Un doble de Freddie Mercury

De las doce fotos que componen este collage de Freddie Mercury sólo seis son de Freddie. El resto son de un doble uruguayo llamado Rafael Casteriana. ¿Sabríais distinguir cuáles son?



Todo empezó hace dieciséis años, cuando Julio Castro, músico y productor, se encontró de casualidad con una fotografía de Rafael. Tras conocerlo en persona quedó absolutamente sorprendido al darse cuenta de que no sólo tenía un gran parecido físico con Freddie, sino que hablaba de una forma muy similar y se movía prácticamente igual. Además, era fan de Queen.

Rafael, sin embargo, no creía que tuviera tanto parecido con el cantante. Fue entonces cuando Julio le aconsejó que se dejara el bigote. No hizo nada más, no se sometió a ninguna cirugía, ni usaron photoshop o cualquier otro tipo de retoques en sus fotografías. Se presentó a un concurso de dobles, sin apenas haber ensayado, y ganó. Era un doble increíble.

A la derecha, Rafael y Julio

La respuesta del público fue impresionante, tanto es así que incluso llegó a superarles, su página Web se saturaba de visitas y mensajes, el revuelo formado, simplemente al ver las fotos, iba más allá de lo imaginable. De repente, empezaron a aparecer muchos otros dobles, algunos mejorables, pero otros resultaban ser increíbles, como si la naturaleza pudiera crear patrones idénticos que se repiten en ciertos momentos.

 

 

Tal y como contaba Julio:

Es muy posible sustituir a un artista con poco, muy poco (salvando el arte en sí mismo o talento), aunque es necesario un mínimo de infraestructura para que no te desborde. Mi conclusión es que la gente y el mercado no es que quieran, directamente creen. Lo necesitan aunque sea falso.

 

Hay una interesante anécdota del propio Rafael:

Tras unos meses de iniciado el proyecto, alguien se le acercó por detrás. Él no lo vio porque estaba trabajando. Le dijo: “perdona, ¿nunca te dijeron que te pareces a Freddie Mercury”? Y él, cansado ya de firmar autógrafos y fotos, y sin volverse a mirarle, le contestó: “Sí. ¿Y a ti no te dijeron que te pareces a Brian May”?

Y el otro hombre le contestó: “Sí, la verdad es que siempre me lo dicen”. Cuando Rafael se dio la vuelta, casi se muere del susto. El otro hombre era tremendamente parecido a May. De hecho, se lo comentó a Julio, que no daba crédito:

Yo sacaba cuentas, y pensaba “no puede ser que en una población tan pequeña, haya dos dobles tan perfectos”. Se organizó una reunión, fui y lo conocí. No salía de mi asombro. En la mesa de un bar estaba yo con los dobles. Ni te cuento la reacción de los camareros y la gente que entraba al bar. Sé que parece una locura, algo surrealista, pero él lo puede confirmar, y tengo muchos testigos, toda mi familia y más gente”.

Rafael con uno de los hijos de Julio

Uno de los aspectos de esta historia que más impactaron a Rafael y Julio es la reacción desmesurada de la gente. Todo el mundo sabía que Freddie había fallecido años atrás. Y, sin embargo, estaban dispuestos a querer creer que era él, gracias a su enorme parecido:

El tema era estar viendo personalmente el comportamiento de la gente. Vi gente sin poder dormir tres noches, intentándose explicar cómo era posible y venían y me lo decían.

¿Sabes lo que es estar esperando un autobús en una parada y que nos empezaran a mirar? A él, sobre todo… Y notabas el nerviosismo en seguida. Yo vi personas entrar en crisis de nervios.

Al comparar las orejas nos damos cuenta de que también se parecen mucho

Julio: Rafael es un centímetro más alto que Mercury, y es un poco más corpulento, pero sólo un poco. Y el otro detalle es la mandíbula, más estrecha. Pero hasta los dientes son similares.

Ruth: Se podría decir que ni siquiera Faul y Paul tienen tanta similitud, si tenemos en cuenta altura, orejas y otros detalles…

Julio: ¡Sin dudas! Y a eso quería llegar: siempre nos reímos de los actores para la supuesta película que quieren hacer de Freddie Mercury, con el de Borat o con Johnny Deep o con no se quién. Y no encuentran el que dé en el clavo. Y este amigo estuvo años trabajando y actuando como el otro, de hecho nació como el otro. Es el cuento del príncipe y el mendigo, tal cual.

Ruth: Sí, así es. Porque además estamos hablando de una persona muy difícil de imitar en todos los aspectos, por sus características físicas, muy marcadas, y por su estilo, muy particular. Encontrar a alguien que, de manera natural, se parezca tantísimo…  Imagínate, que lo coge gente experta, le hacen unos retoques, etc.…

Julio: Una vez un productor le dijo que él, de ahora en adelante, pasaría a ser sólo un producto, no una persona. A la mañana siguiente me llamo y me dijo: “yo no quiero ser un producto”. En parte se entiende, pero perdió un gran oportunidad. Se lo llevaban a Miami, como fenómeno, para presentarlo a un gran conductor de allá. Mario Luis Kreutzberger, se llama. Es don Francisco, muy conocido en USA y toda América. Es chileno. Otra vez se lo quería llevar un fabricante de textiles a Londres, directamente, a la convención de Queen.

Yo hablé con la mejor amiga de Freddie el verdadero. Se llama Jacky Smith, y se quedó impresionada con el parecido. Enlace al fan club de Jacky

Jacky con Freddie Mercury y Peter Straker

 

Esta fotografía, aunque abajo ponía “doble”, mucha gente me la pidió para comprarla, porque según ellos era la primera donde aparece Freddie con una marca de su enfermedad en la cara. Y resulta que era acné, nada más.

Y esta es, a grandes rasgos, la historia de un muchacho normal que nació con un extraordinario parecido con un gran artista; y esto estuvo a punto de abrirle las puertas de importantísimas productoras y empresas. Pero temía que, tal y como le habían advertido, acabara convirtiéndose sólo en un producto, sin identidad propia. Por ello decidió renunciar, algo para lo que hay que tener mucha valentía y dignidad.

¿Puede el dinero comprar canciones? ¿Puede comprar críticas en las revistas? ¿Puede comprar gente que influya en las opiniones de la gente en redes sociales y cadenas de radio? ¿Puede comprar testimonios? Puede eso y mucho más. Puede incluso comprar personas, que estén dispuestas, por el módico precio de una vida llena de lujos, fama y gloria, a renunciar a su identidad.

 

Lady Ruth

 



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