nuevos y poder cambiarlos cada vez que quisiera. Al final de la entrevista, se aborda el delicado tema de su extradición y la batalla legal a la que se enfrentaba. Se presenta en el estudio para hablar con mayor detalle respecto de la situación. Debido a que era un juicio vigente, algunos asuntos no pueden detallarse, pero se explican los motivos por el cuales Lennon no debía ser tratado de esa forma.

Poco después Yoko anunciaba a John que estaba esperando un hijo. Como condición inexcusable para tenerlo, exigió a su marido que abandonara la música, las entrevistas y toda aparición pública. Fue algo muy providencial que alejó a John de todo durante cinco años. Yoko y Faul habían conseguido devolver «la oveja» al redil. John probablemente lo sabía, pero se dejó hacer.

Fue en este periodo cuando se inició la tregua en la guerra de Faul contra John, concretamente en septiembre de 1974, con la triste y muy clara I’m scared y que finalizaría ya en 1980, con la grabación de Coming up de Faul y la respuesta neutra de John rechazando el reto.

Hubo una etapa en la que Faul estuvo visitando con insistencia a John, hasta que en marzo de 1976 este acabó por decirle que dejara de «presentarse en su casa sin avisar». Lo veremos posteriormente. Este hecho coincide con la muerte de Mal Evans, en enero de ese mismo año. No volvieron a estar juntos jamás.

Pang mantuvo siempre una estupenda relación con Cynthia, quien nunca pudo agradecerle lo suficiente su intervención uniendo a Julian con su padre. Al parecer, aquel periodo, aquella relación con Pang, hizo feliz a muchos, pero Faul consideraba que tenía que acabar.

En 1995 Faul y Yoko colaboraron, junto con Sean, en la canción Hiroshima Sky is always blue, en conmemoración del lanzamiento de las bombas atómicas sobre Japón. En aquel momento, Faul dijo de Yoko:

Pensaba que era una mujer fría, pero estaba equivocado. Es justo lo contrario, simplemente es que tiene más determinación que otras personas para ser ella misma.

Entrevista para la revista Playboy

A finales de septiembre de 1980, pocos días antes de cumplir 40 años, John concedía la penúltima entrevista de su vida para una publicación escrita. Se trata de una larga conversación con el escritor David Sheff para la revista Playboy. Tuvo lugar por la mañana en casa de John y no dejó indiferente a nadie. Ambigua, extraña e incluso exasperante, ya que vemos a un John demasiado «políticamente correcto». Si la hubiera analizado hace tiempo, cuando escribí mi primer artículo sobre él, me habría enfadado y confundido. Pero ahora ya sabemos lo suficiente como para poder comprender el cinismo y la contención que muestra John en ella. No olvidemos que Yoko está ahí, ojo avizor, atenta a todo, para mantener el guion establecido. Y, sin embargo, encontramos cosas muy curiosas…

Dada su longitud, no pondré aquí la entrevista completa, podéis hallar numerosas transcripciones de ella en la red, más abajo en las fuentes pondré un link a una de ellas. Me limitaré a exponer los aspectos a mi juicio más interesantes.

En primer lugar, llama la atención lo que cuenta el escritor al comienzo: el hecho de que aceptaran entrevistarse con él había dependido de que a Yoko le parecía bien «su signo del zodiaco». Un ejemplo no sólo de la curiosa forma de pensar de Ono, sino también del control que ejercía sobre John: si a ella le gustaba su horóscopo, él concedía la entrevista, si no, sintiéndolo mucho, tendría que rehusar.

Sheff nos cuenta que después de pasar unos estrictos controles para entrar en el edificio Dakota, se encuentra por fin ante John: un John con aspecto cansado, ojos enrojecidos y sin afeitar. Al parecer, algo le estaba quitando el sueño en aquel momento.

Disculparemos la breve y algo errónea introducción que hace Sheff sobre la historia de los Beatles y las circunstancias del matrimonio y posterior nacimiento del hijo de John y Cynthia. Al fin y al cabo, ni Faul conoce bien estos detalles. Pasaremos directamente a la conversación:

Playboy: El rumor está en pleno: John Lennon y Yoko Ono están de regreso en el estudio, grabando de nuevo y por primera vez desde 1975, cuando desaparecieron de la vida pública. Empecemos contigo, John, ¿qué has estado haciendo?

Lennon: He estado horneando pan y cuidando al bebé.

Playboy: ¿Con qué proyectos secretos escondidos?

Lennon: Eso es lo que todos me han preguntado en los últimos años. «Pero, ¿qué más has hecho?». A lo cual yo contesto: «¿bromeas?». Porque el pan y los bebés, como lo sabe cualquier ama de casa, son un trabajo a tiempo completo (…).

Una forma un tanto irónica por parte de John de comentar las actividades que había estado haciendo en los últimos años. Este es el retiro impuesto por Ono que comentábamos más arriba.

Por otra parte, no dejo de recordar aquellas declaraciones de Faul, después de la muerte de John, en las que aseguraba haber hablado poco antes con él: Faul describió la conversación con poco más que esto: «John en ese momento estaba horneando pan». De aquí sacó Faul esta información para acompañar su mentira. No es casual que precisamente nombrara este detalle, que se publicó unos días después del fallecimiento. Faul a menudo recurre a esto.

Adelantemos un poco hasta encontrar esta frase de John mientras explica por qué había decidido retirarse de la música:

Lennon: (…) Decidí no tomar las opciones estándar de este negocio: ir a Las Vegas y cantar tus éxitos, si tienes suerte, o ir al infierno, que es a donde Elvis se fue.

Esta alusión a Elvis no es casual. Está criticando a la industria musical: aceptar lo que te impongan y acabar marchitándote, o morir.

Lennon: Claro, sacarlos en serie porque eso se esperaba de mí, porque mucha gente saca álbumes cada seis meses porque se supone que deben hacerlo.

Playboy: ¿Se refiere a Paul McCartney?

Lennon: No sólo a Paul. Yo había perdido la libertad inicial del artista al volverme un esclavo de la imagen de lo que se supone que el artista debe hacer. Muchos artistas se matan debido a eso.

Nueva crítica a la industria musical, al concepto de «ser un esclavo de lo que quieren que seas». Y de paso, por supuesto, a Faul.

Lennon: Salirse es mucho más difícil que continuar. He hecho ambos. Con base a las exigencias y a los calendarios entregué discos de 1962 a 1975. Salirme me parecía más para alguien de 65 años, cuando ya se supone que no deben existir y se les envía fuera de sus oficinas (toca tres veces en el escritorio con los nudillos): «Tu vida ha terminado. Es tiempo de jugar al golf».

Más de lo mismo.

Yoko Ono: Yo manejé el negocio: los antiguos negocios: Apple, Maclen (la compañía de grabación y publicación de The Beatles, respectivamente) así como las nuevas inversiones.

Esto no debería extrañarnos.

Playboy: ¿Por qué están regresando al estudio y a la vida pública?

Lennon: Inhalas y exhalas. Nos sentimos con ganas de hacerlo y tenemos algo que decir.

Es interesante saber que entre esas cosas que tenía que decir, estaba la canción Help me to help myself.

Playboy: ¿Pero qué hay de la acusación de que John Lennon está bajo el hechizo de Yoko, bajo su control?

Lennon: Bueno, eso es basura. Nadie me controla. Soy incontrolable. El único que me puede controlar soy yo, y eso es apenas posible.

He aquí una amenaza velada de John. Momentáneamente se sale del guion para dejar claro este punto.

Ono: ¿Por qué me debería molestar en controlar a alguien?

Lennon: Ella no me necesita.

Ono: Yo tengo mi propia vida.

Lennon: Ella no necesita a un Beatle. ¿Quién necesita a un Beatle?

Qué fantástica ironía de ambos.

