El Club de los 27: Introducción

«El negocio de la música ha sido siempre un negocio sucio, con fuertes lazos con el crimen organizado y una larga tradición de corrupción de los medios».

Albert Goldman, escritor y autor de las biografías de Elvis Presley y John Lennon.



A mediados de los años cincuenta los poderes en la sombra, que estaban llevando a cabo todo tipo de experimentos para controlar a la población, vieron en la música un instrumento poderoso.

La música afecta al estado de ánimo de las personas más de lo que imaginamos. Y los artistas, por ello, pueden llegar a ejercer una gran influencia en sus fans que, en un intento de emularlos, actuarán y se comportarán como ellos.

La manipulación de la industria musical ha tenido muchas vertientes y diversos motivos, como ya hemos adelantado: controlar la influencia que los artistas podían llegar a ejercer sobre la juventud (primero, para impedir que pudieran inducir en ellos ideas revolucionarias y segundo, para promover el uso de las drogas), y por supuesto motivos económicos. La música es negocio para muchos.

Algunos artistas sabían para qué estaban ahí, para qué se les promovía y ayudaba. Se prestaron a ello, ya sea por interés o por miedo. Otros no fueron conscientes hasta que abrieron los ojos tiempo después.

De este segundo grupo unos bajaron la cabeza y continuaron. Y otros se intentaron rebelar y volver a ser libres. La mayoría de estos acabaron muy mal.

Veremos casos de artistas muy concienciados ante el sistema establecido, a los que era tan difícil controlar que fue más fácil “quitarlos de en medio”. Otros, simplemente, sabían demasiado…

Una vez escuché con horror cómo un joven y brillante agente presumía de sus habilidades para escribir cartas anónimas y acabar con la reputación, no de grandes e importantes líderes, sino de gente humilde tan pronto como empezaban a mostrar algún potencial de liderazgo. La táctica del FBI era matarlos o agotarlos antes de que se dieran cuenta de su potencial.

Sarah Jane Moore, ex agente del FBI.

La historia de la música está llena de muertes en extrañas circunstancias. Muchas de ellas fueron atribuidas a las drogas y no sin razón: en aquel momento a los artistas se les proporcionaban sustancias de todo tipo que ellos consumían, unas veces para buscar inspiración musical, otras para aliviar el sufrimiento que sentían internamente a causa de la presión del trabajo o la inseguridad ante su carrera. Para los que manejaban los hilos la droga era a la vez un medio y un fin.

Pero el hecho de que la droga estuviera en la causa de la muerte de muchos de ellos era también una estupenda justificación. Si en el cuerpo de un músico muerto se hallaba droga, caso cerrado: sobredosis. Y muchas veces, además, “suicidio”.

Pero no sólo encontraremos suicidios o sobredosis. Los artistas musicales tienen muy “mala suerte”: no son pocos los que se vieron envueltos en accidentes de tráfico, o se “cayeron” de ventanas, o fueron acusados falsamente de crímenes que no cometieron. También existe algún caso de cáncer fulminante.

El llamado “Club de los 27” es sólo una parte de este entramado de corrupción y muerte en la música. Ha hecho correr ríos de tinta a causa de una macabra casualidad que une a los artistas que lo conforman: su fallecimiento se produjo a la edad de 27 años, lo que ha hecho que fans e investigadores se aventurasen, guiados por la curiosidad, a esbozar todo tipo de teorías. Algunos apuntan a una supuesta “maldición” venida del más allá. Yo, como ya sabrán mis seguidores, en estas cuestiones prefiero apuntar al “más acá” (aunque en muchos casos cueste encontrar otra explicación) y tampoco creo en las casualidades.

En su día publiqué un artículo resumiendo los casos más conocidos, que acabaron quedando difuminados dentro de la trama del LSD y la conspiración en la industria musical. Pero considero que, dada la relevancia del tema y el interés que todavía hoy despierta, merece tener una sección aparte donde poder ir desarrollando cada suceso y actualizarlo con los últimos datos publicados.

Y así, tal vez, acabemos llegando a una conclusión “más allá de las maldiciones”.

Lady Ruth


9 comentarios en “El Club de los 27: Introducción”

  1. Falta la imagen de Robert Johnson aunque no hay plena certeza de haber muerto a los 27 esa es, sin embargo, la edad oficial de su fallecimiento.

      1. Hola Lay! No sé si aún publicaste por aquí sobre la muerte de Janis Joplin. Curiosamente su última grabación fue el famoso Happy Trails, grabado por pedido de Yoko para el cumpleaños Nro 30 de John. Yoko también le pidió a Donovan, George Harrison y Ringo. He leído que cada uno le envió la canción separadamente y ella las conservaba en un casette, que luego fue sacado a la luz en un programa de radio homenaje a John llamado Lost Lennon Tapes. Es bien conocido por estar en video, que John supo luego de que le llegara la grabación, de que Yoko le pidió entre otros, a Janis para que grabara una canción para el cumpleaños de John. Esto hizo que él se horrorizara al escucharlo, ya que Janis había muerto hacía solo 5 días antes. Lo que nadie supo luego es que Yoko conservaba esa cinta y quedó en el olvido hasta ese especial de radio. La letra del saludo también es muy significativa, ya que dice la frase: hasta que nos volvamos a ver… ´till we meet again.

        1. Hola Adri, aún no le ha tocado el turno a Janis por aquí, estoy siguiendo orden cronológico y antes que ella van Alan Wilson y Jimi Hendrix, cuyos artículos no son fáciles precisamente: el primero por falta de información para documentarse bien y el segundo por lo contrario. Mi idea es ampliar y mucho cada una de las reseñas que publiqué en su día sobre estos artistas, así que me está llevando tiempo. Te agradezco esta información sobre Janis, no la conocía y es muy interesante, buscaré más sobre ello y por supuesto lo añadiré a su nota. Un abrazo grande.

  2. Me encanta tu blog, la investigación es impresionante, me siento muy identificado con los temas. Por ejemplo, me causo curiosidad una historia que estuve leyendo sobre la muerte de un rockero colombiano en Londres en 1972, se llamaba Billy Murcia y era baterista de los New York Dolls. Lo que paso fue que su muerte aun hoy esta sumergida en el misterio. Oficialmente se dijo que había muerto por ahogamiento después de combinar qualudes con alcohol, pero sus amigos y familiares siempre dijeron que había algo oscuro detrás de todo eso. El detalle al que quiero llegar, es que curiosamente, el forense del caso de Billy Murcia fue el mismo de Jimi Hendrix, Gavin Thurston, y la chica que estuvo con Billy la noche de su muerte se llamaba Marilyn Woolhead, curiosamente la misma mujer con la que se caso Richard Cole (manager de Led Zeppelin por aquella época) tiempo después.

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