Lennon: Quieren atenerse a algo que nunca tuvieron, en primer lugar. Cualquiera que proclame que tiene algún interés en mí como artista individual o como parte de The Beatles no tiene entendimiento alguno de nada de lo que he dicho si no puede darse cuenta de por qué estoy con Yoko. Y si no lo pueden ver, no pueden ver nada. Sólo se están masturbando, podría ser cualquiera. Mick Jagger o cualquier otro. Déjenlos que se masturben con Mick Jagger, ¿ok? Yo no lo necesito.

Playboy: El apreciará eso.

Lennon: Yo no lo necesito en absoluto. Déjenlos perseguir a los «Wings». Que se olviden de mí, que vayan tras Paul o Mick. Yo no estoy aquí para eso. Si eso no es aparente en mi pasado, lo estoy diciendo en negro y verde junto con todos los senos y los culos de la página 196. Vayan a jugar con los otros muchachos. No me molesten. Vayan a jugar con los «Rolling Wings».

Impresionante, a John le ha ofendido que se insinuara que él estaba controlado, y responde de manera furibunda. Menudas alusiones al grupo de Faul, por cierto. Segunda vez que se deja llevar.

Playboy: Empecemos por el principio. Cuéntanos la historia de cómo el príncipe místico y maravilloso conoció a la dama dragón oriental.

Lennon: Fue en 1966 en Inglaterra. Alguien me habló de un «evento», sobre una artista japonesa avant-garde que llegaba desde los Estados Unidos.

(…) Había un letrero que decía «clava un clavo» así que pregunté: «¿Puedo clavar un clavo?» Pero Yoko dijo que no ya que el show no abriría hasta el siguiente día. Pero vino el dueño y le susurró: «Déjalo, es un millonario, podría comprarlo». Así que tuvieron esta pequeña discusión y ella finalmente dijo: «Ok, puedes clavar el clavo por cinco chelines» (…).

Esta es otra de las ocasiones en las que podemos ver cómo, según la versión de Yoko, esta no conocía a John Lennon en la Inglaterra de 1966, ni en Estados Unidos dos meses después de la apoteósica gira que habían llevado a cabo allí. Ni a John ni a los Beatles, como declaró más adelante.

Ono: Aún ahora, acabo de leer que Paul dijo: «Entiendo que quiera estar con ella, pero ¿tiene que estar con ella todo el tiempo?»

Lennon: Yoko, ¿tienes que seguir cargando esa cruz? Eso fue hace años.

Ono: No, no, no. Lo dijo recientemente.

Otra muestra más de incoherencia y falsedad en Ono. Yoko, como ya he expuesto más arriba, declaró que Faul había ayudado a salvar su matrimonio. Pero en esta entrevista dice que Faul se quejaba -ojo, «recientemente», es decir, ya en 1980- de que siempre estuvieran juntos. Además, es importantísimo darnos cuenta de que John no tiene la menor idea de lo que ella está diciendo, pues confunde estas supuestas declaraciones recientes con lo que Faul solía decir en la época de los Beatles. Llegamos a la conclusión de que Yoko acaba de inventarse esto para seguir alimentando la leyenda de «McCartney odia a Yoko».

Lennon: Yo siempre pensé que había algo entre líneas en la canción «Get Back» de Paul. Una vez estábamos en el estudio grabándola y cada vez que él cantaba la línea «Get back to where you once belonged», se quedaba mirando a Yoko.

Playboy: ¿Estás bromeando?

Lennon: No, pero tal vez él diga que estoy paranoico.

Claro que lo diría, porque Get Back no la escribió Faul para Yoko, sino John para Faul, de lo cual hablaremos más adelante. Pero de esta forma nos deja claro que hay algo entre líneas, así como el mensaje y la verdadera intención de la canción. Porque si mal no recuerdo, es él el que sale en los videos del Let it be vocalizando «Get back» con los ojos muy abiertos mientras mira a Faul. Por otra parte no creo que se hubiera mostrado tan divertido con esta canción en el rooftop concert, ni hubiera permitido que se tocara dos veces. Ni tendríamos una grabación en la que John la canta completa.

Playboy: ¿Por qué es tan impensable que The Beatles quieran juntarse de nuevo para hacer música?

Lennon: ¿Quieres que regresemos a mis días de instituto? ¿Por qué debemos regresar 10 años para ofrecerte una ilusión que yo sé que no existe? No puede existir.

Esta frase es fantástica. Yoko se ha marchado un momento de la entrevista, por cierto.

Hablando de la música de los Beatles:

Lennon: Pero me pones esas canciones hoy y quiero rehacer cada una de ellas. No existe una sola… Escuché «Lucy In The Sky With Diamonds» en la radio anoche. La canción es simplemente terrible. Quiero decir, es buena, pero no fue hecha de la manera apropiada, ¿me entiendes?

Lucy in the sky with diamonds, a pesar de los numerosos intentos de John de negarlo, no es ni más ni menos que una alegoría del LSD.

Lennon: ¿No sería interesante traer a Elvis de regreso a su periodo con «Sun Records»? No lo sé. Pero estoy contento con escuchar sus discos de esa época. No quiero sacarlo de la tumba. The Beatles no existen y nunca más podrán existir. John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Richard Starkey podrían montar un concierto, pero nunca serían The Beatles cantando «Strawberry Fields» o «I Am The Walrus» de nuevo porque ya no tenemos 20 años. No podemos ser ellos de nuevo ni lo puede ser la gente que nos escucharía.

En comparación a la vuelta de los Beatles, nuevamente Elvis, un «muerto» que él no querría sacar de la tumba. Y es interesante que cuando dice «no podemos tocar estas canciones de nuevo porque no tenemos 20 años» no habla de las canciones de The Beatles de la primera época, cuando realmente tenían 20 años. Hay tantas canciones que podría haber nombrado…

Playboy: ¿Pero no eres tú el que le está dando demasiada importancia? ¿Qué tal si fuera sólo por diversión nostálgica? ¿Cómo una reunión de ex alumnos de una escuela?

Qué gran pregunta. Sheff acaba de acertar de lleno: efectivamente, John le da demasiada importancia a esto. Sus razones para que no vuelvan los Beatles están sacadas de una profunda furia, reniega de todo y critica a aquellos que, con todo el derecho y la lógica, estarían deseando verles juntos de nuevo. Reniega del sueño y de todo lo que este simboliza. Es la típica reacción de alguien que trata de justificarse, pero no puede hacerlo como quisiera.

Lennon: Yo nunca fui a las reuniones de ex alumnos. Mi política es, ojos que no ven, corazón que no siente. Esa es mi actitud en cuanto a la vida. Así que no tengo romanticismo sobre cualquier parte de mi pasado. Pienso en el pasado en términos de placer o en términos de lo que me ayudó a crecer psicológicamente. Esto es lo único que me interesa sobre el ayer. No creo en el ayer, por cierto. Tú sabes que no creo en el ayer. Sólo me interesa lo que hago hoy.

«Ojos que no ven, corazón que no siente». Si no lo pienso, no sufro. La palabra «yesterday», tres veces en alusión a la canción de Paul. Desde el punto de vista psicológico, muy interesante.

Lennon: Bueno, escuché algunas cosas de The Beatles en la radio el otro día y oí «Green Onion»… no, «Glass Onion», ¡no me acuerdo de mis propias canciones! La oí porque era una canción rara…

Es John el que acaba de sacar esta canción en la conversación. Pero se ríe fingiendo que no conoce su título.

Playboy: Esa fue la que contribuyó al mito de «Paul McCartney está muerto» debido a la línea: «la morsa era Paul».

Lennon: Sí. Esa línea fue un chiste, ¿sabes? Esa línea fue escrita en parte porque me sentía culpable porque estaba con Yoko, y sabía que finalmente estaba seco. En una forma perversa, fue una manera de decirle a Paul: «Toma esta migaja, toma esta ilusión, toma esta línea, porque te voy a dejar».

Decir «la morsa era Paul» para reírse de él y darle una migaja porque le iba a dejar, ya en 1968, un año antes de que comenzaran los problemas derivados de la elección de mánager y dos años antes de que se separaran los Beatles. ¿Y cómo se justifica entonces la frase inmediatamente anterior «Well, here’s another clue for you all»?

Ahora vamos a leer las declaraciones de Faul al respecto de esta frase en una entrevista en la que aseguraba que se trataba de una burla al rumor de Paul is dead:

John escribió, eh, la canción Glass Onion. Y cuando la escribimos, estábamos pensando específicamente, y él la escribió principalmente, pero yo le ayudé en ello, eh, estábamos, estábamos escribiendo, pensábamos específicamente en esta idea de toda aquella gente que estaba escribiendo: «¿quién es la morsa, es John?, ¿eras tú la morsa?, o ¿es Paul la morsa?, o, ¿quién es la morsa?» Así que John, quiero decir, nosotros sólo… él, pasó a tener una línea, una especie de «vamos a por todos ellos», y, y dijo «Sí, la morsa era Paul», y tuvimos una gran risita, sabes, dijimos «hagamos esto, pongamos esta línea, porque todo el mundo que la lea en profundidad, se va a volver loco».

Faul se equivoca, y mucho, dos veces: la primera, al atribuir como causa de la frase el rumor de PID y la burla de aquellos que lo creían, cosa que John, en las declaraciones anteriores, no hace en absoluto. Recordemos que esta canción está escrita en 1968, y el rumor de la muerte de Paul comenzó en octubre de 1969. En segundo lugar, es obvia la inmensa contradicción entre ambas versiones. ¿Quién miente, John o Faul? Ambos, por supuesto. Pero Faul además se está exponiendo de una forma bastante arriesgada.

También es interesante cómo divaga y se traba: «nosotros-él-nosotros-él», y no sólo en estas palabras, sino en general. Podríamos pensar que está jugando con la gente, pero por su tono y su forma de dudar más parece que la pregunta le cogiera por sorpresa y tratase de salir del paso. Más abajo el enlace para poder escuchar las declaraciones y comprobar su tono y actitud.

Lennon: Ese fue un periodo en el cual Paul venía constantemente con una guitarra. Lo dejaba entrar, pero finalmente le dije: «Por favor, llámame antes de venir» (…) Se molestó por mi comentarios, pero no se lo dije en mal plan (…).

Playboy: ¿Fue esa la última vez que viste a Paul?

Lennon: Sí pero no fue mi intención.

Es por esto que sabemos que en marzo de 1976, momento en que se les hizo la propuesta para que aparecieran juntos en el programa «Saturday Night Live», Faul acudía constantemente a casa de John, hasta que él le dijo que dejara de hacerlo. Pero no «en plan mal». Bueno, nunca conoceremos los términos de aquella conversación, pero dudo que fueran tan inocentes hasta el punto de que no volvieron a verse nunca más. No olvidemos que acababa de morir Mal Evans…

Entramos ahora en una parte importante de la entrevista, John hablando sobre Faul. Intentando ser «correcto» dentro del guion, pero haciendo divertidísimas y muy ácidas declaraciones.

Lennon: (…) Alguien me preguntó sobre qué pensaba del último álbum de Paul y yo comenté que parecía que Paul estaba deprimido y triste. Pero después me di cuenta que no había escuchado el álbum completo. Escuché una canción, «Coming Up», que pienso que es una buena pieza. Después oí alguna otra que sonaba como si él estuviera deprimido. Pero no sigo su trabajo. No sigo a Wings. No me importa lo que Wings esté haciendo o qué está haciendo el nuevo álbum de George o lo que está haciendo Ringo.

Aquí tenemos la afirmación a la que tanta alusión he hecho en mis artículos anteriores. John Lennon alabando Coming Up. Ya hemos comentado esta canción, la burla que hace Faul en ella de Paul y Ringo y la amenaza hacia John, no sólo en el video sino en la misma letra.

Muy divertida e irónica también esa forma de hablar de Faul como alguien «deprimido», hasta que había escuchado Coming up y, claro, ahí la «depresión» de Faul pasaba a convertirse en hilaridad.

Playboy: Además de «Coming Up», ¿qué opinas del trabajo de Paul desde que dejó a The Beatles»?

Lennon: Siento cierta admiración por cómo Paul empezó de cero, formando una nueva banda y tocando en salones de baile pequeños porque eso es lo que quería hacer con The Beatles.

Cuando John hablaba de Paul, no lo hacía así. Jamás habría dicho que Paul tendría que «empezar de cero». Igual que «tocando en salones pequeños», finísima ironía y burla hacia el trabajo de Faul. Paul adoraba los grandes conciertos y los baños de multitudes. De hecho, fue el único que siempre se encontró cómodo con toda aquella vorágine.

Por otro lado, fijaos de qué forma ha evitado contestar de forma directa a la pregunta.

Playboy: Dices que no has escuchado el trabajo de Paul y que no has hablado con él desde esa noche en tu departamento…

Lennon: Hablar realmente con él, no, esa es la palabra operativa. No he hablado realmente con él en 10 años. Debido básicamente a que no he estado con él. He estado haciendo otras cosas y él también. Tú sabes, él tiene como 25 hijos y como 20 millones de discos en el mercado, ¿cómo podría gastar su tiempo en conversar? Siempre está trabajando.

Otra burla hacia Faul. Además, no dice nada de todas aquellas veces que durante el Lost Weekend y el año posterior Faul le estuvo visitando. John sigue regalándonos ironía al ir «creando» la historia de Faul. Como vemos, a veces ni se molesta en esforzarse por mantener el guion.

Ahora es cuando John va a hablar de Paul, notándose una diferencia abismal en sus palabras y en su tono.

Resultaría largo transcribir todo, os invito a seguir el enlace de más abajo para leerlo entero y señalaré sólo algunas de las frases:

Lennon: Bueno, podrías decir que el aportó una ligereza, un optimismo, mientras yo siempre me iba por la tristeza, la discordia, un cierto dejo de pena. Hubo un periodo en el cual yo no escribí canciones, pero Paul las escribió y yo sólo aportaba puros gritos de rock ‘n’ roll.

Paul estaba muy capacitado, tocaba muchos instrumentos. Decía: «¿Por qué no cambias eso? Has incluido esta nota 50 veces en la canción» (…) Por otra parte, yo era el que sabía hacia donde ir con una canción, una historia que Paul había empezado.

Atención al uso del pasado: «Paul estaba capacitado, tocaba, decía…» Por supuesto, está hablando de tiempos anteriores pero, ¿ya no estaba «Paul» capacitado en el momento en que John estaba contando esto? Se te ha escapado, John, los sentimientos al hablar de Paul siempre fueron tu punto débil.

Por ejemplo, «Michelle». Paul y yo estábamos hospedados en algún lugar y el caminó y tarareó los primeros acordes, con las palabras, ya sabes (empieza a cantar un verso de «Michelle») y dice: «¿Hacia dónde sigo?». Yo había estado escuchando a la cantante de blues, Nina Simone, que cantaba algo como «I Love You» en una de sus canciones y me hizo pensar en la media octava para «Michelle» (y canta): «I love you, I love you, I love you…»

En «We Can Work It Out», Paul hizo la primera mitad, yo hice la media octava. Ahí tienes a Paul escribiendo: «We can work it out, we can work it out», bien optimista y ya sabes, yo todo impaciente: «Life is very short and there’s no time for fussing and fighting, my friend».

A John, que hace unos minutos se le había olvidado el título de sus propias canciones, de repente se le ha despertado la memoria.

Playboy: Paul cuenta la historia y John hace filosofía.

Lennon: ¡Claro! Bueno, siempre fue así.

Playboy: Cuando hablas de que trabajabais juntos en una letra de un sencillo como «We Can Work It Out», se da por entendido que tú y Paul trabajasteis de manera más compenetrada de lo que has admitido en el pasado.

Lennon: Si, estaba mintiendo (se ríe). Pero, de hecho, muchas de las canciones que hicimos fueron cara a cara.

No es que estuviera mintiendo, es que John siempre habló de dos «Pauls» distintos.  ¿Está hablando ahora de la misma persona de antes? ¿Se ve ahora a un John «asqueado» de los Beatles? Esa descripción de la sintonía que tenía con Paul, de cómo creaban canciones juntos, del talento de su amigo…

Vamos a apreciar esa diferencia ahora mismo. Toca volver a hablar de Faul:

Playboy: De manera rápida y mientras estamos en el tema de las letras y tu resentimiento en contra de Paul, ¿qué te hizo escribir «How Do You Sleep», que dice: «esos locos tenían razón cuando dijeron que habías muerto» y «lo único que hiciste fue Yesterday y desde que te fuiste, sólo eres Another Day»?

Lennon: (Sonríe) Ya sabes (…) usaba mi resentimiento en contra de Paul para crear una canción, pongámoslo de esa manera. Él vio que la canción obviamente se refería a él y la gente me siguió preguntando sobre eso. Pero también hubo referencias en su álbum antes del mío. Es tan oscuro que la gente no se dio cuenta, pero yo las escuché. Y pensé, bueno, yo no soy oscuro, yo voy directo al grano. Así que él lo hizo a su manera y yo lo hice a la mía. Pero en relación a la línea que mencionaste, sí, pienso que, de alguna manera, a Paul se le murió la creatividad.

Importantísimo eso de «es tan oscuro que nadie se dio cuenta». Si se tratara de la simple Too many people, y esas frases a priori tan «ligeras», no estaría diciendo esto. Él afirma que, por su parte, prefirió ser «claro». Tan claro como para decir «Those freaks was right when they said you was dead». Eso sí, aquí John, de pasada y al final, nos explica que la muerte se refería a la creatividad… «de alguna manera», claro…

Me llama la atención que, a pesar de las constantes preguntas que se le hicieron a John sobre esta canción, nadie, jamás, le haya preguntado por la frase: «So Sargent Pepper’s took you by surprise».

Playboy: Vamos con Ringo. ¿Qué opinas de él musicalmente?

Lennon: Ringo era una estrella por derecho propio en Liverpool antes de que lo conociéramos. Él era un baterista profesional que cantaba e interpretaba y tenía su tiempo y además estaba en uno de los grupos más importantes de Gran Bretaña, pero especialmente en Liverpool, todo esto antes de que tuviéramos un baterista. Así que el talento de Ringo hubiera salido de alguna u otra manera (…)

Hermosas palabras para Ringo.

Playboy: ¿Y qué opinas de la música solista de George?

Lennon: Creo que «All Things Must Pass» fue bueno. Sólo que era muy largo.

A partir de aquí, John nos explica el resentimiento que sentía hacia George por no haber hecho referencia a él en su biografía. George sufrió muchísimo al saber que John había muerto enfadado con él por este motivo. A decir verdad, George apenas nombró a los Beatles en su libro, no era su estilo inventar o ironizar para que la historia se pareciera a la «oficial». Simplemente, necesitó ser sincero y se limitó a contar algunas anécdotas simplonas y a extenderse en la descripción de sus aficiones personales.

Pero John, más inquieto, quizá habría esperado más.

También nos cuenta el fraude que él veía en ciertos actos y conciertos benéficos, haciendo mención al Concert for Bangladesh.

Yoko se une de nuevo a la conversación, que comienza a girar por otros derroteros, como el dinero y los negocios.

Playboy: Para una artista, tu forma de hacer negocios me parece sobresaliente.

Ono: Sólo estaba jugando al ajedrez. Amo el ajedrez. Hago todo como si fuera una partida.

La vida según Yoko Ono…

John nos explicará ahora su versión de por qué se separó de Yoko. Volvemos al guion establecido: según dice, Yoko «le echó y no le dejó volver hasta que no pensó que ya estaba preparado». Sabemos por las declaraciones posteriores de Ono que esto no es así. John, otra vez, tiene que mentir para agarrarse a la versión oficial. Veremos también nuevas incongruencias en la versión de la «reconciliación», así como de la llegada de Sean. Igualmente, es aquí cuando habla de esa forma tan cruel de su hijo Julian, «fruto de una botella de whiskey».

También nos expondrá John una curiosa versión del porqué el título Double Fantasy para su último álbum, afirmando que es una alegoría de dos personas que son capaces de ver la misma imagen al mismo tiempo. Luego comentaremos este punto.

Atentos también a las palabras «en broma» de Yoko, cuando explica por qué había dicho, durante la encamada a favor de la paz, que se hubiera acostado con Hitler y lo habría cambiado en diez días, pero que se equivocaba porque a John le había costado «trece años cambiarle». Esto no era una broma.

Lennon: Mejor marchitarse como un viejo soldado que reventar. No me gusta el culto a los muertos (…) ¿Para qué murió Sid Vicious, para que todos pudiéramos bailar Rock? Esto es pura basura, prefiero a los vivos.

Estas palabras están referidas al verso de una canción de Neil Young, pero nos acaban de proporcionar una inestimable visión de cómo pensaba John sobre «los héroes que mueren y por ello se hacen grandes». Quizá John se justificó así en algún momento por haber sustituido a Paul, por permitir que otro cantara sus canciones, por continuar con los Beatles sin él.

Playboy: ¿Escucha usted sus discos clásicos?

Lennon: ¿Bromea usted? Nunca los escucho por placer. Si los escucho pienso inevitablemente en la sesión de grabación. Es como un actor viéndose a sí mismo en una vieja película. Cuando escucho una canción, pienso en el estudio de Abbey Road, quién se peleó con quién, dónde estaba yo sentado, aporreando la pandereta en un rincón.

Sheff le ha preguntado por sus discos clásicos, y John hace alusión al Abbey Road, uno de los últimos, y dice que se ve como un actor en una película. Y su sensación de hastío en aquel momento.

Playboy: ¿Cómo reaccionaba usted ante las malas interpretaciones de sus canciones?

Lennon: ¿Por ejemplo?

Playboy: La más obvia es el follón de «Paul está muerto». Ya ha explicado la frase de «Glass Onion», pero, ¿qué hay de esa otra frase en «I am the Walrus» en la que usted dice «He enterrado a Paul»?

Lennon: Yo decía otra cosa, que podría sonar como la frase que usted menciona. Lo que pasa es que hay a quien le gusta el Ping pong y a quien le gusta ir por ahí abriendo tumbas. Y hay quien le gustaría estar haciendo cualquier cosa menos estar aquí ahora.

Dentro del guion, pero fuera también. En primer lugar, la frase I buried Paul no salía en I am the Walrus, sino en Strawberry fields forever, pero John no le corrige. En segundo lugar, la alusión a las tumbas; bueno, en el fondo estamos hablando de un muerto, y no olvidemos la «simpática» bromita que situaba a Faul en el Highgate Cemetery fingiendo que era Paul, abriendo su tumba y saliendo resucitado. Y por supuesto, John nos dice que le gustaría no estar ahí en ese momento diciendo lo que está diciendo.

Un poco más adelante John compara a Charles Manson con aquellas personas que hablaban de la muerte de Paul y que interpretaron su Lucy in the sky with diamonds como dedicada al LSD. Ya sabemos que ambos son una realidad.

Lennon: Resultó que aquella chica de la canción era Yoko, la mujer de ojos caleidoscópicos que bajaría del cielo para salvarme. Podría haberla titulado «Yoko en el cielo con diamantes».

Enésima versión que daba John sobre la inspiración de este tema. ¿Dónde está el dibujo de Julian? ¿Dibujó Julian a Yoko? Pobre niño…

Ahora Sheff le pedirá a John que diga su opinión sobre algunas de las canciones de los Beatles; por no alargar ya demasiado esto, haré un pequeño resumen con lo más notable:

Yesterday: Me han alabado tanto por esta canción…  Pero naturalmente, es de Paul, es obra suya, fue su bebé. Muy buena, hermosa…

I am the walrus: John explica que la escribió «durante un viaje de ácido», basada en Alicia en el País de las maravillas. Para justificar el haber elegido a este personaje, que es «el malo», dice que «se equivocó». John, gran lector, con su inteligencia y su filosofía, no sabiendo interpretar Alicia en el país de las maravillas… Un libro que no nos extraña nada que le gustara.

She came in throught the bathroom window: Es de Paul, alguien entró por la ventana, quizá fue Linda.

Qué cambio de tono al hablar de esta canción de Faul.

When I’m sixty four: Totalmente de Paul, yo jamás escribiría algo así.

A day in the life: explica que había leído en el periódico que acababa de morir «el heredero de Guiness». Curiosa forma de hablar de Tara Browne, al que conocía personalmente e incluso había sido su amigo. Luego explica que había visto una noticia en la que «iban a rellenar los baches de una carretera».

La contribución de Paul es la fantástica parte central. Creo que es una canción jodidamente buena.

Esa parte central, totalmente al margen del resto de la canción en cuanto a letra y estilo, era realmente de Paul, perteneciente a un proyecto inacabado que John recuperó para incluirla aquí. Nuevamente, cambio de tono al hablar de la obra de Paul.

Strawberry fields forever: «Es fácil vivir con los ojos cerrados», sí, es cierto, ¿no es eso lo que sigo diciendo hoy en día?

Es en este momento cuando John hace las impresionantes y muy peligrosas declaraciones culpando a la CIA y al ejército de crear el LSD y ponerlo al alcance de la juventud, con la intención de controlarles (de lo cual hablé ampliamente en mi anterior artículo sobre John). Esto fue parte de su sentencia de muerte.

También nos hará una curiosa reflexión sobre Hey Jude, que dejo para el artículo que escribiré próximamente sobre ella.

Playboy: ¿Qué me dice de «Because»?

Lennon: Estaba sentado en el sofá, escuchando como Yoko interpretaba al piano la Sonata en Clave de Luna de Beethoven. Le dije, ¿puedes tocar esos acordes al revés? Lo hizo y yo escribí encima la palabra «Because», no hay más.

John haciendo alusión a la práctica del Backwards…

Playboy: «Across the universe».

Lennon: Los Beatles nunca grabaron bien esa canción, pensé que Paul estaba tratando inconscientemente de destruir todas mis grandes canciones (…)

Playboy: ¿Sabotaje?

Lennon: Sí, sabotaje inconsciente. Me hacía mucho daño… Paul lo negará. Pone esa cara inescrutable y dice que tal o cual cosa nunca han sucedido.

Inconsciente, ¿eh? Además, lo llama mentiroso solapadamente.

Playboy: Pero sus canciones contienen mensajes.

Lennon: Lo único que estamos diciendo es «esto es lo que nos está sucediendo». Estamos enviando postales. No quiero que sea «nosotros somos los iluminados, vosotros los borregos que tenéis que ser guiados». Es el peligro que se corre cuando se dice algo.

Qué grandes palabras, y qué peligrosas también. John aclara entre líneas que una cosa es el mensaje que él trataba de dar y otra muy distinta el que pretendían dar los «iluminados» mediante el control de los Beatles y de la música. Estas declaraciones van totalmente en la línea de lo que había dicho John en la televisión cinco años antes.

Ono: Busco en los hombres la debilidad, algo que me haga sentir deseos de ayudar.

Lennon: ¡Y yo fui el afortunado tullido que eligió!

Ya sabemos en qué momento apareció Yoko en la vida de John… Por cierto, ¿un tullido no es alguien a quien le falta un miembro de su cuerpo?

Playboy: Sobre «Revolution».

Lennon: Me decidí a hablar sobre la Guerra del Vietnam (…) Yo de repente volvía a tener lucidez y a ser tan creativo y dominante como antes, después de pasar dos años muy mustio.

Revolution se grabó en 1968, dos años después de la muerte de Paul.

Playboy: ¿Cómo sueña usted que serán los años ochenta, John?

Lennon: Bueno, que cada quien tenga su sueño. Ese era el mensaje de los Beatles, y el de Yoko. Esto es lo que quiero decirle yo a la gente: producid vuestro propio sueño, podéis hacer lo que sea, con tal que no esperéis que los líderes lo hagan por vosotros (…) Cada uno tiene que hacerlo por sí mismo (…) No puedo despertaros, tenéis que despertaros por vosotros mismos. No puedo curaros, tenéis que curaros por vosotros mismos.

Playboy: ¿Qué es lo que impide a la gente aceptar este mensaje?

Lennon: El miedo a lo desconocido. Cuando se teme lo desconocido, se acaban persiguiendo sueños, ilusiones… guerra, amor, paz, odio. Todo esto son quimeras. Hay que aceptar lo desconocido, perderle el miedo, y todo lo demás será sencillo. ¿Está claro?

Sí, John, hemos entendido tu mensaje.

Como vemos, en esta entrevista de septiembre de 1980, tan «correcta» (si no te pones a analizarla a partir de toda la información que tenemos, claro), John ya mostraba su cambio de actitud. Una tranquilidad y una claridad de ideas pasmosas.

Ahora os invito a ver las siguientes imágenes, así como el video al que enlazo, para que juzguéis si una amistad, una química y una sintonía así pueden realmente acabar en lo que quieren hacernos creer:




Reto a cualquiera a mostrar una sola imagen de video en la que se note este mismo cariño y acercamiento de John hacia «Paul McCartney» (Faul para nosotros) después de agosto de 1966. Especialmente en los primeros momentos, en los que la historia oficial dice que aún no habían surgido «los problemas de negocios». Y digo imagen de video, porque son las más genuinas y naturales, al contrario que las «poses» para fotografías, tan comunes en la segunda etapa de los Beatles.

Ya que después de 1966 lo que encontraremos será más bien esto:

 

Entrevista para la Rolling Stone

El día 5 de diciembre de 1980 John habló con el reportero Jonathan Cott, de la revista Rolling Stone. Manteniendo todavía el guion oficial, pero con una paz, una felicidad y una valentía pasmosas, John nos regalará de nuevo muchos detalles interesantes.

Lennon: Me compré una preciosa guitarra eléctrica en la época en la que volví con Yoko y tuvimos al bebé. No es una guitarra normal; no tiene cuerpo. Es sólo un mástil y algo parecido a un tubo, a un tobogán, y puedes alargar la parte de arriba para equilibrarla dependiendo de si estás sentado o de pie. La toqué un poco, y luego simplemente la colgué encima de la cama, pero solía mirarla de vez en cuando, porque la pobre nunca había participado en ninguna grabación profesional, nunca había sido tocada de verdad. No quería esconderla como alguien escondería un instrumento al que duele mirar.

A su lado, en la pared, coloqué el número nueve y una daga que Yoko me había regalado, una daga de la Guerra Civil americana hecha a partir de un cuchillo para cortar el pan, para cortar las malas vibraciones, para cortar simbólicamente con el pasado. Y hace poco que caí en la cuenta, «¡Por fin! Acabo de descubrir para qué compré esta guitarra», la descolgué y la utilicé para hacer «Double fantasy».

Había comprado la guitarra antes de sufrir el retiro impuesto por Yoko. Y ahora, de repente, había recordado para qué. El número 9, que John describía como el más importante de su vida. El número 9, el número de la casa donde vivió de joven, el número del mes en que falleció Paul, el número del día en que conoció a Yoko. Este «ritual» de ruptura con el pasado no es más que una señal de que John, por fin, había decidido actuar, dejar de fingir y hablar.

Cott: ¿Qué me dices de «Good morning good morning»? Es una gran canción: un tipo mayor que vaga sin rumbo por la ciudad después de trabajar, que no quiere ir a casa porque no tiene nada que decir.

Lennon: Oh, eso fue sólo un ejercicio. Solamente tuve una semana para componer temas para «Sgt. pepper’s». «Good Morning good morning» era por la época el eslogan de un anuncio de «Corn Flakes», así de desesperado estaba por escribir un tema.

Tanta premura para componer las canciones de ese álbum y siete meses para grabarlas…

Lennon: A lo largo de mi carrera, he elegido trabajar con sólo dos personas (…): Paul McCartney y Yoko Ono. (…) No creo que fueran malas elecciones. No estoy interesado en ser conocido ni reverenciado tan sólo por una minoría elitista. Lo que me interesa es poder comunicar lo que quiero expresar o hacerlo de la forma más expansiva posible, y, desde mi punto de vista, esa forma es el rock & roll. Es como la imagen de ver a una jirafa que pasa por la ventana. La gente sólo vería algunas partes del animal, pero yo intento ver el conjunto, no sólo de mi vida, sino de todo el universo, de todo el juego. De eso se trata, ¿no? Así que da igual que trabaje con Paul o con Yoko, todo se dirige al mismo final, el que sea, la autoexpresión, la comunicación, o simplemente ser un árbol, floreciendo y marchitándose, floreciendo y marchitándose.

La gente te juzga o te critica constantemente, o centra su interés en qué quieres decir en un disco, en una pequeña canción, pero para mí se trata del trabajo de una vida entera. Desde los dibujos y poesía de la infancia hasta que me muera, todo forma parte de una gran producción. Y no necesito anunciar que este disco es parte de una obra más extensa: si no es obvio, lo olvidamos.

No estoy diciendo que el éxito como artista famoso y estrella no tenga nada de bueno, pero tampoco que sea estupendo. Lo que nunca pilló la gente del tema «Working class hero» fue el sarcasmo que se suponía que tenía (…)

Efectivamente el sarcasmo de esta canción está tan oculto y es tan fino como solían serlo sus palabras.

Estos críticos crean unas ilusiones sobre los artistas que recuerdan a la adoración de los ídolos. Igual que esos chicos de Liverpool a quienes sólo gustábamos cuando estábamos allí, a muchos de ellos dejamos de gustarles porque nos hicimos famosos en Manchester. ¿No fue así? Pensaron que nos habíamos vendido. Después los ingleses se enfadaron cuando nos hicimos grandes en… ¿De qué va esto? Sólo les gusta la gente que está ascendiendo, y cuando llegan ahí arriba, no tienen otra cosa que hacer que arrojarles mierda. No podría volver a intentar subir a la cima. Lo que quieren son héroes muertos, como Sid Vicious o James Dean. No me interesa ser un puto héroe… Así que olvídate de ellos, olvídate de ellos.

 

No era la primera vez que John, hablando del tema de la creación de ídolos para la juventud, nombraba a Sid Vicious. Sid, bajista de los Sex pistols, tiene una oscura y truculenta historia detrás. Una historia de adicción a las drogas. Se dice que solía vender LSD en los conciertos de la banda Hawkwind.

Fue llamado a formar parte de los Sex pistols a pesar de su escaso talento musical (dicho por él mismo). De hecho, Lemmy de Motörhead contó la anécdota de que Sid le había pedido que le enseñara a tocar el bajo cuando ya llevaba bastante tiempo en la banda, pues según afirmaba el propio Sid «no sabía hacerlo». Su vida y su final estuvieron empañados por la violencia y el misterio. Interesante personaje e interesantes circunstancias. Interesante que John haga alusión a él.

 

Cott: «Everybody’s got something to hide except for me and my monkey» (todo el mundo tiene algo que esconder excepto mi mono y yo). Una de mis preferidas: «Tu interior está fuera, y tu exterior dentro/ tu exterior está dentro y tu interior está fuera».

Lennon: Eso es. Pero, ¿qué dijeron los críticos? «Algo simplista, sin imaginación»

No puedo ser una pieza en Hamburgo y Liverpool, porque ahora soy mayor. Ahora veo el mundo con otros ojos.

Yo suelo tener miedo, pero no tengo miedo de tener miedo, porque entonces todo sería terrorífico. Pero es más doloroso intentar no ser tú mismo. La gente pasa mucho tiempo intentando ser otra persona, y creo que eso conduce a terribles enfermedades. A lo mejor te provoca un cáncer. Un montón de tipos duros mueren de cáncer, ¿te has dado cuenta? Wayne, McQueen. Creo que tiene algo que ver, no lo sé, no soy ningún experto, con el hecho de vivir o quedar atrapado constantemente en una imagen o ilusión de ellos mismos, suprimiendo una parte de ellos mismos.

Cott: Hay otro aspecto de tu obra que tiene que ver con la forma en la que cuestionas continuamente lo que es real y lo que es ilusión, como en «Look at me», la nueva «Watching the wheels» y, por supuesto, «Strawberry fields forever», en la que cantas: «Nada es real».

Lennon: De alguna forma, nada es real. Como los hindúes y los budistas dicen, es una ilusión. Es Rashomon. Todos lo vemos, pero esa ilusión comúnmente acordada es lo que vivimos. Y lo más difícil de todo es enfrentarte a ti mismo.

Cott: Hasta podríais tener vuestro propio programa nocturno en la tele, como «The captain and tennille».

Lennon: Claro que podríamos. John y Yoko puede que lo hagan alguna vez. A veces hablamos de ello. Podría ser divertido. Pero aún queda tiempo, ¿verdad? Mucho tiempo. Ahora mismo estamos aquí en el Record Plant, hablando con Jonathan Cott para ROLLING STONE y será divertido aparecer en la portada. Será divertido empezar en 1981 como si fuera 1968, ¿no te parece?

Habría deseado finalizar así este resumen de la última entrevista de John, con estas expectativas de futuro, pero me es imposible no compartir esto:

Lennon: ¿Sabes? El último disco que hice antes de Double fantasy fue Rock ‘n’ roll, conmigo en la portada con cazadora de cuero (…) Al final de ese disco, estaba mezclándolo justo al lado de este mismo estudio, empecé a decir: «Así que nos despedimos desde Record Plant». Y algo en el fondo de mi cabeza dijo: «¿de verdad te estás despidiendo?». Entonces no había pensado en eso. Todavía estaba separado de Yoko y no habíamos tenido al bebé, pero había una voz en el fondo que me decía, «¿Te estás despidiendo del juego?»

Pasó así por delante de mí, como una premonición. No pensé en ello hasta unos años más tarde, cuando me di cuenta de que de hecho había dejado de grabar. Me encontré por casualidad con la foto de la portada, la foto original de mí mismo, con la cazadora de cuero, apoyado contra la pared en Hamburgo, en 1962, y pensé, «¿eso es todo? ¿Paro de la misma forma que empecé, con Be-bop-a-lula?». El día en el que conocí a Paul canté por primera vez ese tema en el escenario. Hay una foto en todos los libros de los Beatles (una foto mía con una camisa de cuadros sosteniendo una pequeña guitarra acústica) y estoy cantando Be-bop-a-lula, igual que en ese disco.

No mucho antes, en la entrevista para Playboy, John había intentado renegar del pasado. Ahora recuerda de esta forma el día en que había conocido a Paul. Para él, ese había sido el comienzo. John llevaba ya tiempo tocando, siendo músico y actuando con los Quarrymen. Pero para él, el ciclo había empezado al conocer a Paul y se acababa ahora. De alguna forma, cuando dejó de tocar en 1975, estaba sintiendo como si se rindiera.

Por eso antes ha dicho que, de repente, «había recordado para qué compró la guitarra».

Era algo muy pequeño, inconsciente. Sólo fue mucho después cuando empecé a pensar en ello… Ya sabes, como en un sueño, es como una premonición. No tenía ningún plan, ninguna intención, pero pensé: «¿Qué es todo esto, esta portada de Hamburgo, ¿este Be-bop-a-lula, esta despedida de Record Plant?». Y de hecho estaba diciendo adiós de verdad, ya que fue el último tema del disco -y estaba tan contento de haberlo acabado- pero también fue el final del disco.

Es como cuando un tipo en Inglaterra, un astrólogo, me dijo que no iba a vivir en Inglaterra. No me acordé de aquello hasta que me encontré en medio de mi lucha por los papeles para quedarme en este país, y entonces pensé, «¿Qué coño estoy yo haciendo aquí? ¿Por qué estoy pasando por todo esto?». Nunca planeé vivir aquí, simplemente sucedió. No hice las maletas, lo dejamos todo en nuestra casa de Inglaterra, solamente veníamos de visita… Pero nunca volvimos.

Estaba en el juzgado, y la gente me decía que yo no era lo suficientemente bueno para estar aquí o que yo era un comunista y todo lo que dijeron. Así que pensé: «¿Para qué estoy haciendo esto?». Y entonces me acordé del astrólogo en Londres diciéndome: «Algún día vivirás en el extranjero». No por los impuestos. La leyenda dice que me fui por motivos fiscales, pero no fue así. No saqué ningún beneficio viniendo, metí la pata, perdí dinero cuando me fui. Así que no tenía ninguna razón para irme de Inglaterra. No soy una persona que va en busca del sol, como muchos ingleses que se van al sur de Francia, Malta, España o Portugal. George siempre decía: «Vámonos todos a vivir al sol».

Cott: Here comes the sun.

Lennon: Eso es. Aún sigue buscando el sol porque sigue viviendo en Inglaterra… Y entonces lo vi claramente: «Dios, ¡ese tipo predijo que me iba a ir de Inglaterra!». Aunque en el momento en el que me lo dijo yo pensé, «¿me estás tomando el pelo?»

Algunas veces piensas, me refiero a que de verdad piensas. Sé que creamos nuestra propia realidad, y que siempre tenemos una opción, pero ¿cuánto está predestinado? ¿Hay siempre una bifurcación en el camino, y hay dos caminos predestinados que están igualmente predestinados? Podría haber cientos de caminos en los que uno pudiera ir en una u otra dirección: pero en realidad sólo hay una opción, y a veces es una muy rara.

Y este es un buen final para nuestra entrevista. Adiós, hasta la próxima.

Maravilloso final, John. Fantásticas palabras, tan simbólicas, tan bellas, tan cargadas de verdad, una verdad que sólo se puede leer entre líneas, como a ti te gustaba. Profundas reflexiones sobre hasta qué punto alguien está predeterminado a hacer algo, sobre si realmente uno tiene opción sobre los pasos que da.

Mucha gente, yo misma en su día, nos hemos preguntado por qué. Por qué John aceptaba el engaño, por qué calló. Él mismo nos lo explica. Igual que ahora había decidido seguir el camino difícil.

Esta fue la última entrevista concedida por John, tres días antes de morir. Queda patente su cambio de actitud. En este momento estaba preparando su vuelta a los escenarios, su vuelta a la vida pública. Tenía algo que decir.

Últimas declaraciones

En la mañana del 8 de diciembre se grabó una entrevista en el mismo edificio Dakota, por Dave Sholin, un DJ y productor de radio de San Francisco, que fue emitida en la radio RKO.  Se trata de una larga conversación con John y Yoko. Pero habiendo ya comentado con tanto detalle las anteriores entrevistas, y siendo que esta sigue la misma línea que las anteriores, me limitaré simplemente a compartir con todos estas impresionantes declaraciones.

Realmente, no se puede ser uno mismo en público, porque tanto en el ámbito familiar como en público, ya sabes, tú tienes que tener algún tipo de defensa o algo todos los días, pero siempre hemos tratado, a través de «Two Virgins», o de «Imagine», alguna película, todo lo que hacemos, de estar lo más cerca posible del sentido que tiene. Para no proyectar algo que no es. Porque he estado metido en el negocio mucho tiempo, tratando de mantenerme a mí mismo porque siempre he estado rodeado de éxito, y esto fue lo más incómodo, porque no sentía que estuviera siendo yo mismo. Yo tuve que sonreír cuando no quería sonreír. Y al final se convirtió… Era como si yo fuera un político. Me gusta ser como soy, no me gusta ofender a la gente, me gustaría ser una persona feliz, contenta. No quiero tener que vender mi alma otra vez sólo por un éxito. He descubierto que no puedo vivir sin lo que me hace feliz. No volveré a tratar de crear otra persona que no sea yo.

Esto ya lo sabían los que le rodeaban y los que le seguían desde hacía tiempo.

Y hasta aquí las últimas declaraciones de John, su mensaje de «cara a la galería», en clara progresión hacia una mayor claridad y decisión. Siempre ocultas bajo un halo de cinismo.

Muy distinta era la forma de expresarse John en sus canciones, como veremos ahora.

Últimas canciones

En los tres años anteriores a su muerte la creatividad de John estalló y volvió a componer y grabar. Creó muchas canciones, tantas, que no todas pudieron tener cabida en el último disco publicado por él en vida.

Double Fantasy, publicado el 17 de noviembre de 1980, está caracterizado por el intimismo y la sinceridad. En él muestra canciones que hablan de esperanza, como (Just like) Starting Over o de amor, como Woman, y la preciosa Beautiful Boy, dedicada a su hijo. Un John maduro y bastante relajado, que había cambiado radicalmente su actitud sarcástica y ambigua en la música para mostrarse así de sencillo y sincero.

Ya conocemos la versión que daba John para explicar este título. Pero sugiere tanto para los que conocemos la verdad…  Double es obvio, y fantasy, ese concepto de «nothing is real», que John afirmaba que seguía manteniendo en aquel momento. Por otro lado, no puedo evitar recordar esas reflexiones tan profundas que hacía sobre las posibles alternativas y si uno está o no predestinado a algo: diferentes opciones, dos caminos, o quizá sólo uno, que finalmente es el que se ha de tomar.

Este disco contiene mensajes, claro que sí, pero se puede considerar un estado previo en John, las primeras reflexiones que luego le llevaron a decidir dar el paso. Fue el despertar: «de repente, recordé para qué había comprado aquella guitarra. E hice Double Fantasy».

A juzgar por este último disco, y por las declaraciones que hemos analizado, podemos pensar que tomó la decisión definitiva en algún momento entre finales de septiembre y principios de diciembre. Fue en la entrevista para la Rolling Stone cuando ya hablaba, con pasmosa seguridad, de «tomar el único camino posible para el que estamos predeterminados».

Y de ahí que, en aquel momento, y desde hacía unas semanas, John se encontrara grabando una de las más hermosas y sentidas canciones que tenemos de sus últimos días. Una canción que no fue publicada hasta mucho tiempo después de su muerte, en el año 2000. Llena de sentimiento y determinación, era el momento en que estaba a punto de avanzar. En ella ponía toda su alma. Es la gran Help me to help myself. Resulta muy revelador que, siendo su última canción, Yoko no decidiera publicarla antes.

Pero hubo otras canciones que John había compuesto en sus últimos años que, sin motivo aparente, no habían sido seleccionadas para ser publicadas en su Double Fantasy.

Real love

El título original de esta canción había sido «Real life». John había comenzado a componerla en 1977 y realizó diversas tomas, con distintos arreglos y sobre todo, distinta letra, terminando de trabajarla en 1980.

En un primer momento, y acorde al título que John le había dado al crearla, la letra, más que hablar de un amor real, hablaba de una vida real, como se puede ver en el siguiente cambio que realizó: la frase «why must it be alone, it’s real, well it’s real life» acabó siendo «no need to be alone, it’s real love, yes, it’s real love». Es decir, que todas las referencias al amor, en realidad, al principio, hacían alusión a una vida.

La letra definitiva y que todos conocemos dice así:

Todos mis pequeños planes y esquemas
Perdidos como algunos sueños olvidados
Parece que todo lo que realmente hacía
Era esperarte a ti.

Como niñas y niños
Que juegan con sus pequeños juguetes
Parece que realmente lo que ellos hacían
Era esperar el amor.

No necesitas estar solo
No necesitas estar solo

Es amor real
Es real, sí, es real, sí, es amor real
Es real.

A partir de este momento sé
Exactamente a donde va mi vida
Parece que lo que realmente hacía
Era esperar el amor.

No necesitas tener miedo
No necesitas tener miedo.

Es amor real
Es real, si es amor real
Es real.

Creía que había estado enamorado antes,
Pero en mi corazón quería más

Parece que realmente lo que estaba haciendo
Era esperarte a ti.

No necesitas estar solo
No necesitas estar solo.

Es amor real
Sí, es real, sí, es amor real
Es real.

Este es el video oficial de la canción, atentos al minuto 2:26 porque, intencionadamente se incluyó una imagen volteada de Faul en la que parece que está tocando diestro.

Free as a bird

Esta canción ha sido clave siempre en nuestra investigación, por la tremenda importancia que tiene el video, plagado de pistas y alusiones a la muerte de Paul. Pero esto fue obra de George y Ringo, y ahora estamos hablando de John y de su mensaje.

Al igual que la anterior, John compuso y grabó esta canción en 1977, utilizando para ello un casete, su voz y el piano. La versión que conocemos ahora contiene algunas frases añadidas por George.

Libre como un pájaro
Es lo siguiente que quiero ser
Libre como un pájaro

Doméstico, doméstico y sediento
Como un pájaro guía volaré
Como un pájaro en sus alas

Lo que quiera que le ocurriera
A la vida que una vez conocimos
¿Podemos realmente vivir el uno sin el otro?

¿Dónde perdimos el contacto que tanto parecía significar?
Y que siempre me hacía sentir tan…

Libre, como un pájaro
Es lo siguiente que quiero ser

Doméstico, doméstico y sediento
Como un pájaro guía volaré
Como un pájaro en sus alas.

Lo que quiera que le ocurriera
A la vida que una vez conocimos
Siempre me hizo sentir tan libre…

Libre, como un pájaro.

Estamos ante un mensaje de añoranza y una sensación de haber perdido la libertad, una libertad que en el pasado, en la vida que había conocido anteriormente, sí tenía. Por supuesto, esto contrasta con esas palabras de John desdeñando su vida junto a los Beatles. Por ello, cuando en sus últimas declaraciones hablaba de haberse sentido atrapado, no estaba hablando de sus primeros días, sino de los últimos, desde que se había visto obligado a mantener una farsa. Y él sentía que quería ser libre de nuevo.

A destacar el «made by John Lennon» en backwards del final…

Now and Then

No sabemos la fecha exacta en que John compuso esta canción. Se deduce que sería ya en 1980, seguramente a principios de año. También conocida como «I don’t wanna lose you» o «Miss you», supone una de las más emotivas y bellas demostraciones de John del cariño que sentía hacia Paul y lo que lo extrañaba.

Esta canción no fue publicada en el Anthology, al contrario que las anteriores. El motivo que se dio fue que «la grabación era de mala calidad». Permitidme que dude de ello. No de que la calidad no sea buena, pero se trata de otra grabación en demo con acompañamiento de piano, no mucho peor en cuanto a sonido que el resto. Se podría haber trabajado, se podría haber incluido. Pero se desestimó, quedándonos sólo la versión original de John, en la que, por estar creándola aún, no tenemos la letra completa, sólo lo que a él se le iba ocurriendo. Y algunas partes en las que simplemente canta «na na na», en espera de convertirlo en palabras…

Fue George quien se negó a grabarla, por cierto. En 2007, seis años después del fallecimiento de George, Faul anunció que pretendía recuperarla y grabarla con Ringo; a día de hoy todavía no se ha hecho.

Esta es mi transcripción, hecha por mí al margen de las distintas propuestas que existen en la red, creadas todas por particulares a partir de la versión original y cuya calidad no permite reconocer bien algunas palabras.

De vez en cuando

Sé que es verdad, es todo por ti
Y si lo llevo a cabo, es por ti.
Y ahora y entonces, si tuviéramos que volver a empezar
Bien, no estábamos seguros de que te quería.

No quiero perderte… oh, no.
No quiero perderte ni abusar de ti, oh no, no, no, sweet darling.

Pero si tenías que irte lejos
Si tenías que irte (canta sin vocalizar)

Y de vez en cuando te echo de menos
Oh, de vez en cuando yo quiero (ininteligible)
Yo sé que… (Ininteligible) vuelvas a mí

Sé que es verdad
Es todo por ti
Y si te vas lejos
Yo sé que tú nunca (ininteligible)

No quiero perderte, oh, no, no, no
Abusar de ti o confundirte, sweet darling.

Pero si tenías que irte
Bien, yo (Ininteligible)

Y si tenías que irte (vocaliza sin cantar)

Al margen de leer aquí la letra, es imprescindible escucharla, pues sólo así se puede apreciar la profunda tristeza que hay en ella. ¿Cómo iba a estar esto dedicado a Yoko, tal y como ella nos hizo creer? ¿Cómo iba a decirle a Yoko «te echo de menos» si John se encontraba en el momento de su vida que más tiempo pasaba con ella?

Quizá ayude saber que en una de las cintas que Yoko entregó a Faul para el Anthology, y que contenía estas tres canciones, estaba escrito, de puño y letra del propio John: «Para Paul».

Help me to help myself

Por ahora, finalizaré con esta hermosa letra , la última canción de su autoría que grabó John, y que tanto he comentado ya. Pero qué mejor forma de despedirnos de él que recordando su petición de ayuda a Dios para hacer lo que estaba dispuesto a hacer: tomar la otra bifurcación del camino.

Para leer el análisis completo de la letra en español, ver el artículo, «Sobre John Lennon».

Lady Ruth, Litle Neutrino y Víctor Manuel Rojo.
Con la colaboración de Beatrice Hills y Diego Rojas.

Fuentes:

Entrevista en The Tomorrow Show y backwards de All you need is love: http://www.youtube.com/watch?v=cYYMpgSsvcY

Declaraciones de Faul sobre la frase «The walrus was Paul»: http://www.youtube.com/watch?v=Rime0q7KpWA

Entrevista para Playboy traducida: http://es.scribd.com/doc/18857013/Entrevista-Con-John-Lennon-y-Yoko-OnoPLAYBOY

Entrevista para la Rolling Stone (en inglés puesto que rollingstone.es ha desparecido): http://www.rollingstone.com/music/news/john-lennon-the-last-interview-20101223



3 comentarios en “«Tengo algo que contar», las últimas entrevistas de John Lennon.”

    1. Hola Danny, estoy deseando hacerlo, pero simplemente como curiosidad, ya que Philip Norman acusó hace unos años a McCartney de «reinventar la historia» constantemente y ahora resulta que recibe el beneplácito de este para escribir «lo que quiera», ya que él ha decidido no participar aportándole ningún dato. Ya os comentaré cuando lo lea. Un saludo

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